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Martes 9 de marzo de 2004


Seguridad Alimentaria y Protección Biotecnológica

El agua envasada de tres de cada cien botellas vendidas en España procede del grifo

La Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas asegura «desconocer» que en España empresas capten agua de la red pública para embotellarla

 

La polémica desatada en Reino Unido por la venta de agua embotellada procedente del río Támesis -la misma que consumen los británicos a través del grifo de casa pero con un tratamiento adicional- ha cruzado fronteras y ha despertado el recelo de los consumidores españoles. ¿Es agua todo lo que reluce? ¿Pueden fiarse de una publicidad que anuncia arroyos cristalinos bajando de las montañas? ¿Encierran los cada vez más sugerentes envases simple agua del grifo? Lo cierto es que aunque la legislación permite la venta de agua obtenida de la red pública tras un proceso de tratado, y son muy pocas las empresas que en nuestro país llevan a cabo esta práctica, el desconocimiento del consumidor permite que aguas de distinta procedencia convivan en los estantes de los supermercados, mientras el marketing se derrama ocultando unas diferencias que muy pocos saben o advierten.

«La captación de agua del grifo para su venta una vez tratada es una práctica legal siempre que se mencione en el etiquetado -señala Irene Zafra, vicepresidenta de la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (Aneabe)- porque el público tiene derecho a saber que está consumiendo agua potable preparada y no mineral o de manantial».

En España, tres son los tipos de aguas que se comercializan: minerales naturales, de manantial y potables preparadas. No obstante, sólo el 3 por ciento del agua envasada que se consume en España corresponde a estas últimas y, según Aneabe, «no hay conocimiento de que algunas empresas traten el agua de la red pública». A pesar de esta afirmación, una de las compañías que comercializa agua preparada en nuestro país, Nafree S.A., utiliza el agua del grifo de la red de Murcia para poner en el mercado un agua «desmineralizada y esterilizada mediante un proceso físico-químico» y otra recomendada para el consumo y preparación de los alimentos infantiles (Aquabebé), según informa Efe.

Filtrar el agua del grifo

Nafree reconoce en su etiquetado que se trata de «agua de abastecimiento público preparada» aunque no lo resalta de manera especial. El proceso de elaboración del agua se lleva a cabo en una planta de Lorquí (Murcia), situada a orillas del río Segura donde se eliminan del agua pública las sales minerales mediante un filtrado por presión y los residuos sólidos, a los que le siguen procesos de descalcificación, ósmosis, rayos ultravioletas, enriquecimiento de calcio y pasteurización. Para la elaboración del agua la compañía cuenta con un caudal continuo de 10.000 litros a la hora, aunque de ellos sólo puede envasar 6.000.

«Lo importante -señala Irene Zafra- es que el consumidor pueda distinguir claramente qué tipo de agua va a adquirir y que no se le engañe». Una opinión en la que coincide el director general de Consumo de Murcia, José Gabriel Ruiz, quien insistió en que «la legislación actual permite vender agua natural, de manantial, y además aguas preparadas, siempre que en su etiquetado aparezca de forma correcta su denominación».

Por tanto, las diferencias existentes entre los tipos de agua que se comercializan en nuestro país, a pesar de que puedan parecer mínimas, resultan sustanciales. Las aguas minerales naturales tienen un origen subterráneo, son bacteriológicamente sanas y tienen minerales y componentes que resultan beneficiosos para la salud. Las de manantial presentan una excelente calidad, también son aguas potables de origen subterráneo pero, a diferencia de las minerales, no tienen acción alguna sobre la salud. Ninguna de ellas puede ser sometida a tratamientos que modifiquen su composición original, salvo la separación de elementos inestables como el hierro o el azufre.

Etiquetado claro

Por el contrario, las aguas preparadas -que tras la polémica han sido convertidas en la oveja negra de la familia- son aquellas que han sido sometidas a tratamientos físico-químicos para que cumplan los requisitos sanitarios. «La ley permite diversas maneras de obtener agua preparada -señala Irene Zafra-. Pueden proceder de manantiales o ser captadas de pozos (potables preparadas) o provenir de la red de abastecimiento pública, como es el agua comercializada en Reino Unido por Coca-Cola». En cualquier caso, el tipo de agua, el nombre del manantial o lugar de explotación debe figurar claramente en la etiqueta y en el caso de venta de agua preparada, ésta debe aparecer en forma destacada y nunca en un tamaño inferior al de la marca u otro signo distintivo y además, si se trata de agua de abastecimiento público preparada, se ha de especificar. «En España no se puede coger agua del grifo, envasarla y venderla sin que haya sido tratada, sólo podría llevarse a cabo en situaciones de emergencia, para abastecimiento de la población y sería gratuita», puntualizan desde Aneabe.

Una nueva cultura

Cada vez son más las personas que se decantan por el agua embotellada. No en vano, el consumo mundial aumenta una media de un 12 por ciento cada año, a pesar de que su precio es mucho más alto comparado con el agua del grifo. Incluso en aquellos países donde existe un servicio público de agua potable, las personas pueden llegar a gastar hasta mil veces más dinero en agua embotellada que si la cogiera de la red pública, según la Organización Mundial de la Salud.

