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Viernes, 25 de febrero de 2005


Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno

 Cinturón verde contra los 'tsunamis'

Indonesia invertirá 80 millones de euros en repoblar los bosques costeros. La urbanización turística de la costa destruyó los manglares

 

Arboles frente a olas. Después del tsunami que el pasado diciembre mató a más de 230.000 personas en el Indico, las autoridades de Indonesia han decidido blindar sus costas con un muro vegetal.El país más afectado por el maremoto quiere llevar a cabo un ambicioso proyecto de reforestación cuyos primeros trabajos comenzarán en marzo en Banda Aceh, la ciudad que se ha convertido en la zona cero del tsumani.

El Gobierno indonesio ha tomado la decisión tras escuchar a los científicos y comprobar que la deforestación y la alteración de los ecosistemas costeros magnificaron la destrucción del maremoto. De hecho, según los expertos, este fue uno de los motivos por los que Banda Aceh padeció de modo tan terrible los embates del tsunami. «Un sistema de alerta de maremotos podría haber salvado muchas vidas, pero la presencia de bosques de manglares en las costas también y es mucho más barato», ha declarado a la agencia Efe el director del grupo de trabajo para la recuperación de Aceh, Hadi S. Alikodra.

Los bosques a los que se refiere Alikodra son los de las diversas especies de árboles de mangle (géneros Rizophora y Sonneratia) y plantas afines que se extienden por las costas tropicales del planeta. Resistentes al agua salina, los manglares crecen en los estuarios fluviales, en terrenos encharcables y en las zonas de tierra entre mareas. Las largas raíces aéreas, como zancos, permiten al mangle sobresalir del agua con la marea alta y sostenerse sobre el suelo fangoso al retirarse el agua.

Gráfico: El Mundo

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Para el botánico del CSIC Santiago Castroviejo, experto en flora tropical, los manglares parecen «una estructura perfectamente preparada para amortiguar el agua del mar». De hecho, ante otros fenómenos violentos, como los ciclones, los manglares ya han probado su eficacia, como ocurrió en los años 90 en la India y Bangladesh, donde las costas cubiertas de vegetación resistieron inundaciones que en otros puntos costaron cientos de vidas.

Castroviejo señala que el manglar, desde luego, no es capaz de parar por sí solo una ola del tamaño de un edificio, pero sí puede frenar olas más pequeñas si la franja de vegetación es bastante ancha. «En lugar de tener un tallo y una raíz rígidos, anclados al suelo, los mangles tienen una multitud de zancos que los sostienen sobre un suelo blando y de poca profundidad y una copa densa y flexible», dice Castroviejo.

Las virtudes antimaremoto del manglar son más complejas que las de su función de simple muro vegetal. Los bosques de mangles regulan el intercambio de agua y sedimentos entre la tierra y el mar, trabajando como un filtro que mantiene las condiciones para que prosperen los arrecifes costeros, que no pueden vivir en aguas turbias.

Barrera de arrecifes

Y el arrecife es la primera y más eficaz barrera frente a una ola gigante, pues al obligarla a romper impide que llegue a tierra con toda la energía y adoptando esa forma mortal que hemos podido ver en las imágenes tomadas el funesto 26 de diciembre: una lisa, aparentemente pequeña pero imparable locomotora que avanza sin obstáculos hacia el interior.

Según Xavier Pastor, director de la Fundación Oceana para Europa, el manglar forma parte de un ecosistema en el que el arrecife es la primera barrera; después viene la pradera submarina de algas y, por último, el manglar, en el que la fuerza del agua se perdería en su laberinto de raíces y canales. Pastor no duda de que el mantenimiento de estos ecosistema minimizaría los efectos de los maremotos y, desde luego, cree que «sería mucho más útil conservarlos en lugar de tener una rampa de arena y una costa erosionada, como un trampolín para la ola gigante».

Ahora, el Gobierno indonesio parece haber tomado nota y quiere repoblar con manglares sus costas en franjas de un kilómetro de ancho. El director de Costas del Ministerio de Asuntos Marítimos y Pesca, afirmó a Efe que que su departamento destinará seis millones de euros iniciales para que los pescadores de Aceh replanten manglares. En la próxima década habrá 80 millones de euros para todo el país.

