Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Ya es posible elegir el
tamaño y el material de la copia legal de una obra de arte
Auténticamente
falsos
Arte para
todos los gustos. «Falsificaciones legales» o digitalización de
originales para su impresión con color de máxima calidad sobre lienzo o
papel. Pinceles y nuevas tecnologías compiten por acercar las obras
maestras de la pintura a quien quiera disfrutarlas y a precios
asequibles
Cuando
el pasado mes de agosto se produjo el robo de tres cuadros en el Museo
Munch de Oslo, el director de la madrileña tienda de enmarcación rápida
«X amor al arte», Jesús López, se apresuró a colocar en el escaparate
una reproducción de la obra con un cartel que rezaba: «Nosotros no
tenemos “El Grito” de Munch pero podemos facilitarle una
reproducción certificada».
López
asegura que «ese cuadro en estos momentos no se puede ver porque lo
han robado, sin embargo nosotros tenemos una reproducción casi exacta de
ese original». Es el arte para todos. Van Gogh, Picasso, Dalí,
Velázquez, Goya... ¿a quién no le gustaría colgar en el salón un cuadro
de cualquiera de estos artistas? Supondría una inversión multimillonaria
y una locura, a no que ser que el individuo en cuestión decidiera
convertir su hogar en una inmensa caja fuerte. Pero si lo que se expone
es una copia casi exacta del original, muy pocos notarían la diferencia.
Los
atributos visibles serían casi idénticos, por lo tanto el juicio
estético apenas debería verse afectado, y los costes se reducirían de
forma considerable. En resumen, el dueño de la obra disfrutaría de
ella por poco dinero y sin preocupaciones. Las copias legales de los
grandes maestros las realizan pintores profesionales especializados en
técnicas o autores determinados y permiten a los creadores de los
originales o a sus herederos percibir derechos de autor por cada
reproducción. En Milán se creó hace casi veinte años la
Galería Pitti Arte que hoy en día cuenta con medio
centenar de artistas europeos dedicados a realizar falsificaciones
legales de grandes obras maestras de autores como Boticelli,
Gauguin, Botero, Caravaggio o Tiziano. Cuentan con la autorización del
Ministerio de Cultura italiano y van acompañadas de un certificado de
no autenticidad. Estas copias se pueden adquirir desde 900 euros y
son de tal calidad que muchos coleccionistas que poseen las piezas
auténticas se han dejado cautivar por ellas. Guardan los originales y
exponen las copias. E incluso algunos se han visto obligados a colocar
placas identificativas en las piezas para poder diferenciarlas. Esta
galería ha visitado las principales ciudades de nuestro país durante el
verano y se han exhibido un total de 150 «falsificaciones».

Pero
también es posible encontrarlas más cerca y más baratas aún. En Madrid,
la tienda Artefamoso comercializa copias pintadas en óleo sobre lienzo
desde 90 euros. Los tamaños varían desde 41cm x 30cm, 89 euros, hasta
122cm x 91cm, 329 euros. Las más solicitadas son «La creación de Adán»,
de Miguel Ángel; «Niños desnudos en la playa», de Sorolla; «Las
Meninas», de Velázquez; «La Monalisa» o «La Gioconda», de Da Vinci y «La
joven de la perla», de Vermeer. También realizan retratos y otros
encargos a partir de fotografías. Los precios de los retratos oscilan
entre los 120 y los 555 euros, según el tamaño y el número de personas a
retratar. En cinco semanas, desde la formalización del pedido, el
cliente tiene la reproducción en su casa. Todas las piezas están
garantizadas por un período mínimo de un año y admiten devoluciones si
el cliente no queda satisfecho.
El crítico
de arte Ricard Mas Peinado apuesta por esta alternativa: «Los métodos de
impresión han avanzado mucho y Dalí ya decía que entre un Velázquez y
una buena fotografía sólo había una diferencia de cien millones de
pesetas». Las nuevas tecnologías han evolucionado en esta línea a
partir del concepto de impresión como arte. El objetivo era tratar
imágenes artísticas para realizar copias de gran calidad que
reprodujeran las obras de la forma más fiel posible. La compañía Hewlett-Packard
(HP) ha desarrollado una tecnología que permite el escaneado y
digitalización de los originales para realizar impresiones con color de
máxima calidad sobre lienzo o papel en formatos A2, A3 y A4. «Con esta
tecnología queremos acercar el arte a todos», asegura Alberto Hevia-Campomanes,
responsable del mercado gráfico de la compañía. En octubre de 2003 se
implantó un servicio de adquisición de este tipo de reproducciones en la
National Gallery de Londres.
La
experiencia resultó ser un éxito y ya es posible encontrar quioscos de
impresión «a la carta» en nuestro país. Una pantalla táctil y menús
sencillos permiten al usuario elegir la obra por autor o título en
una colección de 2.000 imágenes, aunque la base de datos central
cuenta con más de 100.000 archivos, que se modifican de forma constante.
«Es una base de datos viva. Se van incorporando obras más
actuales o que se pueden adaptar
mejor
a cada zona geográfica con obras de autores locales», afirma Hevia-Campomanes.
Si el usuario no encuentra la imagen que desea (en el caso de obras o
artistas poco conocidos), es posible encargarla. Una vez seleccionada la
obra, la impresión se lleva a cabo en diez o quince minutos y los
precios oscilan entre los 25 y los 70 euros en función del tamaño y del
material elegido. Además, cada reproducción va acompañada de un
certificado de autenticidad que garantiza que ha sido creada a partir
del original. Todas las copias quedan registradas en un servidor central
en Londres con el fin de que los artistas cobren sus derechos de autor.
La tienda «X amor al arte», situada en la calle de Velázquez, puso en
funcionamiento uno de estos quioscos el pasado mes de julio. Su director
general, Jesús López, asegura que «cuando vemos un original a una
distancia determinada estamos contemplando ese arte. Si tienes una
reproducción de calidad a esa misma distancia, la retina recibe la misma
sensibilidad».
Además,
sostiene que esta técnica «ágil y versátil» permite «culturizar desde el
punto de vista artístico, iniciar a la gente en el arte para que, poco a
poco, se interese por otras técnicas». Pero el arte no es sólo pintura.
«La gente no tiene arte en su casa por pereza intelectual, porque no
quiere. O desconocen que existe o no saben apreciarlo, más bien lo
segundo», afirma Luis Gordillo, artista sevillano de gran prestigio
internacional. Según él, es posible adquirir obra gráfica (serigrafías,
litografías, grabados...) a precios razonables, por menos de 600 euros.
«La pintura es cara, aunque los artistas jóvenes venden sus cuadros
baratos, así que es posible comprar uno por el precio de un tresillo»,
asegura. Se impone el arte a medida. Materiales y tamaños dependerán de
los gustos y necesidades de los consumidores. Y así se convertirán en
pequeños artistas que pondrán a prueba su gusto estético al elegir el
marco apropiado o el lugar que ocupará. Una interesante y económica
interacción artística.
Fuente: La Razón
26.09.04
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