Seguridad Pública y Protección Civil
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Alerta por la entrada de
droga en las cárceles
Reclusos de
permiso, proveedores, funcionarios corruptos y visitantes son las vías
de introducción. Los responsables de las prisiones admiten que es
imposible controlar a todos los presos que regresan
El
motín en la prisión de Quatre Camins sentó a los directores de los 10
centros penitenciarios catalanes para abordar la lacra, tan histórica
como vigente, de la entrada de droga en las cárceles. Los
responsables de los centros penitenciarios abordaron cuestiones tan
históricas como difíciles de atajar. Cómo controlar las distintos
canales de introducción de estupefacientes, desde los reclusos que salen
de permiso y los familiares que entran en la cárcel a visitarlos así
como los funcionarios corruptos y algunos proveedores habituales de
materiales de los talleres.
Uno de los directores presentes en la reunión, se prestó a hacer, desde
el anonimato, una radiografía del problema de las drogas en los centros
penitenciarios.
Control de los funcionarios
El
director de la prisión asegura que los funcionarios que introducen droga
en las cárceles "son pocos, pero siempre son los mismos".
"Además, todos sabemos quiénes son pero, a la dificultad de
sorprenderlos cometiendo el delito, se une que ningún compañero los
denuncia por un corporativismo mal entendido", añade.
Este
profesional plantea, además, que en España, a diferencia de otros países
europeos, no hay un solo control del funcionario cuando entra en la
cárcel. "Simplemente, se apela a su buena voluntad porque ni tan sólo
pasa su bolsa por un escáner", asegura el director, para añadir:
"La presión de los sindicatos para evitar cualquier tipo de control de
los funcionarios es muy importante".
Generalmente, los funcionarios corruptos introducen alcohol, hachís,
cocaína y fármacos pero huyen de la heroína porque "es difícil para
ellos conseguirla fuera". "El funcionario que introduce droga
--añade el director avalado luego por un representante sindical -- tiene
un preso, sólo uno, que es su contacto". "Cuando las cantidades
son importantes --agrega--, el trabajador no cobra dentro de la cárcel
sino que la familia del recluso hace transacciones bancarias desde el
exterior".
Otra de
las puertas de la droga es el suministro de alimentos y mercancías. Las
prisiones catalanas más grandes pueden llegar a tener más de un centenar
de proveedores. "Las entradas de alimentos están más supervisadas que
las de material para los talleres", asegura el director, para
añadir: "Son generalmente los chóferes los que contactan con los
internos". "Las operaciones no son constantes pero, cuando se
producen, son cantidades importantes", explica el director del
centro.
Visitas de familiares
Tras el
motín del 30 de abril en Quatre Camins, los directores reunidos
concluyeron que el subdirector agredido quiso atajar el tráfico de droga
en su centro. Pero sostienen que su compañero cometió un error de bulto:
registrar a los familiares que iban a visitar a los reclusos.
"Siempre hay que dejar que finalice el contacto y, si hay que controlar
a alguien, mejor que sea el interno porque si el control lo ejerces
sobre la familia crea mucho malestar", argumenta el director. Las
visitas pueden ser íntimas --vis à vis-- o múltiples --de cuatro
familiares--.
"Hay
que imaginar el malestar que crea en el recluso un control exhaustivo,
con desnudo incluido, de un hijo, de la esposa", explica el
responsable del centro.
No hay confidentes
Pero uno
de los canales más importantes continúa siendo el de los presos que
salen de permiso y regresan al centro. El director de la prisión explica
que antes se valían de los chivatazos, que ahora escasean. "Cuando el
Código Penal permitía redimir pena, la información se pagaba con
libertad". "Ahora no se ofrece nada", advierte
Los
expertos penitenciarios coinciden en que es imposible controlar a todos
los reclusos que vuelven de un permiso. Los controles son aleatorios o
se practican previo chivatazo. Además, si el recluso no quiere someterse
a la radiografía, hay que pedir autorización del juez.
Los
funcionarios, por su parte, reclaman a la Administración un plan
antidroga que consiste en evitar que los presos que salen de permiso y
pueden entrar droga contacten con los que no tienen beneficios.
Fuente:
www.elperiodico.com
12/05/2004
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