Seguridad
Industrial y Prevención de Riesgos
Laborales
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Una ONG de Hong Kong
denuncia que cada año mueren en China unos 20.000 mineros
La explosión de un
yacimiento de Sunjiawan, al nordeste del país, se cobra la vida de, al
menos, 203 trabajadores. La crisis energética ha disparado las
necesidades de carbón
Al menos
203 murieron y 22 resultaron heridos por una explosión de gas en
la mina de carbón china de Sunjiawan, cerca de la
ciudad de Fuxin (al nordeste del país) y clasificada ya como «de alto
riesgo por el alto nivel de gases combustibles» por las autoridades.
Otras 13 personas permanecían aún atrapadas por la explosión de estas
instalaciones que, curiosamente, habían sido utilizadas como escaparate
por la Administración china. Justo antes de ser nombrado primer ministro
chino, en 2003, Wen Jiabao realizaba una visita convenientemente
publicitada en los medios oficiales chinos a la región. Se desconoce si
lo hizo por pura afinidad, ya que él mismo es ingeniero de minas, o si
simplemente ponía en marcha la actual política de acercamiento público
hacia las capas más desfavorecidas, hacia los llamados desheredados del
viaje chino a la riqueza. El caso es que Wen no escatimó
esfuerzos para que su gesto fuese perfectamente visible: se enfundó
el casco reglamentario, se adentró en la mina más de 700 metros y
estrechó algunas manos antes de engullir, junto a un grupo de mineros,
la pertinente ración de dim sum. Un gesto plenamente consciente
hacia un colectivo minero acechado implacablemente por la siniestralidad
y la muerte.
Casualmente, la explosión que el lunes segó la vida de 203 mineros
aconteció en una mina de la misma localidad. Quizás, de hecho, en la
misma. Con todo, el último desastre minero chino ha sido ya catalogado
como el más grave desde la revolución comunista de 1949, viene precedido
por dos accidentes similares en los últimos meses del pasado año que
dejaron un saldo de 314 muertos.
El propio Gobierno chino admitió que en 2004 fallecieron 6.027
mineros en inundaciones, explosiones e incendios, una cifra que la ONG
de Hong Kong China Labour Bulletin eleva hasta los 20.000.El trágico
ratio de muertos por tonelada de carbón extraída en China es 100 veces
mayor que en Estados Unidos, y 10 veces más que el de la India. La
mortalidad de mineros chinos representa, de hecho, el 80% de la de todo
el mundo.
Las razones de semejantes estadísticas son muchas, pero todas tienen que
ver con el voraz apetito energético de un país desbocado por el
capitalismo salvaje, cuya economía crece en tasas del 9% anual.
Explotación intensiva
China cubre con carbón dos tercios de sus necesidades
energéticas, de ahí que muchas de sus 26.000 minas estén sometidas a
una explotación intensiva y, en muchos casos, se hallen técnicamente
agotadas. Ello obliga a las explotaciones mineras a buscar los
filones de carbón a gran profundidad, donde el riesgo de explosión
por gas metano es mucho más alto. La detonación en el yacimiento de
Sunjiawan, donde perecieron los 203 mineros, se produjo a 242 metros de
profundidad. Además, en un sector pobremente regulado, las normas de
seguridad no siempre se cumplen y muchos propietarios de minas han sido
acusados de poner los beneficios por encima de la seguridad ya que un
equipamiento de desgasificación adecuado y el reforzamiento de las
estructuras multiplicaría el coste de producción por cinco.
Los mineros son obligados a trabajar largos turnos por
sueldos que apenas superan los 70 euros al mes. «Sólo trabajan y
beben, porque no saben si al día siguiente estarán vivos», señala a EL
MUNDO un obrero que vivió durante años en una aldea minera.
En el curso de la visita que realizó a otra mina en la que el pasado año
murieron 166 mineros, Wen aseguró que el accidente era «una lección
pagada con sangre». También prometió «contundentes medidas» para
combatir la siniestralidad. Su Gobierno incluso apuntó que
desde 2000 había invertido con ese fin 500 millones de dólares. «Medidas
contundentes» que para los 203 mineros que dejaron su vida el pasado
lunes, mientras el país entero disfrutaba del Año Nuevo chino, llegaron
demasiado tarde.
Fuente: El Mundo
16.02.05