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 Martes 23 de marzo de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

Los terroristas del 11-M pagaron siete mil euros y hachís por los 110 kilos de explosivo

La policía detiene a otros cuatro marroquíes, tres en el barrio de Lavapiés y el otro en Getafe

 

El hecho de que parte del material lo pagaran con un cargamento de droga extiende las pesquisas a las redes de tráfico de estupefacientes.

Siete mil euros y hachís. Este fue el pago que recibió José Emilio Suárez Trashorras por los 110 kilos de dinamita goma-2 y los detonadores que vendió a los terroristas marroquíes que forman parte de la célula del Grupo Islámico de Combatientes Marroquí que llevó a cabo la matanza del 11-M. El hecho de que los criminales hicieran una parte del pago con droga extiende también las investigaciones al mundo del tráfico de estupefacientes. Mientras, agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron durante el pasado fin de semana a cuatro personas por su presunta relación con los atentados. Una fue arrestada en Getafe y las otras tres en Lavapiés. De estas últimas, una regentaba una peluquería y las otras dos trabajaban en una pescadería del mercado de San Fernando. Estos establecimiento están próximos al locutorio que tenía Jamal Zougam. Los arrestados se encuentran en dependencias de la Comisaría General de Información prestando declaración.

Las líneas de investigación abiertas sobre el material utilizado en la matanza está dando a la Policía importantes frutos. Uno de los últimos datos conocidos es lo que pagaron tres marroquíes cuando el pasado mes de febrero se trasladaron a Avilés (Asturias) para adquirir el explosivo y los detonadores. Fueron siete mil euros y una partida de hachís lo que recibió José Emilio Suárez Trashorras, de 27 años, a cambio del material que previamente sustrajo en una explotación minera situada en el concejo asturiano de Tineo. Este individuo, que cuenta con antecedentes por drogas y que fue investigado en el pasado por tráfico de goma-2, hace tres años que dejó de trabajar como minero por enfermedad. Los marroquíes lograron ponerse en contacto con él por medio de un allegado suyo encarcelado en la prisión de asturiana de Villabona y que coincidió en este centro penitenciario con uno de los marroquíes que, tras salir de la cárcel, se trasladó a Avilés para comprar el explosivo y los detonadores.

Respecto al procedimiento que utilizaron los terroristas para traer a Madrid el material, las fuentes consultadas apuntan que lo hicieron en un vehículo que les habría facilitado José Emilio Suárez, quien cuando fue detenido se dedicaba a la compraventa de coches. Descartan, por tanto, que lo hicieran en la furgoneta Renault «Kangoo» en la que trasladaron a Alcalá de Henares las bombas y que sustrajeron el pasado 27 de febrero a una persona que reside en el barrio de Tetuán.

De las indagaciones sobre el origen del explosivo, la Policía, que trabaja con eficacia y sin descanso desde el 11-M, ha podido conocer las identidades de los marroquíes que lo adquirieron y sospecha que ellos fueron los que participaron directamente tanto en la confección de las bombas como en su colocación en los trenes de cercanías que tenían por destino la estación de Atocha. Ante la posibilidad de que estos sujetos hayan conseguido salir de España, las Fuerzas de Seguridad tienen pensado dictar en breve las correspondientes órdenes de busca y captura internacional.

Mientras tanto, los agentes intensifican sus trabajos en la localización de la vivienda en la que los terroristas escondieron el material y fabricaron los explosivos que han acabado ya con la vida de 202 personas.

La localización de este inmueble y obtener pistas sobre los responsables directos de la matanza fueron los objetivos de las cuatro detenciones llevadas a cabo durante el pasado fin de semana. Con éstas, son ya 14 las capturas practicadas en relación con los atentados del 11-M. Las primeras fueron las de Jamal Zougam, Mohamed Chaoui, Mohamed Bekali Butaliha, Suresh Kumar y Vinay Kholy, estos dos últimos de nacionalidad india. Todos ellos fueron detenidos el 13 de marzo e ingresaron en la cárcel de Soto del Real el viernes. El pasado miércoles fueron arrestados Mohamed Cheadli, Abderrahim Zbakh, Farid Oulad Ali, Abdelouahid Berrak y José Emilio Suárez.

Con la misma intensidad que en España, la Policía está desarrollando investigaciones con sus colegas extranjeros a fin de obtener pista sobre quién y dónde la célula terrorista recibió la orden de atentar en España. Por ahora, hay dos líneas: dirigentes del Grupo Islámico de Combatientes Marroquí o alguno de los responsables que en Europa tiene Al Qaida (La Base).

Intercambio de datos entre mandos antiterroristas europeos

Altos responsables policiales, adscritos a los servicios de Información de los cinco países más grandes de la Unión Europea se reunieron ayer en el complejo policial de Canillas para intercambiar información y coordinar tareas que conduzcan al esclarecimiento y detención de los autores de los atentados cometidos el pasado 11 de marzo en Madrid. A la reunión asistieron mandos de las policías de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia.

