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Lunes 22 de marzo de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

Asociaciones de espectadores critican a las TV por el abuso de imágenes sobre el 11-M

Los atentados abren un debate profesional sobre cómo se debe cubrir un suceso de estas características

 

El tratamiento informativo de los atentados del 11-M ha abierto un debate en la profesión sobre cómo se deben tratar este tipo de acontecimientos. Las asociaciones de espectadores critican la actuación de las cadenas que, según explicaron, se han excedido en la exposición de las imágenes y los testimonios para buscar audiencia. Los directores de los servicios informativos están muy tranquilos con el trabajo realizado «que ha estado guiados siempre por el interés informativo de la noticia». De momento, el Consejo Audiovisual Catalán elabora un informe sobre lo ocurrido.

Las imágenes de los atentados del 11-M mostraron la página
más negra de la historia de terrorismo en España.

Sobre el 11-M se han podido ver estos días testimonios e imágenes de todo tipo. Ejemplos de ello son la entrañable ancianita que relató cómo «todo era un horror, había un cuerpo sin cabeza que todavía se movía, o el menor que explicaba con gran entereza cómo se había despedido de su padre la mañana de los atentados, cómo diez minutos después oyó las bombas y trató de localizarlo. Incluso presentadores veteranos como Ana Blanco llegaron a pedir perdón por la dureza de las imágenes...

Las televisiones se han volcado en la información, han cedido sus micrófonos a los afectados y han homenajeado a las víctimas (Antena 3 y Telecinco dedican un microespacio diario en sus informativos). TVE, por su parte, ha aprobado la emisión de un Telemaratón para recaudar fondos.

Las asociaciones de espectadores han valorado el trabajo desarrollado pero creen que la exposición de imágenes y testimonios ha sido «excesiva». En este sentido, el Consejo Audiovisual de Cataluña ha anunciado que elaborará un informe sobre la cobertura informativa.

Ascensión López, presidenta del Foro del Espectador afirmó que, «se podían haber limitado más las imágenes porque han generado más angustia, traducida en el aumento del número de personas que ha recurrido a los servicios psicológicos». López consideró que «se debe limitar el morbo, las imágenes deberían estar más controladas. El regodeo es una falta de respeto que no aporta nada a la información».

Por su parte, Alejandro Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC) valoró como positiva la reacción de las cadenas «que han tenido que elegir entre la normalidad de las parrillas o adecuarse a lo terrible de la realidad».

Perales dijo que la mejor manera de actuar en estos casos es dar un amplio seguimiento de lo sucedido. De hecho, indicó, «todas los magazines de tarde compaginaron sus contenidos habituales con el atentado desde el punto de vista del interés humano».

El presidente de AUC explicó que «la información ha desplazado al horror. No ha habido sensacionalismo, pero sí un exceso de testimonios».

«La angustia fue tan grande, que hubo una gran sensación de abandono. La gente necesitaba una explicación y se han enganchó al dolor para reforzarse», añadió.

El presidente de AUC echó de menos «más debates sobre las consecuencias y las causas. Ha habido una falta de reflexión en frío».
Por otra parte, Vicente Sánchez de León, presidente de la Agrupación de Telespectadores y Radioyentes, expresó su malestar con Telecinco porque «el día de los atentados parecía que estaba en otro país (en referencia a la emisión el 11-M de Los Serrano ). Los demás días todos estuvieron a la altura».

Sobre los contenidos, Sánchez recordó que «se urgó demasiado en la noticia, con imágenes terroríficas. Debería haber más respeto porque eso es lo que pretendían los terroristas, la exposición de las imágenes». Asimismo, comentó que las cadenas «han exagerado todo buscando la audiencia, no tienen escrúpulos. Es lamentable, creo que debería haber más cautela en la exposición de los temas. Todos necesitamos recibir información, pero también paz y sosiego».

«Nuestra obligación es contar todo lo que pasa»

Los informativos no entienden las críticas recibidas y explicaron que han utilizado un criterio periodístico, con el único objetivo informar de lo ocurrido y recoger los testimonios de los afectados.

