Seguridad Pública y Protección Civil
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Las llamadas al 112
prueban la caótica lucha contra el fuego en Guadalajara
«Nadie nos dice qué
es lo que tenemos que hacer», repetían una y otra vez alcaldes y vecinos
ante el teléfono de emergencias de Castilla-La Mancha durante los dos
primeros días - «He llamado 15 veces y no ha venido nadie a apagar el
fuego», clamaba un vecino de Turmiel 10 horas después de que hubiera
comenzado el incendio - La transcripción incluye frases como: «No hay
personal cualificado», «Se intenta conectar con la Policía sin éxito», o
«Hay personas mayores apagando el fuego con matojos»
«Dice que se está
quemando la ermita de Ablanque, pero no hay personal cualificado. La
gente del pueblo está apagándola y están cercados». Las llamas llevaban
más de un día haciéndose fuertes en Guadalajara y los habitantes de
algunos municipios eran los únicos que luchaban contra ellas. Se
colapsaron las líneas de teléfono y se colapsó también la paciencia de
alcaldes, vecinos y efectivos. Lo demuestran las llamadas que, entre el
16 y el 22 de julio, grabó el 112 de Castilla-La Mancha. Esta semana
comienzan las comparecencias en la Comisión de Investigación de las
Cortes regionales para esclarecer las circunstancias en que se produjo
el incendio. Este documento, al que ha tenido acceso EL MUNDO, ha sido
vetado por el PSOE.
Una misma frase delatora,
la protesta común de los alcaldes, vecinos y efectivos que vivieron el
incendio de Guadalajara, aparece repetida una decena de veces en el
parte de incidencias del 112: «Nadie nos dice qué tenemos que hacer».
La transcripción del más
de medio millar de llamadas recibidas por el servicio de emergencias de
Castilla-La Mancha, a la que ha tenido acceso EL MUNDO, refleja que, al
menos en las 48 primeras horas del incendio, los medios no fueron
suficientes o llegaron tarde, que los móviles de los bomberos se
quedaron sin cobertura en repetidas ocasiones y que hubo hasta quien
llegó a telefonear 15 veces para quejarse de que no iba nadie a apagar
el fuego.
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El PSOE ha vetado este documento en la Comisión de Investigación de las
Cortes regionales que el próximo miércoles se inicia con la declaración
de José Ignacio Nicolás Dueñas, número dos de la Consejería de Medio
Ambiente.
Los gobiernos central y autonómico han mantenido que la coordinación
fue «correcta» y que se hizo «todo cuanto humana y técnicamente era posible
y exigible» en una catástrofe que arrasó más de 11.000 hectáreas y costó
la vida a 11 personas.
Pero el parte de incidencias número 5184358, una veintena de folios en
los que se refleja la angustia y el desconcierto que vivieron centenares
de afectados entre las 14.40 horas del pasado 16 de julio (cuando se
alertó por primera vez del fuego) hasta las 20.24 horas del 22 (cuando
se retiraron definitivamente los medios de extinción), pone en cuestión
estas afirmaciones.
Así, la ausencia de ayuda se manifiesta ya desde las 18.51 horas del día
16, cuando los vecinos de Ciruelos del Pinar «reclaman medios aéreos y
demás».
A las 23.18, un vecino de Turmiel dice que «no ha ido nadie a apagar el
incendio y que ha llamado 15 veces», mientras otro advierte de que «el
fuego está a un kilómetro de Riba de Saelices» y «una señora alerta de
que el foco de la Cueva de los Casares se está reavivando y que la gente
se ha metido para sofocarlo y se les va a cerrar el paso».
Muy gráfico es el mensaje del alcalde de Santa María del Espino, a las
05.07 horas del 17: «Llama diciendo que el pueblo está lleno de humo y
que qué tiene que hacer». La primera edil de Mazarete le secunda una
hora después: «Quiere saber si se puede hacer un cortafuegos o algo
porque el incendio se está acercando al pueblo». En definitiva, ejemplos
de autogestión vecinal que alcanzan el colmo de lo paradójico en esta
frase: «Dice que si puede ir la Guardia Civil o alguien a ayudarle a
despertar a los vecinos para apagar el fuego».
