La
psicosis de inseguridad en Oriente Próximo dispara el precio del
petróleo hasta niveles históricos
En el mercado se
teme que el aumento de la demanda en invierno pueda poner en serios
aprietos a la industria para suministrar suficiente gasolina y gasóleo
A comienzos de este año,
la mayor parte de los analistas vaticinaron un periodo prolongado de
altos precios del petróleo por la mayor demanda, por la inestabilidad en
Irak y por el escaso margen de la oferta para poder producir más crudo.
Estos análisis suponían que el precio podría situarse a lo largo de este
año en torno a los 50 dólares por barril y que el próximo año sería
posible un pequeño descenso de los precios.
Sin embargo, ha ido transcurriendo el año y poco a poco se ha ido
constatando como, una vez más, los análisis fallan estrepitosamente. El
petróleo ha superado con amplitud la barrera de los 60 dólares y lo ha
hecho durante el periodo del año en el que tradicionalmente suele darse
un relajamiento en los precios, el verano. Respecto a la posibilidad de
que en 2006 pueda comenzar una paulatina rebaja en los precios del
petróleo, nadie ha vuelto a decir nada.
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¿El factor Venezuela? |
Y es que en los análisis
de comienzos de año se contaba con el aumento de la demanda con China en
el centro de las miradas de todos. La industrialización de este país era
señalada por los expertos como uno de los factores más perturbadores del
mercado.
Y en segundo término, se contaba con un margen muy estrecho por parte de
la oferta. Cualquier problema en un país productor sería rápidamente
trasladado al mercado en forma de subidas acusadas.
En lo único que acertaron los analistas es en que no se rebajaría la
tensión, aunque fallaron también a la hora de indicar en dónde.
Señalaban Irak y al final ha sido en Irán y en Arabia Saudí donde la
tensión ha ido a peor.
En el caso de Irán, las autoridades del segundo mayor exportador de
petróleo del mundo mantienen un pulso cerrado con Estados Unidos a costa
del programa nuclear iraní y los intentos de mediación de las potencias
europeas han resultado infructuosos.
Por lo que se refiere a Arabia Saudí, la muerte del Rey Fahd puso una
pregunta en el aire: ¿variará la política petrolera del mayor exportador
del mundo? A pesar de la rápida reacción saudí, cargada de «nada
cambiará», lo cierto es que la desconfianza ha ido creciendo día a día,
no tanto porque las nuevas autoridades vayan a variar el rumbo como por
el peligro de ataques terroristas contra el considerado mejor y más
importante aliado de Occidente en Oriente Próximo.
De momento, Estados Unidos procedió al cierre de su embajada en Riad y de sus consulados enYedahh y Dharán, dando credibilidad a las
amenazas lanzadas últimamente por los terroristas contra los intereses
estadounidenses.
La reacción del mercado fue inmediata y espectacular. A primera hora de
la mañana europea, el Brent subía más de un dólar y medio desde sus
máximos del pasado viernes, amenazando por momentos con romper la
barrera de los 63 dólares, una cota que fue traspasada con facilidad por
el West Texas estadounidense al otro lado del Atlántico.
Pero si por algo está realmente preocupado el mercado a medio plazo es
por la capacidad de refino mundial de gasolinas y gasóleos, hasta el
punto de que algunos analistas suponen que la demanda de estas últimas
semanas sólo puede entenderse desde el punto de vista de que las
petroleras estén acaparando crudo para refinar ahora y no encontrarse
con cuellos de botella cuando arrecie la demanda de gasolinas y gasóleos
este invierno.
Los recientes problemas de varias refinerías de las principales
multinacionales estadounidenses han vuelto a poner sobre la mesa un
problema larvado desde hace mucho tiempo: el déficit estadounidense de
refino, es decir, este país no puede refinar todo lo que necesita y debe
recurrir a las importaciones. Algo parecido ocurre en Europa, pero sólo
con el gasóleo, afectado por los cambios de especificaciones
medioambientales. Desde hace más de 25 años no se construye ninguna
refinería en Estados Unidos que, sin embargo, ha incrementado
exponencialmente su consumo de combustibles.
No en vano, cada miércoles es esperado con avidez el dato sobre el
«stock» americano de petróleo y productos refinados, una estadística a
la que hasta hace uno año nadie fuera del sector petrolero prestaba
demasiada atención y que, ahora, es capaz de producir derrumbes en la
Bolsa.
En estas condiciones, no es de extrañar que cada nuevo temor, cada nuevo
dato negativo o cada nuevo gesto de unos y otros suponga medio dólar de
aumento del precio del petróleo. De momento, el Brent se ha parado en
los 62,56 dólares, su máximo nivel histórico y el West Texas se frenó en
63,99. Sólo en 1980 estuvo más caro.
¿El factor Venezuela?
La enemistad Bush-Chávez no es precisamente un secreto. Pero los
irreconciliables enemigos tienen mucho más en común de lo que podría
parecer: Venezuela es el cuarto mayor suministrador de petróleo a
Estados Unidos y ha ido ganando posiciones en la última década a costa
incluso de Arabia Saudí.
Desde hace un mes, una comisión del Congreso estadounidense trata de
evaluar si el país está preparado para afrontar un corte de suministro
de petróleo de Venezuela. Chávez nunca ha amenazado con ello
directamente, pero, por si acaso, algunos prefieren irse poniendo la
venda...
El «pulso nuclear» que mantienen las autoridades iraníes hace temer
nuevas tensiones geoestratégicas
Fuente: ABC
09.08.05
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