Seguridad Pública y Protección Civil
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¿Kamikazes o terroristas
engañados?
Scotland Yard no
descarta que los autores materiales del 7-J fueran embaucados y
asesinados por el 'cerebro' de la operación para que no dieran
informaciones a la Policía
La
noticia divulgada por la policía de Nueva York de que los explosivos
utilizados por los terroristas del 7-J fueron detonados probablemente
con la ayuda de teléfonos móviles hace que aumenten las dudas
sobre la naturaleza de los atentados y, en particular, sobre
si los autores materiales de la matanza querían efectivamente
suicidarse. ¿Por qué cuatro hombres que tenían la intención de
inmolarse decidieron servirse de temporizadores conectados con móviles?
«Nunca hemos utilizado oficialmente el
término terroristas suicidas», afirmó hace dos semanas un portavoz de
Scotland Yard, contestando indirectamente a las dudas planteadas
entonces por el Daily Mirror, cuyas especulaciones sobre el 7-J
apuntaban a que los autores de la masacre fueron engañados por el
cerebro de la operación para que no pudieran dar informaciones a la
policía en caso de ser detenidos posteriormente.
No es descartable que los terroristas sólo quisieran colocar las bombas
en el Metro para luego ponerse a salvo de las explosiones. Y es que los
cuatro ciudadanos británicos no llevaban el explosivo en sus
cuerpos, como suelen llevarlo los aspirantes a suicidas, sino en
mochilas militares que fácilmente podrían haber dejado en los trenes,
y tampoco gritaron Alá Akbar (Alá es el más grande) antes de la
explosión.
Hay más elementos que avalan la hipótesis de que los terroristas no
querían matarse. El hecho de que llegaran a Londres tras haber comprado
billetes de ida y vuelta a la estación de Luton y se preocuparan por
pagar para siete días el estacionamiento de su coche es difícilmente
explicable pensando solamente en una simple estrategia para no levantar
sospechas y pasar inadvertidos.
Mártires del islam
Además, tanto en el piso de Leeds registrado por la policía, como en el
coche aparcado en la estación de Luton, las Fuerzas del Orden
encontraron una cantidad de explosivos suficiente para perpetrar otras
matanzas, lo que hace pensar que tenían la intención de volver a su
vehículo y a su cobijo o que dejaron el arsenal en estos dos lugares
para que otras personas lo recogieran.
Se podría argumentar que los terroristas querían aparecer a los ojos
de la opinión pública como mártires del islam, mostrando al mundo
todo el arsenal de armas que habían conseguido amasar.Una hipótesis que
explicaría también el singular hecho de que los terroristas británicos
llevaran consigo documentos personales que revelaban no sólo sus
identidades y datos personales -a partir de los cuales hubiera sido muy
simple para los detectives localizar el piso de Leeds y el coche
aparcado en Luton-, sino también otras informaciones relevantes para la
investigación.
Sin embargo, si lo que querían era dar a conocer su identidad y su
devoción religiosa, ¿por qué no dejaron en el coche o en su piso una
reivindicación escrita o grabada de los atentados?
Por otro lado, inmolarse llevando consigo documentos personales
significa también exponer a los propios familiares a posibles actos de
venganza o intimidación. «Estamos conscientes de que todavía queda por
determinar si estas personas tenían la intención de morir en las
explosiones o alejarse después de haber colocado las bombas», admitieron
desde Scotland Yard.
Efectivamente, es posible que el presunto autor intelectual del 7-J
hiciera creer a los cuatro terroristas que sólo tenían que esconder sus
mochilas cargadas con explosivos en la red del metro y, engañándolos,
programara los temporizadores para convertirlos en involuntarios
kamikazes.
No obstante, la simple presencia de dichos temporizadores y su supuesta
conexión con teléfonos móviles no descarta que los autores materiales
del 7-J tuvieran intenciones suicidas. En Oriente Próximo, por ejemplo,
varios terroristas palestinos se han inmolado utilizando mecanismos
parecidos, porque, aunque querían hacerse explotar, no estaban seguros
de encontrar en sí mismos la valentía suficiente para accionar los
explosivos.
Otra pista clave que descartaría la versión del atentado suicida
tiene que ver con la explosión que tuvo lugar en la parte trasera del
autobús número 30 de Londres, en la céntrica Tavistock Square.Para los
expertos, si el terrorista hubiera querido causar el mayor daño posible,
habría podido hacer estallar la carga que llevaba encima en medio del
vehículo, donde podía alcanzar a un mayor número de personas.
Los detectives de Scotland Yard conocen toda una serie de pequeños
detalles que arrojan aún más dudas sobre las verdaderas intenciones de
los cuatro terroristas, que, al parecer, habrían tenido razones
personales muy fuertes para seguir vivos: las mujeres de dos de ellos,
por ejemplo, estaban embarazadas el día de los atentados.
Es entonces posible que los cuatro terroristas se prestaran
involuntariamente al juego de un cerebro que todavía queda en la sombra.
Irónica y tristemente, ellos también podrían haber sido víctimas de Al
Qaeda.
Fuente: El Mundo
05.08.05
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