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Martes, 16 de agosto de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Mueren en un incendio de Berlín ocho inmigrantes, cinco de ellos niños, por no saber alemán

Malinterpretaron a los bomberos que les decían que se quedaran en casa

 

La Policía señaló que el fuego, registrado en el céntrico barrio berlinés de Moabit, fue provocado quizá por negligencia aunque no se descartan otras razones

Si el saber no ocupa lugar, el no saber ocupa ahora ocho camillas de acero inoxidable en la morgue de La Charité de Berlín, cinco de ellas del tamaño de un niño, después de que ocho personas perecieran abrasadas en la confusión de un incendio mientras los bomberos gesticulaban impotentes ante unos vecinos que no entendían alemán.

«¡Zurück bleiben!», bramaban los bomberos en la escalera para que volvieran a atrás, sin resultado; «¡bitte, nachhause!«, para que se encerraran en casa, y nada, «¡ins Haus!» lo simplificaron, pero vecinos aterrorizados se les echaban encima y en el fuego. «¡Haus! ¡Haus!» insistían, pero se tiraban por el hueco de la escalera y nueve terminaron calcinados sobre los peldaños al rojo, de ellos cinco niños.

Era un pequeño incendio aún de origen confuso, en el céntrico barrio de emigrantes de Moabit, y los bomberos tardaron apenas 5 minutos en llegar y 15 en extinguirlo. Hubiera pasado sin percance si los vecinos se hubieran cerrado en sus casas, insistía ayer Stefan Sträubig, portavoz de los bomberos. Éstos justificaron el alto número de víctimas, en el más trágico incendio en el Berlín de la postguerra, por «errores capitales de las víctimas al no entender qué les decíamos».

Las autoridades de Berlín descartaron en un primer momento un móvil xenófobo en el incendio. «Nada apunta a un atentado de trasfondo político o criminal», afirmó el senador de Interior de la ciudad-estado, Ehrhart Koerting. Pero después la Policía confirmó que el incendio había sido provocado, tal vez por negligencia, tal vez por otras razones.

Manuales en árabe turco y polaco

La primera medida a adoptar por las autoridades tras la tragedia en el barrio de Moabit dice mucho sobre la tesitura del drama: los bomberos intervendrán en los canales turcos de televisión y repartirán instrucciones en árabe, turco y polaco por casas de emigrantes sobre cómo comportarse en un incendio, pues pocas veces como ésta habrá visto uno zanjadas así sus posibilidades en la vida por no saber la lengua del país en que vive.

Mientras Alemania se debate irónicamente en el año de Schiller entre la vieja y la nueva ortografía alemana a adoptar y sobre la validez de las reformas desde Goethe, 15 personas permanecían internadas en estado grave, dos de ellas gravísimo, y otra treintena han sido tratadas de menor levedad a resultas del drama. El pasado día uno tenía que haber entrado en vigor con carácter federal la nueva ortografía simplificada de la lengua, pero los dos Estados mayores, Baviera y Renania-Westfalia, mantendrán la presente forma y así, a uno y otro lado del Danubio, en Ulm y Neu-Ulm, los clásicos llamarán al vapor «Schifffahrt» y los modernos «Schiffahrt».

«La huida por las escaleras fue la huida hacia la muerte», aseguraba en la tarde consternado el director de bomberos, Albrecht Broemme: «no entendían que les decíamos que se encerraran en sus casas» y se precipitaron en el fuego en su huida, donde la escalera estaba al rojo como una chimenea.

Una ceremonia reunió ayer a vecinos y representantes de iglesias y mezquitas, pues los que no eran árabes eran católicos polacos. El canciller Schröder ha pedido a las comunidades musulmanas -3 sobre los 7 millones de inmigrantes- un esfuerzo para aprender la lengua y hábitos de la sociedad alemana y algunos estados estudian condicionar la residencia a su conocimiento.

Fuente: ABC
10.08.05

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