Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
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El agua envasada de tres
de cada cien botellas vendidas en España procede del grifo
La Asociación
Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas asegura «desconocer»
que en España empresas capten agua de la red pública para embotellarla
La polémica desatada en Reino Unido
por la venta de agua embotellada procedente del río Támesis -la misma
que consumen los británicos a través del grifo de casa pero con un
tratamiento adicional- ha cruzado fronteras y ha despertado el
recelo de los consumidores españoles. ¿Es agua todo lo que reluce?
¿Pueden fiarse de una publicidad que anuncia arroyos cristalinos bajando
de las montañas? ¿Encierran los cada vez más sugerentes envases simple
agua del grifo? Lo cierto es que aunque la legislación permite la
venta de agua obtenida de la red pública tras un proceso de tratado, y
son muy pocas las empresas que en nuestro país llevan a cabo esta
práctica, el desconocimiento del consumidor permite que aguas de
distinta procedencia convivan en los estantes de los supermercados,
mientras el marketing se derrama ocultando unas diferencias que muy
pocos saben o advierten.
«La captación de agua del grifo
para su venta una vez tratada es una práctica legal siempre que se
mencione en el etiquetado -señala Irene Zafra, vicepresidenta de la
Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (Aneabe)-
porque el público tiene derecho a saber que está consumiendo agua
potable preparada y no mineral o de manantial».
En España, tres son los tipos de aguas que se comercializan: minerales
naturales, de manantial y potables preparadas. No obstante, sólo el 3
por ciento del agua envasada que se consume en España corresponde a
estas últimas y, según Aneabe, «no hay conocimiento de que algunas
empresas traten el agua de la red pública». A pesar de esta
afirmación, una de las compañías que comercializa agua preparada en
nuestro país, Nafree S.A., utiliza el agua del grifo de la red de Murcia
para poner en el mercado un agua «desmineralizada y esterilizada
mediante un proceso físico-químico» y otra recomendada para el
consumo y preparación de los alimentos infantiles (Aquabebé), según
informa Efe.
Filtrar el agua del grifo
Nafree reconoce en su etiquetado que se trata de «agua de
abastecimiento público preparada» aunque no lo resalta de manera
especial. El proceso de elaboración del agua se lleva a cabo en una
planta de Lorquí (Murcia), situada a orillas del río Segura donde se
eliminan del agua pública las sales minerales mediante un filtrado por
presión y los residuos sólidos, a los que le siguen procesos de
descalcificación, ósmosis, rayos ultravioletas, enriquecimiento de
calcio y pasteurización. Para la elaboración del agua la compañía cuenta
con un caudal continuo de 10.000 litros a la hora, aunque de ellos sólo
puede envasar 6.000.
«Lo importante -señala Irene Zafra- es que el consumidor pueda
distinguir claramente qué tipo de agua va a adquirir y que no se le
engañe». Una opinión en la que coincide el director general de
Consumo de Murcia, José Gabriel Ruiz, quien insistió en que «la
legislación actual permite vender agua natural, de manantial, y además
aguas preparadas, siempre que en su etiquetado aparezca de forma
correcta su denominación».
Por tanto, las diferencias existentes entre los tipos de agua que se
comercializan en nuestro país, a pesar de que puedan parecer mínimas,
resultan sustanciales. Las aguas minerales naturales tienen un origen
subterráneo, son bacteriológicamente sanas y tienen minerales y
componentes que resultan beneficiosos para la salud. Las de manantial
presentan una excelente calidad, también son aguas potables de origen
subterráneo pero, a diferencia de las minerales, no tienen acción alguna
sobre la salud. Ninguna de ellas puede ser sometida a tratamientos que
modifiquen su composición original, salvo la separación de elementos
inestables como el hierro o el azufre.
Etiquetado claro
Por el contrario, las aguas preparadas -que tras la polémica han sido
convertidas en la oveja negra de la familia- son aquellas que han sido
sometidas a tratamientos físico-químicos para que cumplan los requisitos
sanitarios. «La ley permite diversas maneras de obtener agua
preparada -señala Irene Zafra-. Pueden proceder de manantiales o ser
captadas de pozos (potables preparadas) o provenir de la red de
abastecimiento pública, como es el agua comercializada en Reino Unido
por Coca-Cola». En cualquier caso, el tipo de agua, el nombre del
manantial o lugar de explotación debe figurar claramente en la etiqueta
y en el caso de venta de agua preparada, ésta debe aparecer en forma
destacada y nunca en un tamaño inferior al de la marca u otro signo
distintivo y además, si se trata de agua de abastecimiento público
preparada, se ha de especificar. «En España no se puede coger agua
del grifo, envasarla y venderla sin que haya sido tratada, sólo podría
llevarse a cabo en situaciones de emergencia, para abastecimiento de la
población y sería gratuita», puntualizan desde Aneabe.
Una nueva cultura
Cada vez son más las personas que se decantan por el agua embotellada.
No en vano, el consumo mundial aumenta una media de un 12 por ciento
cada año, a pesar de que su precio es mucho más alto comparado con el
agua del grifo. Incluso en aquellos países donde existe un servicio
público de agua potable, las personas pueden llegar a gastar hasta mil
veces más dinero en agua embotellada que si la cogiera de la red
pública, según la Organización Mundial de la Salud.
