Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
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Temporada alta de las
intoxicaciones alimentarias
Las altas
temperaturas del verano favorecen el desarrollo de los microbios
responsables de las infecciones alimentarias. La salmonelosis no es la
única ni la más grave de estas enfermedades
La seguridad alimentaria
en los meses de verano es un perpetuo quebranto de cabeza para las
autoridades sanitarias. La llegada de las altas temperaturas favorece
el desarrollo de los microorganismos causantes de enfermedades
derivadas del mal estado de los alimentos.
La salmonelosis, que en
los últimos días ha afectado a más de 2.000 personas en España pro
consumo de pollo envasado, es la dolencia más habitual. Se asocia
normalmente al consumo de huevos y sus derivados, pero, como se ha visto
estos días, también suele estar presente el el pollo, pescado y
productos lácteos. Por ejemplo, en 1994, Estados Unidos sufrió una
epidemia de salmonelosis que afectó a 224.000 personas. La contaminación
se produjo por el consumo de helados pasteurizados que habían sido
transportados en camiones que antes fueron utilizados para huevos no
pasteurizados que contenían la bacteria de la salmonelosis.
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En la gran mayoría de los
casos, contraer la salmonelosis no entraña una especial gravedad, pero
sí puede serlo para algunas personas, como el anciano fallecido tras
haber consumido pollo contaminado. "La salomonelosis no es
una enfermedad grave en pacientes normales, pero puede tener gravedad en
pacientes enfermos, inmunodeprimidos o muy mayores, como le ha pasado a
este paciente de 90 años", afirma Manuel Cervera, gerente de la Agencia
Valenciana de Salud. A pesar de ello, esta enfermedad se ha convertido
en un problema de salud pública en las dos últimas décadas: según datos
de 2002, la salmonelosis afecta cada año a más de 160.000 personas en la
UE, y de ellas unas 200 mueren a causa de la enfermedad. En conjunto,
supone un gasto de 2.800 millones de euros al año en la UE.
Enfermedades
"emergentes"
Los síntomas de la
salmonelosis son diarreas, vómitos, dolor abdominal, fiebre y dolor de
cabeza, y aparecen entre las 12 y las 36 horas después de haber ingerido
un alimento contaminado.
Su duración se
prolonga entre uno y cuatro días. Mayor gravedad tiene los efectos de
otras enfermedades emergentes asociadas a los alimentos, como la
infección que transmite la bacteria Escherichia coli OI57:H7, descrita
por primera vez en 1982 y que es la mayor causa de diarreas hemorrágicas
e insuficientes renales agudas. Suele estar asociada al consumo de carne
de vaca y puede ser mortal si afecta a niños.
Otra de estas infecciones
de nuevo cuño es la Listeria monocytogenes, que puede provocar abortos
en mujeres embarazas o hacer que los fetos nazcan muertos; y, en niños o
personas con los sistemas inmunológicos debilitados, causar septicemia,
envenenamiento en sangre y meningitis. Esta enfermedad suele afectar a
alimentos que han sido congelados durante mucho tiempo, como el queso o
los productos cárnicos, puesto que la bacteria que lo transmite puede
crecer a bajas temperaturas.
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Vacaciones aguadas |
| Un viaje a un país exótico es
una de las opciones a la que dedicar los días de descanso del
cerano. Pero, en mucho de estos lugares, las condiciones de
salubridad del agua corriente o de los alimentos pueden
ocasionar problemas. El más recurrente es el de las diarreas que
en ocasiones se ven acompañadas de signos de mayor gravead, como
pérdida importante de peso, fiebre alta, deshidratación o
debilidad. Uno de los trastornos diarreicos más comunes es el
síndrome de la disentería o colitis agudas. La enfermedad se
asocia con síntomas desagradables como cólicos severos con heces
poco abundantes, claras y sangrientas, acompañados en ocasiones
con fiebres. Otro trastorno importante de este tipo es la
diarrea hidroelectrolítica, que puede aparecer durante el viaje
o justo después de la vuelta. Los síntomas son una diarrea
hídrica abundante, a veces acompañada de fiebres o vómitos. El
síndrome de la malabsorción es otra de las dolencias que puede
aparecer por la utilización de agua contaminada y presenta una
alteración general debida a la colonización de la mucosa del
intestino delgado por enterobacterias, además de heces
abundantes. En enfermos con inmunodepresión, la gravedad uede
ser mayor. |
Fuente: Expansión
05.08.05
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