Seguridad Pública y Protección Civil
 |
|
| |
 |
|
|
Más control sobre la
venta de armas en España
Varias ONG piden a
Zapatero «un giro radical» en la política de transferencia de armamento
Cada
minuto alguien muere en el mundo de un disparo. Y existen unos 600
millones de armas, más de la mitad en manos de civiles, que constituyen
el 90% de víctimas en conflictos internacionales.
Son cifras
que muestran que «el síndrome de la peligrosidad, el riesgo y la
incertidumbre, que se desencadenó en Occidente tras el 11-S, lleva
décadas sufriéndose en las dos terceras partes del planeta», según
recordó ayer el director de la Escuela de Cultura de Paz de la
Universidad Autónoma de Barcelona, Vicenç Fisas, durante la presentación
del Informe Alerta 2004, una perspectiva global sobre conflictos,
derechos humanos y construcción de la paz.
Con motivo
del mismo, Amnistía Internacional, Intermón Oxfam, Médicos sin Fronteras
y Greenpeace pidieron al nuevo Gobierno de Jose Luis Rodríguez Zapatero
«un giro radical» en la política de transferencia de armas, dado
que «el control de las exportaciones de armamento es un asunto
pendiente» que no han sabido resolver anteriores Gobiernos.
Fisas habló incluso de «satisfacción por el fin de una etapa política
llena de vacíos y desprecios al conjunto de estos temas» y de
«ilusión» por que el nuevo Gobierno «se comprometa a impulsar la
diplomacia preventiva, apoyar el arreglo pacífico a la controversia y
prestar atención a las causas de la inestabilidad».
Las mencionadas organizaciones llevan años denunciando la venta de
armas españolas a países que violan la legalidad internacional, como
Angola, Colombia, La India, Israel o Ghana.
Las demandas principales a Zapatero las resumió Yolanda Román,
responsable de Política Exterior de Amnistía Internacional:
«Transparencia y control parlamentario del comercio de armas a través de
una observación estricta del Código de conducta europeo [que establece
los criterios para autorizar la venta de armas, como el cumplimiento de
las sanciones internacionales, el respeto de los derechos humanos, la
existencia de conflictos armados o la probabilidad de que la venta se
desvíe o reexporte]; y apoyo español al impulso de un tratado
internacional que imponga criterios uniformes sobre la venta de
armamento».
Eva Quintana, representante de Intermón Oxfam, incidió en la necesidad
de que el nuevo Gobierno «fomente programas de recolección y
destrucción de armas, y reforma de los cuerpos de seguridad y militares
en los países que sufren violencia» y que lleve al Consejo de Seguridad
el debate «para que se defina cuándo usar el criterio de la fuerza».
La cuestión de la politización de la ayuda humanitaria, distribuida
según agendas e intereses políticos y económicos, también fue muy
criticada. «El Gobierno debe reflexionar si quiere llevar a cabo una
verdadera acción humanitaria o prefiere utilizar el sufrimiento como
propaganda», apuntó Consuelo López-Zuriaga, responsable de Relaciones
Institucionales de Médicos sin Fronteras.
Un ejemplo: Irak, que ha concentrado prácticamente toda la
atención mediática, ha recibido más del doble de lo recaudado para
atender las 16 crisis africanas, pese a que este continente concentraba
la mitad de los 23 conflictos armados abiertos en el mundo a finales de
2003.
En cuanto al gasto militar español, el responsable de la campaña de
desarme de Greenpeace, Carlos Bravo, denunció que a finales de 2002 fue
de 7.000 millones de euros -un 4% más que en 2001, en la tendencia
alcista del gasto militar mundial, a cuya cabeza se encuentra EEUU- y
que el anterior Gobierno preveía «un aumento anual del 7%». Y pidió a
Zapatero que «revierta esta tendencia».
Fuente: El Mundo
29/04/2004
Noticias relacionadas:
*
El jefe
de los Tedax-NBQ teme otro 11-M, pero con armas químicas o
biológicas (06.04.04)
*
Desmantelada en Francia una de las mayores fábricas y almacenes de
armas y explosivos de ETA (05.04.04)
*
En
Argentina cada vez más civiles obtienen autorización para usar armas
(29.03.04)