Seguridad de la Información y Protección de Datos
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‘Phishing’: páginas web
falsas para robar datos
La suplantación de
sitios web para capturar datos personales es un delito en auge que hay
que vigilar
Mensajes
de correo electrónico que se hacen pasar por comunicados de bancos o
tiendas de Internet reclaman la atención de los clientes para actualizar
sus claves de acceso o confirmar su número de tarjeta de crédito a
través de un enlace que les conduce a páginas web falsas. Sus
datos son capturados y los delincuentes pueden suplantar la
identidad de la víctima para realizar todo tipo de
operaciones en la Red. Es el fraude conocido como ‘phishing’, un
delito en aumento que en EEUU ya ha alcanzado proporciones alarmantes y
que amenaza con mermar la confianza en el correo electrónico e
Internet.
Se
conoce como ‘phishing’ ( del inglés fishing - pescar) a la
suplantación de identidad (en Internet, pero también por teléfono)
que persigue apropiarse de datos confidenciales de los usuarios. En la
Red se utiliza el envío masivo de correos electrónicos que simulan
proceder de entidades de prestigio y apremian al internauta a actualizar
datos personales (nombres de usuario y contraseña de cuentas bancarias,
números de tarjeta de crédito, etc.) a través de una página que imita a
la original. Al introducir los datos en la página falsa, éstos son
‘pescados’ por los ciberdelicuentes para utilizarlos de forma
fraudulenta.
Se
trata de una forma de spam (correos electrónicos no deseados)
especialmente perniciosa, pues no sólo satura los buzones de basura
, sino que pone en peligro la integridad de la información sensible del
usuario con graves consecuencias. La proliferación de estos mensajes
fraudulentos obliga a estar alerta y, de entrada, a tener presente que
no se deben ofrecer datos personales que sean solicitados mediante el
correo electrónico sin, al menos, realizar una comprobación telefónica.
El
mecanismo de este timo online en auge es el siguiente:
El usuario
recibe un email de un banco, entidad financiera o tienda de Internet en
el que se le explica que por motivos de seguridad, mantenimiento, mejora
en el servicio, confirmación de identidad o cualquier otro, debe
actualizar los datos de su cuenta. El mensaje imita exactamente el
diseño (logotipo, firma, etc.) utilizado por la entidad para comunicarse
con sus clientes.
El mensaje puede integrar un formulario para enviar los datos
requeridos, aunque lo más habitual es que incluya un enlace a una página
donde actualizar la información personal.
Esta página es exactamente igual que la legítima de la entidad —algo
sencillo copiando el código fuente (HTML)— y su dirección (URL) es
parecida e incluso puede ser idéntica gracias a un fallo de algunos
navegadores.
Si se rellenan y se envían los datos de la página caerán directamente en
manos del estafador, quien puede utilizar la identidad de la víctima
para operar en Internet.
El Anti-Phishing
Working Group, organización creada en EEUU para combatir este
fraude, asegura que el número y sofisticación del ‘phishing’ enviado a
los consumidores se está incrementando de forma dramática y que “aunque
la banca online y el comercio electrónico son muy seguros, como norma
general hay que ser muy cuidadoso a la hora de facilitar información
personal a través de Internet”.
Fuente:
www.consumer.es
Septiembre 2004
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