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Miércoles, 29 de septiembre de 2004


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

 

Ya es posible elegir el tamaño y el material de la copia legal de una obra de arte

Auténticamente falsos

 

Arte para todos los gustos. «Falsificaciones legales» o digitalización de originales para su impresión con color de máxima calidad sobre lienzo o papel. Pinceles y nuevas tecnologías compiten por acercar las obras maestras de la pintura a quien quiera disfrutarlas y a precios asequibles

Foto: www.terravista.ptCuando el pasado mes de agosto se produjo el robo de tres cuadros en el Museo Munch de Oslo, el director de la madrileña tienda de enmarcación rápida «X amor al arte», Jesús López, se apresuró a colocar en el escaparate una reproducción de la obra con un cartel que rezaba: «Nosotros no tenemos “El Grito” de Munch pero podemos facilitarle una reproducción certificada».

López asegura que «ese cuadro en estos momentos no se puede ver porque lo han robado, sin embargo nosotros tenemos una reproducción casi exacta de ese original». Es el arte para todos. Van Gogh, Picasso, Dalí, Velázquez, Goya... ¿a quién no le gustaría colgar en el salón un cuadro de cualquiera de estos artistas? Supondría una inversión multimillonaria y una locura, a no que ser que el individuo en cuestión decidiera convertir su hogar en una inmensa caja fuerte. Pero si lo que se expone es una copia casi exacta del original, muy pocos notarían la diferencia.

Los atributos visibles serían casi idénticos, por lo tanto el juicio estético apenas debería verse afectado, y los costes se reducirían de forma considerable. En resumen, el dueño de la obra disfrutaría de ella por poco dinero y sin preocupaciones. Las copias legales de los grandes maestros las realizan pintores profesionales especializados en técnicas o autores determinados y permiten a los creadores de los originales o a sus herederos percibir derechos de autor por cada reproducción. En Milán se creó hace casi veinte años la Galería Pitti Arte que hoy en día cuenta con medio centenar de artistas europeos dedicados a realizar falsificaciones legales de grandes obras maestras de autores como Boticelli, Gauguin, Botero, Caravaggio o Tiziano. Cuentan con la autorización del Ministerio de Cultura italiano y van acompañadas de un certificado de no autenticidad. Estas copias se pueden adquirir desde 900 euros y son de tal calidad que muchos coleccionistas que poseen las piezas auténticas se han dejado cautivar por ellas. Guardan los originales y exponen las copias. E incluso algunos se han visto obligados a colocar placas identificativas en las piezas para poder diferenciarlas. Esta galería ha visitado las principales ciudades de nuestro país durante el verano y se han exhibido un total de 150 «falsificaciones». Foto:www.digilander.libero.it

Pero también es posible encontrarlas más cerca y más baratas aún. En Madrid, la tienda Artefamoso comercializa copias pintadas en óleo sobre lienzo desde 90 euros. Los tamaños varían desde 41cm x 30cm, 89 euros, hasta 122cm x 91cm, 329 euros. Las más solicitadas son «La creación de Adán», de Miguel Ángel; «Niños desnudos en la playa», de Sorolla; «Las Meninas», de Velázquez; «La Monalisa» o «La Gioconda», de Da Vinci y «La joven de la perla», de Vermeer. También realizan retratos y otros encargos a partir de fotografías. Los precios de los retratos oscilan entre los 120 y los 555 euros, según el tamaño y el número de personas a retratar. En cinco semanas, desde la formalización del pedido, el cliente tiene la reproducción en su casa. Todas las piezas están garantizadas por un período mínimo de un año y admiten devoluciones si el cliente no queda satisfecho.

El crítico de arte Ricard Mas Peinado apuesta por esta alternativa: «Los métodos de impresión han avanzado mucho y Dalí ya decía que entre un Velázquez y una buena fotografía sólo había una diferencia de cien millones de pesetas». Las nuevas tecnologías han evolucionado en esta línea a partir del concepto de impresión como arte. El objetivo era tratar imágenes artísticas para realizar copias de gran calidad que reprodujeran las obras de la forma más fiel posible. La compañía Hewlett-Packard (HP) ha desarrollado una tecnología que permite el escaneado y digitalización de los originales para realizar impresiones con color de máxima calidad sobre lienzo o papel en formatos A2, A3 y A4. «Con esta tecnología queremos acercar el arte a todos», asegura Alberto Hevia-Campomanes, responsable del mercado gráfico de la compañía. En octubre de 2003 se implantó un servicio de adquisición de este tipo de reproducciones en la National Gallery de Londres.

La experiencia resultó ser un éxito y ya es posible encontrar quioscos de impresión «a la carta» en nuestro país. Una pantalla táctil y menús sencillos permiten al usuario elegir la obra por autor o título en una colección de 2.000 imágenes, aunque la base de datos central cuenta con más de 100.000 archivos, que se modifican de forma constante. «Es una base de datos viva. Se van incorporando obras más actuales o que se pueden adaptar Foto: www2.saganet.ne.jpmejor a cada zona geográfica con obras de autores locales», afirma Hevia-Campomanes. Si el usuario no encuentra la imagen que desea (en el caso de obras o artistas poco conocidos), es posible encargarla. Una vez seleccionada la obra, la impresión se lleva a cabo en diez o quince minutos y los precios oscilan entre los 25 y los 70 euros en función del tamaño y del material elegido. Además, cada reproducción va acompañada de un certificado de autenticidad que garantiza que ha sido creada a partir del original. Todas las copias quedan registradas en un servidor central en Londres con el fin de que los artistas cobren sus derechos de autor. La tienda «X amor al arte», situada en la calle de Velázquez, puso en funcionamiento uno de estos quioscos el pasado mes de julio. Su director general, Jesús López, asegura que «cuando vemos un original a una distancia determinada estamos contemplando ese arte. Si tienes una reproducción de calidad a esa misma distancia, la retina recibe la misma sensibilidad».

Además, sostiene que esta técnica «ágil y versátil» permite «culturizar desde el punto de vista artístico, iniciar a la gente en el arte para que, poco a poco, se interese por otras técnicas». Pero el arte no es sólo pintura. «La gente no tiene arte en su casa por pereza intelectual, porque no quiere. O desconocen que existe o no saben apreciarlo, más bien lo segundo», afirma Luis Gordillo, artista sevillano de gran prestigio internacional. Según él, es posible adquirir obra gráfica (serigrafías, litografías, grabados...) a precios razonables, por menos de 600 euros. «La pintura es cara, aunque los artistas jóvenes venden sus cuadros baratos, así que es posible comprar uno por el precio de un tresillo», asegura. Se impone el arte a medida. Materiales y tamaños dependerán de los gustos y necesidades de los consumidores. Y así se convertirán en pequeños artistas que pondrán a prueba su gusto estético al elegir el marco apropiado o el lugar que ocupará. Una interesante y económica interacción artística.

Fuente: La Razón
26.09.04

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