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Miércoles 3 de marzo de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

Cae una banda de atracadores de 'narcos' integrada por radicales del F.C Barcelona

Un guardia civil ejercía de cabecilla - la policía sospecha que un guardaespaldas de Laporta, detenido, podía informar sobre sus movimientos - uno de los 'ultras' recibió una oferta por apalear al presidente azulgrana

 

La Guardia Civil detuvo ayer a un alto ejecutivo, apellidado Mañas, de Prosegur, que es una de las compañías de seguridad que dan servicio al Barcelona. El arresto se produjo por su presunta implicación con una organización criminal especializada en atracos a traficantes de drogas, secuestros y extorsiones. Los investigadores sospechan que el detenido, además, filtraba información a la banda, integrada por 20 personas, de las cuales ocho son seguidores radicales del club azulgrana, sobre los movimientos de los miembros de la directiva y de su presidente, Joan Laporta.

Fuentes cercanas a la investigación y a la propia entidad azulgrana confirmaron ayer que el detenido era el enlace de la compañía Prosegur con el Barcelona, a pesar de que la investigación se encuentra bajo secreto de sumario.

El sospechoso acudía con asiduidad a las oficinas del club y participaba activamente en el diseño de todos los dispositivos de seguridad que afectaban a la citada empresa. Todo ello facilitaba su contacto directo con los miembros de la directiva y aumentaba su capacidad para captar información sobre ellos.

Sin embargo, su presunta vinculación con la organización criminal iba mucho más lejos. Todo parece indicar que habría llegado a facilitar datos muy detallados sobre posibles objetivos, tales como furgones blindados dedicados al transporte de caudales.

Prisión

La detención de este alto ejecutivo de Prosegur en Cataluña es el último episodio de una larga e intensa investigación policial, en la que han participado la Guardia Civil, los Mossos d'Esquadra y el Cuerpo Nacional de Policía, destinada al desmantelamiento de una organización criminal entre cuyas actividades principales estaba la de atracar y extorsionar a traficantes de droga simulando que eran miembros de los cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. De hecho, la persona considerada como jefe del grupo es un guardia civil. Durante la citada investigación se ha detenido a 20 personas, 19 de ellas se encuentran en prisión.

Se da la circunstancia de que ocho de estos detenidos compartían su afición por los colores del Barcelona. Según una nota facilitada ayer por los tres cuerpos policiales implicados en la investigación, estos ocho detenidos en concreto formaban parte del grupo radical de aficionados al Barça denominado Casuals.

Las relaciones colaterales que algunos miembros de esta trama tenían con la entidad azulgrana no acaban aquí. El pasado 24 de febrero, y dentro de la misma operación policial, se detuvo a Javier D. M., de 37 años, por un presunto caso de tráfico de drogas. Este individuo era miembro de Prosegur en el momento de su arresto y, además, había trabajado en tareas de seguridad dentro del Barça. Entre los trabajos que había realizado, se encontraba el de haber formado parte, en al menos dos ocasiones, del equipo de guardaespaldas del presidente Laporta.

Todos estos datos resultan doblemente inquietantes para los responsables del Barcelona y, en especial, para su presiente si se tiene en cuenta que fue durante el desarrollo de la investigación cuando se descubrió que alguno de los Casuals detenido podía guardar relación o tener información sobre la campaña de amenazas que sufría Laporta desde su decisión de aislar a los aficionados radicales del club.

Esta supuesta relación entre la organización criminal y las amenazas al presidente azulgrana se descubrió gracias a una intervención telefónica realizada bajo la supervisión del titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Vic, José Luis Gómez Arbona. En la conversación registrada por los investigadores a los interlocutores, uno de ellos era miembro de los Casuals detenidos, se señalaba que una tercera persona estaba ofreciendo dinero a cambio de darle una paliza al presidente del Barcelona. La línea de investigación que se abrió a partir de estos datos desembocó el pasado 24 de febrero en la detención de Manuel Santos, un ex empleado de la entidad azulgrana que durante años sirvió como enlace entre la directiva del club y los radicales del Barcelona. Santos se encargaba de controlarlos en los partidos que disputaba el equipo azulgrana. Después de su interrogatorio, fue puesto en libertad con cargos.

