Seguridad Pública y Protección Civil
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Los atentados del 11-M
obligan al Ministerio del Interior a cambiar todo el dispositivo de
seguridad de la boda del Príncipe de Asturias
El Gobierno
decide suspender el Acuerdo de Schengen de libre circulación de personas
entre el 15 y el 23 de mayo
Los
efectos de la matanza perpetrada en Madrid el pasado 11 de marzo ya se
han dejado sentir en otros acontecimientos. El primero de ellos, la
boda del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz Rocasolano. El dispositivo
policial que el Ministerio del Interior tenía ya muy avanzado de cara al
evento será totalmente renovado durante las próximas semanas.
Una de
las novedades más significativas será que entre el 15 y el 23 de mayo
(la boda se celebrará el sábado 22), las fronteras españolas quedarán
completamente cerradas. Así, el Gobierno deberá renunciar al espacio
Schengen, es decir, suspender durante esos días la libre circulación de
ciudadanos entre los 15 países europeos signatarios del acuerdo.
Los responsables de las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado ya
barajaban la posibilidad de la suspensión temporal del Acuerdo de
Schengen y el cierre de fronteras antes de que se produjeran los
atentados de Madrid. Entendían que el evento real era de la máxima
seguridad y que, en consecuencia, estaba justificada la necesidad del
cierre fronterizo. Sin embargo, pese a que las autoridades aún no habían
tomado una decisión firme, todo parecía indicar que no sería necesario.
Los 202 muertos en los trenes de Cercanías de Madrid han dejado claro
cuál será la decisión final.
De hecho, los especialistas ya han comenzado a trabajar en otro estudio
de seguridad para la boda real ante el nuevo concepto de terrorismo que
se ha registrado en España. Hasta la fecha, todos los estudios estaban
elaborados fundamentalmente en base a que la organización terrorista ETA
pudiera intentar alguna acción en Madrid durante el enlace entre Don
Felipe y Letizia Ortiz.
Según el análisis de los expertos, el riesgo de terrorismo islámico era
más reducido. Por eso, el dispositivo de seguridad estaba encaminado a
cualquier tipo de actuación similares a las que ETA ha perpetrado a lo
largo de su historia. Ahora, el concepto de seguridad para este evento
ha cambiado por completo. No se trata de poner más policías en las
calles, sino de estudiar cómo podrían actuar durante esos días
terroristas como los que han provocado la masacre en Madrid.
Según informaron a EL MUNDO fuentes policiales, además del cierre de
fronteras que supondrá la suspensión temporal del Acuerdo de Schengen,
se está elaborando un nuevo despliegue en centros de comunicaciones y de
transporte. Por otra parte, se está evaluando la necesidad de
recolocar los efectivos policiales que iban a participar en el
despliegue de cara a la boda real.
El dispositivo de seguridad estaba ya elaborado tan al detalle que,
incluso, los agentes de los servicios especiales ya tenían claro dónde
debía estar colocado cada uno durante la boda. Hasta los agentes de tiro
de precisión tenían asignadas sus terrazas para cubrir el recorrido que
la pareja iba a realizar antes y después de casarse en la catedral de La
Almudena.
Durante las últimas semanas, efectivos de los servicios de
información han estado peinando las calles del centro de Madrid,
centrándose, fundamentalmente, en aquellas por las que se presume que el
Príncipe Felipe y Letizia Ortiz realizarán el recorrido oficial en
vehículo al descubierto, sin capota.
Según algunas estimaciones, está previsto (porque ese despliegue se
mantiene) realizar investigaciones en más de 10.000 viviendas del centro
de la capital. Los agentes intentarán averiguar quién vive en cada una
de ellas y estudiarán con más cuidado aquéllas que están en alquiler.
Inicialmente, los investigadores iban con la mente ocupada casi
exclusivamente por el riesgo terrorista de ETA. Ahora, la mentalidad
está cambiando. Pero, de todas formas, se quiere evitar cualquier
actuación colectiva de la policía que pueda ser considerada racista. Es
decir, no se investiga a todo aquel ciudadano que procede de países del
norte de Africa como criterio general.
Tras el 11-M, los especialistas han ampliado el concepto de
seguridad. Se pretende realizar un férreo control en todos los
centros de comunicaciones. El control será aún más intenso en todas
aquellas instalaciones relacionadas con el transporte público. Algunos
expertos barajan la posibilidad de realizar una recolocación de las
Fuerzas Armadas. En este nuevo despliegue se trabajaba también sobre la
hipótesis de que, coincidiendo con la boda, alguna organización
terrorista cometa una acción en otro punto de la geografía española.