Camarones a costa de un ecosistema

No sólo el miedo al 'tsunami' debería servir para conservar los manglares. Científicos y defensores de la naturaleza destacan los grandes valores ambientales de estos bosques. Su biodiversidad es muy grande pues crecen en lo que los científicos definen como un ecotono, es decir, una zona de contacto entre dos ambientes distintos. Así, albergan especies marinas, terrestres y también organismos propios de ese terreno salobre e intermedio. El manglar actúa como refugio y criadero para muchas especies de peces marinos, la mayoría comerciales, cuyos alevines crecen en sus aguas someras cargadas de nutrientes. Sin embargo, muchos manglares han sido destruidos históricamente al crecer en zonas costeras de gran actividad humana. Greenpeace denuncia desde hace años una nueva amenaza, como es la tala para construir piscifactorías de camarones (gambas y langostinos) que, tras unos pocos años de actividad quedan inservibles y son abandonadas dejando un llano estéril cubierto de barro, productos químicos y sal. Terreno abonado para los 'tsunamis'... y para la pobreza a largo plazo. Un dato, Tailandia, otra de las grandes afectadas, es el mayor productor de camarón del mundo y ha perdido el 70% de sus manglares.

 

La contaminación ayuda también a que se desarrolle el plancton marino

La contaminación atmosférica, que podría hacer de 2005 el año más caluroso de los últimos dos siglos, es uno de los factores principales del aumento de vida microscópica en los océanos, según un estudio que se publicará los próximos días.
Según científicos de la Escuela de Ciencias de la Tierra y la Atmósfera del Instituto de Tecnología de Georgia (Georgia Tech) de EEUU, existe una sorprendente relación entre los niveles de contaminación y el desarrollo del plancton en los océanos.

Esos organismos son los que realizan alrededor de la mitad de la fotosíntesis en el planeta y eliminan enormes cantidades del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. Las tormentas de polvo llevan consigo minerales de hierro que el fitoplancton no puede utilizar, según Nicholas Meskhidze, uno de los científicos de Georgia Tech, cuyo estudio se publicará la próxima semana la revista Journal of Geophysical Research, informa Efe.

Ese uso sólo es posible cuando la contaminación de ese polvo recogida al paso de las tormentas sobre zonas contaminadas con dióxido de azufre convierte el hierro en un material soluble que es el que, en última instancia, desencadena el crecimiento del fitoplancton.

Según Meskhidze, desde hace tiempo se sabía que las tormentas en el desierto de Gobi (en el norte de China y el sur de Mongolia) transportaban hierro a regiones remotas del Pacífico norte y facilitaban la fotosíntesis y la eliminación del dióxido de carbono.

«Sin embargo, el hierro de esas tormentas del desierto es principalmente hematita, un mineral insoluble en el agua del mar por lo cual no podía ser utilizado por el fitoplancton», señaló.

El misterio quedó desvelado cuando las nubes de polvo de las tormentas pasaron por zonas industriales de Shanghai, donde absorbieron altas concentraciones del dióxido de azufre necesario para disolver el hierro.

Cadena biológica

Según los científicos, otras fuentes naturales del dióxido sulfúrico, como las erupciones volcánicas, también pueden ayudar en el desplazamiento del hierro y el desarrollo de los microorganismos marinos que constituyen las bases de la cadena biológica en la Tierra.

Según William Chameides, director de la investigación, la conclusión final constituye una paradoja: por una parte, la contaminación es nociva en la atmósfera y, por otra, ayuda al desarrollo de cierto tipo de vida.

«Parece que la receta de agregar contaminación al polvo proveniente de Asia puede en realidad aumentar la productividad oceánica y, con ello, eliminar dióxido de carbono de la atmósfera y reducir el calentamiento global» señaló.

«Por ello, los actuales planes chinos para reducir las emisiones de dióxido sulfúrico, que tendrán efectos beneficiosos en el ambiente y la salud de la población, podrían exacerbar el calentamiento global», añadió Chameides.

Fuente: El Mundo
14.02.05

Suplemento temático: Tsunami

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