| Los Mossos d’Esquadra siguen
la actividad de las bandas callejeras en Cataluña, sobre
todo, desde la muerte de Ronny Tapias, un joven colombiano
asesinado en Barcelona en octubre de 2003. Aunque estos grupos
constituyen un fenómeno embrionario, sí hay datos suficientes
para deshacer mitos y prejuicios. FP EDICIÓN ESPAÑOLA ha hablado
con un subinspector de los Mossos especializado en pandillas
juveniles, que prefiere permanecer en el anonimato.
Pregunta: ¿Qué bandas están
presentes en Cataluña?
Respuesta: Además de Latin
Kings y Ñetas, que son las más fuertes, hemos detectado algún
miembro de la Mara Salvatrucha, y al principio se habló de
masters y rancutas, pero parece que fueron absorbidos por las
dos principales.
P: ¿Cuántos pandilleros hay?
R: Unos cuatrocientos en
Cataluña, pero con distintos grados de adhesión. Unos eran ya
miembros en sus países (generalmente los líderes), otros acaban
de ser captados y aún no son conscientes de lo que implica ser
de una banda.
P: ¿Qué hacen los
aspirantes para entrar en una pandilla?
R: Aunque a veces los aceptan
a la primera, lo habitual es que les exijan una prueba de que
merecen entrar en lo que ellos consideran un grupo privilegiado:
soportar una paliza, robar un móvil…
P: ¿Quiénes las componen?
R: No sólo latinoamericanos
sino también españoles, e incluso algunos magrebíes y filipinos.
P: Los expertos de
Centroamérica afirman que los pandilleros roban o asaltan por un
hambre de imagen, para ser tomados en cuenta por una sociedad
que los ha excluido. ¿Tiene sentido esto en España?
R: La realidad allí es muy
diferente; muchos jóvenes son expulsados y quedan sin
expectativas de futuro.
P: ¿Qué buscan en la banda?
R: Aunque no se puede
generalizar, intentan satisfacer la necesidad de formar parte de
algo y sentirse queridos, llenar las necesidades afectivas a las
que no dan respuestas sus hogares, generalmente
desestructurados, con malos tratos o un progenitor alcohólico,
padres que trabajan todo el día… Y no sólo proceden de estratos
sociales bajos. Influyen factores como la sensación de no ser
aceptado, algo que va siempre con la emigración. A veces sienten
que no son ni del lugar de origen ni del país donde se han
asentado. Pero otros, simplemente se sienten alucinados por la
estética.
P: ¿Se comunican con
miembros de fuera de Cataluña y con las bandas originales?
R: Sí, tienen contactos
informales a través de los cuales se cohesionan, ya sea con
familiares de América o con otros miembros en España. Utilizan
mucho los foros de Internet, en los que se linchan unas bandas a
otras. Pero no están unidos de forma orgánica. No son una
multinacional con franquicias. Se crean porque alguien ha
formado parte de una antes o porque se sienten atraídos por el
fenómeno, como un club de fans.
P: ¿Hay muchas deserciones?
R: En principio, como dicen
los Latin Kings, "una vez rey, rey para siempre", pero en la
práctica es diferente. Unos salen por patas cuando son
conscientes de lo que implica la pertenencia a una banda. Otros
se desvinculan al casarse o encontrar trabajo, y los miembros
les amenazan. Algunos incluso se van a otras pandillas, lo que
se considera una gran traición.
P: ¿Son delincuentes?
R: Se les atribuye que son
grupos criminales, pero no son bandas organizadas para
delinquir; eso es un prejuicio.
P: ¿Hay indicios de que
sean utilizados por el crimen organizado?
R: Por ahora no, pero eso no
descarta que en el futuro puedan ser absorbidos por ellos, a
medida que crezca el fenómeno. |