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Viernes, 8 de octubre de 2004


Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno

Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Seguridad

Los satélites, imprescindibles en teledetección

La tecnología de los satélites se utiliza, entre otras finalidades, para mejorar y facilitar las comunicaciones, obtener datos meteorológicos, ayudar a la navegación de los barcos y aviones, la investigación científica o el espionaje, pero también para la observación de fenómenos que ocurren en el planeta.

 

Concretamente, la teledetección es la observación remota de la superficie terrestre y se basa en sistemas que, por ejemplo, detectan incendios forestales en pocos minutos, imágenes que revelan los más precisos datos sobre el cambio climático o el estado de los acuíferos, radares que avisan a los barcos de la presencia de cetáceos o un blindado capaz de moverse con precisión en medio de un escape radiactivo, son algunas de esas tecnologías que ya utilizan los científicos y las administraciones ambientales en España. «La teledetección permite observar cualquier fenómeno. Las imágenes se convierten en mapas de la realidad, que se interpretan y clasifican», explica Victoriano Moreno, gerente de Sistemas de Teledetección de Indra.

En los últimos años el satélite ha desplazado al avión como plataforma de sensores, ya que los satélites permiten cubrir todo el planeta y tomar miles de imágenes en períodos cortos de tiempo alcanzando zonas que son inaccesibles para los aviones. Además, una vez que las imágenes son captadas, éstas deben ser procesadas e interpretadas por ojos expertos para obtener toda la información que se desea.

Foto: La Razón
LOS SATÉLITES orbitan alrededor de nuestro planeta para, entre otros servicios, detectar incendios, alteraciones en los polos o en el mar

Fue en el año 1999 cuando el entonces presidente estadounidense, Bill Clinton, liberalizó el uso de satélites de alta resolución para usos civiles. Ello permitió a la industria aeroespacial ofrecer imágenes a escala de hasta 1:3.000, lo que posibilita ver objetos de entre 0,5 y un metro de tamaño, prácticamente igual que la fotografía aérea, pero con la opción añadida de cubrir áreas remotas y extensísimas superficies y de procesar esas imágenes con potentes programas informáticos para ofrecerlas ya interpretadas.

Al servicio del medio ambiente

El objetivo de esta tecnología es poder teledetectar, mediante secuencias temporales de imágenes, alteraciones en los hielos polares, desviaciones de las corrientes marinas que afectan al clima terrestre, la evolución del agujero de la capa de ozono, el avance de los desiertos, el progreso de la deforestación, regadíos ilegales y acuíferos sobreexplotados que están desecando el sureste español, vertederos ilegales y urbanizaciones sin permiso que proliferan por todas partes o cualquier vertido furtivo de hidrocarburos.

Así pues, en los últimos años se ha creado un auténtico «boom» de la teledetección espacial para usos ambientales. En ello está el grupo Indra, que es una de las empresas mejor situadas en la oferta de imágenes terrestres por satélite y programas informáticos para procesar esas imágenes. Entre sus numerosos servicios, destaca el proyecto RMO de teledetección de regadíos, gracias al cual el Ministerio de Medio Ambiente ha conocido al detalle el consumo de agua en la agricultura, que representa entre el 70 y el 80 por ciento del total consumido en España, y su evolución a la largo tiempo. «Se utilizaron coberturas de imágenes de satélite de los años 1984, 1990 y 1995, se fotointerpretaron dichas imágenes y se generó una cartografía temática», explica Vitoriano Moreno, gerente de Sistemas de Teledetección de Indra. La cuestión era que el número de regadíos, congelado desde los años 80 en todas las cuencas del sur y el este de España, seguía creciendo, incluso en plena sequía. «Y aumentaba más en zonas del sur y sureste de la península, donde hay menos recursos hídricos, como en la provincia de Jaén, donde descubrimos que se riegan los olivos, o en Murcia, donde se regaban las vides», añade el experto de Indra.

Recursos hídricos en nieve

En esta línea también se enmarca el Proyecto Nieve de Indra y la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) para conocer en cualquier momento la superficie nevada que hay en la cuenca del Tajo durante el invierno y la primavera, y la temperatura de la nieve. El objetivo del Nieve es estimar cada día los recursos hídricos que tiene la CHT en nieve y, sobre todo, para prever cuándo se va a fundir tal cantidad de agua sólida. Esta información es especialmente importante en años en que los embalses están llenos, la nieve ha sido tardía y la fusión de ésta puede rebosarlos peligrosamente si no se prevé un volumen importante de desembalses en los distintos pantanos.

Asimismo, Indra ha usado la teledetección para determinar la calidad de aguas costeras entre Sagunto y Gandía. También, en colaboración con la Agencia Espacial Europea y Protección Civil, para elaborar mapas de riesgo de incendio forestal según el «estrés hídrico» de la vegetación y la distribución de temperaturas, con el fin de actuar previamente allí donde el riesgo es alto por diversos factores. Por su parte, la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, dentro del proyecto GMU de Indra, utiliza la fotografía por satélite para detectar cambios y usos ilegítimos del suelo de la capital.

En este último caso, es posible por el uso de la muy alta resolución (0,5m) desde 1999. «En un futuro próximo, en el año 2008, se podrán tener imágenes cada seis horas aproximadamente, es decir, prácticamente en tiempo real,»comenta Victoriano Moreno. «El futuro es esperanzador, ya que la generación de mas satélites proporcionará mas datos y se crearán mejores servicios, que serán mantenibles en el tiempo», añade.

Uno de los proyectos más recientes de la compañía Indra es el OILSAR, cuyo objetivo es demostrar la viabilidad de las técnicas propuestas para la detección de vertidos de hidrocarburos en el mar y la extracción de información que pueda resultar de utilidad tanto para combatir la polución como para ayudar a detectar el posible infractor.

Fuente: La Razón
03.10.04

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