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Viernes, 12 de agosto de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

La psicosis de inseguridad en Oriente Próximo dispara el precio del petróleo hasta niveles históricos

En el mercado se teme que el aumento de la demanda en invierno pueda poner en serios aprietos a la industria para suministrar suficiente gasolina y gasóleo

 

A comienzos de este año, la mayor parte de los analistas vaticinaron un periodo prolongado de altos precios del petróleo por la mayor demanda, por la inestabilidad en Irak y por el escaso margen de la oferta para poder producir más crudo. Estos análisis suponían que el precio podría situarse a lo largo de este año en torno a los 50 dólares por barril y que el próximo año sería posible un pequeño descenso de los precios.

Sin embargo, ha ido transcurriendo el año y poco a poco se ha ido constatando como, una vez más, los análisis fallan estrepitosamente. El petróleo ha superado con amplitud la barrera de los 60 dólares y lo ha hecho durante el periodo del año en el que tradicionalmente suele darse un relajamiento en los precios, el verano. Respecto a la posibilidad de que en 2006 pueda comenzar una paulatina rebaja en los precios del petróleo, nadie ha vuelto a decir nada.

Gráfico: ABC
¿El factor Venezuela?

Y es que en los análisis de comienzos de año se contaba con el aumento de la demanda con China en el centro de las miradas de todos. La industrialización de este país era señalada por los expertos como uno de los factores más perturbadores del mercado.

Y en segundo término, se contaba con un margen muy estrecho por parte de la oferta. Cualquier problema en un país productor sería rápidamente trasladado al mercado en forma de subidas acusadas.

En lo único que acertaron los analistas es en que no se rebajaría la tensión, aunque fallaron también a la hora de indicar en dónde. Señalaban Irak y al final ha sido en Irán y en Arabia Saudí donde la tensión ha ido a peor.

En el caso de Irán, las autoridades del segundo mayor exportador de petróleo del mundo mantienen un pulso cerrado con Estados Unidos a costa del programa nuclear iraní y los intentos de mediación de las potencias europeas han resultado infructuosos.

Por lo que se refiere a Arabia Saudí, la muerte del Rey Fahd puso una pregunta en el aire: ¿variará la política petrolera del mayor exportador del mundo? A pesar de la rápida reacción saudí, cargada de «nada cambiará», lo cierto es que la desconfianza ha ido creciendo día a día, no tanto porque las nuevas autoridades vayan a variar el rumbo como por el peligro de ataques terroristas contra el considerado mejor y más importante aliado de Occidente en Oriente Próximo.

De momento, Estados Unidos procedió al cierre de su embajada en Riad y de sus consulados enYedahh y Dharán, dando credibilidad a las amenazas lanzadas últimamente por los terroristas contra los intereses estadounidenses.

La reacción del mercado fue inmediata y espectacular. A primera hora de la mañana europea, el Brent subía más de un dólar y medio desde sus máximos del pasado viernes, amenazando por momentos con romper la barrera de los 63 dólares, una cota que fue traspasada con facilidad por el West Texas estadounidense al otro lado del Atlántico.

Pero si por algo está realmente preocupado el mercado a medio plazo es por la capacidad de refino mundial de gasolinas y gasóleos, hasta el punto de que algunos analistas suponen que la demanda de estas últimas semanas sólo puede entenderse desde el punto de vista de que las petroleras estén acaparando crudo para refinar ahora y no encontrarse con cuellos de botella cuando arrecie la demanda de gasolinas y gasóleos este invierno.

Los recientes problemas de varias refinerías de las principales multinacionales estadounidenses han vuelto a poner sobre la mesa un problema larvado desde hace mucho tiempo: el déficit estadounidense de refino, es decir, este país no puede refinar todo lo que necesita y debe recurrir a las importaciones. Algo parecido ocurre en Europa, pero sólo con el gasóleo, afectado por los cambios de especificaciones medioambientales. Desde hace más de 25 años no se construye ninguna refinería en Estados Unidos que, sin embargo, ha incrementado exponencialmente su consumo de combustibles.

No en vano, cada miércoles es esperado con avidez el dato sobre el «stock» americano de petróleo y productos refinados, una estadística a la que hasta hace uno año nadie fuera del sector petrolero prestaba demasiada atención y que, ahora, es capaz de producir derrumbes en la Bolsa.

En estas condiciones, no es de extrañar que cada nuevo temor, cada nuevo dato negativo o cada nuevo gesto de unos y otros suponga medio dólar de aumento del precio del petróleo. De momento, el Brent se ha parado en los 62,56 dólares, su máximo nivel histórico y el West Texas se frenó en 63,99. Sólo en 1980 estuvo más caro.

¿El factor Venezuela?

La enemistad Bush-Chávez no es precisamente un secreto. Pero los irreconciliables enemigos tienen mucho más en común de lo que podría parecer: Venezuela es el cuarto mayor suministrador de petróleo a Estados Unidos y ha ido ganando posiciones en la última década a costa incluso de Arabia Saudí.

Desde hace un mes, una comisión del Congreso estadounidense trata de evaluar si el país está preparado para afrontar un corte de suministro de petróleo de Venezuela. Chávez nunca ha amenazado con ello directamente, pero, por si acaso, algunos prefieren irse poniendo la venda...

El «pulso nuclear» que mantienen las autoridades iraníes hace temer nuevas tensiones geoestratégicas

Fuente: ABC
09.08.05

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