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Miércoles, 16 de febrero de 2005


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Ausencia de normativa específica sobre prevención de incendios en rascacielos en las Comunidades Autónomas

Parapetados en la ley estatal de 1996

 

La mayor parte de las comunidades autónomas se rigen por la norma básica de edificación del año 1996, que obliga a los edificios de uso administrativo, como el Windsor, tan solo a disponer de rociadores de agua en los espacios destinados a documentación y almacenes de material de oficina y en los destinados a imprenta o reprografía. Además, la legislación estatal no habla de alturas en los edificios de uso administrativo, sólo están obligados a instalar rociadores de agua aquellos cuya superficie construida supere los 5.000 metros cuadrados. En el caso de los locales comerciales, deben disponer de este tipo de extintores a partir de 1.500 metros cuadrados.

La normativa sólo establece obligaciones vinculadas a la altura en los hoteles. Tienen el deber de instalar aspersores en todo el edificio aquellos cuya altura de evacuación exceda los 28 metros.

ANDALUCÍA Modificaciones puntuales
La Junta de Andalucía no ha legislado nada en materia de prevención de incendios en grandes edificios, y la normativa que se aplica es la estatal, con modificaciones puntuales de las distintas gerencias de urbanismo municipales. El Ayuntamiento de Sevilla no tiene una normativa propia. En la ciudad, no obstante, no hay ningún inmueble que supere los 100 metros de altura. El más alto sigue siendo la Giralda, de 97 metros. Entre los edificios para uso residencial o de oficinas, sobresalen las torres de la Buhaira y de Los Remedios, de alrededor de 60 metros. En las 18 plantas, dedicadas a oficinas, de este último existen detectores de humo y extintores, aunque no rociadores de techo.

En Málaga, el Ayuntamiento aprobó en 2003 una ordenanza que complementa la legislación estatal, que establece que para la concesión de licencias de obra, instalación, primera ocupación o apertura de determinados edificios, entre ellos los de viviendas con más de 28 metros de altura de evacuación, es obligatorio que el cuerpo de bomberos haya emitido un informe técnico favorable en materia de prevención de incendios. Sin embargo, éste sólo es obligatorio para los edificios de nueva construcción o los que vayan a remodelarse o a cambiar de actividad, por lo que, en principio, no afectaría a los más altos de la ciudad. La torre de la Catedral, con casi 90 metros, es la construcción de mayor altura.

CATALUÑA Nuevos anexos
Si un edificio de las mismas características que el Windsor se hubiera construido en la misma fecha, pero en Barcelona, hubiera contado "prácticamente con los mismos sistemas de prevención contra incendios". Se trata de la opinión del jefe de la división de protección civil y prevención de bomberos de Barcelona, Jesús Martínez Viejo.

En Barcelona siempre se intenta reforzar las normativas nacionales en esta materia "con la creación de nuevos anexos, para hacerlas más restrictivas", explica. Pero esos cambios nunca han llegado a ser verdaderamente significativos.

Después de los atentados del 11-S, al ver cómo los bomberos no podían hacer nada por controlar el fuego, se decidió estudiar más a fondo cuáles podrían ser las claves para mejorar la seguridad en las construcciones de gran altura. El resultado fue la redacción de nuevas modificaciones todavía más taxativas. Pero estos nuevos anexos aún no son oficiales. Desde 2002, todos los edificios construidos en Barcelona, como los hoteles o los inmuebles para oficinas que se levantaron para la celebración del Fòrum, cumplen con las restricciones establecidas en esos nuevos anexos. Los nuevos edificios de más de 50 metros, independientemente de su uso, cuentan entre otras modificaciones con sistemas de extinción automática.

VALENCIA Benidorm y sus rascacielos
Benidorm, la ciudad de España con más rascacielos, carece de ordenanza propia. "Todos cumplen con la legislación estatal", asegura José Luis Camarasa, el arquitecto municipal. La Comunidad Valenciana tampoco ha desarrollado una normativa específica. Aunque muchos ayuntamientos, como en Valencia, han introducido aspectos no obligatorios en la ley básica relacionados con la accesibilidad de los edificios y la dotación de puntos de agua en la vía pública. La ciudad alberga una decena de torres. La más alta, con 105 metros de altura, dispone de detectores de humo y pulsadores de alarma en cada pasillo, dos ascensores de emergencia y una columna seca que permite a introducir presión de agua y hacerla llegar a todas las plantas, explica el jefe de bomberos, Julián Rodríguez. El Ayuntamiento realiza inspecciones periódicas en "todos los edificios de riesgo".

La normativa exige, a partir de los 50 metros de evacuación, sistemas de detección y alarmas acústicas. Los sistemas automáticos de extinción son obligatorios en los hoteles a partir de los 28 metros, pero no en las viviendas. "Con la legislación actual, el caso del Windsor no pasaría", opinan en el servicio de prevención de la ciudad. Alicante dispone de una ordenanza propia, aunque en esta ciudad sólo hay dos rascacielos, ambos adaptados a la normativa de 1996.

