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Miércoles, 23 de septiembre de 2004


Seguridad Alimentaria y Protección Biotecnológica

Vuelve la amenaza de las "vacas locas"

Aunque muchos se han olvidado ya del mal de las ‘vacas locas’, los expertos vuelven a advertir sobre la aparición de enfermos en los próximos años, una circunstancia de la que no se escapan los países europeos, incluida España.

 

La advertencia del ministro de sanidad británico, John Reid, a 6.000 pacientes de que podrían haber contraído la enfermedad de las ‘vacas locas’ a través de una transfusión sanguínea ha disparado de nuevo las alarmas sobre la magnitud de este mal, que generó una fuerte alerta sociosanitaria en todo el mundo en el año 2000, al conocerse que decenas de ciudadanos británicos habían fallecido por una nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJn), desencadenada por el consumo de bovino contaminado.

Todos los países adoptaron medidas de control para evitar la propagación de la enfermedad. Se sacrificaron millones de reses (más de 4,7 millones de cabezas sólo en el Reino Unido) y se prohibió la fabricación de piensos obtenidos a partir de carne y hueso animal.

En el ámbito médico, se prohibió el material de sutura de origen bovino y muchos países vetaron las donaciones de sangre a ciudadanos británicos o que hubieran residido en ese país en la década de 1980 y primeros años de la de 1990. También se prohibieron los trasplantes de tejido nervioso. Con todas estas precauciones se intentaba prevenir futuros contagios, porque nadie puede saber qué va a pasar con las personas que se hayan infectado con priones patológicos, que son los agentes causantes de la enfermedad.

Situación en España

A lo largo de los años se han ido descubriendo nuevos aspectos de la variante humana de la enfermedad de las vacas locas. Aunque existe un gran interés por determinar si la sangre puede ser un vehículo para transmitir los priones infecciosos, todavía no se ha podido demostrar científicamente, aunque existen sospechas de que pueda ser así, hipótesis que refuerza la reciente Foto: www.elsalvador.comadvertencia del Ministerio de Sanidad británico. Lo que sí ha comprobado un equipo de investigadores franceses es que los priones infectan también a los músculos, no sólo al sistema nervioso, como se creía hasta ahora, aunque la capacidad contagiosa “es muy baja”, puntualizan los científicos. También existen dudas de si la leche, fármacos o cosméticos elaborados a partir de vacas pueden provocar la enfermedad.

Sobre la situación en España, un informe del Comité Científico Director de la Unión Europea señalaba que el riesgo geográfico de encefalopatía espongiforme bobina (EEB), o enfermedad de las ‘vacas locas’, es bajo. En los momentos de la epidemia se sacrificaron los animales sobre los que había sospecha de que pudieran estar enfermos, y la vigilancia todavía perdura. El Instituto Carlos III, que es el centro que controla todos los aspectos epidemiológicos, en su último informe, del pasado mes de marzo, aseguraba que en España no se había registrado ningún caso humano de ECJn.

La advertencia de las autoridades sanitarias británicas no ha sorprendido a los investigadores españoles. Algunos han asegurado a EXPANSIÓN que, sin “alarmismos”, a ese riesgo no se escapa nuestro país, y lo que hay que comprobar es si efectivamente se está cumpliendo toda las normativa europea de control. Partiendo del Reino Unido, se detectaron animales enfermos en diferentes países europeos y en Estados Unidos, y también se comunicaron muertes en Francia y Estados Unidos. El origen se localizó en el país británico, pero no en el año 2.000: en 1985 se detectó el primer caso de EEB en Ashford; en 1987 había 450 animales enfermos en toda Inglaterra y en 1988 se registraron 4.500 casos.

El Ministerio de Agricultura británico descartó que pudiese ser una amenaza para las personas, pero en 1996, el científico John Collinge, del Imperial College of Medicine de Londres publicó en el revista Nature la primera evidencia de que la enfermedad podía transmitirse a los humanos.

Dimensión real

Desde entonces, se han sucedido los hallazgos en torno a cómo se puede desarrollar la ECJn, un proceso que destruye el cerebro, confiriéndole un aspecto de esponja (de donde toma el nombre en encefalopatía espongiforme) y que acaba con la vida del sujeto. Sin curación posible.

El diagnóstico de la enfermedad sólo se puede hacer post mortem. Ello, unido a un periodo de incubación muy largo, de más de una década, ya llevó a muchos especialistas a augurar muchos años de incertidumbre sobre la dimensión del problema. Así, Gonzalo Piédrola, catedrático de epidemiología de la Universidad de Granada, aseguraba hace tres años que ese periodo de incubación “es lo que nos va a mantener a todos en ascuas durante las dos próximas décadas”.
 

Un peligro real

La encefalopatía espongiforme bovina es una enfermedad provocada por priones, unas proteínas que están en el organismo de forma normal, pero que pueden alterar su estructura y adquieren capacidad para infectar. Afectan al sistema nervioso, forman depósitos en el cerebro, y lo destruyen. El paciente muere a los pocos meses del inicio de la enfermedad.

Cuando estalló la crisis de las ‘vacas locas’, una de las directrices más controvertidas de las autoridades españolas fue la de no utilizar huesos de vacuno para la elaboración de caldos. Los médicos se vieron sorprendidos por las dudas, ya que se encontraban con una nueva enfermedad. Ahora se sabe que no todas las personas que hayan estado expuestas a los priones infecciosos van a desarrollar la enfermedad. El peligro está para los que presentan una determinada mutación de un gen que codifica la proteína priónica, mutación que tiene el 30% de la población.

El peligro también aumenta con la cantidad de carne infectada que se haya ingerido y de cuánto de infectada estuviera, según el neurólogo Juan José Zarranz. Para Paul Brown, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, “cualquier país que haya registrado casos de encefalopatía espongiforme bovina es susceptible de tener algún caso en los próximos 10 años, amenaza de la que España no se escapa”, y Jesús de Pedro, que dirige la Unidad de Vigilancia de la enfermedad de Creutxfeldt-Jakob en el Instituto Carlos III, de Madrid, baraja la cifra de unos 20 casos en las próximas décadas.

Ante la intención de abandonar el consumo de bovino para evitar peligros, se ciernen nuevas amenazas, porque otros animales (ovejas, gallinas y peces) han sido alimentados con piensos fabricados con productos animales. Precisamente, la utilización de piensos de origen animal ha sido una de las primeras prohibiciones hechas por la Unión Europea para frenar la propagación de la infección, aunque existen dudas de que se haya respetado esta medida..

 

Las claves

- Los medicamentos, la leche y los cosméticos pueden ser vías para el contagio de la enfermedad.

- El primer animal infectado se detectó en 1985, pero las autoridades británicas lo ocultaron hasta 1988.

- La proteína infecciosa destruye el cerebro y no hay curación. La muerte es irremediable en pocos meses.

- En España no hay motivo para la alarma, pero los expertos insisten en que nuestro país no se escapa a los posibles riesgos.

- El largo periodo de incubación de la enfermedad nos mantendrá en ascuas durante las próximas dos décadas.

Fuente: Expansión
23.07.04

 

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