Este encuentro fue anunciada por el ministro del Interior, Ángel Acebes, el pasado día 15 en rueda de prensa, aunque posteriormente no se han conocido más detalles sobre la misma debido al carácter "operativo" del encuentro. Fuentes del Departamento que dirige Ángel Acebes recordaron en su momento la asiduidad con la que los máximos responsables de la lucha antiterrorista de cada país, es decir, los ministros del Interior, se reúnen para tratar esta cuestión y otras como la inmigración ilegal o la delincuencia transnacional, por lo que la comunicación es lo suficientemente fluida como para organizar una reunión de mandos policiales en poco tiempo. El último de estos encuentros se celebró el pasado mes de febrero en la localidad alemana de Garmisch-Partenkirchen. Con anterioridad, el cónclave se había reunido en Jerez de la Frontera y, antes, en la localidad francesa de Carcassone. Además de la reunión ayer, policías de varios países ya se encuentran desde hace días trabajando en el complejo policial de Canillas. A los responsables de Interpol llegados desde la central en Lyon hay que sumar los expertos antiterroristas procedentes de Marruecos y diversos países europeos.

Ante el carácter internacional que tiene la red terroristas que dirige Osama bin Laden, uno de los asuntos centrales de la reunión de ayer fue "cruzar" datos que sobre esta red terrorista tienen los diferentes servicios de información. De hecho, varios de los detenidos en España antes del 11-M por su vinculación con Al Qaida mantenían contactos con miembros de células desmanteladas en Francia, Reino Unido y Alemania.

 

Del Olmo ordena el ingreso en prisión de otros 4 presuntos implicados en el 11-M

El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, que investiga los brutales atentados del 11-M en Madrid, tomó declaración ayer durante seis horas y media a los cinco sospechosos detenidos el pasado miércoles. El juez ordenó el ingreso en prisión incondicional e incomunicada para todos ellos a excepción de Farid Oulad Ali, contra el que «en principio no existen elementos incriminatorios». Con éstos y los cuatro detenidos de ayer, son ya diez los presuntos responsables del atentado que están en manos de la Policía y la Justicia.

Cuatro de los arrestados el pasado miércoles son de origen magrebí y sus identidades fueron hechas públicas la semana pasada por el Gobierno de Marruecos que, además, precisó que vivían en España en situación regular. Se trata de Abderrahim Zbakh, nacido en Tánger en 1971, licenciado en Ciencias Químicas en 1995 y residente en España desde 1999; Farid Oulad Ali, originario de Duar Ighil, donde nació en 1970, y residente en España desde 1997; Abdelouahid Berrak, tangerino de origen; y Mohamed El Hadi Chedadi, nacido también en Tánger en 1966 y residente desde 1985. Éste último regentaba una tienda de ropa junto a su hermano Said, que está en prisión desde noviembre de 2001 y procesado por el juez Garzón en relación con los atentados del 11-S en Estados Unidos.

El quinto detenido el pasado día 17, de nacionalidad española, es José Emilio Suárez Trashorras, persona que supuestamente suministró la dinamita y los detonadores a los terroristas del Grupo Islámico de Combatientes Marroquí, autor de la matanza del 11-M.

Suárez Trashorras fue el primero en prestar declaración ayer en la Audiencia Nacional. Según las investigaciones realizadas por las Fuerzas de Seguridad, un interno de la prisión asturiana de Villabona facilitó a un magrebí con el que coincidió en la cárcel las señas del hoy detenido, residente en la localidad de Avilés.

Fechas más tarde —a finales de febrero—, tres individuos de origen magrebí habrían contactado con Suárez Trashorras. Tras llegar a un acuerdo sobre las condiciones del «negocio», el español habría conducido a sus tres «clientes» a un paraje abandonado donde ocultaba la dinamita que robaba de la mina en la que estaba empleado. Al parecer, llevaba tiempo traficando con este explosivo, que solía vender principalmente a pescadores furtivos y constructores clandestinos, por lo que los investigadores descartaban en un principio que conociese el destino que en esta ocasión iba a tener la mercancía.

Suárez Trashorras prestó una extensa y detallada declaración y, según indicaron fuentes de la Audiencia Nacional, admitió su participación en los hechos y que no fue consciente de lo que ello suponía. El juez Del Olmo le imputa, de momento, y salvo que la investigación aconseje una calificación diferente de los hechos, haber cometido un delito de pertenencia o colaboración con banda armada, ser coautor de un delito de terrorismo en relación con el robo o hurto de sustancias explosivas, así como la coautoría en cuatro delitos de estragos terroristas, 190 asesinatos y 1.430 tentativas de asesinato.

Fuentes de la Audiencia Nacional explicaron que tanto Oulad como Berrak, que necesitaron la intervención de un intérprete de árabe para declarar, condenaron el terrorismo y negaron su implicación en los hechos. Berrak admitió que conocía a Jamal Zougam —uno de los presuntos autores materiales de la matanza— y a Imad Edim Barakat Yarkas, «Abu Dahdah», —jefe de al Al Qaida en España y procesado por los atentados del 11-S en EE.UU.— de verlos por Lavapiés. De hecho, Barrak trabajaba hasta su detención en una peluquería de la calle Tribulete, de la que era copropietario con Zougam.

El juez imputa a Berrak y Chedadi el delito de pertenencia o colaboración con banda armada y Zbakh, los delitos de pertenencia o colaboración con banda armada, terrorismo, cuatro estragos, 190 asesinatos y 1.430 tentativas de asesinato.

Fuente: ABC
23/03/2004

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