Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio
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Francisco Paesa, el
hombre que entregó a Roldán, sigue vivo seis años después de su presunta
muerte
La agencia de
detectives Método 3 localizó el paradero de su sobrina siguiendo el
rastro de una estafa millonaria. Reside en esa capital europea en
compañía de una mujer joven y rubia
EL MUNDO descubre a Francisco Paesa,
disfrutando del dinero robado por Roldán y de los fondos reservados que
le entregó Belloch, en el número 45 del boulevard de la Petrusse de
Luxemburgo. Usa un pasaporte argentino a nombre de Francisco Pando
Sánchez y comparte oficina con su sobrina Beatriz en el número 13 de la
plaza de Armas
Una estafa de 20 millones de euros ha servido para descubrir la mayor
pantomima de los últimos años. El espía Francisco Paesa Sánchez no
está muerto. Vive en Luxemburgo en compañía de su sobrina Beatriz García
Paesa y de una mujer rubia mucho más joven que él.
El agente que entregó al prófugo Luis
Roldán al ex ministro Juan Alberto Belloch por 300 millones de pesetas
(1.800.000 euros) y que después fingió su muerte e incineración en
Bangkok (Tailandia) en julio de 1998 ha resucitado seis años después y
ahora es un ciudadano de nacionalidad argentina que reside en
Luxemburgo.
Paesa, el hombre de las mil caras, utiliza un pasaporte
argentino a nombre de Francisco Pando Sánchez y en su nuevo
documento de identidad consta que la fecha de su nacimiento fue el 1 de
marzo de 1950. Es decir, mantiene el nombre y su segundo apellido y en
el primero continúa con la misma inicial. Paco, como le conocen sus
amigos, sigue manteniendo sus formas y sus costumbres, incluida su
coquetería: la fecha real del nacimiento de Paesa es el 27 de febrero de
1936, por lo que en la actualidad tiene 68 años y no 54, como figura en
su nueva identidad.
EL MUNDO ha podido fotografiar a Paesa y localizar su nueva residencia
gracias a la colaboración de la agencia de detectives catalana
Método 3. Hace unos meses, un d
estacado
hombre de negocios europeo encargó a esta agencia un informe económico
sobre una súbdita española llamada Beatriz García, que había nacido en
la Comunidad de Madrid, tenía más de 30 años y había llevado a cabo una
estafa de 20 millones de euros.
Tras varios meses de trabajo y de verificar la identidad de cientos de
Beatriz García en todo Madrid, los detectives catalanes llegaron a la
conclusión de que la Beatriz que ellos buscaban vivía en la calle Romero
Robledo de Madrid, que su madre trabajaba en el Congreso y que su
segundo apellido podría ser Paesa.
EL MUNDO confirmó que Beatriz García Paesa era la sobrina del difunto
Francisco Paesa, que siempre ha estado muy unida a su tío y que antes
del falso fallecimiento del espía trasladó su residencia desde París a
Luxemburgo.
Ella también fue la persona que tras la fuga de Luis Roldán transfirió
1.800 millones de pesetas (casi 11 millones de euros) desde el Aresbank
de Madrid al de Singapur y que una vez allí borró el rastro de ese
dinero con ingresos físicos en diferentes bancos del país asiático
Automáticamente, la maquinaria informativa se puso en marcha para
determinar si detrás de la presunta estafadora estaba la mano y el
cerebro de su tío. Efectivamente, Francisco Paesa Sánchez, más
conocido en la actualidad por el nombre de Francisco Pando Sánchez, es
el hombre que preparó y organizó la estafa millonaria.
EL MUNDO y Método 3, agencia especializada en investigaciones
financieras de compañías off shore, han podido confirmar que el espía
vive en compañía de una mujer, rubia y más joven que él, en el número 45
del Boulevard de la Petrusse de la capital luxemburguesa y que tiene una
oficina en el número 13 de la Plaza de Armas.
A través de esa oficina tío y sobrina han llevado a cabo diferentes
estafas en los últimos años. Beatriz es la persona que se encuentra al
frente del despacho y se presenta como abogada, pero este periódico sabe
que sólo estudió Económicas y que cuando el espía murió, en julio de
1998, ella aún no había acabado la carrera.
Negocio de armas
Este periódico también ha podido confirmar que en la actualidad Paesa y
su sobrina se han centrado en una serie de operaciones financieras con
países de Oriente Próximo. Antes de la desaparición, muerte e
incineración de Paesa, el clan familiar trabajaba con varios países
de la antigua URSS en la compra de armas y venta a terceros países.
Las personas que más conocían al enigmático Paesa mantienen, todavía,
que el ex agente del Ministerio del Interior desapareció porque debía
importantes cantidades de dinero a la mafia rusa.Quizás ese sea el
motivo por el que aún se sirve de una guardia pretoriana de más de
cuatro hombres que le da protección durante las 24 horas del día y que
hace muy difícil el seguimiento y control de sus movimientos .
Sin embargo, Paesa no ha cambiado sus costumbres y sigue vistiendo
como un auténtico gentleman: traje gris, pañuelo en el bolsillo
izquierdo, chaleco, corbata y camisa con gemelos. También sigue siendo
un empedernido fumador y no ha dejado su mechero Zippo de plata y su
marca de tabaco preferida, Benson & Hedges.
