Seguridad Pública y Protección Civil
 |
|
| |
 |
|
|
Secuestro a la valenciana
En esta comunidad,
notable por tantas razones, se
ha puesto de moda un crimen: el rapto con violencia y la liberación en
unas horas previo pago. Es el «secuestro exprés», 12 conocidos este año.
Las mafias de los países del Este siembran el desconcierto
Hasta que el detective
que había contratado le vino con aquella grabación, Alfred (nombre
cambiado) nunca creyó que él mismo podía llegar a ser víctima de un
secuestro exprés. Las palabras que le sacaron de su error fueron
captadas por el investigador privado, con un escáner, en los alrededores
de donde Alfred tiene su negocio: dos personas conversan por teléfono
con una tercera. Uno lo hace en castellano, el otro, en una lengua que
más tarde será identificada como serbio. Hablan del empresario, de su
esposa, de sus hábitos, de dónde cazarle y cómo apretarle para que pague
en unas horas. También se oyen varios nombres, y es ahí donde Alfred
empieza a comprender que hay por medio dos ex empleados suyos. Quieren
secuestrarle. A él y a su esposa española. Como ella no tiene firma para
sacar dinero del banco, quedaría retenida mientras él recorre sucursales
para reunir la suma del rescate.
La historia tiene más
secuencias, que se suceden con la arritmia del miedo que provocan las
voces del Este. Un empresario extranjero afincado en la costa
levantina que, asustado por lo que oye, busca escoltas que le
blinden. Un ex mando de la Guardia Civil que, delegado de una
empresa de seguridad en Alicante, oye la historia del amenazado y le
hace una oferta bajo cuerda, al margen de la compañía que representa. Da
la casualidad de que tiene amigos que siguen activos en la Guardia Civil
y podrían atender esa demanda de protección si se les paga por horas (a
30 euros) en vez de los entre 6.000 y 9.000 euros que costaría el
servicio si lo factura una empresa oficial de seguridad. Otros
amenazados recurren a personal de gimnasios, a guardaespaldas sin carné,
a detectives con arma...
Comunidad Valenciana: SOS secuestro exprés. Lo que se denuncia,
poco, es sólo la punta de un iceberg de dimensiones insondables.Al calor
de las zonas residenciales de jubilados llegados de fuera y
ricos de aquí y de allá, en todo el Levante florece una modalidad
delictiva originaria de Suramérica y que sigue siendo una plaga
en países como Argentina, México, Colombia y Brasil.Sólo en el último
mes y medio, al menos siete personas fueron secuestradas en las
provincias de Valencia y Alicante: un constructor en Guardamar; una
niña rumana en Alginet; un joven de 19 años en Gandía; una mujer en
Valencia; un industrial del aluminio que termina en el maletero de su
propio coche de Valencia a Catarroja, dos jóvenes más en Valencia... En
abril, las víctimas fueron dos jubilados británicos en una urbanización
de Moraira, en Alicante.«Déme el dinero, por favor. Secuestro mujer»,
escribió el hombre en una nota cuando llegó a una sucursal bancaria. Uno
de los secuestradores le había acompañado hasta la puerta. Los otros dos
(todos con acento del Este) quedaron con su mujer como garantía de pago.
Les exigían 36.000 euros. La nota escrita en el dorso del talón bancario
sirvió para que el secuestro fuera finalmente abortado. Después fueron
una pareja de alemanes en Jávea. Él terminó muerto a palos y ella
malherida... Y aún sigue viva la sospecha de que la psicóloga Anna
Permanyer, aparecida muerta en Cataluña con varias bolsas de
plástico en la cabeza, fuera víctima de una banda que la secuestró
para extorsionar a su familia y a la que se le fue la mano durante el
cautiverio.
