Seguridad Pública y Protección Civil
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Días de ira y fuego en
Portugal
Los portugueses
admiran la legislación española que prohíbe edificar sobre territorio
quemado hasta 30 años después del incendio, mientras contemplan cómo se
queman sus bosques a un ritmo siete veces superior al de su vecina
España
La imagen de
ciudadanos desesperados huyendo de las llamas, tirando cubos
de agua en las casas para salvar sus pertenencias, gritando y llorando
se repite un verano más en Portugal. Junto con la población víctima
del fuego aparecen siempre incansables, los bomberos. Unos y otros
se enfrentan a los interminables incendios que asuelan de norte a sur el
país y que ayer mismo se han cobrado su última víctima, un hombre de 70
años que murió asfixiado combatiendo las llamas que consumían su
vivienda.

En lo que va de año, según el informe facilitado por la Dirección
General de los Recursos Forestales, han ardido en Portugal 68.166
hectáreas tras registrarse 20.061 fuegos. De ellos 4.353 incendios y
15.708 fogatas. De todos los incendios contabilizados, un total de 89 se
consideran grandes fuegos y abarcan el 73 % del área calcinada (49.969
hectáreas). En el 2004 la superficie total que ardió fue de cerca de 120
mil hectáreas. En 2003 el área quemada se extendió a lo largo de 425 mil
hectáreas, la mayor registrada en los últimos veinte años.
Buscar culpables
El debate sobre los responsables de los incendios vuelve a apasionar a
la opinión pública. Periódicos, radios y televisiones no se cansan de
mostrar el desolador escenario que se enseñorea por
todo el territorio. Recogen la opinión de los expertos y organizan
debates para llegar a soluciones. Según datos facilitados por la Liga
para la Protección de la Naturaleza (LPN) en un comunicado, «Portugal
tiene siete veces más incendios por cada mil hectáreas que España,
veinte veces más que Italia y veintidós más que Grecia». La organización
pide que se sensibilice a la población y se muestra atónita al oír cómo
los responsables piden cuidado al quemar rastrojos «cuando se
trata de una actividad totalmente prohibida durante el período crítico
de incendios».
Lo cierto es que el programa de prevención de fuegos es insuficiente.
Tras el verano de 2003, con veinte muertos en la batalla contra el
fuego, el Gobierno de José Manuel Durão Barroso elaboró un «Libro
Blanco», con 52 propuestas para evitar incendios de las que apenas se ha
aplicado el 10%. A pesar de que en estos últimos dos años el Ejecutivo
ha cambiado de color, tampoco el equipo socialista liderado por José
Sócrates ha sabido actuar, ha cometido los mismos errores que criticó
cuando estaba en la oposición y se ha limitado a activar el plan de
combate trazado por su antecesor, el socialdemócrata Pedro Santana Lopes.
Los portugueses admiran la ley española que no permite construir
sobre suelo quemado durante los treinta años siguientes al incendio.
Con casi setenta detenidos como sospechosos por provocar incendios, el
ministro de Administración Interna, Antonio Costa, ha explicado ante las
cámaras de la televisión estatal que se debe perfeccionar el criterio de
medidas de represión impuestas a los sospechosos.
País de piedra
El biólogo Jorge Paiva, en declaraciones al Diario de Noticias, se queja
de la falta de educación ambiental en Portugal y asegura que corre el
riesgo de convertirse en un país de piedra. Defiende que las
consecuencias de los incendios son devastadoras y que todo este
escenario es fruto de malas políticas forestales, excesiva plantación de
eucalipto y deshumanización de las montañas. Y es que en Portugal hacen
falta cortafuegos y limpiar la maleza que en algunos lugares alcanza los
dos metros de altura. En este caso el Gobierno no es el único culpable
pues el 85% de los bosques portugueses son de propiedad privada.
En lo que va de año ya han muerto cinco personas como consecuencia de
incendios, una cifra muy provisional según el Servicio Nacional de
Bomberos y Protección Civil, que recuerda que son varias las personas
dadas como desaparecidas. La región de Castelo Branco, próxima a la
frontera española, ha sido una de las más castigadas el pasado fin de
semana. En ella se encuentran las llamadas «Aldeas Históricas», un
conjunto de doce pequeñas poblaciones de gran atractivo turístico. Una
de ellas, Castelo Novo (en el concejo de Fundão) ha visto arder cuatro
de sus casas y una parte de su población ha sido evacuada quedando
refugiada en la zona baja de la aldea.
Planes de ataque
El Plan Operacional Nacional para el combate de Incendios Forestales de
2005 lo presentó el 8 de marzo el secretario de Estado Adjunto al primer
ministro de la Administración Interna, Paulo Pereira Coelho. Según el
documento, Portugal cuenta este año con un dispositivo de
respuesta compuesto por un centro nacional y 18 centros de distrito
de operaciones de socorro, seis bases de apoyo logístico, dos
permanentes de helicópteros, 32 centros de medios aéreos, 449 cuerpos de
bomberos y 41 aeronaves (29 helicópteros ligeros, seis helicópteros
pesados y seis aerotanques). El plan incluye 3.924 bomberos y 917
vehículos.
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Ayuda de la UE |
| Por ser miembro de la Unión
Europea, Portugal puede pedir ayuda a otros países. Hace tan
sólo dos años, el más trágico de los últimos tiempos, llegaron a
este país medios aéreos españoles e italianos. No obstante,
2003, fue un año negro de fuego y de humo en el que fallecieron
veinte personas víctimas de los incendios y más de 400 mil
hectáreas, un campo de fútbol mide algo menos que una hectárea,
fueron pasto de las llamas. Para esta temporada según confirmó a
ABC el general Ferreira do Amaral, "nos tememos que no podemos
contar con la ayuda de España porque allí también van a sufrir
las consecuencias de las altas temperaturas y la falta de
precipitaciones". Un panorama que no ha hecho sino confirmarse. |
Fuente: ABC
09.08.05
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Suplemento Temático: Incendios Forestales