Belt Ibérica S.A. Analistas de Prevención

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Miércoles 17 de marzo de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

Los detonadores usados en el 11-M fueron fabricados en una empresa de Vizcaya

Acebes anuncia una cumbre de los servicios de información europeos para diseñar estrategías

 

Los policías inspeccionan los
restos del tren que estalló en
 El Pozo. EFE

Las investigaciones abiertas para identificar y detener a los autores de la matanza perpetrada en Madrid el pasado día 11 todavía no han llegado a conclusiones definitivas. Así, pese a la detención de tres marroquíes y dos indios, la Policía no ha descartado por completo la hipótesis de una implicación de ETA, ya que, por ejemplo, los detonadores proceden de una fábrica ubicada en la localidad vizcaína de Galdácano. Además, de momento no se ha podido demostrar que los tres marroquíes arrestados tengan más implicación que la compra y manipulación de los teléfonos móviles. Lo cierto es que al no haber aportado ningún dato relevante en los interrogatorios, todavía no hay pistas sólidas sobre los autores e inductores del bárbaro crimen.

Como ya adelantó ABC, el teléfono móvil y su tarjeta correspondiente hallada en la mochila con explosivos que quedó intacta en la estación de El Pozo del Tío Raimundo fueron adquiridos en el municipio de Alcorcón. A partir de este dato la Policía llegó al establecimiento que regentan los dos indios arrestados. Preguntados sobre si conocían a la persona o personas a las que vendieron el móvil, respondieron que se trataba de un cliente habitual que con frecuencia acudía a su establecimiento para comprar este tipo de material. De esta manera, los investigadores conocieron la identidad de los tres marroquíes y procedieron a su detención. Fue uno de los arrestados el que compró el teléfono hallado en la estación de tren de El Pozo del Tío Raimundo y no se descarta que también adquiriera el resto de los utilizados en la matanza del 11-M.

Precedentes

La hipótesis de una conexión o implicación de ETA con grupos de origen islámico sólo constituiría una parcial sorpresa para los investigadores, ya que, aunque no muchos, hay precedentes. Así, la banda colaboró con militantes del MIR chileno en el secuestro del empresario Emiliano Revilla. Más recientemente, participó con activistas bretones en el robo de dinamita en un polvorín de Plévin. Además, el etarra Gregorio Jiménez Morales, «Pistolas», intervino en un complot atribuido a los sandinistas para asesinar en Costa Rica a Edén Pastora, «Comandante Cero». Asimismo, el etarra Francisco Arriarán murió en las filas de la guerrilla salvadoreña.

Ninguna de las implicaciones de la banda con estos hechos fueron reivindicadas por ETA y en algunos casos, como en el frustrado plan para acabar con la vida del «comandante Cero», lo desmintió.

¿Zougam estaba en el tren?

Por su parte, desde diferentes medios se señalaba ayer que uno de los usuarios del tren de cercanías que estalló en Atocha, y que resultó ileso, ha reconocido en fotos a Jamal Zougam, uno de los tres marroquíes detenido, como uno de los individuos que viajaba con él en el mismo vagón. Incluso dice recordarle apoyado en la pared del convoy.

Otras dos personas habrían reconocido también fotográficamente a dos individuos de origen marroquí, a quienes se busca después de comprobarse que no se encuentran en sus domicilios habituales. Uno de ellos habría participado en campañas llevadas a cabo por la red Al Qaida en Chechenia y Bosnia. Por otra parte, fuentes policiales procedentes de Francia aludían a un jordano, llamado Abou Mosad al Fakaui, integrante del «comando» islamista Sar al Islam, como el encargado de ordenar la matanza del pasado 11 de marzo. Estas fuentes le sitúan actualmente en el Kurdistán iraquí.

Mientras, el ministro del Interior, Ángel Acebes, tras comentar que las investigaciones han entrado en una fase que aconseja prudencia para que la Policía pueda trabajar, anunció que «en breve» se celebrará una cumbre de los servicios de información europeos para contrastar datos y diseñar estrategias contra el terrorismo.

Los explosivos pudieron llegar desde un país árabe

La policía cree que la Goma 2 pertenece a una partida originalmente enviada a Arabia Saudí, Siria o Mauritania.

Los explosivos empleados por el comando islamista que atentó contra los trenes de la muerte se han convertido en uno de los principales objetivos de las investigaciones policiales y de los expertos en temas árabes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI)

La Goma 2 utilizada, que es de fabricación nacional y de la modalidad Eco, podría formar parte de una partida de explosivos que España exportó a un país árabe hace algo menos de un año. Las investigaciones, en estos momentos, se centran en países como Arabia Saudí, Siria y Mauritania, con los que las empresas españolas que se dedican a la fabricación de ese producto mantienen excelentes relaciones comerciales.