Alfred ahora camina con guardaespaldas. Tampoco se le aleja mucho el
detective, en labores de contravigilancia y alerta. Oficialmente
(es decir, con autorización de la Subdelegación del Gobierno), no hay
ningún escolta privado trabajando con arma para empresarios en toda la
provincia de Alicante. La realidad, según buenos conocedores
del sector, es que están camuflados tras contratos como
chóferes o administrativos de hombres de negocio que han creído ver (o
han visto) las orejas al lobo. También consta, según fuentes de la
Asociación Unificada de la Guardia Civil, que algunos empresarios, «de
los que rayan la línea de la legalidad (es decir, próximos a bandas
mafiosas por su ámbito de trabajo), se provean de escoltas especiales».
Serían más matones que guardaespaldas. Ya pasó a la historia lo
que ocurría hace unos años, cuando auténticos capos de la mafia rusa
llamaron a las puertas de empresas de seguridad españolas para contratar
a escoltas con título. Muy pocas quisieron recoger el peliagudo guante.
Ahora los rusos han pasado a un segundo plano. Camuflados en el paisaje
(muchas urbanizaciones se han construido con sus capitales), la costa
alicantina es para ellos ya un lugar más para descansar que para
delinquir (blanqueo de dinero al margen). Les han tomado el relevo en el
frente de guerra, se dice, los albanokosovares. Aunque de todas las
nacionalidades hay (españoles entre ellos, por supuesto).
Con unos o con otros como actores principales, las estadísticas siguen
marcando con color de alarma el territorio valenciano.En una reciente
respuesta parlamentaria del Ministerio del Interior, referida a índices
de delincuencia en municipios de más de 50.000 habitantes recogidas por
la Policía Nacional, cuatro de los 10 primeros de la lista son de la
Comunidad Valenciana. Si la media nacional de delitos es 46,91 por cada
1.000 habitantes, Benidorm, número uno de la lista por delante de
Fuengirola, Gandía y Torremolinos, presentaba una tasa de 175,41.
Torrevieja, al carecer de Comisaría y corresponder su demarcación a la
Guardia Civil, no aparecía computada.
Los datos se repiten año tras año en la misma dirección. La Comunidad
Valenciana registró en 2003 un homicidio cada 48 horas. La palma,
una vez más, se la llevaba Alicante: 106 muertes violentas de un total
regional de 179. Unicamente Madrid, con también 106 homicidios, hacía
sombra al negro reinado alicantino. Pero sólo en apariencia. En la
Comunidad de Madrid hubo una muerte violenta por cada 36.659 habitantes.
En Alicante, por cada 15.314.
Territorio caliente
Aunque la ONU de la
mafia sigue siendo Torrevieja (hasta agosto pasado sumaba 15 homicidios
y concentraba prácticamente la mitad de toda la actividad delictiva de
la provincia), el secuestro exprés asoma en otros muchos enclaves del
Este español. En lo que va de año, la cifra de casos publicitados
ronda la docena en toda la Comunidad Valenciana. También
trascendieron a la prensa, y siempre con final feliz, casos en Sevilla
(un niño chino por el que se pidió un rescate de 150.000 euros), Madrid
(el hijo de un patriarca gitano de Alcalá de Henares por cuya liberación
se llegó a reclamar millón y medio de euros) y en Vizcaya (la mujer
gallega de un empresario de Getxo).
Pero el verdadero territorio caliente del secuestro a la carta es
Alicante. De El crimen organizado se muda a Alicante, que titulaba
en septiembre un periódico de tirada nacional, a Mafias de Europa del
Este aterrorizan Valencia con el violento secuestro exprés, con que
encabezaba una amplia información el pasado 9 de octubre el diario Las
Provincias, apenas hubo un mes. Las víctimas, muchas más. Precisamente
en esa fecha, toda la prensa daba cuenta del último industrial
secuestrado: José C., de 63 años. Era el quinto en dos semanas en la
Comunidad Valenciana.Le salvó un milagro. El hombre, obligado a meterse
en el maletero de su propio coche recién estrenado, logró esconder el
teléfono móvil entre sus ropas y avisar con él a su hijo mientras
viajaba en el maletero. Despojado de sus tarjetas de crédito, y
desvelados ante las amenazas los números secretos de sus claves, su
secuestro duró lo que la huida de los delincuentes desde Valencia hasta
Catarroja, donde abandonaron el coche al ver que Policía y Guardia Civil
le pisaban los talones.
