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Lunes 29 de marzo de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

En Argentina cada vez más civiles obtienen autorización para usar armas

Son datos oficiales del Registro Nacional de Armas. Los usuarios individuales registrados en ese organismo pasaron de 458.000 en el año 2000, a 562.000 en 2003. Crece la venta de armas usadas

 

Las razones pueden variar. Sea para sentirse más seguros, por simple hobbie, o para regularizar una situación anterior de hecho que no estaba legalizada en los papeles, cada vez más argentinos piden el permiso para poder usar armas. Las cifras oficiales son contundentes y muestran que en sólo cuatro años (desde 2000 a 2003) hay 104.000 civiles más que están armados y tienen su habilitación.

Según datos del Registro Nacional de Armas (ReNAr) el aumento es progresivo: en 2000 habían 458.000 argentinos con registro y al menos un arma en su casa; en 2001, eran 500.000; en 2002 crecieron a 528.000, y el año pasado llegaron a 562.000.

Pero hay más indicadores del interés por buscar protección en un revólver o una pistola. En los últimos dos años creció el número de gente que fue al ReNAr para pedir por primera vez su permiso: en 2002 fueron 29.000 en todo el país, y el año pasado los pedidos se dispararon a 35.000.

Para Anastasio Siderakis, un ingeniero del área de explosivos del ReNAr, hay dos motivos que explican este fenómeno: "Hay mucha gente que regulariza su situación: es gente que tenía un arma en su casa, pero que nunca se había registrado. Ahora llegan al ReNAr luego de las campañas que hubo para que se legalicen".

El segundo motivo está directamente atado al contexto económico del país. "Hubo un aumento fuerte en la compra de armas usadas. Esto se está dando porque son más baratas que las nuevas y acá lo notamos cuando vienen a hacer transferencias", explica Siderakis. Se refiere al documento que se tramita para que un arma cambie de propietario, igual que ocurre cuando se vende un auto usado.

El termómetro para medir cuánto ascendieron las transferencias marca que en 2000 11.500 armas cambiaron de dueños en el país. Un año después se hicieron 18.900 trámites, en 2002 fueron 26.000 y en 2003 llegaron a 27.500, un 140 por ciento más que hace cuatro años.

Esto corre en paralelo con la baja de las ventas en más de 800 armerías del país. En AICAYP, una asociación de comercios de artículos para caza y pesca que agrupa a 300 armerías, aseguran que las ventas de armas bajaron desde 2001, cuando los precios treparon a valor dólar.

"El consumo bajó mucho, si antes se vendían diez armas por mes, ahora se vende la mitad, por los costos. También cayeron las importaciones", explica Guillermo Muttoni, director de AICACYP. "Por eso la gente prefiere comprar un arma usada".

Según opinan en el ReNAr, que aumenten los pedidos de habilitación y las transferencias de armas usadas crea un cuadro de situación nuevo en la Argentina: "Significa que hay más tenedores civiles, pero las armas se redistribuyen", diagnostica Siderakis.

Una explicación para esto es que muchos de los que venden las armas usadas no se desprenden de su única arma sino que se quedan con otras. Así, las armas en el mercado son las mismas, pero la gente armada aumenta.

Los expertos del Registro aseguran que, en todo el país, el volumen de armas legalizadas que hoy está en poder de civiles asciende a 1.800.000 y se distribuyen entre 600.000 usuarios (incluyendo 562.000 personas, más empresas de vigilancia y transportadoras de caudales). La mitad de esas armas están en Buenos Aires y Capital Federal.

Pero en el ReNAr no hay alarma por esta cifra. Creen que la cantidad de argentinos armados es menor a la de países latinoamericanos como Brasil y Colombia, donde los niveles de inseguridad y violencia son mayores.

"En el país tenemos un sistema de regulación de armamento similar al de Canadá o al de Sudáfrica, y creemos que funciona bastante bien, estamos a un nivel aceptable", asegura Siderakis. En Canadá hay 3 millones de armas en manos civiles y en Sudáfrica, 6 millones.

Además, hay otro dato que deja conforme al Registro. Los requisitos para acceder a una licencia para usar o portar un arma son cada vez más exigentes y eso sirve de filtro "para no darle el permiso a cualquiera".

"Creemos que el sistema funciona bien —dice el ingeniero— porque en el 99 por ciento de los ilícitos se usan armas no registradas, y hay muy pocos casos de usuarios legítimos procesados".

De todas maneras, tanto desde ese organismo de control como desde las armerías y entidades de tiro, ponen el acento en un mismo consejo: no recurrir a las armas como método para enfrentar la inseguridad.

"No voy a negar que la inseguridad empuja a la gente a comprar armas —dice el experto—, pero acá lo desaconsejamos. Sencillamente porque hay pocas probabilidades de tener éxito en un enfrentamiento armado con un delincuente que está jugado y no tiene nada que perder".

 

Fuente: Clarín
22/03/2004

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