Seguridad de la
Información y Protección de Datos
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Mucho
más que hacer una copia de seguridad
Con los sistemas
adecuados se puede superar una contingencia como el devastador incendio
del edificio Windsor. Incluso se pueden recuperar datos de discos duros
dañados por el fuego o el agua
El fuego, el agua de los bomberos y
los cascotes desprendidos de las plantas superiores destrozaron la sede
que la consultora informática Comparex tenía en el cuarto piso
del Windsor. Allí trabajaban 45 de los 240 empleados que la compañía
tiene en España. El lunes, 36 horas después del incendio del
rascacielos, los teléfonos de Comparex, su página web y
sus trabajadores funcionaban a pleno rendimiento. Por cierto, entre
sus negocios, está el diseño de planes de recuperación frente a
desastres.
“En nuestro caso, se puede aplicar el
refrán: En casa del herrero, cuchillo de... hierro”, comenta Juan
Martínez, director de marketing de Comparex. Habituados a bregar con las
empresas para venderles sus planes de contingencia, han tenido la
ocasión de ponerlos en práctica sobre sí mismos.
“El gabinete de crisis se reunió el domingo
para establecer el plan de acción. Teníamos que
asegurar la continuidad de los sistemas claves para el desarrollo normal
de nuestra actividad”. Para ello comprobaron las copias de seguridad de
sus datos, que se encontraban muy lejos del rascacielos, en Barcelona.
Dotaron a su gente de portátiles y móviles. Montaron el control de
las aplicaciones y datos en Barcelona para que el personal madrileño
pudiera usarlos el mismo lunes. También desviaron el tráfico de
voz y datos y replicaron todo de nuevo por si surgía una nueva
desgracia. Como se ve, los planes de respuesta a catástrofes y de
continuidad del negocio son algo más que hacer una copia de
seguridad al acabar la jornada.
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Los
datos de un disco duro achicharrado pueden salvarse mediante
un proceso forense de lectura sector a sector. |
“Si sólo hubiéramos hecho un backup el
viernes, ahora estaríamos parados, sin correo electrónico, sin atender a
los clientes...”. Ni la mitad de las grandes empresas tiene un plan de
emergencia. Además, aunque todas hacen copias de seguridad de sus
archivos, “llegado el caso, muchas no serían capaces de recuperarlos a
tiempo”. Con las pymes, la cosa empeora.
Hacer una copia de seguridad de los archivos más valiosos es lo
primero en un plan de recuperación y continuidad del negocio. Al
tradicional backup que se guarda en la empresa, hay que añadirle al
menos otro lejos de ella. Los factores que influyen en la elección del
lugar dependen del tipo y tamaño de la empresa y de las amenazas
contempladas. No se da la misma respuesta ante un atentado, un incendio,
un fallo eléctrico o un corte en las comunicaciones. Es tal la
complejidad, que se impone la externalización de los sistemas,
es decir, contratar los servicios de empresas externas que se dedican a
esto.
Las copias de seguridad van a parar a sus data center. En estos
edificios, grandes ordenadores almacenan los datos, pero tambien las
aplicaciones y sistemas que permitan volver al trabajo lo antes posible.
La información más crítica antes se llevaba grabada en soportes físicos,
hoy se envía por redes redundantes de fibra óptica. La periodicidad del
backup varía en cada empresa. El bufete Garrigues había realizado el
último a mediados de diciembre. Deloitte, la noche del jueves anterior
al incendio. En otros sectores, como el bancario, la información se
archiva en tiempo real. Los bancos, depositarios de un material tan
sensible como es el dinero de todos, son las instituciones que cuentan
con planes de contingencia más desarrollados y estrictos. Hacen
copias por triplicado que se almacenan a centenares de kilómetros,
cuentan con varios suministradores de seguridad...
CONECTIVIDAD. “Pero no se trata sólo de guardar los datos, tras
la catástrofe necesitas recuperarlos y ponerlos en producción. Poder
atender el teléfono, mantener la página web, que funcione el correo
electrónico, la atención al cliente, redirigir los datos y la voz al
nuevo edificio”, comenta Javier González, director de marketing de Colt.
Sólo la conectividad hace que la ubicación física de la empresa deje de
ser importante. “Nosotros damos conexión Ethernet, obteniendo la misma
velocidad que dentro del edificio”. De esta forma los empleados pueden
trabajar en remoto.
En el caso de Garrigues, que tenía en el rascacielos incendiado sus
departamentos de Procesal, Propiedad Industrial e Intelectual y
Tecnologías de la Información, además de la agencia de la Propiedad
Industrial e Intelectual, sus 133 abogados y personal de apoyo pudieron
instalarse en un centro de IBM pensado para este tipo de emergencias.