Inicialmente, se contaba con la presencia de más de 7.000 efectivos del
Cuerpo Nacional de Policía. Ahora, los responsables policiales están
reconsiderando la cifra y, sobre todo, su disposición. En este
dispositivo intervendrán también agentes de la Guardia Civil
pertenecientes a la Comunidad de Madrid.
Además, el Ayuntamiento de Madrid colaborará activamente en la
seguridad del enlace real a través de la Policía Municipal. De
hecho, los atentados del 11-M también han alterado notablemente la
estrategia que el Consistorio que preside Alberto Ruiz-Gallardón tenía
ya establecida. Los criterios de seguridad de la Policía Municipal de
Madrid se tendrán que adaptar a la nueva amenaza del terrorismo
islamista, y ello pese a que todavía se desconoce el itinerario
definitivo del cortejo nupcial de Don Felipe y Letizia Ortiz.
Las fuentes consultadas por este periódico precisaron también que el
papel del Ejército será importante, ya que se le encomendará labores de
vigilancia de instalaciones consideradas estratégicas, como, por
ejemplo, las centrales nucleares.
En la actualidad, el Gobierno en funciones, tras consensuarlo con el
Partido Socialista, ha incluido también a los militares en el
dispositivo de máxima alerta que está en vigor ante el riesgo de que se
produzcan nuevos episodios de terrorismo.
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Un acuerdo que
permite la circulación libre de personas en 15 países europeos |
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La libre
circulación de personas en la Unión Europea, regulada por el
Acuerdo de Schengen, se ha visto suspendida en diversas
ocasiones durante los últimos años cada vez que los gobiernos
europeos han querido controlar (e impedir) la entrada de
ciudadanos de otros países en aras de la seguridad.
La última ocasión
ha sido la confirmación por parte del Ministerio del Interior de
que suspenderá el Acuerdo de Schengen en España entre el 15 y el
23 de mayo. La razón: que los atentados del 11-M han abierto un
nuevo frente de inseguridad de cara a la boda entre el Príncipe
Felipe y Letizia Ortiz y que todas las precauciones son pocas.
El argumento es de peso. Como lo es el que ha esgrimido
Portugal, que también impedirá el libre acceso al país durante
los días en los que se celebre la Eurocopa de fútbol, el próximo
mes de junio.
En uno y otro acontecimiento, los ciudadanos de la Unión Europea
no podrán entrar en España y Portugal, respectivamente, con el
simple trámite de mostrar su documento oficial de identidad. La
policía podrá efectuar registros, comprobar los equipajes y,
sobre todo, podrá impedir la entrada a todo aquel que sea
sospechoso de alterar la seguridad.
De hecho, no será la primera vez que ocurra. El Acuerdo de
Schengen fue suscrito en primera instancia en 1984 entre Francia
y Alemania para eliminar los controles fronterizos en las
carreteras, los aeropuertos y en los puertos.
En los años siguientes se incorporaron la casi totalidad de
los miembros de la Unión Europea (Holanda, Bélgica y Luxemburgo
en 1985, Italia en 1990, España y Portugal en 1991, Grecia en
1992, Austria en 1995, Dinamarca, Suecia y Finlandia en 1996) y
dos países que no forman parte de ella (Islandia y Noruega).
Los únicos que, de momento, han quedado fuera han sido Gran
Bretaña e Irlanda.
El Acuerdo establece que los ciudadanos pertenecientes a los
países suscriptores del Acuerdo podrán circular libremente por
la fronteras interiores de la Unión Europea con la presentación
del documento de identidad. Un requisito que, en la práctica, ni
siquiera se exige, sobre todo en las fronteras terrestres, donde
no existe ningún tipo de control. Una permisividad que, sin
embargo, tiene un pero, y es que Schengen incluye una cláusula
que permite a cada país la posibilidad de suspender
temporalmente el Acuerdo por motivos de seguridad.
No obstante, ningún gobierno hizo uso de ella hasta que, a
finales de los 90, los nuevos militantes de izquierdas,
reconvertidos en antiglobalizadores, tomaron la costumbre de
manifestarse en toda reunión de líderes que se celebrase en
Europa. Un peregrinaje de ciudad en ciudad que alcanzó su punto
álgido en la cumbre del G-8 que se celebró en julio de 2001 en
Génova. Entonces, Berlusconi, se empeñó en evitar las masivas
manifestaciones y, entre otras medidas, suspendió el Acuerdo de
Schengen.
Sentó precedente. Sin ir más lejos, el Gobierno español
adoptó la misma resolución durante la celebración del Consejo
Europeo en Barcelona en marzo de 2002 para, de nuevo, controlar
la entrada de antiglobalizadores. Y si se hizo entonces para
deshacerse de universitarios con ganas de gritar, no es de
extrañar que la amenaza del terrorismo islamista desatada tras
el 11-M haya desembocado en el mismo sitio. |
Fuente: El Mundo
23/03/2004
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