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Jueves, 18 de noviembre de 2004


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

El Ministerio de Defensa abrirá el acceso de extranjeros a la Flota para remediar la falta de marineros

Para hacer atractivo el alistamiento en los barcos, se estudia una subida salarial en los puestos operativos más complicados, como los de los submarinos

 

El Ministerio de Defensa abrirá en 2005 el acceso de extranjeros a las unidades que integran la Flota española, y dentro de ellas al menos en las especialidades de «Maniobras y Operaciones», «Mecánica» y «Hostelería» dentro de los buques, todo ello como fórmula para intentar remediar la caída en picado del reclutamiento en la Armada que, según fuentes oficiales, se encuentra bajo mínimos y registra una pérdida de «entre 50 y 60 marineros al mes». La medida aparecerá en el decreto que a partir de 2005 ampliará el cupo máximo de presencia de extranjeros en los Ejércitos españoles del 2 al 7 por ciento anunciada recientemente por José Bono, que también dispondrá el acceso de jóvenes de otros países a las brigadas Acorazadas y Blindadas de Tierra.

El lastre de las Fuerzas Armadas

El comentario pronunciado el pasado agosto por el titular de Defensa, en el que advertía que «lo más ridículo que podría ocurrir a una Armada es tener los buques atracados porque falta marinería» -caso de Canadá-, retrataba la preocupación, profunda en algunos casos, ante la escasa capacidad de captación y menos retención del personal para la Armada.

Es un Ejército donde, en la primera convocatoria de 2004, sólo se llegaron a cubrir 183 de las 1.769 plazas ofrecidas, una tendencia que no mejora y que está lastrando las cifras de reclutamiento de las Fuerzas Armadas. Y lo hace justo en el momento en que el Ejército de Tierra «crece» y empieza a ser «motor» en la provisión de personal, - en el último año natural se ha logrado la incorporación neta de 500 soldados, según Defensa-, y el del Aire «mantiene su atractivo», con una plantilla cubierta al 92 por ciento y asignaciones en cada ciclo en torno al 90 por ciento de la oferta.

Según fuentes de Defensa, el número de marineros en las tripulaciones ha descendido de los 12.400 en abril, a 12.194 en agosto y hasta los alrededor de 11.800 que se computaban a fecha 1 de octubre. Una «sangría» -sostienen en medios del Ministerio- responsable de que en 2004 no se haya logrado alcanzar el objetivo, prorrogado para 2005, de sumar 80.000 profesionales en tropa y marinería, y se esté en cifras como los 71.711 de octubre, que constituye una de las más bajas de la Historia de España.

La dificultad para nutrir las filas en la Armada tiene mucho que ver -reconocen en Defensa- con la «dureza y el nivel de exigencia» del trabajo que se desarrolla en los barcos.

Las condiciones de vida no son las de un acuartelamiento, «se hacen hasta 250 ó 260 días de mar de los 365 que tiene el año, muy diferente a otros Ejércitos, donde los horarios son razonables y uno puede irse a dormir a casa». A ello cabe sumar, explican, otros inconvenientes como unas expectativas de reinserción en el mercado privado no demasiado alentadoras una vez finalizado el compromiso de 2 ó 3 años y unos salarios que, muchas veces, no compensan.

En concreto, el programa de «Retribuciones de Tropa y Marinería 2004» establecía un sueldo base para soldados o marineros temporales de 542,47 euros, con complementos a añadir según el empleo -58,47 euros- y su responsabilidad -hasta 185,38-, de los cuales sólo cabe percibir el 75 por ciento durante los dos primeros años. Están también ingresos adicionales en función de las «especiales condiciones» de la Unidad, que irían de los 18,71 euros mensuales a los 82,56, y en concepto de «especial rendimiento», hasta 173 euros, con lo que, en el mejor de los casos no se llega a los 1.000 euros al mes.

Conscientes de que el nivel de los salarios no ayuda a la captación, Defensa procederá a un «mejora retributiva, que la Ley de Presupuestos ya permite abordar» y que se orientará de forma «selectiva» a aquellos puestos operativos «de más difícil cobertura», como los de la flotilla de submarinos, con el fin de hacerlos «atractivos» a unos aspirantes que se resisten a alistarse.

La medida se acompañará en 2005 con otras, como la modificación de los contenidos curriculares para hacer la formación «menos libresca y más orientada a las especialidades de las Fuerzas Armadas», y el esfuerzo por consolidar un mayor porcentaje de marineros en condiciones de permanencia.

Atajar la «fuga» en los barcos

Aparte de incrementar la capacidad de reclutamiento en la Armada, lo que se perseguirá también es atajar la «fuga» de personal, el gran número de bajas que causan los marineros cuando se niegan a renovar sus contratos y se van. Una situación que agrava, por añadidura, la vida en los buques, donde -insiste Defensa- «cuando falta personal, se produce una sobrecarga de trabajo que hay que realizar de todas formas, con lo que el esfuerzo que se exige a los que se quedan es cada vez mayor, y al final acaban decidiendo no seguir».

No obstante, las mismas fuentes rechazan que la búsqueda de personal en los «caladeros» de Extranjería para cubrir esos puestos sea una «solución a la desesperada» para intentar atajar el rechazo de los españoles a tales plazas. «Su inserción en el Ejército ha sido una experiencia positiva, en cuanto al rendimiento y a la adaptación, y su nivel de funcionamiento y académico, es incluso superior al de los nacionales», aseguran.

Al tiempo, el departamento de Defensa recuerda que la ampliación a un 7 por ciento del cupo de extranjeros en las Fuerzas Armadas no significa que tengan reservado «un cupo específico» para ellos, puesto que optan al acceso a cada una de ellas «en competencia» con los españoles.

A pesar de la medida que va a ampliar las oportunidades de los extranjeros en los tres Ejércitos, no existe garantía de que la apertura de los barcos a aspirantes de otros países vaya a resolver el problema de personal.

Poco atractivo, por ahora

El referente es que, en las Unidades a las que ya tienen acceso -Brigada de Infantería Ligera «rey Alfonso XIII», II de la Legión; la Brigada de Infantería Ligera Paracaidista «Almogávares VI», el Tercio de la Armada y el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas- se contabiliza hoy la presencia de sólo 1.051 extranjeros, un 1,46 por ciento de los 71.711 miembros de tropa y marinería, cuando la horquilla prevista les permitiría ocupar hasta 1.434 plazas, el 2 por ciento. De ellos, sólo 125 están en la Armada, 900 en Tierra y 26 en el Ejército del Aire.

Fuente: ABC
15.11.04

 

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