La mañana del 17 se presentaba optimista: «Situación para la jornada de
hoy de los tres parques de Guadalajara: los relevos se hacen en el
lugar, una dotación trabajando de Ciruelos del Pinar, otra en Ablanque y
otra en Anquela del Ducado. Disposición: Sigüenza y Molina se vuelven y
quedan en estado de descanso.Si hay alguna intervención a lo largo del
día y de la noche, actúan estos parques. Tiene que ser una emergencia
superjustificada.Azuqueca sigue funcionamiento habitual. El siniestro
está cubierto».
Pero la realidad se fue ennegreciendo: «Los bomberos de Sigüenza se
ponen en comunicación con el técnico de coordinación indicando que no
hay recursos por la zona y que el fuego saltó a la carretera y está
descontrolado, estando a 1,5 kilómetros de Ablanque», mientras que entre
Turmiel y Mazarete «no hay recursos» y sí «un foco no controlado».
Poco después, «llama el coordinador de Molina de Aragón diciendo que
tiene una motoniveladora y poco más». A las 18.50 horas, avisan desde
Ciruelos de Pinar «para que lleven una máquina y recursos porque el
fuego se está aproximando y no tienen medios».A las 20.01 es una vecina
de Ribas la que pide «más ayuda».
De madrugada, en la zona de Anquela del Ducado «no hay operativos».Ya
lleva varias horas activado el nivel de alerta 2.
No olvidemos los problemas de comunicación: al menos en nueve ocasiones
se intentó contactar con los bomberos de Sigüenza y Molina de Aragón, la
policía de este último pueblo o el alcalde de Alcolea y siempre la misma
letanía como respuesta: «...Apagado o fuera de cobertura en estos
momentos». Sólo dos ejemplos: «Llamo de nuevo a bomberos de Sigüenza, el
teléfono continúa igual», «Se intenta contactar en reiteradas ocasiones
con la policía de Molina sin éxito».
En el listado del 112, las llamadas del Ministerio del Medio Ambiente no
aparecen hasta las 20.48 horas del 17, cuando ya se había activado la
alerta 2 y se conocía la existencia de fallecidos, aunque bien es cierto
que el Departamento pudo haber utilizado otros cauces para informarse.
Estos contactos se recogen así: «20.48 horas. Llama la Policía Local de
Ronda (Málaga) porque está allí la ministra de Medio Ambiente y solicita
información del incendio». «20.57 horas.Llaman del Ministerio de Medio
Ambiente para hablar con David Huertas». David Huertas es el número tres
de la Consejería.
Pasa otro día. Ya es lunes y el incendio está en la portada de todos los
periódicos. Pero, a la hora de almorzar, «la gente que está trabajando
en el fuego no tiene comida».
Cuando más se estaba cebando el fuego en Selas, telefonea su regidor
(16.31) porque «no están los de las motoniveladoras de la comunidad y
pide recursos». Siguen faltando a esa hora «maquinaria pesada para hacer
cortafuegos» en Navaluzón. Otra vez llama el alcalde de Santa María del
Espino: «Dice que tiene gente colaborando en el incendio y están a
garrafas de agua. Solicitan una motobomba o algo que esté disponible
para seguir ayudando».
Y ahora es cuando se comprenden los motivos que tenía el regidor de
Ablanque, José Miguel del Castillo, para llorar sobre el hombro del
presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Muy temprano, el día 17, se estrena su teniente alcalde en el 112
contando «que hay un camión de bomberos y no echan agua en su pueblo,
sino que van a echarla a Mazarete. Ha hablado con ellos y le han dicho
que hasta que no se lo ordene el técnico, no pueden echar agua. Dice el
teniente alcalde que él está coordinando todo».
