Seguridad Pública y Protección Civil
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Los terroristas del 11-M
pagaron siete mil euros y hachís por los 110 kilos de explosivo
La policía detiene
a otros cuatro marroquíes, tres en el barrio de Lavapiés y el otro en
Getafe
El hecho de que parte
del material lo pagaran con un cargamento de droga extiende las
pesquisas a las redes de tráfico de estupefacientes.
Siete
mil euros y hachís. Este fue el pago que recibió José Emilio Suárez
Trashorras por los 110 kilos de dinamita goma-2 y los detonadores que
vendió a los terroristas marroquíes que forman parte de la célula del
Grupo Islámico de Combatientes Marroquí que llevó a cabo la matanza del
11-M. El hecho de que los criminales hicieran una parte del pago con
droga extiende también las investigaciones al mundo del tráfico de
estupefacientes. Mientras, agentes del Cuerpo Nacional de Policía
detuvieron durante el pasado fin de semana a cuatro personas por su
presunta relación con los atentados. Una fue arrestada en Getafe y
las otras tres en Lavapiés. De estas últimas, una regentaba una
peluquería y las otras dos trabajaban en una pescadería del mercado de
San Fernando. Estos establecimiento están próximos al locutorio que
tenía Jamal Zougam. Los arrestados se encuentran en dependencias de la
Comisaría General de Información prestando declaración.
Las
líneas de investigación abiertas sobre el material utilizado en la
matanza está dando a la Policía importantes frutos. Uno de los
últimos datos conocidos es lo que pagaron tres marroquíes cuando el
pasado mes de febrero se trasladaron a Avilés (Asturias) para adquirir
el explosivo y los detonadores. Fueron siete mil euros y una partida de
hachís lo que recibió José Emilio Suárez Trashorras, de 27 años, a
cambio del material que previamente sustrajo en una explotación minera
situada en el concejo asturiano de Tineo. Este individuo, que cuenta con
antecedentes por drogas y que fue investigado en el pasado por tráfico
de goma-2, hace tres años que dejó de trabajar como minero por
enfermedad. Los marroquíes lograron ponerse en contacto con él por medio
de un allegado suyo encarcelado en la prisión de asturiana de Villabona
y que coincidió en este centro penitenciario con uno de los marroquíes
que, tras salir de la cárcel, se trasladó a Avilés para comprar el
explosivo y los detonadores.
Respecto al procedimiento que utilizaron los terroristas para traer a
Madrid el material, las fuentes consultadas apuntan que lo hicieron en
un vehículo que les habría facilitado José Emilio Suárez, quien cuando
fue detenido se dedicaba a la compraventa de coches. Descartan, por
tanto, que lo hicieran en la furgoneta Renault «Kangoo» en la que
trasladaron a Alcalá de Henares las bombas y que sustrajeron el pasado
27 de febrero a una persona que reside en el barrio de Tetuán.
De las indagaciones sobre el origen del explosivo, la Policía, que
trabaja con eficacia y sin descanso desde el 11-M, ha podido conocer
las identidades de los marroquíes que lo adquirieron y sospecha que
ellos fueron los que participaron directamente tanto en la confección de
las bombas como en su colocación en los trenes de cercanías que tenían
por destino la estación de Atocha. Ante la posibilidad de que estos
sujetos hayan conseguido salir de España, las Fuerzas de Seguridad
tienen pensado dictar en breve las correspondientes órdenes de busca y
captura internacional.
Mientras tanto, los agentes intensifican sus trabajos en la
localización de la vivienda en la que los terroristas escondieron el
material y fabricaron los explosivos que han acabado ya con la vida de
202 personas.
La localización de este inmueble y obtener pistas sobre los responsables
directos de la matanza fueron los objetivos de las cuatro detenciones
llevadas a cabo durante el pasado fin de semana. Con éstas, son ya 14
las capturas practicadas en relación con los atentados del 11-M. Las
primeras fueron las de Jamal Zougam, Mohamed Chaoui, Mohamed Bekali
Butaliha, Suresh Kumar y Vinay Kholy, estos dos últimos de nacionalidad
india. Todos ellos fueron detenidos el 13 de marzo e ingresaron en la
cárcel de Soto del Real el viernes. El pasado miércoles fueron
arrestados Mohamed Cheadli, Abderrahim Zbakh, Farid Oulad Ali,
Abdelouahid Berrak y José Emilio Suárez.
Con la misma intensidad que en España, la Policía está desarrollando
investigaciones con sus colegas extranjeros a fin de obtener pista sobre
quién y dónde la célula terrorista recibió la orden de atentar en
España. Por ahora, hay dos líneas: dirigentes del Grupo Islámico de
Combatientes Marroquí o alguno de los responsables que en Europa tiene
Al Qaida (La Base).
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Intercambio
de datos entre mandos antiterroristas europeos
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Altos
responsables policiales, adscritos a los servicios de
Información de los cinco países más grandes de la Unión Europea
se reunieron ayer en el complejo policial de Canillas para
intercambiar información y coordinar tareas que conduzcan al
esclarecimiento y detención de los autores de los atentados
cometidos el pasado 11 de marzo en Madrid. A la reunión
asistieron mandos de las policías de Alemania, Francia, Reino
Unido e Italia.
