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Jueves, 18 de agosto de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Un gran descubrimiento: el Museo Naval

Un recorrido histórico por la trayectoria marítima española cuyo origen se remonta a 1843, año en el que fue inaugurado por la Reina Isabel II, y que salvaguarda del “naufragio” la labor de grandes navegantes como Magallanes, y Elcano, Cristóbal Colón, Álvaro de Bazán…

 

La larga historia de la Armada española está fielmente reflejada en el Museo Naval, donde se conservan objetos, restos, maquetas y documentos de la historia marinera de España desde su fundación por los Reyes Católicos hasta nuestros días. De las carabelas del Descubrimiento a los destructores de la Segunda Guerra Mundial. De las goletas de los mercaderes mediterráneos a las gavias de los piratas micronesios. Imágenes, objetos e historias de los intrépidos marinos españoles que recorrieron el mundo en busca de riquezas y posesiones. Las aventuras de estrategas, descubridores de nuevos mundos y las rutas que abrieron en sus navegaciones. Juan de la Cosa, Magallanes, Juan Sebastián Elcano, Cristóbal Colón, Álvaro de Bazán, Alejandro Malaspina…

En el museo se exhiben fondos históricos de la Armada desde la época de los Reyes Católicos has el reinado de Fernando VII, así como maquetas, lienzos y otros documentos de la historia reciente. Hay una sala para exposiciones temporales.

Carta Valiosa

De la rica colección cartográfica del Museo se encuentra expuesta la Carta de Juan de la Cosa, la pieza más valiosa con que cuenta, de 1500 y que supone la representación de América más antigua que se conoce. Se muestra también el portulano de Mateo de Prunes de 1463 , en pergamino, representado el Mediterráneo y el Atlas de Diego Homen de 1561.

Entre los objetos expuestos abundan, como es lógico, los instrumentos de navegación: ballestillas, astrolabios, quintantes y sextantes, elementos de diferentes épocas utilizados para determinar la altura de los astros sobre el horizonte: cronómetros de gran precisión, medios fundamentales para el cálculo de la longitud, ampolletas de los siglos XVIII y XIX para la medición del tiempo a bordo, cuadrantes, correderas, escandallos, niveles…

Por primera vez, se puede contemplar la magnifica colección de óleos d marinas y combates navales del siglo XVII que hasta ahora se encontraba dispersa en diferentes dependencias de la Armada.

El resto de las pinturas expuestas representan navíos, combates navales o acontecimientos marítimos, además de los retratos de reyes, navegantes y generales de la Armada más distinguidos, todo de los siglos XVIII y XIX, pintura y acuarelas debidas a los pinceles de Monleón, Cortellini, Brugada, Calleja, Rana, Hernández, Amores o Telco, entre otros.

Foto: La Razón
El museo alberga también ballestas, así como la reproducción de la espada de Álvaro de Bazán

Con todo, lo más vistoso es la colección de modelos de barcos de diferentes épocas, aunque el siglo XVIII está representado con mayor amplitud. Son modelos que en su casi totalidad fueron construidos al mismo tiempo que el barco al que representan.

Entre ellos destacan por su belleza y valor representativo e histórico el de la Santa María, la fragata “Diana”, el navío “Rayo”, el “San Juan Nepomuceno”, sobresaliendo entre todos el galeón flamenco regalado a Felipe II en 1593 por una delegación de los Países Bajos que acudió a visitarle. Asimismo, cuenta con una importante colección de armas de diferentes épocas y procedencias, así como de objetos personales de personajes ilustres.

Si la parte visible del Museo es rica, no lo es menos la reservada a investigadores y lectores de sus fondos bibliográficos. Consta la biblioteca de más de 15.000 volúmenes, sin contar la espléndida colección de publicaciones periódicas, nacionales y extranjeras, que tratan en su mayoría de Navegación, Astronomía, Geografía, Viajes y Descubrimientos. También debemos mencionar por su especial valor la serie de incunables y obras de los siglos XVI y XVII de las cuales posee ediciones de época publicadas en diferentes idiomas. Destaca la extraordinaria colección de libros de viajes del siglo XVIII cuyos grabados dan muestra del espíritu ilustrado de la época.

Diarios de Navegación

La sección de manuscritos asciende a unos 3.000 volúmenes, la mayor parte de ellos procedentes del antiguo Depósito Hidrográfico, otros fueron donados por los descendientes de aquellos que formaron la colección: algunos son documentos transferidos del Archivo General de Marina al Museo Naval y otros se han adquirido a coleccionistas y libreros. Desde la creación del Depósito Hidrográfico se recibieron allí los diarios de navegación y viajes, así como documentación original de observaciones astronómicas e hidrográficas, de estudios geográficos y aspectos diversos de otros países.

En el Depósito se elaboran, con estos elementos, las cartas, derroteros y demás obras que debían servir para la navegación y expediciones posteriores. Se conservaron también en el Depósito de las copias de documentos referentes a asuntos marítimos que acopiaron en diversos archivos Martín Fernández de Navarrete (1765-1844), Juan Sanz y de Barutell y José de Vargas Ponce (1760-1821).

Foto: La Razón
En la sala II se exhibe la empuñadura del bastón de mando del Marqués de la Victoria (1759)

 

Posteriormente, se incorporaron a la biblioteca del Museo otras colecciones: la Enrile, donada por los descendientes de Pascual de Futile y Alsedo (1722-1839), junto con mobiliario, armas y modelos de embarcaciones indígenas, la de Fernández Duro (1830-1908), entregada también por sus descendientes, la colección Cincúnegui, y la colección Mazarredo. A partir de 1958 se empezó a formar la colección con documentos dispersos procedentes del Archivo al de Marina o de adquisiciones. Actualmente, se está formando la colección González-Aller. Debemos destacar además la gran obre sobre la arquitectura naval del Marqués de la Victoria, así como el Diccionario Náutico de Rafael Monleón.