 

El antiguo vigilante que conectó las dos tramas

Cuando Joan Laporta alcanzó la presidencia del Barcelona, una de las primeras personas del antiguo régimen que depuró fue Manuel Santos Barrero, ex empleado de seguridad del club durante las dos últimas décadas.

Santos, que tenía un contrato fijo discontinuo, fue despedido sin indemnización. Hoy, el ex empleado hasta se plantea interponer una demanda laboral contra Laporta. Detenido por un presunto delito, según el auto, de «amenazas de muerte y contra la integridad física» de Laporta, fue puesto en libertad con cargos el 26 de febrero. Una llamada suya a uno de los radicales detenidos sirvió para conectar las dos tramas. Fue puesto en libertad con cargos.

Santos había vivido a sus anchas durante muchos años. Tenía buenos amigos entre los anteriores directivos. En especial con Francesc Pulido. El dirigente incluso le procuró un puesto de trabajo en una de sus empresas.

Santos estaba destinado a preservar la seguridad donde se ubican los aficionados más radicales del Barça. En la práctica, no obstante, su cargo se convirtió en una actividad muy sui generis. Negociaba con las anteriores directivas las entradas que los Boixos necesitaban en cada partido -algunas eran incluso revendidas- y hasta les acompañaba en algunos desplazamientos del equipo, a precios más que asequibles y en el mismo avión de la plantilla.

Algunos jugadores, de hecho, conocían personalmente a varios de estos seguidores, dada la frecuencia con la que viajaban con el equipo. Los hinchas ocupaban asientos en los aviones muy cercanos al lugar donde se ubicaba a los medios de comunicación y hubo algún que otro percance contra los periodistas en ocasiones.

Desde su puesto de controlador en la zona ultra del Camp Nou, Santos vigilaba que no se produjeran incidentes dentro del estadio, su máxima preocupación. El mismo era el encargado de calmar los ánimos de los hinchas cuando las cosas iban mal dadas.

Santos vivió la evolución de un grupo que empezó siendo de animación, a principios de los años 80, pero que degeneró. Especialmente difíciles se pusieron las cosas a mediados de los años 90, con la creación de la Grada Jove. Una zona en la que los Boixos, bajo estética skin y neonazi, impusieron su poder.

 

La tolerancia cero de la directiva contra los 'Boixos Nois' ha provocado un duro enfrentamiento entre las dos partes

Mes de agosto. Día 22. El Camp Nou prácticamente se llena con la disputa del Trofeo Joan Gamper, ante Boca Juniors. El ambiente es festivo. Hasta que, desde la zona de los Boixos Nois, empiezan a aparecer bengalas. Algunas caen dentro del terreno de juego, ante la reprobación general. El presidente Joan Laporta, alterado, denuncia después del duelo que el grupo radical pedía «entradas y dinero» a la nueva directiva desde hacía 15 días.

A partir de entonces, las tensas relaciones que mantenían el máximo dirigente barcelonista y los aficionados más ultras se resquebrajan por completo. Laporta reincidió en su lema de tolerancia cero contra los violentos. Y, desde ese momento, el pulso entre las dos partes se ha vuelto imparable.

De todos los episodios producidos a raíz de este enfrentamiento, el más preocupante tuvo lugar el 13 de noviembre del pasado año. Por la mañana, y ante el entonces domicilio del presidente del Barça, aparecieron unas amenazantes pintadas contra él. «Laporta, hijo de puta, no nos echarás», decía una de las frases que emborronaban el panorama. «RIP», se leía en otra. «Localizado» o «El Camp Nou es nuestra casa, la tuya es la tumba» eran otras inscripciones que acababan de completar el repelente paisaje. Horas después de esos acontecimientos, sin embargo, los Boixos Nois emitían un comunicado en el que negaban la autoría de estas pintadas y criticaban la facilidad con la que los medios de comunicación se las habían atribuido, sin más comprobaciones ulteriores.

