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Miércoles, 17 de agosto de 2005


Seguridad Alimentaria y Protección Biotecnológica

Temporada alta de las intoxicaciones alimentarias

Las altas temperaturas del verano favorecen el desarrollo de los microbios responsables de las infecciones alimentarias. La salmonelosis no es la única ni la más grave de estas enfermedades

 

La seguridad alimentaria en los meses de verano es un perpetuo quebranto de cabeza para las autoridades sanitarias. La llegada de las altas temperaturas favorece el desarrollo de los microorganismos causantes de enfermedades derivadas del mal estado de los alimentos.

La salmonelosis, que en los últimos días ha afectado a más de 2.000 personas en España pro consumo de pollo envasado, es la dolencia más habitual. Se asocia normalmente al consumo de huevos y sus derivados, pero, como se ha visto estos días, también suele estar presente el el pollo, pescado y productos lácteos. Por ejemplo, en 1994, Estados Unidos sufrió una epidemia de salmonelosis que afectó a 224.000 personas. La contaminación se produjo por el consumo de helados pasteurizados que habían sido transportados en camiones que antes fueron utilizados para huevos no pasteurizados que contenían la bacteria de la salmonelosis.

Foto: Expansión
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En la gran mayoría de los casos, contraer la salmonelosis no entraña una especial gravedad, pero sí puede serlo para algunas personas, como el anciano fallecido tras haber consumido pollo contaminado. "La salomonelosis no es una enfermedad grave en pacientes normales, pero puede tener gravedad en pacientes enfermos, inmunodeprimidos o muy mayores, como le ha pasado a este paciente de 90 años", afirma Manuel Cervera, gerente de la Agencia Valenciana de Salud. A pesar de ello, esta enfermedad se ha convertido en un problema de salud pública en las dos últimas décadas: según datos de 2002, la salmonelosis afecta cada año a más de 160.000 personas en la UE, y de ellas unas 200 mueren a causa de la enfermedad. En conjunto, supone un gasto de 2.800 millones de euros al año en la UE.

Enfermedades "emergentes"

Los síntomas de la salmonelosis son diarreas, vómitos, dolor abdominal, fiebre y dolor de cabeza, y aparecen entre las 12 y las 36 horas después de haber ingerido un alimento contaminado.

Su duración se prolonga entre uno y cuatro días. Mayor gravedad tiene los efectos de otras enfermedades emergentes asociadas a los alimentos, como la infección que transmite la bacteria Escherichia coli OI57:H7, descrita por primera vez en 1982 y que es la mayor causa de diarreas hemorrágicas e insuficientes renales agudas. Suele estar asociada al consumo de carne de vaca y puede ser mortal si afecta a niños.

Otra de estas infecciones de nuevo cuño es la Listeria monocytogenes, que puede provocar abortos en mujeres embarazas o hacer que los fetos nazcan muertos; y, en niños o personas con los sistemas inmunológicos debilitados, causar septicemia, envenenamiento en sangre y meningitis. Esta enfermedad suele afectar a alimentos que han sido congelados durante mucho tiempo, como el queso o los productos cárnicos, puesto que la bacteria que lo transmite puede crecer a bajas temperaturas.

Vacaciones aguadas
Un viaje a un país exótico es una de las opciones a la que dedicar los días de descanso del cerano. Pero, en mucho de estos lugares, las condiciones de salubridad del agua corriente o de los alimentos pueden ocasionar problemas. El más recurrente es el de las diarreas que en ocasiones se ven acompañadas de signos de mayor gravead, como pérdida importante de peso, fiebre alta, deshidratación o debilidad. Uno de los trastornos diarreicos más comunes es el síndrome de la disentería o colitis agudas. La enfermedad se asocia con síntomas desagradables como cólicos severos con heces poco abundantes, claras y sangrientas, acompañados en ocasiones con fiebres. Otro trastorno importante de este tipo es la diarrea hidroelectrolítica, que puede aparecer durante el viaje o justo después de la vuelta. Los síntomas son una diarrea hídrica abundante, a veces acompañada de fiebres o vómitos. El síndrome de la malabsorción es otra de las dolencias que puede aparecer por la utilización de agua contaminada y presenta una alteración general debida a la colonización de la mucosa del intestino delgado por enterobacterias, además de heces abundantes. En enfermos con inmunodepresión, la gravedad uede ser mayor.

Fuente: Expansión
05.08.05

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