Seguridad Pública y Protección Civil
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"La amenaza de que todo
se venga abajo continuará hasta mañana"
Fernando Munilla,
Inspector Jefe del Servicio de Extinción de Incendios del Ayuntamiento
de Madrid
Es
el mayor siniestro en extensión, y por la altura de las llamas,
registrado en la capital -20.000 metros cuadrados-. Así lo afirman los
bomberos más veteranos del Cuerpo. Ni siquiera el fuego que dejó
reducido a cenizas el Palacio de los Deportes el 28 de junio de 2001, ni
el que devastó los Almacenes Arias el 4 de septiembre de 1997, en el que
perdieron la vida una decena de efectivos, se puede comparar al de la
Torre Windsor, aunque en este último tuviera un final más trágico. Así
lo explicó anoche, el inspector jefe del Servicio de Extinción de
Incendios, Fernado Munilla, que afrontaba, extenuado, pero «satisfecho,
por que no ha habido víctimas», las 24 horas de una batalla desigual
contra las enormes bocas de fuego.
Pregunta.-¿Cuál fue el origen del siniestro?
Respuesta.- Es pronto para aventurar hipótesis alguna. Por la
singularidad de esta catástrofe de enormes dimensiones, sería prematuro
por mi parte. Eso será objeto de investigación, una vez que el riesgo
haya desaparecido.
- Sin embargo se ha hablado de fallos en los sistemas de extinción
automática e incluso de negligencia...
- Reitero lo que le acabo de decir. No puedo ser imprudente. No he
podido hablar con las primeras personas que intervinieron en el
edificio; los esfuerzos los hemos concentrado en controlar el incendio.
-No obstante Gallardón ha aludido a causas fortuitas o negligencia en
función de la hora en la que se desató el fuego...
-Desconozco esos extremos, el alcalde tendrá datos técnicos más fiables
en ese sentido. El edificio se estaba reformando para reforzar las
medidas de protección contra incendios. Tenía tres escaleras, una
principal y dos laterales.
-¿Cuál es la situación actual?
-El fuego está controlado, pero no extinguido. Hay dos o tres focos de
fuego entre las plantas 16 y 17. Todavía hay riesgo de que el siniestro
evolucione de forma adversa debido a los daños estructurales. Igual
sucede con el derrumbe. La amenaza de que el edificio se vengha abajo
continuará durante las próximas veinticuatro horas (hasta el martes)
hasta que no se enfríe el armazón.
Reconocimiento institucional
Por otra parte, el trabajo de los Bomberos fue arduo y rápido desde el
primer momento. Cinco minutos después de recibir el aviso, ya había
efectivos trabajando en la zona. Sin embargo, las escalas -de 50 metros-
no llegaban a una altura suficiente como para controlar las llamas. De
la acción ofensiva se pasó a la defensiva cuando se percataron de que
las labores eran más difíciles de lo que en un primer momento se pensó.
Un total de 205 hombres de los Cuerpos de Bomberos del Ayuntamiento de
la capital y de la Comunidad de Madrid se afanaron durante las casi 24
horas que tgardó el incendio en ser controlado, en que no se produjeran
víctimas mortales y pudiera evitarse el derrumbe del rascacielos de 106
metros de altura.
De hecho, tres efectivos sufrieron heridas de consideración leve después
de quedar atrapados en el interior del edificio. Afotunadamente, tan
sólo uno tuvo que permanecer en la unidad de Observación del Hospital de
La Paz.
Todo ello no pasó desapercibido para los ojos de las autoridades. El
alcalde no dudó en agradecer la capacidad de coordinación entre los
Cuerpos, y destacó el esfuerzo «por encima de lo requerido a un
profesional» de los bomberos.
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Elemplo
de coordinación |
El incendio de la Torre Windsor es, sin
duda, el mayor que ha sufrido un edificio en nuestra Comunidad. El
siniestro ha puesto a prueba la coordinación de los servicios de
Emergencias que ha vuelto a ser, de nuevo, ejemplar. Por desgracia,
en Madrid hemos padecido demasiados «simulacros reales» y
los protocolos de funcionamiento en casos como este se encuentran muy
engrasados. Pero el suceso del sábado por la noche ha sido especialmente
complejo, resultando tremendamente difícil un «ataque
ofensivo» contra las llamas. La zona y el tejido urbano que rodea el
rascacielos ha hecho más dificultoso, si cabe, el trabajo de los
servicios de emergencias.
Como primer responsable de los bomberos de la Comunidad, no puedo por
menos que felicitar a los profesionales por el trabajo realizado, tanto
a los de la Administración General, como a los de la municipal y la
autonómica. Todos ellos son necesarios y reitero que han dado un ejemplo
de sintonía entre las diferentes instituciones. Asimismo, no podemos
olvidar el trabajo de los periodistas, ya que si no hay comunicación, no
hay coordinación.
Tras el primer aviso del 112, los protocolos de actuación se pusieron en
marcha y desde la Comunidad pusimos a disposición los recursos que se
nos requirieron. |
Fuente: ABC
14.02.05
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