Hasta conservaban el mismo número de teléfono que tenían en el Windsor.
Sin embargo, Management Solutions, otra de la afectadas, tuvo su web
caída varios días, y nadie desvió los teléfonos de su sede madrileña a
la de Barcelona.
Un plan integral para una gran empresa cuesta dinero, pero “son
escalables, hay soluciones para la pyme por 1.500 euros”. Pero, de
no contar con un plan eficaz, “perderán millones hasta volver a la
normalidad”. Según datos de Colt, una hora de paro de las operaciones de
los agentes de bolsa de un banco puede costarles ocho millones de euros.
O una empresa de telecomunicaciones con garantía de servicio tendría que
abonar entre el 20 y el 30% de sus ingresos mensuales por una caída de
más de cuatro horas. Además del dinero, el retraso de días en volver al
trabajo también pone en juego la imagen de la firma, puede acarrear una
pérdida de competitividad e incluso incurrir en responsabilidades
judiciales. De hecho, la prevista reforma de la Ley de Protección de
Datos incluye la obligación de contar con medidas de protección de los
datos de carácter personal.
El incendio del Windsor ha revelado un problema añadido. No basta
tener un buen plan que cubra todas las eventualidades, hay que ensayarlo
de forma periódica para comprobar su validez. “Pero a ver quién se
atreve a desconectar el sistema en un simulacro”, afirma Miguel Ruiz,
director técnico de Recovery Labs, firma dedicada a la extración de
datos de dispositivos dañados. “En estos momentos en los que descubren
las grietas de sus planes de contingencia”, su empresa es la última
oportunidad.
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Atascados en
el papel |
No hay cifras exactas, pero
se estima que entre 5.000 y 10.000 casos judiciales se verán
afectados por las llamas del coloso de Azca. El bufete
Garrigues pedirá, alegando causas de fuerza mayor, a los
distintos juzgados una copia de los documentos de los procesos
judiciales que se hayan visto afectados. Los abogados de
Deloitte también se encuentran con el mismo problema. Y no
ocurre sólo con los juicios, la legislación obliga a que las
gestiones de las empresas participadas en Bolsa se hagan en
papel. En ambos casos, los 200 abogados de sendas firmas
hacían copia en formato electrónico de los papeles y sería fácil
recuperarlas desde los centros de backup.
Pero la falta de desarrollo de la firma y el DNI electrónicos
convierte estos archivos informáticos en papel mojado sin
validez jurídica. Una declaración jurada, un informe pericial
o un acta notarial han de ir en papel. Además, este tipo de
documentos tienen que estar firmados de puño y letra. Todo lo
informatizado, aunque puede ayudar a disminuir el retraso, tiene
el mismo valor que una fotocopia. Aunque la Oficina de Marcas y
Patentes mandará copia de los documentos que necesiten los
abogados y el Consejo General del Poder Judicial ha pedido a los
juzgados medidas que faciliten el trabajo de los letrados, la
proverbial lentitud de la justicia retrasará miles de casos.
“La documentación electrónica, que podría haber minimizado el
impacto del fuego, está casi en el limbo jurídico. Por eso,
para evitarlo, se sigue almacenando los documentos en papel”, se
lamenta Jaime García Cantero, analista de la consultora IDC. En
un mundo ideal en el que la administración y la documentación
electrónica estuviesen extendidas, el fuego sólo habría echado
abajo un rascacielos. “Es curioso que lo único que se ha
mantenido en pie del edificio Windsor haya sido al final
la informática y las telecomunicaciones”, añade.
Frente al enorme impacto que ha tenido en Deloitte y Garrigues
la dependencia obligada del papel, empresas tan tecnológicas
como Red.es han trabajado toda la semana sin apenas problemas.
Ellos no estaban en el Windsor, pero su edificio es el más
próximo y, ante el riesgo de derrumbe, sus oficinas permanecerán
cerradas hasta mañana. “Lo más complicado está siendo la gestión
de dominios, pero el resto de actividades las estamos realizando
en remoto”, asegura Juan Manuel Zafra. Esta entidad pública se
limitó a trasladar a sus trabajadores al Palacio de as
Telecomunicaciones, en Cibeles, para seguir con sus funciones.
Algunas tan importantes como la asistencia a los Telecentros o
el Centro de Alerta Antivirus. |
Fuentes:
El Mundo
20.02.04
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Especial
Torre Windsor
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