La cada vez mejor red de autovías, lo que facilita siempre la huida, y
la abundancia de laberínticas urbanizaciones que jalonan toda la costa
levantina, con miles de adinerados jubilados, ha ayudado a que en
Valencia y Alicante grupos organizados de delincuentes se
multipliquen como los Gremlins cuando les cae agua encima.
La muy noble, fiel y leal ciudad de Castalla, tal y como reza en su
escudo, tiene vocación de convertirse en el futuro del nuevo turismo
residencial de interior que cada vez gana más adeptos en la zona
alicantina. Rebosante la costa de urbanizaciones, las grandes
inversiones en unifamiliares encuentran un terreno virgen tierra
adentro. Castalla Internacional es el nombre del nuevo pueblo de chalés
que promete transformar la vida de la hasta ahora tranquila Castalla. En
este momento se construyen 1.000 chalés, y la cifra podría superar con
creces los 5.000 en pocos años (se ha hablado hasta de 12.000).
«Las urbanizaciones que vienen, imparables, para esta zona llevan
décadas implantadas en los alrededores de Torrevieja», dice un experto
escolta que hizo carrera años atrás protegiendo a personalidades en el
País Vasco o custodiando furgones blindados. Ahora es instructor de las
policías locales de la comarca. En noviembre ha empezado con la de
Castalla, con sus 14 agentes y un jefe, Francisco Sirvent, preocupado
por que a su gente no le coja con la guardia bajada ninguna mafia que
pretenda acercarse al panal de chalés en construcción. Si Miguel Angel
Abellán, el escolta con título de profesor de seguridad privada,
adiestrará a la plantilla en técnicas de defensa personal policial,
nociones básicas de protección de personalidades y tiro, Sirvent lleva
años empeñado en dotar a sus agentes con equipamiento a tono con los
tiempos y la provincia donde les toca patrullar.
Revólveres "jubilados"
Hace ya tiempo que los
agentes de la Policía Local de Castalla jubilaron sus revólveres para
llevar al cinto pistolas semiautomáticas del calibre 9 mm parabellum
(algo que aún no ha hecho, por ejemplo, la Policía Local de Valencia).
Todos los agentes llevan también el disuasorio y extensible bastón
policial, y disponen de seis chalecos antibala para situaciones de
máximo riesgo. El último atraco -en una sucursal de la Caja Rural-
que tuvieron, dicen con orgullo, se remonta a siete años atrás. Pero ni
a ellos ni a los regidores municipales («Tenemos que pensar que la
seguridad, en un futuro, tiene que estar por encima de todo», dice el
alcalde, Juan Rico) se les escapa que a apenas media hora en coche de
Castalla se extiende el territorio comanche de las peores bandas
organizadas.
Ya a finales del pasado año, Europol señalaba a Alicante como foco
principal de organizaciones mafiosas. La Fiscalía Anticorrupción planea
ya abrir sucursal allí (también en la Costa del Sol y Baleares) en un
nuevo frente de lucha contra los grupos organizados.
El mismísimo alcalde de la capital, o el potentado presidente del equipo
de fútbol local, el Hércules, conocen sus tarjetas de visitas. Al
primero le robaron el coche por el sistema llamado alcance (golpe
trasero provocado para que saliera del vehículo, tras lo cual fue
asaltado), y al segundo le desvalijaron su propia casa mientras toda la
familia, drogada por los delincuentes, contemplaba sedada la escena. El
botín: joyas, dinero y el Ferrari aparcado en el garaje. Al poco tiempo,
los ladrones fueron a por más y le limpiaron el yate.
