Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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Madrid y Barcelona, dos
puntos negros de la polución mundial
El satélite europeo
Envisat realiza el mapa global más preciso que jamás se ha llevado a
cabo sobre los niveles de contaminación en nuestro planeta
El
satélite europeo Envisat, el más grande del mundo
dedicado a estudiar el clima, acaba de concluir sus observaciones
sobre la distribución mundial de dióxido de nitrógeno, un gas
contaminante que puede causar daños pulmonares y problemas
respiratorios. Sus resultados, los más completos y precisos que se han
presentado hasta la fecha, muestran claramente que la acción del
hombre está detrás de la proliferación de esta sustancia nociva, que
se acumula sobre todo en las grandes ciudades y en las rutas marítimas.
De hecho, Madrid y Barcelona son dos de los puntos del globo más
perjudicados por la presencia de este compuesto.

El Envisat,
que lleva orbitando la Tierra desde febrero de 2002, ha pasado 18 meses
recabando información sobre el dióxido de nitrógeno, causante del
llamado ozono malo, una especie de niebla tóxica que se acumula a
nivel del suelo y en las capas más bajas de la atmósfera. Un equipo de
investigadores de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, se ha
enfrentado a los datos del satélite y acaba de publicar un siniestro
mapamundi de la contaminación, que muestra con total exactitud las zonas
donde más gases nocivos se generan.

«Las grandes columnas verticales de distribución de dióxido de
nitrógeno están asociadas con las ciudades más importantes de
Norteamérica, Europa y el Noreste de China, junto a otros lugares como
México DF, en Centroamérica, y las centrales energéticas impulsadas por
carbón en Sudáfrica», según explica el científico Steffen Beirle,
que ha capitaneado la investigación en el Instituto de Física
Medioambiental de la Universidad de Heidelberg.
Microbios terrestres
El gas contaminante también se crea como consecuencia de la acción de
algunos microbios terrestres e incluso en los relámpagos, pero su
concentración en las áreas más industrializadas del globo no deja
ninguna duda de que su principal causa son las actividades humanas,
en especial la industria pesada, el transporte terrestre y las
centrales de energía, además de la quema de biomasa.
Así, las altas concentraciones de contaminación en algunas áreas de
Africa y del Sudeste asiático son producto de la quema de vegetación, y
no de las actividades industriales. Además, los nuevos datos permiten
seguir también el rastro del dióxido de nitrógeno en las zonas más
transitadas por los barcos, y en especial allá donde se cruzan varias
rutas marítimas, como en el Océano Indico o el Mar Muerto.

El Envisat, que pertenece a la Agencia Espacial Europea (ESA), ha
realizado estas observaciones mediante un instrumento llamado SCIAMACHY,
que significa perseguir sombras en griego, aunque el nombre también es
un acrónimo en inglés de Espectrómetro de Absorción por Escáner de
Imágenes para la Cartografía Atmosférica. En cualquier caso, este
aparato registra cómo la luz del Sol interactúa con la atmósfera
terrestre, lo que permite determinar con exactitud la composición
química de ésta.
El instrumento detecta la luz visible y también los rayos infrarrojos y
ultravioletas provenientes de nuestra estrella. La radiación solar puede
ser absorbida, reflejada o bien esparcida cuando entra en contacto con
nuestra atmósfera, dependiendo de la composición del aire. Los
investigadores analizan este comportamiento y eliminan el efecto del
oxígeno, el nitrógeno y las moléculas de agua que forman la mayor parte
de la atmósfera. Lo que queda son los gases contaminantes.
Este método permite encontrar hasta las más pequeñas concentraciones de
dióxido de nitrógeno. Este gas se encuentra
distribuido en cantidades similares por toda la estratosfera, una de las
capas exteriores de la atmósfera. Sin embargo, en la troposfera, que se
encuentra entre los ocho y los 16 de altitud, su presencia varía en
gran medida entre unas áreas y otras, y llega a ser preocupante en
grandes ciudades como Londres o Madrid.
Según la ESA, las observaciones desde el espacio son el único modo
eficaz de controlar la distribución de gases en la atmósfera.
Próximamente, el Envisat también estudiará los gases de efecto
invernadero.
Fuente: El Mundo
14.10.04
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