Antes de que el abogado Manuel Cobo del Rosal presentara un falso
certificado de defunción de Francisco Paesa ante varios
juzgados, la Justicia española tenía abiertos varios procesos contra el
espía y sus sobrinos. Paesa estaba siendo investigado por el juez
Baltasar Garzón por una venta de armas a Angola y por su presunta
implicación en varios casos de los GAL.
El ex agente de Interior, junto con sus sobrinos Beatriz y
Alfonso García Paesa, también tenía pendiente una orden de busca y
captura por parte del Juzgado de Instrucción número 17 de Madrid,
que investigaba el dinero que el clan Paesa había hecho desaparecer y
que, presuntamente, pertenecía al prófugo Luis Roldán. A nivel
internacional, sobre Paesa pesa una orden de busca y captura por delito
de blanqueo de capitales dictada por el juez suizo Paul Perraudin.
Hace ya muchos años que Francisco Paesa se hizo cargo de sus sobrinos,
Alfonso y Beatriz, y que los tres trasladaron sus residencias desde
Ginebra y Madrid hasta París. En la capital francesa formaron equipo y
Alfonso hacía de chico de los recados, Beatriz de ayudante y
representante del empresario Paesa y el espía de embaucador y
conseguidor de fabulosos negocios con países del Africa negra.
En 1998, antes de la supuesta muerte de Paesa en Bangkok
(Tailandia), Beatriz trasladó su residencia a Luxemburgo con el pretexto
de acabar su carrera de Económicas. Sin embargo, Alfonso permaneció en
París con la misión de mantener y controlar las propiedades y
documentación secreta que el agente Paesa había ido acumulando en los
últimos años.
Ahora tío y sobrina operan en Luxemburgo a través, fundamentalmente, de
dos sociedades: Luxembourg Balloon Company SA y First Target SA. Por
medio de una de estas compañías off shore el clan Paesa llevó a cabo el
fraude de 20 millones de euros que le ha costado ser descubierto y
localizado.
EL MUNDO ha podido saber de antiguos socios económicos de Francisco
Paesa que el capital de que dispone en la actualidad el ex agente del
Ministerio del Interior asciende a una cantidad aproximada a la que
debe, unos 20 millones de dólares (15,4 millones de euros). Ese dinero
lo controla directamente Beatriz García Paesa y está repartido por
diferentes bancos y países.
Cuando Beatriz logró sacar del Aresbank de Madrid los 1.800 millones de
pesetas de Luis Roldán que Francisco Paesa había traído físicamente
desde Ginebra hasta la capital española, puso en movimiento una serie de
rápidas operaciones financieras -el conocido efecto helicóptero- para
evitar el posterior seguimiento de ese dinero.Ella, en compañía de una
amiga, se trasladó desde Madrid a Singapur y durante 20 días fue sacando
físicamente el dinero del Aresbank a otros bancos de aquella ciudad
asiática.
Parte de aquel capital recaló, finalmente, en una cuenta numerada y con
una determinada clave de un banco español de Uruguay. EL MUNDO ha podido
saber que la clave de esa cuenta coincide con una determinada marca de
mantequilla española y que el clan Paesa ha hecho llegar a algunos de
sus antiguos socios la idea de que ese dinero está allí guardado para
afrontar operaciones y situaciones venideras.
Misivas desde Marsella
Tras la supuesta muerte de Francisco Paesa (julio de 1998), Luis Roldán
recibió en la cárcel de Brieva (Avila) dos misivas desde Francia. La
primera era una carta fechada en Marsella en marzo de 1999 y escrita a
máquina en la que un español exiliado en Francia se identificaba con el
ex director de la Guardia Civil y le animaba a soportar la pena que le
había caído.
La segunda misiva, de fecha posterior, era una tarjeta postal con una
vista turística de Marsella donde simplemente se recogía un escueto
saludo. Y es en esa zona, precisamente, donde fue fotografiado Francisco
Paesa entre finales de septiembre y principios de octubre.
Como se observa en las fotos que reproducimos hoy, el espía Paesa-Pando
va acompañado de una mujer. Sus guardaespaldas controlan todos los
movimientos.
Es decir, que Francisco Paesa Sánchez nunca murió ni fue incinerado
en Bangkok y que la treintena de misas gregorianas que encargó su
hermana María, la madre de Beatriz y Alfonso, fue una simple
pantomima.
También fue una burla el certificado que Manuel Cobo del Rosal,
catedrático de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid,
presentó en la Audiencia Nacional para acreditar que su cliente había
fallecido víctima de infarto de miocardio y así conseguir que se
archivaran todos los casos que había pendientes contra él.
Sin duda, Francisco Paesa Sánchez hubiera sido el hombre perfecto para
sustituir al actor José Coronado en el papel principal de la película La
historia de nadie. Aunque nadie quiere que Paco materialice el mismo
final que Coronado, pegarse un tiro cuando es descubierto. Lo ideal
sería que Francisco Paesa Sánchez o Francisco Pando Sánchez tirara algún
día de la manta, contara los secretos que sabe y pusiera a
disposición de la Justicia todos los documentos que guarda en una
buhardilla de París que tiene junto al Arco del Triunfo y que custodia
su sobrino Alfonso García.
Fuente: El Mundo
15.11.04