Además, más de la mitad del agua embotellada que se bebe en el mundo es agua preparada (59 por ciento) y la restante (41 por ciento) es agua mineral o de manantial. España tampoco se queda atrás en esta «nueva moda» en la que el agua ha pasado de ser un bien de consumo necesario a convertirse en un elemento gastronómico y un signo de los nuevos tiempos. Durante 2002, los españoles consumieron 4.513 millones de litros de agua envasada: 110 litros por persona. Eso sí, las favoritas son las minerales (89,7 por ciento), seguida de las de manantial (7,3) y las potables preparadas (3). En cuestión de burbujas también está claro: las aguas sin gas representan el 95,2 por ciento de la producción frente al 4,8 de las que contienen gas.

España es el cuarto consumidor de agua embotellada de la UE, por detrás de Francia, Alemania e Italia. Hasta ahora, el sector ha estado dominado por multinacionales y pequeños manantiales, pero algunas marcas de refrescos han mostrado su interés y se han sumado a la comercialización de aguas potables preparadas. Para evitar más polémicas y desconfianzas, la asociación de consumidores Facua ha pedido al Ministerio de Sanidad y Consumo que acabe con la publicidad de algunas marcas de agua envasada que se venden como si fueran «tónicos milagrosos» y que «compiten de forma desleal con el agua del grifo».

Polémica entre Coca-Cola y Pepsico por las aguas embotelladas que comercializan

La historia del «agua del grifo embotellada» por Coca Cola en Gran Bretaña continúa. Fuentes oficiosas de esta compañía, al tiempo que seguían insistiendo en la «absoluta legalidad» de las actuaciones de la multinacional, manifestaban a este periódico «no comprender» el revuelo causado por esta información, al mismo tiempo que aludían al hecho de que «el agua potable preparada lleva existiendo más de dos años en España y no pasa nada». La alusión era una clara referencia a la marca «Aquafina», comercializada por Pepsico, rival de Coca Cola, que ha reaccionado con contundencia para dejar claro que «el caso de la marca Dasani y el de Aquafina son completamente difer entes».

Por un lado, asegura un portavoz de Pepsico, «Aquafina procede de un manantial que se encuentra en el parque natural de Gorbea, en Álava. No está tomada de la red pública de abastecimiento, como sucede con la marca de Coca Cola». La segunda diferencia, según Pepsico, estriba en el hecho de que Aquafina no incorpora añadido alguno. «Al contrario, nos limitamos a realizar un proceso de depuración que quita cosas, nunca añade, mientras que Dasani sí que añade minerales al agua». (Lo que confiere a Aquafina la calificación de agua preparada). El problema, para Pepsico, no estriba en el hecho de que se haya utilizado agua procedente de una red pública, sino de que esta información fue ocultada a los consumidores. «De hecho, no hay una barrera legal que impida hacer lo mismo en España, tomar agua de la canalización pública, depurarla, tratarla, embotellarla y después venderla. Pero no es el caso de Aquafina. Si decidiéramos hacer algo así, lo cual es legítimo, lo avisaríamos, para que nadie se lleve a engaño. Ocultar esa información es un fraude al consumidor».

Coca Cola, por su parte, afirma que el agua potable preparada es uno de los tres tipos de agua envasada permitidos por la ley: «Nos puede parecer bien o mal, pero existe y está regulado. Coca Cola también dispone en Gran Bretaña de una marca de agua mineral extraída de pozo, pero ha entendido que podía comercializar también agua tratada, ya que tiene demanda». En nuestro país, la marca que comercializa la multinacional, Bonaqua, es agua de manantial y no tratada.

 

Las aguas envasadas

Aguas minerales naturales. Son aguas de origen subterráneo, protegidas contra los riesgos de contaminación, bacteriológicamente sanas y con una composición constante en minerales y otros componentes, lo que les confiere propiedades favorables para la salud.

Aguas de manantial. Son de una excelente calidad microbiológica, física, y química, A diferencia de las minerales no tienen ninguna acción especifica en el organismos humano,. Según las define la Reglamentación Técnico sanitaria, son "las potables de origen subterráneo que emergen espontáneamente en la superficie de la tierra o se captan mediante labores practicadas al efecto, con las características naturales de pureza que permiten su consumo, previa aplicación de los mínimos tratamientos físicos requeridos para la separación de elementos materiales inestables".

Aguas potables preparadas. Han sido sometidas a los tratamientos fisicoquímicos necesarios para que cumplan los mismos requisitos sanitarios que se exige a las aguas potables de consumo público. Son aguas tratadas que pueden proceder de manantiales y de captación o de las redes de distribución públicas.

En España el consumo de las aguas minerales alcanza el 89.7 por ciento, frente al 7.3 de las de manantial y el 3 de las preparadas.

 

Fuente: ABC
05/03/2004

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