La mañana siguiente es el primer edil el que pide ayuda. Su subordinado
llama a continuación para denunciar que «hay un pequeño incendio entre
Ablanque, Anquela y Solanillos y hay unas cubas cerca que no
intervienen».
A las 17.22 horas del lunes 18 es demasiado tarde: «Se está quemando la
ermita de Ablanque, pero no hay personal cualificado. La gente del
pueblo está apagándola y están cercados».
Nerviosismo creciente a partir de entonces: «No hay más que civiles,
necesitan recursos», «Los vecinos están intentando apagarlo y se ven
desbordados», «Los vecinos de Ablanque dicen que envíen helicópteros
porque están desbordados»... Quedan en mandarles recursos.
A las 22.59 horas siguen esperándolos: «Vecinos de Ablanque llaman
porque no tienen ayuda y se les está apoderando el fuego. Exigen hablar
con el responsable». A medianoche, una llamada significativa: «Solicitan
hablar con forestal».
¿Tendrá razón ese paisano de Ciruelos del Pinar que, indignado, «pedía
hablar con la Delegación del Gobierno para saber a qué están jugando con
ellos»?
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«Hay cuatro personas mayores y
ocho más intentando parar con matojos el incendio»
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En Villarejo de Medina
estuvieron tres días con «las llamas detrás de las casas»
esperando que llegaran los refuerzos y les evacuaran
En Villarejo de Medina aguardaban los refuerzos como los
habitantes de Villar del Río a los americanos en Bienvenido
Míster Marshall.Al final terminaron esperando a Godot. Tres días
a vueltas con el desalojo sí, desalojo no (fue no). Así lo
recogió el 112:
Domingo 17 (el día
después del inicio del fuego). 00.10 h.«Llama la mujer del
alcalde diciendo que el fuego va a saltar el río dirección
Villarejo y no hay ningún retén».
03.28 h. «Llama una vecina. Que todo el pueblo está lleno
de humo del incendio y nadie les ha dicho nada ni lo que tienen
que hacer».
14.04 h. «La mujer del alcalde, que el fuego está detrás
de las casas».
14.08 h. «Pregunta si van a evacuar Villarejo. Tiene
familia allí».
14.45 h. «Villarejo, en alerta».
14.57 h. «Habitantes de Villarejo según la guía Campsa:
33».
19.25 h. «Mujer del alcalde de Villarejo de Medina».
22.07 h. «Solicita información por familiares de
Villarejo. Los tiene en el pinar intentando que el fuego no
llegue al pueblo.Le dijeron que hacía como cuatro horas que no
iba un camión de bomberos».
22.47 h. «Otro alertante dice que hay cuatro personas
mayores y unas ocho más del pueblo intentado apagar el fuego con
matojos y quiere que vaya alguien a ayudarlos».
22.51 h. «Llama una señora de Villarejo diciendo que en
esa zona no hay ningún retén... que es su familia la que está
apagando el fuego».
23.09 h. «Informan de que el incendio está llegando a
Villarejo».
Lunes 18. 01.45 h. «Llaman de Villarejo, dice que se ha
reavivado el fuego en el pueblo».
01.58 h. «Hay personas atrapadas en Villarejo. Mandan
efectivos para la zona».
02.00 h. «Hablo con la UVI. Me facilita el teléfono del
que les ha llamado diciendo que están acorralados».
02.03 h. «Hablo con el alertante. Me dice que el fuego se
ha reavivado y está llegando al pueblo. No están rodeados por el
fuego».
02.06 h. «El centro de operaciones de Guadalajara da
orden de que se desaloje Villarejo de Medina».
02.21 h. «Llama la Guardia Civil para avisar de que han
enviado tres patrullas para el desalojo».
02.23 h. «Informa guardia civil de sala que ha hablado
con la central y le ha informado de que, de momento, hasta nueva
orden, van a suspender el desalojo».
