Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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Cinturón verde
contra los 'tsunamis'
Indonesia invertirá
80 millones de euros en repoblar los bosques costeros. La urbanización
turística de la costa destruyó los manglares
Arboles
frente a olas. Después del tsunami que el pasado diciembre mató a
más de 230.000 personas en el Indico, las autoridades de Indonesia han
decidido blindar sus costas con un muro vegetal.El país más afectado por
el maremoto quiere llevar a cabo un ambicioso proyecto de reforestación
cuyos primeros trabajos comenzarán en marzo en Banda Aceh, la ciudad
que se ha convertido en la zona cero del tsumani.
El
Gobierno indonesio ha tomado la decisión tras escuchar a los científicos
y comprobar que la deforestación y la alteración de los ecosistemas
costeros magnificaron la destrucción del maremoto. De hecho, según
los expertos, este fue uno de los motivos por los que Banda Aceh padeció
de modo tan terrible los embates del tsunami. «Un sistema de alerta
de maremotos podría haber salvado muchas vidas, pero la presencia de
bosques de manglares en las costas también y es mucho más barato»,
ha declarado a la agencia Efe el director del grupo de trabajo para la
recuperación de Aceh, Hadi S. Alikodra.
Los bosques a los que se refiere Alikodra son los de las diversas
especies de árboles de mangle (géneros Rizophora y Sonneratia) y plantas
afines que se extienden por las costas tropicales del planeta.
Resistentes al agua salina, los manglares crecen en los estuarios
fluviales, en terrenos encharcables y en las zonas de tierra entre
mareas. Las largas raíces aéreas, como zancos, permiten al mangle
sobresalir del agua con la marea alta y sostenerse sobre el suelo
fangoso al retirarse el agua.
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Para el
botánico del CSIC Santiago Castroviejo, experto en flora tropical,
los manglares parecen «una estructura perfectamente preparada para
amortiguar el agua del mar». De hecho, ante otros fenómenos
violentos, como los ciclones, los manglares ya han probado su eficacia,
como ocurrió en los años 90 en la India y Bangladesh, donde las costas
cubiertas de vegetación resistieron inundaciones que en otros puntos
costaron cientos de vidas.
Castroviejo señala que el manglar, desde luego, no es capaz de parar por
sí solo una ola del tamaño de un edificio, pero sí puede frenar olas más
pequeñas si la franja de vegetación es bastante ancha. «En lugar de
tener un tallo y una raíz rígidos, anclados al suelo, los mangles tienen
una multitud de zancos que los sostienen sobre un suelo blando y de poca
profundidad y una copa densa y flexible», dice Castroviejo.
Las virtudes antimaremoto del manglar son más complejas que las de su
función de simple muro vegetal. Los bosques de mangles regulan el
intercambio de agua y sedimentos entre la tierra y el mar, trabajando
como un filtro que mantiene las condiciones para que prosperen los
arrecifes costeros, que no pueden vivir en aguas turbias.
Barrera de arrecifes
Y el arrecife es la primera y más eficaz barrera frente a una ola
gigante, pues al obligarla a romper impide que llegue a tierra con
toda la energía y adoptando esa forma mortal que hemos podido ver en las
imágenes tomadas el funesto 26 de diciembre: una lisa, aparentemente
pequeña pero imparable locomotora que avanza sin obstáculos hacia el
interior.
Según Xavier Pastor, director de la Fundación Oceana para Europa, el
manglar forma parte de un ecosistema en el que el arrecife es la primera
barrera; después viene la pradera submarina de algas y, por último,
el manglar, en el que la fuerza del agua se perdería en su laberinto de
raíces y canales. Pastor no duda de que el mantenimiento de estos
ecosistema minimizaría los efectos de los maremotos y, desde luego, cree
que «sería mucho más útil conservarlos en lugar de tener una rampa de
arena y una costa erosionada, como un trampolín para la ola gigante».
Ahora, el Gobierno indonesio parece haber tomado nota y quiere repoblar
con manglares sus costas en franjas de un kilómetro de ancho. El
director de Costas del Ministerio de Asuntos Marítimos y Pesca, afirmó a
Efe que que su departamento destinará seis millones de euros iniciales
para que los pescadores de Aceh replanten manglares. En la próxima
década habrá 80 millones de euros para todo el país.
