Seguridad Pública y Protección Civil
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Los detonadores usados en
el 11-M fueron fabricados en una empresa de Vizcaya
Acebes anuncia una cumbre de los
servicios de información europeos para diseñar estrategías
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Los policías
inspeccionan los
restos del tren que estalló en
El Pozo. EFE |
Las
investigaciones abiertas para identificar y detener a los autores de la
matanza perpetrada en Madrid el pasado día 11 todavía no han llegado a
conclusiones definitivas. Así, pese a la detención de tres
marroquíes y dos indios, la Policía no ha descartado por completo la
hipótesis de una implicación de ETA, ya que, por ejemplo, los
detonadores proceden de una fábrica ubicada en la localidad vizcaína de
Galdácano. Además, de momento no se ha podido demostrar que los tres
marroquíes arrestados tengan más implicación que la compra y
manipulación de los teléfonos móviles. Lo cierto es que al no haber
aportado ningún dato relevante en los interrogatorios, todavía no hay
pistas sólidas sobre los autores e inductores del bárbaro crimen.
Como ya adelantó ABC, el teléfono móvil y su tarjeta correspondiente
hallada en la mochila con explosivos que quedó intacta en la estación de
El Pozo del Tío Raimundo fueron adquiridos en el municipio de Alcorcón.
A partir de este dato la Policía llegó al establecimiento que regentan
los dos indios arrestados. Preguntados sobre si conocían a la persona o
personas a las que vendieron el móvil, respondieron que se trataba de un
cliente habitual que con frecuencia acudía a su establecimiento para
comprar este tipo de material. De esta manera, los investigadores
conocieron la identidad de los tres marroquíes y procedieron a su
detención. Fue uno de los arrestados el que compró el teléfono hallado
en la estación de tren de El Pozo del Tío Raimundo y no se descarta que
también adquiriera el resto de los utilizados en la matanza del 11-M.
Precedentes
La hipótesis de una conexión o implicación de ETA con grupos de origen
islámico sólo constituiría una parcial sorpresa para los investigadores,
ya que, aunque no muchos, hay precedentes. Así, la banda colaboró con
militantes del MIR chileno en el secuestro del empresario Emiliano
Revilla. Más recientemente, participó con activistas bretones en el robo
de dinamita en un polvorín de Plévin. Además, el etarra Gregorio Jiménez
Morales, «Pistolas», intervino en un complot atribuido a los
sandinistas para asesinar en Costa Rica a Edén Pastora, «Comandante
Cero». Asimismo, el etarra Francisco Arriarán murió en las filas de
la guerrilla salvadoreña.
Ninguna de las implicaciones de la banda con estos hechos fueron
reivindicadas por ETA y en algunos casos, como en el frustrado plan para
acabar con la vida del «comandante Cero», lo desmintió.
¿Zougam estaba en el tren?
Por su parte, desde diferentes medios se señalaba ayer que uno de los
usuarios del tren de cercanías que estalló en Atocha, y que resultó
ileso, ha reconocido en fotos a Jamal Zougam, uno de los tres marroquíes
detenido, como uno de los individuos que viajaba con él en el mismo
vagón. Incluso dice recordarle apoyado en la pared del convoy.
Otras dos personas habrían reconocido también fotográficamente a dos
individuos de origen marroquí, a quienes se busca después de comprobarse
que no se encuentran en sus domicilios habituales. Uno de ellos habría
participado en campañas llevadas a cabo por la red Al Qaida en Chechenia
y Bosnia. Por otra parte, fuentes policiales procedentes de Francia
aludían a un jordano, llamado Abou Mosad al Fakaui, integrante del
«comando» islamista Sar al Islam, como el encargado de ordenar la
matanza del pasado 11 de marzo. Estas fuentes le sitúan actualmente en
el Kurdistán iraquí.
Mientras, el ministro del Interior, Ángel Acebes, tras comentar que
las investigaciones han entrado en una fase que aconseja prudencia para
que la Policía pueda trabajar, anunció que «en breve» se celebrará una
cumbre de los servicios de información europeos para contrastar datos y
diseñar estrategias contra el terrorismo.
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Los explosivos
pudieron llegar desde un país árabe |
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La policía cree
que la Goma 2 pertenece a una partida originalmente enviada a
Arabia Saudí, Siria o Mauritania.
Los explosivos
empleados por el comando islamista que atentó contra los trenes
de la muerte se han convertido en uno de los principales
objetivos de las investigaciones policiales y de los expertos en
temas árabes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)
La Goma 2
utilizada, que es de fabricación nacional y de la modalidad Eco,
podría formar parte de una partida de explosivos que España
exportó a un país árabe hace algo menos de un año. Las
investigaciones, en estos momentos, se centran en países como
Arabia Saudí, Siria y Mauritania, con los que las empresas
españolas que se dedican a la fabricación de ese producto
mantienen excelentes relaciones comerciales.
