Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Guinea-Gabón: la guerra
«Total»
¿Por qué España
mandó a la Armada en «visita de cortesía» a nuestra antigua provincia?
«La visita de
cortesía» de dos buques de combate de la Armada tiene poco de visita y
nada de cortesía. Su misión era la de demostrar al Gobierno gabonés
que España no admite que se cuestione la integridad territorial de
Guinea Ecuatorial. Ahora, sustituyan el nombre de nuestra antigua
provincia por el de la petrolera estadounidense Exxon Mobile y en vez de
Gabón, pongan a la francesa Total Elf .
La batalla entre
Gabón y Guinea Ecuatorial por el dominio de las islas e islotes de la
bahía de Corisco es otro de esos conflictos con una fuerte carga
económica a los que Naciones Unidas contrapone «mesas de diálogo» y
«moderadores internacionales» en vez de firmar una resolución justa
basada en los antecedentes históricos.
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Hechos. Guinea
perteneció a Portugal desde 1471 hasta 1778. Ese año, los dos reinos
peninsulares firmaron el Tratado de El Pardo por el cual los lusos
cedían a España la isla de Fernando Poo (isla de Bioko, así como la
costa continental que va desde la desembocadura del río Níger a la del
río Ogoné, en Gabón). En total, la extensión de la España africana
(nuestro país había llegado decididamente tarde a la colonización
europea de África) era de más de 250.000 kilómetros cuadrados, lo que
incomodaba, como siempre, a Francia. Tras una sucesión de derrotas
diplomáticas y militares de la débil España del XIX, en 1900 se firmó el
Tratado de Berlín, por el cual España renunciaba a su soberanía en la
mayor parte del territorio, a cambio de conservar, sin oposición y sin
más hostigamientos franceses, lo que hoy es Guinea Ecuatorial, Río Muni,
insular y continental. El tratado incluía, de manera absoluta, las islas
e islotes que ya estaban bajo soberanía española desde mediados del
XVIII en la bahía de Corisco, situada frente a las costas gabonesas:
Corisco, Elobey Grande y Elobey Chico, así como los islotes de Mbañé,
Conga, Leva y Cocoteros.
Francia jamás reclamó
esas islas. Jamás puso en cuestión la soberanía española hasta que en
1955, cuando ya se tenía noticia de que podría haber estimables reservas
de petróleo en la bahía de Corisco, gendarmes franceses izaron la
bandera tricolor en el islote español de Mbañé con la excusa oficial de
que era necesario colocar algún distintivo «para señalizar una zona
de peligro». París se disculpó por el «malentendido». Aquello
sólo fue el principio.
Una vez que Gabón
consiguió su independencia, en 1960, las autoridades de Libreville
emprendieron una campaña de hostigamiento moderado al territorio
español. Las hostilidades en toda regla llegaron con la independencia de
Guinea Ecuatorial en 1968. Poco después, gendarmes gaboneses
desembarcaron en Mbañé, en una especie de operación a la marroquí en
Perejil, lo que motivó airadas protestas diplomáticas que pronto fueron
olvidadas por Macías cuando París comenzó a cortejarle con descaro. El
resultado fue que Macías firmó un documento a todas luces ilegal por el
que entregaba Mbañé a Gabón, documento que, hoy, las autoridades de
Libreville agitan como «prueba» de su mejor derecho sobre las
islas de la bahía de Corisco. Además, en 1972, Gabón amplió «por
decreto» sus aguas territoriales hasta cien millas.
Pero la ambición
neocolonial francesa fue tan enérgica y el olvido español tan patente en
aquellos años de la Transición, que el Gobierno de Malabo (en poder de
Teodoro Obiang tras el golpe de estado de 1979) pronto se echó en los
brazos francófonos del presidente Giscard D Estaing, quien aduló al
dictador guineano hasta límites ridículos. La tradicional debilidad
española y la corrupción guineana hicieron el resto, y Obiang coqueteó
con las petroleras francesas hasta poner en serio peligro la integridad
territorial de Guinea, de la que España, como antigua soberana, es
garante. Entre otras perlas, Obiang siempre ha dicho que él es «de
estirpe gabonesa».
Pero en la década de
los 90 ocurrió un hecho fundamental que liberó en parte a Obiang del
influjo francés y fue el descubrimiento de formidables bolsas de crudo
en la Bahía. Gabón (cuyos yacimientos ya han sido casi agotados)
reaccionó con el refuerzo de su presencia ilegal en Mbañé.
Entonces, Obiang se
entregó a las compañías petroleras estadounidenses, en concreto a la
Exxon Mobile (gran contribuyente a la campaña de Bush), y concedió a la
compañía la parte del león de la explotación de las riquezas
petrolíferas guineanas (junto a las norteamericanas Marathon Oil y
Amerada Hess) lo que llevó a la Administración Bush a cambiar
radicalmente su consideración hacia el dictador Obiang. En frente, el
gigante francés Total Elf continúa dirigiendo las exangües operaciones
gabonesas con la vista puesta en que El Elíseo vuelva a engatusar al
tirano guineano.
En diciembre, y según
aseguraron a este suplemento fuentes de la oposición guineana en el
exilio, los servicios secretos estadounidenses alertaron de la
existencia e inminente puesta en marcha de un plan gabonés para ocupar
los islotes de Cocoteros y Conga, próximo a Mbañé y que fueron
«anexionados» (pero nunca controlados) por Gabón según «decreto»
de este país en 1993.
Y así, a mediados de enero, España envió dos buques de guerra y al
Tercer Estol de la Unidad de Operaciones Espaciales de la Armada (los
mismos que detuvieron aquel barco norcoreano cargado con misiles) en
«visita de cortesía» a las aguas de nuestra antigua colonia.
El pasado lunes, el
diario económico «Expansión» informó de que la compañía española
Repsol YPF podría obtener su primer contrato de explotación en solitario
en Guinea Ecuatorial, sin participar, como hasta ahora, de un consorcio
con la estadounidense Vanco Energy. La petrolera española podría hacerse
ahora con el «Bloque E», que la petrolera Total Elf abandonó tras
perforar un pozo en el que no descubrió hidrocarburos. Repsol YPF
pretende aprovechar «en Canarias, Guinea y Cuba» la tecnología que va a
utilizar para el rescate del petróleo en las aguas profundas donde está
el «Prestige». Según asegura «Expansión», Malabo ha
declinado comentar el estado de las negociaciones, pero el representante
en Londres de su petrolera estatal (GEPetrol) dijo que «la gran
experiencia de Repsol siempre es bienvenida en Guinea Ecuatorial».
Fuente: La Razón
07/03/2004