Seguridad Pública y Protección Civil
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Cae una banda de
atracadores de 'narcos' integrada por radicales del F.C Barcelona
Un
guardia civil ejercía de cabecilla - la policía sospecha que un
guardaespaldas de Laporta, detenido, podía informar sobre sus
movimientos - uno de los 'ultras' recibió una oferta por apalear al
presidente azulgrana
La
Guardia Civil detuvo ayer a un alto ejecutivo, apellidado Mañas, de
Prosegur, que es una de las compañías de seguridad que dan servicio
al Barcelona. El arresto se produjo por su presunta implicación con
una organización criminal especializada en atracos a traficantes de
drogas, secuestros y extorsiones. Los investigadores sospechan que
el detenido, además, filtraba información a la banda, integrada por 20
personas, de las cuales ocho son seguidores radicales del club
azulgrana, sobre los movimientos de los miembros de la directiva y de su
presidente, Joan Laporta.
Fuentes
cercanas a la investigación y a la propia entidad azulgrana confirmaron
ayer que el detenido era el enlace de la compañía Prosegur con el
Barcelona, a pesar de que la investigación se encuentra bajo secreto de
sumario.
El sospechoso acudía con asiduidad a las oficinas del club y participaba
activamente en el diseño de todos los dispositivos de seguridad que
afectaban a la citada empresa. Todo ello facilitaba su contacto directo
con los miembros de la directiva y aumentaba su capacidad para captar
información sobre ellos.
Sin embargo, su presunta vinculación con la organización criminal iba
mucho más lejos. Todo parece indicar que habría llegado a facilitar
datos muy detallados sobre posibles objetivos, tales como furgones
blindados dedicados al transporte de caudales.
Prisión
La
detención de este alto ejecutivo de Prosegur en Cataluña es el último
episodio de una larga e intensa investigación policial, en la que han
participado la Guardia Civil, los Mossos d'Esquadra y el Cuerpo Nacional
de Policía, destinada al desmantelamiento de una organización criminal
entre cuyas actividades principales estaba la de atracar y extorsionar a
traficantes de droga simulando que eran miembros de los cuerpos y
Fuerzas de Seguridad del Estado. De hecho, la persona considerada como
jefe del grupo es un guardia civil. Durante la citada investigación se
ha detenido a 20 personas, 19 de ellas se encuentran en prisión.
Se da la circunstancia de que ocho de estos detenidos compartían su
afición por los colores del Barcelona. Según una nota facilitada
ayer por los tres cuerpos policiales implicados en la investigación,
estos ocho detenidos en concreto formaban parte del grupo radical de
aficionados al Barça denominado Casuals.
Las relaciones colaterales que algunos miembros de esta trama tenían con
la entidad azulgrana no acaban aquí. El pasado 24 de febrero, y
dentro de la misma operación policial, se detuvo a Javier D. M., de 37
años, por un presunto caso de tráfico de drogas. Este individuo era
miembro de Prosegur en el momento de su arresto y, además, había
trabajado en tareas de seguridad dentro del Barça. Entre los trabajos
que había realizado, se encontraba el de haber formado parte, en al
menos dos ocasiones, del equipo de guardaespaldas del presidente Laporta.
Todos estos datos resultan doblemente inquietantes para los responsables
del Barcelona y, en especial, para su presiente si se tiene en cuenta
que fue durante el desarrollo de la investigación cuando se descubrió
que alguno de los Casuals detenido podía guardar relación o tener
información sobre la campaña de amenazas que sufría Laporta desde su
decisión de aislar a los aficionados radicales del club.
Esta supuesta relación entre la organización criminal y las amenazas
al presidente azulgrana se descubrió gracias a una intervención
telefónica realizada bajo la supervisión del titular del Juzgado de
Instrucción número 2 de Vic, José Luis Gómez Arbona. En la conversación
registrada por los investigadores a los interlocutores, uno de ellos era
miembro de los Casuals detenidos, se señalaba que una tercera persona
estaba ofreciendo dinero a cambio de darle una paliza al presidente del
Barcelona. La línea de investigación que se abrió a partir de estos
datos desembocó el pasado 24 de febrero en la detención de Manuel
Santos, un ex empleado de la entidad azulgrana que durante años sirvió
como enlace entre la directiva del club y los radicales del Barcelona.
