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La
carrera del detective
De profesión,
Sherlock Holmes
En España hay 2.100
detectives privados. El camino para convertirse en uno de ellos pasa por
cursar una titulación de tres años en los centros reconocidos por
Interior
Para ser
un detective privado en España hay que pasar por la
universidad, aunque el plan de estudios que habilita para ejercer
esta profesión no es considerado aún un título universitario oficial.
En nuestro país existen unos 2.100 cien detectives según los
datos de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (APDPE),
de los que se calcula que ejercen unos 1.200. Estas cifras suponen un
crecimiento de más del treinta por ciento respecto a 2001, cuando el
número de estos profesionales era de 1.563. Se trata por tanto de una
profesión en auge, destacan en la Asociación, porque cada año salen más
jóvenes de las aulas universitarias. Este año serán entre 100 y 120 los
nuevos detectives.
Para
convertirse en detective privado hay que cursar una titulación de
tres años en uno de los institutos universitarios de criminología –a
los que se accede con el Bachillerato Superior– reconocidos por
el Ministerio de Interior, que es el organismo que
finalmente concede la habilitación profesional entregando la Tarjeta de
Identificación Profesional (TIP).
Esta titulación no tiene aún un reconocimiento oficial por parte
del Ministerio de Educación a efectos universitarios, siendo
hasta ahora un título propio o privado de cada centro.
No obstante, Juan José Alfaro, secretario académico del Instituto de
Estudios Tecnológicos y Profesionales San Pablo CEU, asegura que su
institución ya ha solicitado el reconocimiento de estos estudios como
Diplomatura.
Un
reconocimiento que es deseado también por la APDPE. Su presidente,
Javier Iglesias, destaca que se trata de “una profesión muy dura, por
lo que requiere una gran vocación. El detective no tiene por qué
tener unas características especiales, no es un agente 007, pero sí una
gran capacidad de sacrificio y una sensibilidad especial para estos
temas”. Como complemento a su formación suelen realizar cursos de
conducción rápida o evasiva.
Se trata de un sector muy atomizado en el que están presentes
numerosas pequeñas empresas, que suelen contar con entre dos y diez
empleados, todos ellos detectives. Algunas firmas no cuentan con una
plantilla fija, sino que desarrollan toda su actividad a través de
freelance o detectives que trabajan como autónomos para dos o tres
compañías al mismo tiempo.
Tareas
La mayor
parte de los trabajos de estos profesionales tienen que ver con el
ámbito de la empresa, la industria y los negocios: absentismo
laboral, competencia desleal, contraespionaje industrial, falsificación
de marcas, embargos, morosidad, insolvencias, prevención de riesgos en
operaciones financieras y fraude a las compañías de seguros. Su segunda
fuente de encargos son los relacionados con el entorno familiar:
divorcios, herencias, malos tratos, problemáticas de hijos...
Pero no todos los detectives trabajan en la calle.
Una gran parte de sus tareas se desarrollan en la oficina rastreando
información en Internet, bases de datos, archivos, hemerotecas... y en
los juzgados. Un buen número de investigadores debe acudir cada día a
los tribunales para participar como testigos en procesos judiciales.
Fuente: Expansión
13 y 14 de diciembre de 2004
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