Atlas Grabados

Uno de los fondos documentales más valiosos es el cartográfico, que consta de 5.000 cartas manuscritas, y las de los siglos XVI al XIX, levantadas por oficiales y pilotos de la Armada en las costas de América, Filipinas y Océano Pacífico, además de las españolas. Destacan asimismo 500 atlas, en su mayoría grabados.

El vestíbulo principal del museo está dedicado a las personalidades que, desde Isabel II, han tenido una especial vinculación con la historia de la institución. La sala I esta dedicada a la Marina del siglo XV. Cuenta con dos retratos notables de los Reyes Católicos, así como artillería u modelos de embarcaciones de la época. Es de destacar el modelo del siglo X de una embarcación normanda con su construcción en tingladillo.

La sala II, presidida por el óleo que representa la visión del Papa San Pío V sobre la batalla de Lepanto, alberga la historia de los siglos XVI y XVII. Notable colección de óleos de marinas y combates navales del siglo XVII, así como el modelo de galeón flamenco regalado a Felipe II en 1593 por una delegación de los Países Bajos que acudió a visitarle, y el montante bendito de Don Juan de Austria que San Pío V le concedió tras la batalla de Lepanto.

Guerra de Sucesión

En la sala III se exhiben modelos navales, pinturas y grabados que representan acontecimientos marítimos relacionados con la Guerra de Sucesión a la Corona Española (1702-1714) además de los retratos de los generales de la Armada y Secretarios de Marina más distinguidos. Una mesa de maniobras ideada por el Marqués de la Victoria, cuyo bastón de mando también se exhibe y la maqueta de un galeón flamenco del siglo XVI.

Asimismo, en la sala IV –continuación de la anterior- se exponen óleos de acciones navales, retratos, modelos de navíos, una colección de armas de la época, medallística naval y una serie de objetos pertenecientes a don Juan J. Navarro de Viana (1687-1772), figura destacada de la Armada, tanto por sus hechos como por sus aportaciones al a táctica y construcción naval. Destaca la mesa ideada por él para adiestramiento de los comandantes de navío de su escuadra en evoluciones y movimientos de táctica naval.

El contenido de la sala dedicada a los reinados de Carlos III y Carlos IV resalta las campañas navales en la confrontación de la Gran Bretaña durante la segunda mitad del siglo XVIII, realizados por Cortellini, basados en pianos del constructor inglés Chapman. Notables óleos de Antonio de Brugada y Rafael Monleón sobre acciones navales y retratos de marinos de la época, destacando el de José de Mazarredo, por Bellier.

A su vez, la sala VI está concebida para la exhibición temporal de los fondos patrimoniales del Museo Naval que normalmente no se exponen al público. También se utiliza para actos culturales de relieve.

En la séptima sala destaca una notable representación iconográfica de los jefes que más se distinguieron en el combate, así como objetos personales de Federico Gravina (sombrero, bastón de mando, espada y banda de Carlos III). Se exhibe como reliquia la insignia que hizo durante la acción a bordo de su capitanía, el navío Príncipe de Asturias.

Banderas con historia

Entre la colección de recuerdos de la Guerra de la Independencia (1808-1814), hay que destacar la bandera del navío francés L’Atlas junto con su águila, único ejemplar que se conserva de los entregados por Napoleón a los navíos franceses antes de Trafalgar; se exhiben, además, banderas de Infantería de Marina con la Cruz de Tolosa, una mexicana apresada a una fragata y otra francesa del navío Herbs, así como la espada del Príncipe heredero de los Países Bajos entregada al General y marino Van Halen (1788-1864). Tienen gran interés los retratos de Fernando VII, por Vicente López, y de don Juan Ruiz de Apocada (1754-1835), Conde de Venadito, por Esquivel.

A su vez, la sala VIII está dedicada, de forma fundamental, al os descubrimiento s y expediciones españolas, con la especial realce de sus protagonistas, durante los siglos XV al XVIII. Instrumentos náuticos, astronómicos, así como dos globos, uno terrestre y otro de la esfera celeste obras e Coronelli.

En la sala dedicada a las Ciencias Náuticas (IX), se expone una notable colección de instrumentos científicos y astronómicos de los siglos XVI al XIX, y retratos de las principales figuras españolas de la Marina científica, así como un muestrario de algunas producciones cartográficas de las 7.000 que asesora el Museo. Cabe nombrar la colección de astrolabios encabezada por el de Miguel Coignet, matemático y cosmógrafo flamenco del s.XVI, uno de los tres que se conservan, y el fanal de la galera La Loba, capitana de Álvaro de Bazán en Lepanto.

En definitiva, un museo en el que no cabe la totalidad de la dilatada historia naval española pero que ayude al visitante a hacerse una idea de la grandeza de la Armada Invencible, la audacia de los navegantes renacentistas que abrieron nuevas rutas, circunnavegaron el mundo por primera vez y descubrieron un nuevo continente. Los secretos y la evolución de la construcción naval. Las claves de la navegación, la historia del poderío militar sobre los mares, que tantas veces ha escrito la historia de las naciones. Todo en una magnífica exposición abierta al público de forma permanente y gratuita.

Fuente: La Razón
28.07.05

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