Este encuentro
fue anunciada por el ministro del Interior, Ángel Acebes, el
pasado día 15 en rueda de prensa, aunque posteriormente no se
han conocido más detalles sobre la misma debido al carácter
"operativo" del encuentro. Fuentes del Departamento que
dirige Ángel Acebes recordaron en su momento la asiduidad con la
que los máximos responsables de la lucha antiterrorista de cada
país, es decir, los ministros del Interior, se reúnen para
tratar esta cuestión y otras como la inmigración ilegal o la
delincuencia transnacional, por lo que la comunicación es lo
suficientemente fluida como para organizar una reunión de mandos
policiales en poco tiempo. El último de estos encuentros se
celebró el pasado mes de febrero en la localidad alemana de
Garmisch-Partenkirchen. Con anterioridad, el cónclave se había
reunido en Jerez de la Frontera y, antes, en la localidad
francesa de Carcassone. Además de la reunión ayer, policías de
varios países ya se encuentran desde hace días trabajando en el
complejo policial de Canillas. A los responsables de Interpol
llegados desde la central en Lyon hay que sumar los expertos
antiterroristas procedentes de Marruecos y diversos países
europeos.
Ante el
carácter internacional que tiene la red terroristas que dirige
Osama bin Laden, uno de los asuntos centrales de la reunión de
ayer fue "cruzar" datos que sobre esta red terrorista tienen
los diferentes servicios de información. De hecho, varios de los
detenidos en España antes del 11-M por su vinculación con Al
Qaida mantenían contactos con miembros de células desmanteladas
en Francia, Reino Unido y Alemania. |
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Del Olmo ordena el
ingreso en prisión de otros 4 presuntos implicados en el 11-M |
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El juez de la
Audiencia Nacional Juan del Olmo, que investiga los brutales
atentados del 11-M en Madrid, tomó declaración ayer durante seis
horas y media a los cinco sospechosos detenidos el pasado
miércoles. El juez ordenó el ingreso en prisión incondicional e
incomunicada para todos ellos a excepción de Farid Oulad Ali,
contra el que «en principio no existen elementos
incriminatorios». Con éstos y los cuatro detenidos de ayer,
son ya diez los presuntos responsables del atentado que están en
manos de la Policía y la Justicia.
Cuatro de los
arrestados el pasado miércoles son de origen magrebí y sus
identidades fueron hechas públicas la semana pasada por el
Gobierno de Marruecos que, además, precisó que vivían en España
en situación regular. Se trata de Abderrahim Zbakh, nacido
en Tánger en 1971, licenciado en Ciencias Químicas en 1995 y
residente en España desde 1999; Farid Oulad Ali, originario de
Duar Ighil, donde nació en 1970, y residente en España desde
1997; Abdelouahid Berrak, tangerino de origen; y Mohamed El Hadi
Chedadi, nacido también en Tánger en 1966 y residente desde
1985. Éste último regentaba una tienda de ropa junto a su
hermano Said, que está en prisión desde noviembre de 2001 y
procesado por el juez Garzón en relación con los atentados del
11-S en Estados Unidos.
El quinto
detenido el pasado día 17, de nacionalidad española, es José
Emilio Suárez Trashorras, persona que supuestamente suministró
la dinamita y los detonadores a los terroristas del Grupo
Islámico de Combatientes Marroquí, autor de la matanza del 11-M.
Suárez Trashorras fue el primero en prestar declaración ayer en
la Audiencia Nacional. Según las investigaciones realizadas por
las Fuerzas de Seguridad, un interno de la prisión asturiana de
Villabona facilitó a un magrebí con el que coincidió en la
cárcel las señas del hoy detenido, residente en la localidad de
Avilés.
Fechas más
tarde —a finales de febrero—, tres individuos de origen magrebí
habrían contactado con Suárez Trashorras. Tras llegar a un
acuerdo sobre las condiciones del «negocio», el español
habría conducido a sus tres «clientes» a un paraje
abandonado donde ocultaba la dinamita que robaba de la mina en
la que estaba empleado. Al parecer, llevaba tiempo traficando
con este explosivo, que solía vender principalmente a pescadores
furtivos y constructores clandestinos, por lo que los
investigadores descartaban en un principio que conociese el
destino que en esta ocasión iba a tener la mercancía.
Suárez
Trashorras prestó una extensa y detallada declaración y, según
indicaron fuentes de la Audiencia Nacional, admitió su
participación en los hechos y que no fue consciente de lo que
ello suponía. El juez Del Olmo le imputa, de momento, y salvo
que la investigación aconseje una calificación diferente de los
hechos, haber cometido un delito de pertenencia o colaboración
con banda armada, ser coautor de un delito de terrorismo en
relación con el robo o hurto de sustancias explosivas, así como
la coautoría en cuatro delitos de estragos terroristas, 190
asesinatos y 1.430 tentativas de asesinato.
Fuentes de
la Audiencia Nacional explicaron que tanto Oulad como Berrak,
que necesitaron la intervención de un intérprete de árabe para
declarar, condenaron el terrorismo y negaron su implicación en
los hechos. Berrak admitió que conocía a Jamal Zougam —uno
de los presuntos autores materiales de la matanza— y a Imad Edim
Barakat Yarkas, «Abu Dahdah», —jefe de al Al Qaida en España y
procesado por los atentados del 11-S en EE.UU.— de verlos por
Lavapiés. De hecho, Barrak trabajaba hasta su detención en una
peluquería de la calle Tribulete, de la que era copropietario
con Zougam.
El juez imputa
a Berrak y Chedadi el delito de pertenencia o colaboración con
banda armada y Zbakh, los delitos de pertenencia o colaboración
con banda armada, terrorismo, cuatro estragos, 190 asesinatos y
1.430 tentativas de asesinato. |
Fuente: ABC
23/03/2004
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