Santos se encargaba de controlarlos en los partidos que disputaba el
equipo azulgrana. Después de su interrogatorio, fue puesto en libertad
con cargos.
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El antiguo
vigilante que conectó las dos tramas |
| Cuando
Joan Laporta alcanzó la presidencia del Barcelona, una de las
primeras personas del antiguo régimen que depuró fue Manuel
Santos Barrero, ex empleado de seguridad del club durante las
dos últimas décadas.
Santos, que tenía un contrato
fijo discontinuo, fue despedido sin indemnización. Hoy, el ex
empleado hasta se plantea interponer una demanda laboral contra
Laporta. Detenido por un presunto delito, según el auto, de
«amenazas de muerte y contra la integridad física» de
Laporta, fue puesto en libertad con cargos el 26 de febrero. Una
llamada suya a uno de los radicales detenidos sirvió para
conectar las dos tramas. Fue puesto en libertad con cargos.
Santos había vivido a sus
anchas durante muchos años. Tenía buenos amigos entre los
anteriores directivos. En especial con Francesc Pulido. El
dirigente incluso le procuró un puesto de trabajo en una de sus
empresas.
Santos estaba destinado a preservar la seguridad donde se
ubican los aficionados más radicales del Barça. En la
práctica, no obstante, su cargo se convirtió en una actividad
muy sui generis. Negociaba con las anteriores directivas las
entradas que los Boixos necesitaban en cada partido -algunas
eran incluso revendidas- y hasta les acompañaba en algunos
desplazamientos del equipo, a precios más que asequibles y en el
mismo avión de la plantilla.
Algunos jugadores, de hecho, conocían personalmente a varios
de estos seguidores, dada la frecuencia con la que viajaban con
el equipo. Los hinchas ocupaban asientos en los aviones muy
cercanos al lugar donde se ubicaba a los medios de comunicación
y hubo algún que otro percance contra los periodistas en
ocasiones.
Desde su puesto de controlador
en la zona ultra del Camp Nou, Santos vigilaba que no se
produjeran incidentes dentro del estadio, su máxima
preocupación. El mismo era el encargado de calmar los ánimos de
los hinchas cuando las cosas iban mal dadas.
Santos vivió la evolución de un grupo que empezó siendo de
animación, a principios de los años 80, pero que degeneró.
Especialmente difíciles se pusieron las cosas a mediados de los
años 90, con la creación de la Grada Jove. Una zona en la que
los Boixos, bajo estética skin y neonazi, impusieron su poder. |
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La tolerancia cero de la directiva contra los 'Boixos Nois' ha
provocado un duro enfrentamiento entre las dos partes |
| Mes de
agosto. Día 22. El Camp Nou prácticamente se llena con la
disputa del Trofeo Joan Gamper, ante Boca Juniors. El ambiente
es festivo. Hasta que, desde la zona de los Boixos Nois,
empiezan a aparecer bengalas. Algunas caen dentro del terreno de
juego, ante la reprobación general. El presidente Joan Laporta,
alterado, denuncia después del duelo que el grupo radical pedía
«entradas y dinero» a la nueva directiva desde hacía 15
días. A partir de
entonces, las tensas relaciones que mantenían el máximo
dirigente barcelonista y los aficionados más ultras se
resquebrajan por completo. Laporta reincidió en su lema de
tolerancia cero contra los violentos. Y, desde ese momento, el
pulso entre las dos partes se ha vuelto imparable.
De todos los episodios producidos a raíz de este enfrentamiento,
el más preocupante tuvo lugar el 13 de noviembre del pasado año.
Por la mañana, y ante el entonces domicilio del presidente del
Barça, aparecieron unas amenazantes pintadas contra él. «Laporta,
hijo de puta, no nos echarás», decía una de las frases que
emborronaban el panorama. «RIP», se leía en otra. «Localizado» o
«El Camp Nou es nuestra casa, la tuya es la tumba» eran
otras inscripciones que acababan de completar el repelente
paisaje. Horas después de esos acontecimientos, sin embargo, los
Boixos Nois emitían un comunicado en el que negaban la autoría
de estas pintadas y criticaban la facilidad con la que los
medios de comunicación se las habían atribuido, sin más
comprobaciones ulteriores.