La principal dificultad con la que se están encontrando los
expertos españoles es que en los últimos años se han llegado a
exportar algunas partidas de Goma 2 sin la correspondiente guía.
Cada cartucho de Goma 2 tiene una guía o registro que determina
el recorrido del explosivo desde su fabricación hasta su origen
final.
Nuevos contactos
La Goma 2 exportada por los fabricantes españoles a los países
árabes se emplea, fundamentalmente, en la construcción de
carreteras y en la explotación de canteras. Más del 50% de los
explosivos españoles tiene como destino final el continente
africano.
Los expertos en el mundo árabe del CNI siguen especulando con la
posibilidad de que el auténtico organizador del atentado de los
trenes de la muerte procede de Irak y que es un coronel que
había pertenecido a los servicios secretos de Sadan Husein, el
Mujabarat. El coronel del Mujabarat habría utilizado Siria como
país de paso para llegar hasta Marruecos. Se da la circunstancia
de que, a mediados del mes de noviembre, un grupo de jefes del
CNI se desplazó hasta Damasco para retomar «los buenos
contactos» que existían en época del Cesid.
El intermediario de este encuentro entre los agentes
españoles y los sirios fue un afamado empresario de aquel país
que tiene residencia en Marbella y que ya fue contacto del Cesid.
Aprovechando estos contactos, los agentes del CNI han pedido a
sus homólogos sirios ayuda para centrar la identidad del coronel
iraquí e intentar localizar la partida de Goma 2, de donde se
supone que salieron los más de 100 kilos que utilizó el comando
que atentó en Madrid.
Los expertos policiales tampoco descartan la posibilidad de que
el explosivo, Goma 2 Eco, fuera sustraído en España. En nuestro
país hay unos 10.000 depósitos de explosivos donde se guardan
pequeñas cantidades, pero en cada uno de ellos nunca se llega a
almacenar más de 50 kilos. En esta operación de localización de
la Goma 2 empleada por el comando islamista en Madrid también
participan miembros de la Guardia Civil, que están rastreando y
verificando cada uno de los depósitos de explosivos.
Los especialistas policiales consultados por este periódico no
tienen mucha confianza en que este dispositivo de rastreo sirva
para dar con el depósito de donde salieron los explosivos.
Confían más en la vía exterior y están casi convencidos de que
la Goma 2 vino desde algún país árabe.
«Los explosivos salieron y volvieron. Y pudieron volver de
cualquier forma. Desde una patera a cualquier otro medio de
transporte», explica uno de los agentes policiales que está
inmerso en la investigación.
El mismo agente señala, a modo de sentencia: «Si al cabo del
año entran toneladas de hachís y droga procedentes de Marruecos
a España, ¿por qué no van a poder introducir 100 ó 200
kilogramos de explosivos?».
La policía también sigue el rastro a los detonadores empleados
en el atentado del 11-M en Madrid y que fueron encontrados en la
furgoneta de Alcalá.
Según los especialistas, los detonadores son del modelo
antigrisú. Es decir, los que se emplean en la minería. |
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La bomba de la
bolsa no estalló porque la tarjeta estaba sin activar
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La bolsa con
explosivos hallada por la policía en la estación de El Pozo unas
horas después del atentado no estalló porque a los terroristas
se les pasó activar la tarjeta prepago del teléfono móvil: sólo
se limitaron a introducir el número del PIN de la tarjeta, pero
no hicieron una primera llamada de prueba como es preceptivo
para activar el teléfono.
La
bolsa con el artefacto, que estaba compuesto por 10 kilos de
Goma 2 de la marca Eco, fue trasladada junto con otros enseres a
la comisaría de Vallecas, donde permaneció hasta que los agentes
policiales se percataron, en la madrugada del viernes, de que en
su interior había una bomba.
Este desliz de los terroristas sirvió para que los expertos
se encontraran de sopetón con la primera pista firme de la
investigación. La tarjeta prepago, que nunca había sido
utilizada, y el móvil llevaron a los policías hasta un locutorio
del barrio de Lavapiés, en el centro de Madrid, donde
reside una importante comunidad musulmana.
El artefacto explosivo estaba preparado para estallar cuando
el teléfono recibiera una llamada. El móvil, que hacía de
detonador, estaba unido a los explosivos por medio de dos
cables.
La pista del teléfono sirvió para detener a tres marroquíes y
dos ciudadanos indios. Uno de ellos, el administrador de un
locutorio, ha manifestado en los interrogatorios que vendió el
teléfono a un ciudadano árabe. Este dato está siendo valorado
positivamente por los expertos, ya que amplía las nacionalidades
de los activistas que pudieron participar en el atentado. El
detenido insiste en sus declaraciones en que el comprador no es
magrebí, pero que desconocía su identidad.
En principio, la policía antiterrorista estaba convencida de que
la pista del teléfono les conduciría a un comando de ETA, pero
el número de serie de la tarjeta les llevó hasta Lavapiés.
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Fuente: ABC
El Mundo
16/03/2004
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