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Miércoles 31 de marzo de 2004


Seguridad Pública y Protección Civil

Los dos últimos etarras detenidos en Cuenca dialogan con los arrestados por el 11-M pese a la orden judicial de incomunicación

«¿Cómo metisteis tantos detonadores en el centro de Madrid?»

 

El módulo de aislamiento de la cárcel de Soto del Real se ha convertido en un polvorín. Allí comparten espacio los detenidos por los atentados del 11-M, los dos últimos etarras apresados en Cuenca con 536 kilos de explosivos, miembros de Al Qaeda y peligrosos criminales como Alfredo Galán, el Asesino de la Baraja, o el moldavo Pietro Arcan. Hay tantos reclusos en este búnker de la cárcel que se está incumpliendo el aislamiento judicial ordenado para los arrestados del 11-M por el juez Juan del Olmo, según denuncian fuentes sindicales.

Este grupo de presos ni siquiera permanece incomunicado ya que pueden hablar entre sí a través de las ventanas posteriores de sus celdas, que dan al patio interior, de acuerdo con las mismas fuentes sindicales. En concreto Gorka Vidal, el etarra que conducía la furgoneta con los explosivos descubierta en Cañaveras (Cuenca) por la Guardia Civil, tiene como vecino de módulo, en la celda contigua, a Mohamed Chaoui, de 33 años, uno de los primeros cinco detenidos por la masacre de Madrid. Lo que más ha llamado la atención es el diálogo fluido entre los dos presuntos terroristas de distintas ideas. «¿Cómo metisteis tantos detonadores en el centro de Madrid?», le ha llegado a preguntar Gorka Vidal. En algunos momentos del día, el etarra sigue interrogando a Mohamed y le lanza comentarios relacionados con la preparación del atentado. Ambos parecen entenderse a medida que avanzan los días, a pesar de que deben permanecer apartados y separados, según los funcionarios.

Los trabajadores de la cárcel de Soto han denunciado en varias ocasiones el hecho de que «presos peligrosísimos pueden hablar e incumplir el régimen de aislamiento e incomunicación decretada por el juez Del Olmo». «Es inaudito que reclusos de este calibre puedan hablar y compartir información pese a que lo tienen prohibido», indicaron.

José Ramón García, coordinador nacional del sindicato CSIF en el departamento de Interior, denunció ayer que el problema del módulo de aislamiento es consecuencia de la masificación que sufre el centro penitenciario. «Soto del Real es una cárcel ideada para 1.002 presos y en estos momentos hay 1.795. Llevamos mucho tiempo denunciando este hacinamiento y nunca hay soluciones».«El problema», continúa García, «es que estos inconvenientes han degenerado en esta falta de seguridad en la cárcel como el que está sucediendo en el módulo de aislamiento».

Partes de servicio

Desde la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio de Interior, se asegura que el módulo de aislamiento de Soto «cumple rigurosamente la legislación en materia de incomunicación».Además, señalaron que los funcionarios del módulo de aislamiento deberían haber reflejado en un parte el hecho de que los presos estaban hablando entre sí.

Sin embargo, los trabajadores de la cárcel mantienen que en los últimos días han redactado escritos y partes de servicio denunciando la «imposiblidad de mantener la incomunicación de estos reclusos peligrosos en las circunstancias que se encontraban». Asimismo, denuncian que varios presos comunes que permanecen ingresados en el módulo de aislamiento han amenazado de muerte a los detenidos del 11-M en las dependencias de Soto.

Presos protegidos

El día del atentado del 11-M, Instituciones Penitenciarias decidió aislar a los presos etarras de Soto del Real. Los presos comunes comenzaron a insultarlos y amenazarlos al culparles de la masacre de los trenes de Madrid. Ese mismo día, ya por la noche, el director de Soto decidió proteger en el módulo de aislamiento a los reclusos relacionados con Al Qaeda al empezarse a sospechar que podrían estar detrás de la tragedia. El máximo responsable de la prisión pretendía evitar el contacto de estos reos con el resto de internos que podrían haberse enterado por la radio o la televisión de que se había descubierto un cinta con versículos del Corán en la furgoneta con los detonadores hallada en Alcalá de Henares.

Cuatro días después del atentado, los etarras aislados volvieron a su régimen ordinario. Los internos vinculados con el terrorismo islámista siguen separados del resto.

 

Fuente: El Mundo
24/03/2004

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