En todo caso, este altercado no hacía más que culminar una
escalada de enfrentamientos entre el presidente azulgrana y los
radicales. Días antes de esas amenazas, el 18 de octubre,
los Boixos habían aguado al presidente sus actos en contra de la
violencia preparados para la visita del Deportivo. El Barça
había dispuesto dentro del Camp Nou un mural para que los
seguidores pintaran sus proclamas contra la violencia. Al final
de los actos, un numeroso grupo de Boixos irrumpieron en la zona
y emborronaron el citado mural. Minutos después, Laporta
aparecía por el lugar con cara de disgusto y custodiado
fuertemente. Ya por entonces -desde el mes de septiembre- el
presidente del Barça había contratado a Elías Frade, hasta aquel
momento inspector de los Mossos d'Esquadra, como máximo
responsable de los asuntos de seguridad del club. Es frecuente
ver a Frade vigilando, él personalmente, la seguridad del
dirigente en numerosos actos públicos.
Las pintadas contra Laporta realizadas por los Boixos han
sido una constante en los últimos meses. Pese a los desmentidos
sobre la autoría de algunas de ellas por parte del grupo
radical, los ultras han desafiado al máximo mandatario azulgrana
incluso con medidas nunca vistas. La más llamativa fue la
adoptada el pasado 1 de septiembre, en la que se anunciaba que
la peña dejaría de animar al Barça en sus partidos en el Camp
Nou hasta «nuevo aviso» como protesta por la actuación de
la nueva junta directiva. Sólo con la visita del Real Madrid a
Barcelona se hizo una tregua en tal sentido. En el resto de
encuentros, sin embargo, la zona que ocupan está semidespoblada
y, desde allí, lanzan constantes ataques contra Laporta y su
entorno.
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Pintadas de amenazas efectuadas en el domicilio
del presidente azulgrana |
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«Los
teníamos dentro y conocían nuestros pasos» |
| La
directiva del Barcelona declinó pronunciarse oficialmente ayer,
tras conocer las últimas detenciones. En principio, no lo hará
hasta que conozca con todo detalle el sumario del complicado
caso que afecta colateralmente al club azulgrana y a sus
actuales dirigentes. No
obstante, un portavoz del Barça aseguró a este diario «la
sorpresa y la preocupación, que hay en la junta, al comprobar el
alcance y las implicaciones». El mismo portavoz añadió:
«Nos hemos dado cuenta de que los teníamos dentro y, por tanto,
conocían todos nuestros movimientos».
La cautela de la directiva con respecto al caso se ha
acrecentado, tras comprobar el malestar existente entre los
diferentes cuerpos policiales con el recién nombrado vocal de
seguridad de la junta, Juan Echevarría, cuñado del presidente
Joan Laporta.
Según fuentes policiales, existió precipitación por parte de
Echevarría al hacer pública la detención del ex empleado Manuel
Santos. Según las mismas fuentes, se tuvieron que agilizar
algunas diligencias, cuando la operación todavía no estaba
totalmente cerrada.
A la espera de que el juez concluya el sumario, el gabinete
jurídico del Barça está preparando el caso. El presidente
Laporta ya anunció, el pasado miércoles, que se personará como
acusación particular en la causa. Ese mismo día declaró que la
situación le parecía «muy lamentable y triste», y aseguró que
«la justicia lo resolverá».
Los servicios de seguridad del Barça han extremado las
precauciones con todos los directivos del club. Asimismo,
reforzarán los dispositivos con vistas al partido del próximo
domingo frente al Mallorca, en el Camp Nou, por si se produjera
algún tipo de incidente.
Laporta no ha variado su apretada agenda de actos para hacer
honor al presidente más mediático de la historia del Barça. Hoy,
por ejemplo, tiene previsto leer el pregón de la Semana del
Libro en catalán, en un acto en el que estará acompañado por el
defensa mexicano de la plantilla azulgrana Rafael Márquez. La
presencia del Márquez en el acto se debe a que la cultura
catalana es la invitada de honor en la Feria del Libro de
Guadalajara. |
Fuente: El Mundo
02/03/2004
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