Gloria Lomana, directora de Informativos de Antena 3, explicó que en un atentado de estas características es muy difícil editar las imágenes porque «se emiten según van llegando y así es como le llega a los espectadores». Sin embargo, Lomana decidió en una ocasión editar una imagen: un videoaficionado grabó un primer plano de una persona muerta entre un amasijo de hierros. Nosotros emitimos sólo cuando la imagen se alejaba», indicó. Además, añadió que «el espectador tiene el derecho a saber lo que pasa y las familias pueden expresar todo lo que quieran. Es nuestra obligación mostrar el drama como es, eso es el derecho a la información». «Si no lo hubiéramos hecho así, se echaría en falta que nos ocupáramos de ello. Todo nuestro trabajo está hecho desde el respeto a los muertos y a las familias», concluyó.

Jenaro Castro, editor del TD-1, cree que «la cobertura informativa ha estado a la altura de las circunstancias. Las televisiones han sido fieles testigos del reflejo social de los atentados, que nos han hecho enmudecer con los relatos de las víctimas». «La dimensión de la tragedia se impone a la frialdad a la hora de escoger imágenes y del filtro informativo», dijo. En este sentido, añadió que «no hay voluntad de exagerar o enriquecer los testimonios».

Para Castro, hay que tener en cuenta lo que ha pasado para replantearse otras posibles tragedias: «Corresponde a los directivos llegar a un acuerdo para huir del dolor innecesario». «La realidad arrastra a lo racional. La reincidencia no está justificada. pero la dimensión de los acontecimientos obliga a ello. Deberíamos firmar un pacto para evitar el recurso facilón de las imágenes trágicas, que nos ayudaría a todos a ofrecer una información más limpia», afirmó.

Juan Pedro Valentín, director de los Servicios Informativos de Telecinco, explicó que se siguieron todos los pasos necesarios: «dar la información, ser cautelosos con los datos y valorar las imágenes que no se debían emitir. Estamos bastante entrenados». Por ello, Telecinco ha ido variando las imágenes de las cabeceras y actualizandolas «siempre con un criterio periodístico». «El problema es que los medios audiovisuales tienen más repercusión que otros, lo que ha ocurrido es que en tres días la gente se ha cansado del atentado por la sobresaturación de información y de demanda», recordó. Por ello, añadió, «seguiremos entrevistando a los afectados para que no se olvide la dimensión de la catástrofe. Nuestra obligación es contar lo que está pasando y no vamos a dejar de hacerlo por no herir sensibilidades».

 

Recomendaciones sobre catástrofes

El Consejo Audiovisual Catalán elaboró un documento con una serie de recomendaciones sobre catástrofes, accidentes o tragedias personales a partir de un trágico accidente de tráfico en diciembre de 2000. El documento, elaborado por directivos de medios, periodistas, juristas y representantes de diversos colectivos y entidades propone:
  • No incurrir en estrategias de sobreatención mediática de las catástrofes, excepto cuando una información constante o continuada garantice poder evitar la extensión de los efectos trágicos.
     
  • El sentido de la mesura y las proporciones es fundamental en la política informativa de un medio.
     
  • Es acosejable prescindir de aquella información rutinaria o superflua, que no proporciona valor añadido a la información o que pueda resultar lesiva en la privacidad de los afectados y sustituirla por intervenciones de personas especializadas o instituciones, según la naturaleza de cada materia.
    Procurar que los planos de las personas afectadas no transgredan su vida privada.
     
  • No se emitirán ni se tomarán planos cortos de las personas heridas o en estado de «shock». En cualquier caso, tiene que tenerse el consentimiento explícito del afectado.
     
  • Las imágenes de archivo que se utilicen deben ser preferentemente despersonalizadas y no invocar tragedias particulares si no es imprescindible.
    Conviene introducir siempre un aviso antes de la emisión de imágenes y escenas duras... que proporcionen a la audiencia la oportunidad efectiva de renunciar a su contemplación.
  • La distinción entre la cobertura en directo de un suceso trágico, su reconstrucción documental, o mediante la ficción ha de ser señalada de manera inequívica, que no induzca al error del espectador.
     
  • En determinados casos, intervenir las imágenes para preservar el anonimato de los afectados y garantizar su privacidad.
     
  • Siempre será prioritaria la información de urgencia que pueda servir para salvar vidas o disminuir el riesgo de la población.
     
  • Evitar como norma general el recurso de imágenes de víctimas muertas, de féretros o heridos.
     
  • Sería de utilidad la celebración de sesiones de trabajo después de una catástrofe para evaluar la labor realizada, extraer conclusiones, establecer modelos de actuación y mejorar los procedimientos.

Fuente: La Razón
21/03/2004

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