Seguridad Pública y Protección Civil
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Mueren en un incendio de
Berlín ocho inmigrantes, cinco de ellos niños, por no saber alemán
Malinterpretaron a
los bomberos que les decían que se quedaran en casa
La Policía señaló que el fuego,
registrado en el céntrico barrio berlinés de Moabit, fue provocado quizá
por negligencia aunque no se descartan otras razones
Si el saber no ocupa
lugar, el no saber ocupa ahora ocho camillas de acero inoxidable en la
morgue de La Charité de Berlín, cinco de ellas del tamaño de un niño,
después de que ocho personas perecieran
abrasadas en la confusión de un incendio mientras los bomberos
gesticulaban impotentes ante unos vecinos que no entendían
alemán.
«¡Zurück bleiben!», bramaban los bomberos en la escalera para que
volvieran a atrás, sin resultado; «¡bitte, nachhause!«, para que se
encerraran en casa, y nada, «¡ins Haus!» lo
simplificaron, pero vecinos aterrorizados se les echaban encima y en el
fuego. «¡Haus! ¡Haus!» insistían, pero se tiraban por el hueco de la
escalera y nueve terminaron calcinados sobre los peldaños al rojo, de
ellos cinco niños.
Era un pequeño incendio aún de origen confuso, en el
céntrico barrio de emigrantes de Moabit, y los bomberos
tardaron apenas 5 minutos en llegar y 15 en extinguirlo.
Hubiera pasado sin percance si los vecinos se hubieran cerrado en sus
casas, insistía ayer Stefan Sträubig, portavoz de los bomberos. Éstos
justificaron el alto número de víctimas, en el más trágico incendio en
el Berlín de la postguerra, por «errores capitales de las víctimas al no
entender qué les decíamos».
Las autoridades de Berlín descartaron en un primer momento un móvil
xenófobo en el incendio. «Nada apunta a un atentado de trasfondo
político o criminal», afirmó el senador de Interior de la ciudad-estado,
Ehrhart Koerting. Pero después la Policía confirmó que el incendio había
sido provocado, tal vez por negligencia, tal vez por otras razones.
Manuales en árabe turco y polaco
La primera medida a adoptar por las autoridades tras la tragedia
en el barrio de Moabit dice mucho sobre la tesitura del drama: los
bomberos intervendrán en los canales turcos de televisión y repartirán
instrucciones en árabe, turco y polaco por casas de emigrantes sobre
cómo comportarse en un incendio, pues pocas veces como ésta habrá visto
uno zanjadas así sus posibilidades en la vida por no saber la lengua del
país en que vive.
Mientras Alemania se debate irónicamente en el año de Schiller entre la
vieja y la nueva ortografía alemana a adoptar y sobre la validez de las
reformas desde Goethe, 15 personas permanecían internadas en estado
grave, dos de ellas gravísimo, y otra treintena han sido tratadas de
menor levedad a resultas del drama. El pasado día uno tenía que haber
entrado en vigor con carácter federal la nueva ortografía simplificada
de la lengua, pero los dos Estados mayores, Baviera y Renania-Westfalia,
mantendrán la presente forma y así, a uno y otro lado del Danubio, en
Ulm y Neu-Ulm, los clásicos llamarán al vapor «Schifffahrt» y los
modernos «Schiffahrt».
«La huida por las escaleras fue la huida hacia la muerte», aseguraba en
la tarde consternado el director de bomberos, Albrecht Broemme: «no
entendían que les decíamos que se encerraran en sus casas» y se
precipitaron en el fuego en su huida, donde la escalera estaba al
rojo como una chimenea.
Una ceremonia reunió ayer a vecinos y representantes de iglesias y
mezquitas, pues los que no eran árabes eran católicos polacos. El
canciller Schröder ha pedido a las comunidades musulmanas -3 sobre los 7
millones de inmigrantes- un esfuerzo para aprender la lengua y hábitos
de la sociedad alemana y algunos estados estudian condicionar la
residencia a su conocimiento.
Fuente: ABC
10.08.05
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