PAÍS VASCO Edificios del siglo pasado
La gran mayoría de los rascacielos fueron construidos en la última mitad del siglo pasado, antes de la entrada en vigor de la normativa básica de edificación. Aunque están dotados de los medios básicos de protección, no admiten modificaciones estructurales para dotarles de escaleras protegidas para desalojar al personal o columnas interiores para inyectar agua desde el exterior, asegura Pedro Izaga, del servicio de Protección Civil del Ayuntamiento de Bilbao. Es el caso de las torres de viviendas repartidas por toda la capital vizcaína. Son más de una veintena de gigantes de hormigón que superan los 17 pisos de altura y que, a juicio de Izaga, "no se pueden adecuar íntegramente a la normativa actual".

Sobre todos los rascacielos de la ciudad se eleva la sede del BBVA. Con 22 plantas, alcanza los 85 metros, y cuenta con un sistema de evacuación y detección de humos, y rociadores en las zonas de más riesgo. En San Sebastián, la torre de Atotxa, de 18 pisos, es junto a los rascacielos de Bidebieta y los cinco grandes edificios de Amara, el techo de la capital guipuzcoana. En Vitoria, todos los edificios están por debajo de los 50 metros. La edificación más alta es la conocida como Zaramaga, un inmueble de 14 plantas.

A prueba de fuego

El director del edificio más alto de España, el Gran Hotel Bali de Benidorm (de 186 metros de altura y 52 pisos), Enrique Castell, asegura que apagarían cualquier incendio "antes de que se extendiese". Lo afirma debido a que en el Bali todas las puertas de las habitaciones resisten el fuego durante 120 minutos. Tiene sensores y rociadores de agua en todos los dormitorios y espacios públicos. Estos se alimentan de contenedores, independientes de la red de agua principal, que albergan 150.000 litros. También hay extintores, mangueras y columnas secas para uso de los bomberos en todas las plantas.

Foto: EL PAís

Gran Hotel Bali (Benidorm), el edificio más alto de España

El cableado es ignífugo, arde pero sin emitir humo. La escalera de emergencia no es exterior pero tiene ventanas abatibles que se abrirían automáticamente en caso de fuego.

 

Nueva York, bajo el síndrome del 11-S

En Francia, la reglamentación establece detalladamente las medidas de extinción.

Las autoridades de Nueva York se encuentran desde octubre de 2003 inmersos en un proceso de actualización de las reglas de edificación, que rigen desde 1968. Aunque existen unas líneas básicas para la prevención, evacuación y extinción de incendios, son los propios edificios quienes diseñan sus dispositivos de emergencia.

La actual normativa establece que los edificios de más de 30 metros de altura dedicados a la actividad comercial cuenten con sistemas automáticos de extinción -aspersores- en todas las zonas, mientras que si se tratan de edificios de oficinas o viviendas, éstos se situarán en las salidas de emergencia y evacuación. Estas construcciones también deben estar dotadas con un depósito de agua individual en la azotea que dé presión al sistema de extinción. El 11-S dio mayor relevancia a la prevención, para evitar que en caso de emergencia estos edificios se conviertan en una jaula mortal. Uno de los puntos que se está examinando en la elaboración del nuevo código es cómo "acelerar" los procedimientos de evacuación en situaciones de emergencia, con la creación de zonas de refugio, la mejora del funcionamiento de los ascensores y el diseño de vías de escape.

La reglamentación francesa de seguridad relativa a edificios altos -se consideran como tales los destinados a despachos de más de 28 de altura y los destinados a otros usos de más de 50 metros- parte de una filosofía distinta a la vigente en los países anglosajones. Según el coronel Christian Lebot, que fue máximo responsable del cuerpo de bomberos, la norma francesa "ha sido realizada pensando en las personas, no en los bienes, pues en su redacción no intervinieron las compañías de seguros". El resultado es que "no existe obligación de difusores automáticos de lluvia artificial sino obligación de total estanqueidad de cada compartimiento, de manera que este pueda arder durante dos horas sin que las llamas irrumpan en ninguna otra parte del edificio. Un plazo de dos horas permite desalojar y que los bomberos apaguen el fuego".

El edificio habitado más alto de París y de Francia es la tour Montparnasse, un rascacielos de 209 metros y 59 pisos. Fue inaugurado en 1972 y en 1989 se adaptó a las nuevas medidas de seguridad.

Los franceses hacen hincapié, además de en la construcción, sobre todo en los detectores de humo y calor, "que podían ser iónicos hasta ahora y, a partir del 2006, sólo podrán funcionar por infrarrojos o ser ópticos", que están conectados a un puesto central de seguridad -"obligatorio las 24 horas del día para los inmuebles de más de 28 o 50 metros"-, que es el que contacta con los bomberos. Lebot precisa que "los 28 metros se tomaron como referencia porque son la medida estándar de las escaleras de los bomberos".

Las puertas del ascensor, el sistema de conductos de aire acondicionado y las puertas se cierran automáticamente. Las personas disponen de dos, tres o cuatro puertas y escaleras especiales, que nunca pueden convertirse ni en chimenea ni aportar oxígeno que alimente la llama. En las escaleras no hay ningún material inflamable. En cada piso hay tuberías de agua con suficiente presión como para ser utilizadas por los bomberos.

 

Fuente: El País
16.02.05

Normativa de referencia: Protección contra Incendios

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