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Camarones a costa
de un ecosistema |
| No sólo el
miedo al 'tsunami' debería servir para conservar los manglares.
Científicos y defensores de la naturaleza destacan los grandes
valores ambientales de estos bosques. Su biodiversidad es muy
grande pues crecen en lo que los científicos definen como un
ecotono, es decir, una zona de contacto entre dos ambientes
distintos. Así, albergan especies marinas, terrestres y también
organismos propios de ese terreno salobre e intermedio. El
manglar actúa como refugio y criadero para muchas especies de
peces marinos, la mayoría comerciales, cuyos alevines crecen en
sus aguas someras cargadas de nutrientes. Sin embargo, muchos
manglares han sido destruidos históricamente al crecer en zonas
costeras de gran actividad humana. Greenpeace denuncia desde
hace años una nueva amenaza, como es la tala para construir
piscifactorías de camarones (gambas y langostinos) que, tras
unos pocos años de actividad quedan inservibles y son
abandonadas dejando un llano estéril cubierto de barro,
productos químicos y sal. Terreno abonado para los 'tsunamis'...
y para la pobreza a largo plazo. Un dato, Tailandia, otra de las
grandes afectadas, es el mayor productor de camarón del mundo y
ha perdido el 70% de sus manglares. |
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La contaminación
ayuda también a que se desarrolle el plancton marino
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La contaminación
atmosférica, que podría hacer de 2005 el año más caluroso de
los últimos dos siglos, es uno de los factores
principales del aumento de vida microscópica en los océanos,
según un estudio que se publicará los próximos días.
Según científicos de la Escuela de Ciencias de la Tierra y la
Atmósfera del Instituto de Tecnología de Georgia (Georgia Tech)
de EEUU, existe una sorprendente relación entre los
niveles de contaminación y el desarrollo del plancton en
los océanos.
Esos organismos son los que realizan alrededor de la mitad de la
fotosíntesis en el planeta y eliminan enormes cantidades del
dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. Las tormentas de polvo
llevan consigo minerales de hierro que el fitoplancton no puede
utilizar, según Nicholas Meskhidze, uno de los científicos de
Georgia Tech, cuyo estudio se publicará la próxima semana la
revista Journal of Geophysical Research, informa Efe.
Ese uso sólo es posible cuando la contaminación de ese polvo
recogida al paso de las tormentas sobre zonas contaminadas con
dióxido de azufre convierte el hierro en un material soluble que
es el que, en última instancia, desencadena el crecimiento del
fitoplancton.
Según Meskhidze, desde hace tiempo se sabía que las tormentas en
el desierto de Gobi (en el norte de China y el sur de Mongolia)
transportaban hierro a regiones remotas del Pacífico norte y
facilitaban la fotosíntesis y la eliminación del dióxido de
carbono.
«Sin embargo, el hierro de esas tormentas del desierto es
principalmente hematita, un mineral insoluble en el agua del mar
por lo cual no podía ser utilizado por el fitoplancton», señaló.
El misterio quedó desvelado cuando las nubes de polvo de las
tormentas pasaron por zonas industriales de Shanghai, donde
absorbieron altas concentraciones del dióxido de azufre
necesario para disolver el hierro.
Cadena biológica
Según los científicos, otras fuentes naturales del dióxido
sulfúrico, como las erupciones volcánicas, también pueden ayudar
en el desplazamiento del hierro y el desarrollo de los
microorganismos marinos que constituyen las bases de la cadena
biológica en la Tierra.
Según William Chameides, director de la investigación, la
conclusión final constituye una paradoja: por una parte, la
contaminación es nociva en la atmósfera y, por otra, ayuda al
desarrollo de cierto tipo de vida.
«Parece que la receta de agregar contaminación al polvo
proveniente de Asia puede en realidad aumentar la productividad
oceánica y, con ello, eliminar dióxido de carbono de la
atmósfera y reducir el calentamiento global» señaló.
«Por ello, los actuales planes chinos para reducir las emisiones
de dióxido sulfúrico, que tendrán efectos beneficiosos en el
ambiente y la salud de la población, podrían exacerbar el
calentamiento global», añadió Chameides. |
Fuente: El Mundo
14.02.05
Suplemento
temático: Tsunami
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