Seguridad Pública y Protección Civil
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Blair endurece la
política de inmigración para proteger al Reino Unido de los terroristas
Tony Blair dio
marcha atrás en su actitud de no acusar públicamente los golpes del 7-J
y el 21-J y decidió recrudecer la normativa vigente sobre la política de
inmigración y el derecho de asilo en el Reino Unido.
En un gesto que contó con el apoyo de los
tories pero que hizo disparar las críticas del tercer partido, el primer
ministro británico anunció que planea conferir mayor poder al
Ministerio del Interior para deportar o excluir a extranjeros
que alienten ideas terroristas.
A pesar de que el premier había anunciado poco después de los
sangrientos atentados del 7-J que no acudiría a políticas de lucha
antiterrorista que implicaran decisiones «autoritarias», Blair dijo que
estaba «preparado» para modificar las leyes sobre Derechos Humanos y
facilitar el proceso de deportación de eventuales sospechosos.
Aunque la legislación británica actualmente permite expulsar del
Reino Unido a todos aquellos extranjeros que representan una amenaza
para la seguridad de la ciudadanía, el primer ministro también
propone ahora castigar a todos aquellos que demuestren simpatías hacia
el terrorismo.
Este anuncio representa un giro abrupto en la política de inmigración de
este país, que en los últimos años se había diferenciado de las de
otros países europeos por su carácter relativamente aperturista,
en especial hacia quienes buscaban asilo en las islas británicas.
En este sentido, se impulsarán cambios en la legislación sobre la
admisión de asilados, ya que lo que se procura es no dejar entrar a
ninguna persona que haya tenido vínculos de cualquier tipo con
organizaciones terroristas, como Al Qaeda.
Blair consideró estas medidas de máxima prioridad, y por esta razón
solicitó a los legisladores, que se encuentran en receso por las
vacaciones de verano, que regresen «tan pronto como sea posible».
Más allá de que el paquete de medidas sobre deportación no requieren de
aprobación parlamentaria, Downing Street someterá estas importantes
reformas a un periodo de un mes de consultas en la Cámara de los
Comunes.
Aunque todavía no se ha establecido la fecha de reinicio de las
sesiones, los representantes de las principales fuerzas y partidos
políticos así como las organizaciones de defensa de los derechos civiles
ya adelantaron cuáles serán sus posiciones en este debate caliente.
Así, Charles Kennedy, líder del Partido Demócrata Liberal, se mostró
«sorprendido» por el anuncio oficial, que criticó sin fisuras.
«El jueves recibimos un informe del Ministerio del Interior, y nada se
nos dijo allí sobre estas medidas. Pero creo que si se penaliza a las
personas que visitan determinadas librerías y páginas de Internet, se
corre el riesgo de aumentar las tensiones y de alienar a la gente»,
observó Charles Kennedy.
En sintonía con estas declaraciones de protesta, el director de la
asociación de defensa de los Derechos Humanos Liberty, Shami Chakrabati,
dijo a la cadena de televisión BBC que, con su propuesta, Blair está
atacando «Derechos Humanos básicos» y que, incluso, podría «poner en
peligro la unidad nacional».
También el Consejo Musulmán del Reino Unido, considerado moderado por
los medios locales, opinó que la medida era «contraproducente», y se
opusieron a una de las medidas que tomaría Blair, consistente en la
prohibición de organizaciones islámicas como Hizb ut Tahirir.
Por contra, el Partido Conservador apoyó la iniciativa oficial de
endurecer los controles sobre los potenciales terroristas y sus
seguidores.
«Es vital que el Ministerio del Interior haga uso de sus poderes para
deportar o excluir a los extranjeros que atenten contra nuestra
seguridad nacional», señaló David Davies, uno de los máximos referentes
de esa fuerza política.
En este contexto, el titular de Scotland Yard, Ian Blair, señaló que las
nuevas normativas impulsadas por el Gobierno laborista deberían ser
puestas en marcha «lo antes posible» para reducir así el margen de
posibles nuevos atentados.
El cambio de talante del jefe de la Policía británica se produce a pesar
de las objeciones iniciales a las que las autoridades debieron
enfrentarse por querer enviar de vuelta a su patria a gente que en su
país de origen es oprimida.
«El humor de la sociedad está cambiando. Yo lo lamento, pero esto es
Inglaterra, y no queremos que se siga fomentando el terrorismo», dijo el
máximo responsable de Scotland Yard.
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Nuevas medidas contra el terror |
Los puntos más destacados del
plan antiterrorista de Blair son los siguientes:
- Medidas de exclusión y
de expulsión de personas que profesen la violencia. Se
revisará la ley de los Derechos Humanos y se entregará al
ministro del Interior una lista de páginas web, librerías y
centros religiosos extremistas para facilitar la expulsión
de aquellos que inciten al terrorismo.
- Se adoptará una nueva
legislación antiterrorista que introducirá el
crimen de apología del terrorismo, no sólo para el Reino
Unido.
- Se privará de
asilo político a cualquier persona que presente algún
tipo de relación con el terrorismo.
- Las medidas actuales que
permiten retirar la nacionalidad británica a las
personas que se impliquen en actividades extremistas podrán
ser extendidas, tras una consulta, a los ciudadanos
naturales.
- Se realizarán consultas
para poner una fecha límite a la extradición
de personas relacionadas con el terrorismo.
- El Gobierno del Reino
Unido estudiará la posibilidad de ampliar el
periodo de vigilancia de los sospechosos de terrorismo
antes de su inculpación.
- Se extenderá el control
sobre los ciudadanos británicos que no pudieran ser
expulsados. Cualquier resistencia desembocará en una posible
detención.
- Si fuera necesario, se
ampliará el poder de la Justicia, y se tendrá muy en cuenta
el número de jueces a la hora de tratar
estos asuntos.
- Quedarán prohibidos los
grupos musulmanes extremistas como Al Muhayirun o Hizb ut
Tahrir, y se ampliarán las condiciones que permiten la
prohibición de organizaciones radicales.
- Se repasarán las
condiciones que permiten adquirir la nacionalidad
británica. Se creará una comisión con representantes
musulmanes para asegurar una mejor integración de sus
miembros en la sociedad británica.
- Se realizarán consultas
de cara a cerrar lugares de culto que
promuevan el extremismo religioso. Los musulmanes deberán
ayudar a detectarlos.
- Se deberá contar con los
otros países a la hora de realizar las propuestas para
reforzar el control de las fronteras.
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Fuente: El Mundo
06.08.05
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