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Martes 9 de marzo de 2004


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Guinea-Gabón: la guerra «Total»

¿Por qué España mandó a la Armada en «visita de cortesía» a nuestra antigua provincia?

 

«La visita de cortesía» de dos buques de combate de la Armada tiene poco de visita y nada de cortesía. Su misión era la de demostrar al Gobierno gabonés que España no admite que se cuestione la integridad territorial de Guinea Ecuatorial. Ahora, sustituyan el nombre de nuestra antigua provincia por el de la petrolera estadounidense Exxon Mobile y en vez de Gabón, pongan a la francesa Total Elf .

 

La batalla entre Gabón y Guinea Ecuatorial por el dominio de las islas e islotes de la bahía de Corisco es otro de esos conflictos con una fuerte carga económica a los que Naciones Unidas contrapone «mesas de diálogo» y «moderadores internacionales» en vez de firmar una resolución justa basada en los antecedentes históricos.

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Hechos. Guinea perteneció a Portugal desde 1471 hasta 1778. Ese año, los dos reinos peninsulares firmaron el Tratado de El Pardo por el cual los lusos cedían a España la isla de Fernando Poo (isla de Bioko, así como la costa continental que va desde la desembocadura del río Níger a la del río Ogoné, en Gabón). En total, la extensión de la España africana (nuestro país había llegado decididamente tarde a la colonización europea de África) era de más de 250.000 kilómetros cuadrados, lo que incomodaba, como siempre, a Francia. Tras una sucesión de derrotas diplomáticas y militares de la débil España del XIX, en 1900 se firmó el Tratado de Berlín, por el cual España renunciaba a su soberanía en la mayor parte del territorio, a cambio de conservar, sin oposición y sin más hostigamientos franceses, lo que hoy es Guinea Ecuatorial, Río Muni, insular y continental. El tratado incluía, de manera absoluta, las islas e islotes que ya estaban bajo soberanía española desde mediados del XVIII en la bahía de Corisco, situada frente a las costas gabonesas: Corisco, Elobey Grande y Elobey Chico, así como los islotes de Mbañé, Conga, Leva y Cocoteros.

Francia jamás reclamó esas islas. Jamás puso en cuestión la soberanía española hasta que en 1955, cuando ya se tenía noticia de que podría haber estimables reservas de petróleo en la bahía de Corisco, gendarmes franceses izaron la bandera tricolor en el islote español de Mbañé con la excusa oficial de que era necesario colocar algún distintivo «para señalizar una zona de peligro». París se disculpó por el «malentendido». Aquello sólo fue el principio.

Una vez que Gabón consiguió su independencia, en 1960, las autoridades de Libreville emprendieron una campaña de hostigamiento moderado al territorio español. Las hostilidades en toda regla llegaron con la independencia de Guinea Ecuatorial en 1968. Poco después, gendarmes gaboneses desembarcaron en Mbañé, en una especie de operación a la marroquí en Perejil, lo que motivó airadas protestas diplomáticas que pronto fueron olvidadas por Macías cuando París comenzó a cortejarle con descaro. El resultado fue que Macías firmó un documento a todas luces ilegal por el que entregaba Mbañé a Gabón, documento que, hoy, las autoridades de Libreville agitan como «prueba» de su mejor derecho sobre las islas de la bahía de Corisco. Además, en 1972, Gabón amplió «por decreto» sus aguas territoriales hasta cien millas.

Pero la ambición neocolonial francesa fue tan enérgica y el olvido español tan patente en aquellos años de la Transición, que el Gobierno de Malabo (en poder de Teodoro Obiang tras el golpe de estado de 1979) pronto se echó en los brazos francófonos del presidente Giscard D Estaing, quien aduló al dictador guineano hasta límites ridículos. La tradicional debilidad española y la corrupción guineana hicieron el resto, y Obiang coqueteó con las petroleras francesas hasta poner en serio peligro la integridad territorial de Guinea, de la que España, como antigua soberana, es garante. Entre otras perlas, Obiang siempre ha dicho que él es «de estirpe gabonesa».

Pero en la década de los 90 ocurrió un hecho fundamental que liberó en parte a Obiang del influjo francés y fue el descubrimiento de formidables bolsas de crudo en la Bahía. Gabón (cuyos yacimientos ya han sido casi agotados) reaccionó con el refuerzo de su presencia ilegal en Mbañé.

Entonces, Obiang se entregó a las compañías petroleras estadounidenses, en concreto a la Exxon Mobile (gran contribuyente a la campaña de Bush), y concedió a la compañía la parte del león de la explotación de las riquezas petrolíferas guineanas (junto a las norteamericanas Marathon Oil y Amerada Hess) lo que llevó a la Administración Bush a cambiar radicalmente su consideración hacia el dictador Obiang. En frente, el gigante francés Total Elf continúa dirigiendo las exangües operaciones gabonesas con la vista puesta en que El Elíseo vuelva a engatusar al tirano guineano.

En diciembre, y según aseguraron a este suplemento fuentes de la oposición guineana en el exilio, los servicios secretos estadounidenses alertaron de la existencia e inminente puesta en marcha de un plan gabonés para ocupar los islotes de Cocoteros y Conga, próximo a Mbañé y que fueron «anexionados» (pero nunca controlados) por Gabón según «decreto» de este país en 1993.

Y así, a mediados de enero, España envió dos buques de guerra y al Tercer Estol de la Unidad de Operaciones Espaciales de la Armada (los mismos que detuvieron aquel barco norcoreano cargado con misiles) en «visita de cortesía» a las aguas de nuestra antigua colonia.

El pasado lunes, el diario económico «Expansión» informó de que la compañía española Repsol YPF podría obtener su primer contrato de explotación en solitario en Guinea Ecuatorial, sin participar, como hasta ahora, de un consorcio con la estadounidense Vanco Energy. La petrolera española podría hacerse ahora con el «Bloque E», que la petrolera Total Elf abandonó tras perforar un pozo en el que no descubrió hidrocarburos. Repsol YPF pretende aprovechar «en Canarias, Guinea y Cuba» la tecnología que va a utilizar para el rescate del petróleo en las aguas profundas donde está el «Prestige». Según asegura «Expansión», Malabo ha declinado comentar el estado de las negociaciones, pero el representante en Londres de su petrolera estatal (GEPetrol) dijo que «la gran experiencia de Repsol siempre es bienvenida en Guinea Ecuatorial».

 

Fuente: La Razón
07/03/2004

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