Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
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La Unión Europea pone fin
a seis años de moratoria al comercio de transgénicos
La Comisión aprueba
el miércoles una variedad de maíz genéticamente modificado
La moratoria de «facto»
que mantiene la Unión Europea (UE) desde 1998 a la comercialización de
productos que incluyan OGM (Organismos genéticamente modificados) toca a
su fin.
La Comisión Europea
tiene previsto aprobar el próximo miércoles la comercialización de una
variedad de maíz transgénico denominada «Bt-11». Con esta decisión
acabará la larga discusión entre los países europeos a favor y en contra
de abrir el mercado comunitario a los transgénicos, en la que España ha
cambiado de criterio.
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El maíz
transgénico ha sido
objetivo de protestas, como
muestra esta imagen de archivo
tomada en Alemania |
El proceso de aprobación
del «Bt-11», que comercializa la empresa Syngenta, comenzó en diciembre
de 2003, cuando el Comité de la Cadena Alimentaria que integran expertos
de todos los países europeos no llegó a ningún acuerdo sobre ese
producto. De ahí, la decisión se trasladó al Consejo, que reúne a los
todos los Gobiernos de la UE. La Presidencia de la Unión, desempeñada
actualmente por Irlanda, apuró los tres meses de los que disponía el
Consejo como plazo máximo para intentar alcanzar un acuerdo. Pero no fue
posible. La votación del pasado 26 de abril de los ministros de
Agricultura europeos puso de manifiesto la brecha existente en la UE
sobre este asunto: seis países votaron en contra de autorizar ese maíz
transgénico, seis a favor y otros tres (entre ellos España, que cambió
el criterio del Gobierno anterior) se abstuvieron.
Este empate técnico
provocó que la decisión se trasladara a la Comisión, que ya se había
mostrado a favor de dar luz verde al «Bt-11», una decisión que se
hará oficial el próximo miércoles. El comisario europeo de Salud, David
Byrne, ya adelantó tras esa votación la decisión del Ejecutivo
comunitario. La posición favorable de la Comisión se apoya en la
consideración de que la nueva legislación comunitaria sobre etiquetado y
seguimiento de los OGM, que entró en vigor el pasado 18 de abril, es
suficiente para garantizar que los transgénicos que se comercialicen en
el mercado de la Unión no supongan ningún riesgo para la salud. Esa
legislación establece que las empresas que comercialicen alimentos o
piensos deberán etiquetar todos los productos que contengan más de un
0,9% de organismos modificicados genéticamente. La etiqueta incluirá
menciones como «este producto contiene OGM» o «está obtenido
con OGM». Esta exigencia no se aplicará a productos como carne,
leche o huevos que procedan de animales que hayan consumido alimentos o
medicinas que contengan OGM. De todos los países comunitarios, España es
el único en el que se producen OGM con fines comerciales, en concreto un
maíz destinado a la fabricación de piensos para animales.
Fuente: La Razón
16/5/2004
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