En todo caso, este altercado no hacía más que culminar una escalada de enfrentamientos entre el presidente azulgrana y los radicales. Días antes de esas amenazas, el 18 de octubre, los Boixos habían aguado al presidente sus actos en contra de la violencia preparados para la visita del Deportivo. El Barça había dispuesto dentro del Camp Nou un mural para que los seguidores pintaran sus proclamas contra la violencia. Al final de los actos, un numeroso grupo de Boixos irrumpieron en la zona y emborronaron el citado mural. Minutos después, Laporta aparecía por el lugar con cara de disgusto y custodiado fuertemente. Ya por entonces -desde el mes de septiembre- el presidente del Barça había contratado a Elías Frade, hasta aquel momento inspector de los Mossos d'Esquadra, como máximo responsable de los asuntos de seguridad del club. Es frecuente ver a Frade vigilando, él personalmente, la seguridad del dirigente en numerosos actos públicos.

Las pintadas contra Laporta realizadas por los Boixos han sido una constante en los últimos meses. Pese a los desmentidos sobre la autoría de algunas de ellas por parte del grupo radical, los ultras han desafiado al máximo mandatario azulgrana incluso con medidas nunca vistas. La más llamativa fue la adoptada el pasado 1 de septiembre, en la que se anunciaba que la peña dejaría de animar al Barça en sus partidos en el Camp Nou hasta «nuevo aviso» como protesta por la actuación de la nueva junta directiva. Sólo con la visita del Real Madrid a Barcelona se hizo una tregua en tal sentido. En el resto de encuentros, sin embargo, la zona que ocupan está semidespoblada y, desde allí, lanzan constantes ataques contra Laporta y su entorno.

Pintadas de amenazas efectuadas en el domicilio
del presidente azulgrana

 

 

«Los teníamos dentro y conocían nuestros pasos»

La directiva del Barcelona declinó pronunciarse oficialmente ayer, tras conocer las últimas detenciones. En principio, no lo hará hasta que conozca con todo detalle el sumario del complicado caso que afecta colateralmente al club azulgrana y a sus actuales dirigentes.

No obstante, un portavoz del Barça aseguró a este diario «la sorpresa y la preocupación, que hay en la junta, al comprobar el alcance y las implicaciones». El mismo portavoz añadió: «Nos hemos dado cuenta de que los teníamos dentro y, por tanto, conocían todos nuestros movimientos».

La cautela de la directiva con respecto al caso se ha acrecentado, tras comprobar el malestar existente entre los diferentes cuerpos policiales con el recién nombrado vocal de seguridad de la junta, Juan Echevarría, cuñado del presidente Joan Laporta.

Según fuentes policiales, existió precipitación por parte de Echevarría al hacer pública la detención del ex empleado Manuel Santos. Según las mismas fuentes, se tuvieron que agilizar algunas diligencias, cuando la operación todavía no estaba totalmente cerrada.

A la espera de que el juez concluya el sumario, el gabinete jurídico del Barça está preparando el caso. El presidente Laporta ya anunció, el pasado miércoles, que se personará como acusación particular en la causa. Ese mismo día declaró que la situación le parecía «muy lamentable y triste», y aseguró que «la justicia lo resolverá».

Los servicios de seguridad del Barça han extremado las precauciones con todos los directivos del club. Asimismo, reforzarán los dispositivos con vistas al partido del próximo domingo frente al Mallorca, en el Camp Nou, por si se produjera algún tipo de incidente.

Laporta no ha variado su apretada agenda de actos para hacer honor al presidente más mediático de la historia del Barça. Hoy, por ejemplo, tiene previsto leer el pregón de la Semana del Libro en catalán, en un acto en el que estará acompañado por el defensa mexicano de la plantilla azulgrana Rafael Márquez. La presencia del Márquez en el acto se debe a que la cultura catalana es la invitada de honor en la Feria del Libro de Guadalajara.

Fuente: El Mundo
02/03/2004

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