03.09 h. «Técnico de Protección Civil de Guadalajara en
comunicación con la Delegación del Gobierno indica a modo
informativo que se está barajando la posibilidad de desalojar
Villarejo a Maranchón. Recibiríamos llamada del Cecopi para
confirmarlo».
03.16 h. «Una llamada desde Villarejo indica que hay
personas mayores allí. Contactamos con el alertante indicando
que el fuego se está acercando a Villarejo».
16.27 h. «Alertante informa de que el incendio se ha
reactivado».
16.41 h. «Se ha reactivado el frente de Villarejo y
tienen que cortar la línea de alta tensión».
Martes 19. 04.58 h. «Vecino de Villarejo informa de que
se está reavivando el fuego de nuevo».
05.02 h. «Centro de operaciones de Guadalajara tenía
conocimiento de la reactivación de Villarejo y hay medios en
camino».
05.21 h. «Llama una vecina de Villarejo para informar de
que se ha reavivado el fuego en la zona... que está muy vivo».
05.25 h. «Dicen que quedan cuatro ancianos en el pueblo y
que ven las llamas muy cerca».
05.29 h. «Centro de operaciones informa de que hay dos
retenes y la zona está controlada».
13.35 h. «Llaman del Ayuntamiento de Anguita: en
Villarejo se ha reavivado el fuego y necesitan recursos». |
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Infinidad de personas se
ofrecieron como voluntarias |
En el triste parte del 112,
al menos había mensajes que podían leerse con esperanza. El lado
solidario del drama: infinidad de personas que se ofrecían de
manera espontánea a colaborar, que querían saber dónde enviar
sus muestras de condolencia o que expresaban su solidaridad con
la tragedia.
La evacuación de los vecinos y el acondicionamiento de los
lugares para realojarlos, el reparto de las mantas entre los
retenes «porque por lo visto hace mucho frío» y el traslado de
una señora de Selas «que necesita oxígeno 15 horas al día y que
no puede volver a su casa» hasta una residencia de Maranchón.
Unos jóvenes que llegaron en coche desde Madrid se presentaron
en Riba de Saelices como voluntarios, pero «el alertante no se
fió de ellos «porque llevaban varias botellas de whisky». |
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«Pide información de su hijo,
que está en un retén de Cogolludo...» |
«Tiene un hijo de 13 años
en un campamento en el Parque Natural del Alto Tajo. Está
llamando y no lo cogen». «Llaman desde Andalucía.Tiene a sus
hijos en un campamento cerca de Brihuerga». Alertante
pregunta por el campamento de niños, tiene allí a su
hija»...
Decenas de madres y padres llamaron al teléfono del 112
preguntando nerviosos por sus hijos cuando se supo que
habían desalojado el campamento infantil de Luzaga.
La misma psicosis se multiplicó cuando, el 17 por la noche,
los medios de comunicación comenzaron a informar de que
habían muerto varios efectivos luchando contra el fuego:
«Pregunta por su sobrino, que estaba con los bomberos de
Navacerrada». «No le contesta al teléfono, está en un retén
de Auñón». «No saben nada de su amigo, que iba con los de
Argencilla». «Tiene un familiar que está colaborando en la
extinción y no aparece desde ayer». «Pide información de su
hijo, que está en un retén de Cogolludo». «Que no sabe nada
del maquinista de Tragsa»...
La lenta secuencia que reproduce el minuto a minuto de los
hechos es sobrecogedora. Desde que, por primera vez, llama
el único superviviente del retén, que en aquel momento
(17.38 horas) es sólo «una persona atrapada» y un
«voluntario informa de que se trata de unas 15 personas».
Después ya se habla de «encerrados» y, a las 17.54 horas, de
«muertos». A las 23.37 horas llega la respuesta oficial:
«Guardia Civil informa de que son 11 fallecidos
confirmados».
A partir de entonces, la cinta comienza a grabar otros
hechos, más duros: la llegada y los turnos de los
psicólogos, los traslados al tanatorio y las crisis de
ansiedad. |
Fuente: El Mundo
08.08.05
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