Butrones previa desactivación de todas las alarmas, asaltos a
furgones blindados con sofisticadas pistolas que inmovilizan con
descargas eléctricas, violentos robos en casas supuestamente blindadas...
El secuestro exprés (presente desde hace unos 3 años y
«disparado» en el último año y medio, al decir de un guardia civil que
denuncia cómo sólo siete agentes de la Policía Judicial se dedican en
Alicante a la investigación de delitos) no es sino un paso más en la
escalada criminal. Frente al secuestro tradicional, tiene la
inmediatez del botín (algo menor, a cambio) y no precisa de ninguna
infraestructura para mantener cautivo al rehén durante unas horas
o, a lo sumo, un par de días. Hasta la banda terrorista ETA, se sabe, ha
acudido al secuestro rápido para engordar sus finanzas.
«Esta provincia [Alicante] está plagada de viviendas unifamiliares,
aisladas de los centros urbanos. Ahí es donde se están cebando las
bandas organizadas. Hemos tenido secuencias de secuestros exprés
espeluznantes: entran anulando todas las medidas de seguridad, retienen
a toda la familia y se ensañan con el cabeza de familia mientras arrasan
con joyas, dinero en efectivo... En una hora lo cogen todo y dejan en la
UVI al padre. Hay dos zonas. Una al Norte, desde Denia a Benidorm, y
luego está Torrevieja y la Vega Baja, en el litoral mediterráneo»,
explica el ya referido agente de verde. Su experiencia es que, si no hay
violencia extrema, se denuncian sólo el 30% de los secuestros. El resto
son sombras.También la historia inconclusa de Alfred, el empresario que
ahora camina con guardaespaldas.
El muestrario de delitos
1. Oleada de
asaltos. Entran en el chalé de un importante constructor alicantino,
narcotizan a todos los miembros de su familia y roban lo que pueden el
20 de febrero de 2003. Fue el más sonado de una oleada de asaltos que
llevó a la mayoría de dueños de chalés de la ciudad a contratar
vigilancia privada.
2. Secuestro exprés. El pasado 23 de abril tres polacos irrumpen
en casa de un británico de 78 años en Moraira (Alicante), le golpean y
le obligan a ir al banco mientras retienen a su mujer.El jubilado pudo
pedir ayuda en una nota en la ventanilla del banco.
3. Torturado. Cuatro hombres irrumpen en casa de un alemán que
acaba de vender un restaurante y le torturan hasta la muerte.Fue el 11
de septiembre en Jávea (Alicante).
4. Rapto. El 23 de septiembre la Guardia Civil detiene a dos
nigerianos que han raptado a un constructor para reclamarle 17.000 euros
en Guardamar (Alicante).
5. Secuestro abortado. Tres personas abordan a un
empresario de 63 años y le obligan a meterse en el maletero de su coche
en Valencia el pasado 8 de octubre. La víctima pudo avisar por teléfono
móvil.
6. Ajuste de cuentas. Hallado el cadáver de un
italiano de 38 años en el fondo del mar atado a un bloque de cemento en
Torrevieja el 9 de octubre de 2004. Se cree que fue un ajuste de cuentas
por asunto de drogas.
7. Doble secuestro. Valencia, 15 de octubre. Dos jóvenes
son retenidos a punta de pistola en el asiento trasero de un coche.Les
aplican descargas eléctricas y les piden 5.000 euros.
Fuente: El Mundo
07.11.04
Noticias relacionadas:
*
El crimen organizado se
muda a Alicante (28.09.04)
*
El fiscal del Estado
combatirá el crimen organizado con una Fiscalía Antimafia (21.09.04)
*
El Ministerio del
Interior prepara para este otoño un plan de seguridad ciudadana y otro
contra el crimen organizado (10.09.04)
*
El 70 por ciento de las
bandas organizadas tiene su base de operaciones
en la capital (01.09.04)