La principal dificultad con la que se están encontrando los expertos españoles es que en los últimos años se han llegado a exportar algunas partidas de Goma 2 sin la correspondiente guía. Cada cartucho de Goma 2 tiene una guía o registro que determina el recorrido del explosivo desde su fabricación hasta su origen final.

Nuevos contactos

La Goma 2 exportada por los fabricantes españoles a los países árabes se emplea, fundamentalmente, en la construcción de carreteras y en la explotación de canteras. Más del 50% de los explosivos españoles tiene como destino final el continente africano.

Los expertos en el mundo árabe del CNI siguen especulando con la posibilidad de que el auténtico organizador del atentado de los trenes de la muerte procede de Irak y que es un coronel que había pertenecido a los servicios secretos de Sadan Husein, el Mujabarat. El coronel del Mujabarat habría utilizado Siria como país de paso para llegar hasta Marruecos. Se da la circunstancia de que, a mediados del mes de noviembre, un grupo de jefes del CNI se desplazó hasta Damasco para retomar «los buenos contactos» que existían en época del Cesid.

El intermediario de este encuentro entre los agentes españoles y los sirios fue un afamado empresario de aquel país que tiene residencia en Marbella y que ya fue contacto del Cesid.

Aprovechando estos contactos, los agentes del CNI han pedido a sus homólogos sirios ayuda para centrar la identidad del coronel iraquí e intentar localizar la partida de Goma 2, de donde se supone que salieron los más de 100 kilos que utilizó el comando que atentó en Madrid.

Los expertos policiales tampoco descartan la posibilidad de que el explosivo, Goma 2 Eco, fuera sustraído en España. En nuestro país hay unos 10.000 depósitos de explosivos donde se guardan pequeñas cantidades, pero en cada uno de ellos nunca se llega a almacenar más de 50 kilos. En esta operación de localización de la Goma 2 empleada por el comando islamista en Madrid también participan miembros de la Guardia Civil, que están rastreando y verificando cada uno de los depósitos de explosivos.

Los especialistas policiales consultados por este periódico no tienen mucha confianza en que este dispositivo de rastreo sirva para dar con el depósito de donde salieron los explosivos. Confían más en la vía exterior y están casi convencidos de que la Goma 2 vino desde algún país árabe.

«Los explosivos salieron y volvieron. Y pudieron volver de cualquier forma. Desde una patera a cualquier otro medio de transporte», explica uno de los agentes policiales que está inmerso en la investigación.

El mismo agente señala, a modo de sentencia: «Si al cabo del año entran toneladas de hachís y droga procedentes de Marruecos a España, ¿por qué no van a poder introducir 100 ó 200 kilogramos de explosivos?».

La policía también sigue el rastro a los detonadores empleados en el atentado del 11-M en Madrid y que fueron encontrados en la furgoneta de Alcalá.

Según los especialistas, los detonadores son del modelo antigrisú. Es decir, los que se emplean en la minería.

 

La bomba de la bolsa no estalló porque la tarjeta estaba sin activar

La bolsa con explosivos hallada por la policía en la estación de El Pozo unas horas después del atentado no estalló porque a los terroristas se les pasó activar la tarjeta prepago del teléfono móvil: sólo se limitaron a introducir el número del PIN de la tarjeta, pero no hicieron una primera llamada de prueba como es preceptivo para activar el teléfono.

La bolsa con el artefacto, que estaba compuesto por 10 kilos de Goma 2 de la marca Eco, fue trasladada junto con otros enseres a la comisaría de Vallecas, donde permaneció hasta que los agentes policiales se percataron, en la madrugada del viernes, de que en su interior había una bomba.

Este desliz de los terroristas sirvió para que los expertos se encontraran de sopetón con la primera pista firme de la investigación. La tarjeta prepago, que nunca había sido utilizada, y el móvil llevaron a los policías hasta un locutorio del barrio de Lavapiés, en el centro de Madrid, donde reside una importante comunidad musulmana.

El artefacto explosivo estaba preparado para estallar cuando el teléfono recibiera una llamada. El móvil, que hacía de detonador, estaba unido a los explosivos por medio de dos cables.

La pista del teléfono sirvió para detener a tres marroquíes y dos ciudadanos indios. Uno de ellos, el administrador de un locutorio, ha manifestado en los interrogatorios que vendió el teléfono a un ciudadano árabe. Este dato está siendo valorado positivamente por los expertos, ya que amplía las nacionalidades de los activistas que pudieron participar en el atentado. El detenido insiste en sus declaraciones en que el comprador no es magrebí, pero que desconocía su identidad.

En principio, la policía antiterrorista estaba convencida de que la pista del teléfono les conduciría a un comando de ETA, pero el número de serie de la tarjeta les llevó hasta Lavapiés.

Fuente: ABC
El Mundo
16/03/2004

Noticias relacionadas:

* Noticias relacionadas del 11-M

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es