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Lunes, 1 de agosto de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

William C. Westmoreland: el rostro de la derrota americana en Vietnam

Durante años pidió más y más hombres para una guerra que arrastró por el fango la moral de EEUU

 

Foto: www.army.milTodos los viejos fantasmas de Vietnam; todos los espectros semienterrados en la jungla y los arrozales; todos los traumas físicos, psicológicos y políticos sufridos por la sociedad estadounidense; toda una época convulsa y todavía no superada por completo volvieron a la superficie al conocerse la muerte de William C. Westmoreland, tal vez el personaje más asociado, junto a Lyndon Johnson, Richard Nixon y Robert McNamara, a aquel conflicto.

El 8 de marzo de 1965, Westy desde sus años de academia, era un general de cuatro estrellas que iba a cumplir, 18 días más tarde, 54 años. Parecía salido de Hollywood: alto, bien parecido, robusto y atlético, mandíbula cuadrada, ojos claros, cabello corto color acero Impresionaba a sus subordinados. Ese 8 de marzo llegaba a Danang la 9ª Brigada Expedicionaria de Infantería de Marina (marines), primera unidad de combate norteamericana enviada a Vietnam. La guerra ya iba en serio. Estados Unidos se implicaba en ella por medio de un contingente regular y numeroso, y no a través de una densa pero limitada red de asesores e instructores (elementos de las Fuerzas Especiales y la CIA).

Westmoreland, comandante en jefe de todos los soldados que iban arribando y arribarían incesantemente, ya conocía Nam. Estaba allí desde enero de 1964, cuando, todavía con tres estrellas en la guerrera, había sido enviado en calidad de segundo del general Paul D. Harkins. Protagonizaba una carrera brillante.Graduado en 1936 entre los primeros de su promoción en West Point, mandó en la II Guerra Mundial un regimiento de artillería en el Norte de Africa y en Sicilia que recibió honores por su capacidad de infligir daños a las tropas alemanas. Tras el Día D fue ascendido a coronel y jefe del Estado Mayor de la 9ª División de Infantería.

Corea conoció su siguiente despliegue profesional en un regimiento aerotransportado. En 1955 estaba destinado en el Pentágono. Por esas mismas fechas se convertía, a los 41 años, en el general más joven en la historia del Ejército de Tierra. Dejó huella, en su etapa rectora en West Point, en la organización de la Academia y en el trato con el alumnado. Pero todas esas actividades formarían parte de la trastienda de su biografía desde el mismo momento en que en su vida apareció la mágica y terrible palabra: Vietnam.

Probablemente ningún otro militar como Westmoreland tan convencido de la rapidez de la victoria de sus armas. Y tampoco ninguno tan obligado a rectificar su pensamiento para pedir continuamente a Washington más y más hombres, más y más dinero, más y más medios.La guerra se los tragaba todos y exigía nuevos refuerzos, nuevas aportaciones humanas y materiales. Westy soportó sobre sus hombros los acontecimientos más importantes de una guerra que crecía avasalladoramente: los que fueron desde el comienzo de la intervención americana hasta la cruenta y extensa ofensiva del Tet, en 1968.Ya había entonces casi 600.000 efectivos estadounidenses en aquel país dividido.

Bajo su mando se acuñaron frases como «búsqueda y destrucción» y «ganar los corazones y las mentes». Ninguna servía para torcer el curso del conflicto. El agente naranja, un defoliante, y el napalm arrasaban la vegetación y cobraban una indeseable fama universal. Todas las acciones y todos los gestos de Westmoreland, todas las ideas, como la «movilidad área», referida al empleo masivo de helicópteros, se estrellaban contra la tenacidad, el espíritu de sacrificio y la capacidad inaudita de asumir bajas de los norvietnamitas.

Las continuas peticiones de Westmoreland chocaban con la tibieza política a la hora de seguir arrojando en vano a la hoguera vietnamita gente, pertrechos y dólares, en medio de los crecientes movimientos sociales de oposición al conflicto. Westy fue destituido y pasó a ser jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, pero sus aspiraciones a ocupar la cima del Estado Mayor Conjunto no tuvieron éxito. Tampoco, tras su retirada en 1972, sus esfuerzos, en 1974, por obtener la nominación republicana al puesto de gobernador de Carolina del Sur.

Vietnam fue el centro y el cenit de su existencia y de sus memorias escritas. Durante décadas defendió, en entrevistas, artículos y reuniones de veteranos, su actuación en el Sureste Asiático.Fue muy crítico con Johnson. De él dijo: «Temía que la guerra se extendiera a China y provocara una conflagración mundial.Nos impidió extender los frentes. Eso permitió a los vietnamitas ampararse en santuarios en el Norte, en Camboya y Laos, desde donde eran apoyados y abastecidos». Controvertido y polémico, defendido por unos y censurado por otros, Westmoreland es ya un personaje para la Historia.

William C. Westmoreland, general retirado, nació el 26 de marzo de 1914 en Spartanburg (Carolina del Sur) y falleció en Charleston el 19 de julio de 2005.

Fuente: El Mundo
20.07.05

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