Seguridad
Industrial y Prevención de Riesgos
Laborales
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Nuevos riesgos laborales
El "informe Durán"
sobre riesgos laborales alerta de una «epidemia de enfermedades
musculoesqueléticas fruto de los avances tecnológicos ante las que
apenas existe regulación».
Las
empresas deberían pagar un seguro obligatorio suscrito con
una empresa privada, adicional a su cotización a la Seguridad Social por
accidente de trabajo, para afrontar toda la responsabilidad que
se desprende de los siniestros laborales y no gravar a las arcas del
Estado. No obstante, la nueva aportación obligatoria podría salir de
la actual cuota social para no encarecer los costes laborales. La
propuesta figura en un nuevo Informe Durán, elaborado por el catedrático
de Derecho Laboral y ex presidente del Consejo Económico y Social (CES),
Federico Durán y el investigador y doctor en Medicina, Fernando G.
Benavides.
Los dos
expertos criticaron la falta de datos y estadísticas que existen en
España para averiguar y conocer con exactitud todo lo concerniente a los
accidentes de trabajo. Opinan que su estudio, entregado
recientemente al ministro de Trabajo, Jesús Caldera, es válido y útil
para la mesa de diálogo social en la que Gobierno, empresarios y
sindicatos abordan la siniestralidad laboral.
Durán y Benavides denunciaron que, junto al descenso anual de accidentes
mortales registrado surge «una epidemia de enfermedades
musculoesqueléticas» ante las que no existe regulación y que es
preciso afrontar con urgencia. El desarrollo natural del trabajo, con la
incorporación de las nuevas tecnologías, conlleva mayor seguridad y
reduce los riesgos mortales, pero provoca otros males sobre los que
apenas existe información ni compensaciones.
La subcontratación
Asimismo, resaltaron que los trabajadores con contrato temporal corren
«tres veces más que los empleados fijos» el peligro de sufrir un
accidente y cuentan con el doble de probabilidades de padecer un
siniestro mortal», pero subrayaron que resulta injustificable, sean
cuales sean las características del tejido productivo español, el
elevado índice de siniestralidad laboral contabilizado. «No creo que
si todos los contratos temporales se convirtieran en fijos los
accidentes laborales desaparecerían», añadió Benavides.
Los autores de este estudio, patrocinado por la compañía Zurich, también
cuestionaron la eficacia de un mayor control sobre la subcontratación.
«Nunca en el mundo la estructura de una obra es realizada por una sola
empresa. Eliminar los efectos de la siniestralidad sin atajar las causas
es un camino abocado al fracaso», apuntó Durán, quien en 2001 elaboró un
primer informe, encargado por el entonces jefe de Gobierno, José María
Aznar. Aquel documento fue, a juicio del ex presidente del CES, «un
punto de reflexión y un objeto de atención en vías políticas y
parlamentarias» que «conviene tener actualizado».
Entre las conclusiones del nuevo estudio figura la necesidad de
unificar la legislación en un código de salud laboral, con
obligaciones adaptadas al tamaño y actividad de la empresa. En este
sentido, los expertos se inclinan por instaurar «un aseguramiento
obligatorio de responsabilidades» y «un baremo de indemnizaciones,
complementario a las cuotas de la Seguridad Social, semejante al de
automóviles».
«En definitiva -explicó Durán- mientras que el seguro público asegura un
riesgo objetivo, el aseguramiento propuesto cubre la culpa o negligencia
del empresario».
Las ventajas de este mecanismo radican en que obligarían al empleador
a estar más atento a cumplir las medidas preventivas y las normas
existentes, las compensaciones por el daño causado serían adecuadas
y se reducirían las denuncias que terminan en vía judicial civil o
penal. Ante la posibilidad de que el nuevo seguro obligatorio encarezca
los costes laborales, Durán señaló que en la actualidad las cotizaciones
sociales por accidente son lo suficientemente altas, en relación con
otros países europeos, como para que se reestructuren sin perjuicios.
«No tiene por qué ser una medida que cueste más. Se trata de conseguir
un uso más eficaz de los actuales recursos», dijo.
El papel de las mutuas
Otras recomendaciones del informe apuestan por clarificar las
obligaciones de las empresas que concurren en un mismo
centro; promocionar grupos estables de investigación, desarrollo e
innovación en prevención laboral; coordinar mejor la labor de las tres
administraciones -central, autonómica y local-; y pactar, a través de la
negociación colectiva, concreciones y extensiones de las normas legales
a la realidad del colectivo correspondiente. Este apartado recoge
también la conveniencia de que las mutuas separen de su propia actividad
la tarea preventiva, iniciativa que ya está en marcha.
Federico Durán explicó que en España no existen lagunas normativas, en
líneas generales. Lo que ocurre, a su juicio, es que los ciudadanos
carecen de concienciación para cumplir las leyes existentes. Apuntó que
a este problema se suma el hecho de que las autoridades políticas «sólo
apuestan por el corto plazo en beneficio de sus intereses» y «no
fomentan la cultura de la prevención y la seguridad».
Tampoco existe entre los ciudadanos -continuó- la sensación de que casi
de manera permanente se infringen las leyes. Para afrontar estas
irregularidades es imprescindible la formación y la educación, medidas
que dan fruto a medio o largo plazo, motivo por el que los políticos no
tienen interés en impulsarlas.
A título de ejemplo, citó el comportamiento del elevado número del
fumadores que encienden cigarrillos en lugares donde está prohibido; o
la velocidad a la que los españoles conectan los teléfonos móviles
cuando aterrizan los aviones, pese a los carteles que exigen que la
puesta en marcha se reanude fuera de determinadas instalaciones. «Es lo
mismo que pasa con los cinturones de seguridad de los automóviles o los
cascos de los motoristas», concluyó.
Los autores advierten de que la mayoría de las políticas puestas en
marcha por la administración laboral, central y autonómica, está
centrada en los accidentes de trabajo y en la formación, y denuncian que
el desarrollo de la prevención ha sido escaso.
Fuente: Diario de
Navarra
20.04.05
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