Además, más de la mitad del agua embotellada que se bebe en el mundo es
agua preparada (59 por ciento) y la restante (41 por ciento) es agua
mineral o de manantial. España tampoco se queda atrás en esta «nueva
moda» en la que el agua ha pasado de ser un bien de consumo
necesario a convertirse en un elemento gastronómico y un signo de los
nuevos tiempos. Durante 2002, los españoles consumieron 4.513 millones
de litros de agua envasada: 110 litros por persona. Eso sí, las
favoritas son las minerales (89,7 por ciento), seguida de las de
manantial (7,3) y las potables preparadas (3). En cuestión de burbujas
también está claro: las aguas sin gas representan el 95,2 por ciento de
la producción frente al 4,8 de las que contienen gas.
España es el cuarto consumidor de agua embotellada de la UE, por detrás
de Francia, Alemania e Italia. Hasta ahora, el sector ha estado dominado
por multinacionales y pequeños manantiales, pero algunas marcas de
refrescos han mostrado su interés y se han sumado a la comercialización
de aguas potables preparadas. Para evitar más polémicas y desconfianzas,
la asociación de consumidores Facua ha pedido al Ministerio de Sanidad y
Consumo que acabe con la publicidad de algunas marcas de agua envasada
que se venden como si fueran «tónicos milagrosos» y que «compiten de
forma desleal con el agua del grifo».
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Polémica
entre Coca-Cola y Pepsico por las aguas embotelladas que
comercializan |
La historia
del «agua del grifo embotellada» por Coca Cola en Gran
Bretaña continúa. Fuentes oficiosas de esta compañía, al tiempo
que seguían insistiendo en la «absoluta legalidad» de las
actuaciones de la multinacional, manifestaban a este periódico
«no comprender» el revuelo causado por esta información,
al mismo tiempo que aludían al hecho de que «el agua potable
preparada lleva existiendo más de dos años en España y no pasa
nada». La alusión era una clara referencia a la marca «Aquafina»,
comercializada por Pepsico, rival de Coca Cola, que ha
reaccionado con contundencia para dejar claro que «el caso de
la marca Dasani y el de Aquafina son completamente difer entes».
Por un lado, asegura un portavoz de Pepsico, «Aquafina
procede de un manantial que se encuentra en el parque natural de
Gorbea, en Álava. No está tomada de la red pública de
abastecimiento, como sucede con la marca de Coca Cola». La
segunda diferencia, según Pepsico, estriba en el hecho de que
Aquafina no incorpora añadido alguno. «Al contrario, nos
limitamos a realizar un proceso de depuración que quita cosas,
nunca añade, mientras que Dasani sí que añade minerales al agua».
(Lo que confiere a Aquafina la calificación de agua preparada).
El problema, para Pepsico, no estriba en el hecho de que se haya
utilizado agua procedente de una red pública, sino de que esta
información fue ocultada a los consumidores. «De hecho, no
hay una barrera legal que impida hacer lo mismo en España, tomar
agua de la canalización pública, depurarla, tratarla,
embotellarla y después venderla. Pero no es el caso de Aquafina.
Si decidiéramos hacer algo así, lo cual es legítimo, lo
avisaríamos, para que nadie se lleve a engaño. Ocultar esa
información es un fraude al consumidor».
Coca Cola, por su parte, afirma que el agua potable preparada es
uno de los tres tipos de agua envasada permitidos por la ley:
«Nos puede parecer bien o mal, pero existe y está regulado. Coca
Cola también dispone en Gran Bretaña de una marca de agua
mineral extraída de pozo, pero ha entendido que podía
comercializar también agua tratada, ya que tiene demanda».
En nuestro país, la marca que comercializa la multinacional,
Bonaqua, es agua de manantial y no tratada. |
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Las aguas
envasadas |
| Aguas
minerales naturales. Son aguas de origen subterráneo,
protegidas contra los riesgos de contaminación,
bacteriológicamente sanas y con una composición constante en
minerales y otros componentes, lo que les confiere propiedades
favorables para la salud.
Aguas de manantial. Son de
una excelente calidad microbiológica, física, y química, A
diferencia de las minerales no tienen ninguna acción especifica
en el organismos humano,. Según las define la Reglamentación
Técnico sanitaria, son "las potables de origen subterráneo
que emergen espontáneamente en la superficie de la tierra o se
captan mediante labores practicadas al efecto, con las
características naturales de pureza que permiten su consumo,
previa aplicación de los mínimos tratamientos físicos requeridos
para la separación de elementos materiales inestables".
Aguas potables preparadas.
Han sido sometidas a los tratamientos fisicoquímicos necesarios
para que cumplan los mismos requisitos sanitarios que se exige a
las aguas potables de consumo público. Son aguas tratadas que
pueden proceder de manantiales y de captación o de las redes de
distribución públicas.
En España el consumo de las
aguas minerales alcanza el 89.7 por ciento, frente al 7.3 de las
de manantial y el 3 de las preparadas. |
Fuente: ABC
05/03/2004
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