Un
gran descubrimiento: el Museo Naval
Un recorrido
histórico por la trayectoria marítima española cuyo origen se remonta a
1843, año en el que fue inaugurado por la Reina Isabel II, y que
salvaguarda del “naufragio” la labor de grandes navegantes como
Magallanes, y Elcano, Cristóbal Colón, Álvaro de Bazán…
La larga historia de la Armada
española está fielmente reflejada en el Museo Naval, donde se conservan
objetos, restos, maquetas y documentos de la historia marinera de España
desde su fundación por los Reyes Católicos hasta nuestros días. De las
carabelas del Descubrimiento a los destructores de la Segunda Guerra
Mundial. De las goletas de los mercaderes mediterráneos a las gavias de
los piratas micronesios. Imágenes, objetos e historias de los intrépidos
marinos españoles que recorrieron el mundo en busca de riquezas y
posesiones. Las aventuras de estrategas, descubridores de nuevos mundos
y las rutas que abrieron en sus navegaciones. Juan de la Cosa,
Magallanes, Juan Sebastián Elcano, Cristóbal Colón, Álvaro de Bazán,
Alejandro Malaspina…
En el museo se exhiben fondos históricos de la Armada desde la época de
los Reyes Católicos has el reinado de Fernando VII, así como maquetas,
lienzos y otros documentos de la historia reciente. Hay una sala para
exposiciones temporales.
Carta Valiosa
De la rica colección cartográfica del
Museo se encuentra expuesta la Carta de Juan de la Cosa, la pieza más
valiosa con que cuenta, de 1500 y que supone la representación de
América más antigua que se conoce. Se muestra también el portulano de
Mateo de Prunes de 1463 , en pergamino, representado el Mediterráneo y
el Atlas de Diego Homen de 1561.
Entre los objetos expuestos abundan, como es lógico, los instrumentos de
navegación: ballestillas, astrolabios, quintantes y sextantes, elementos
de diferentes épocas utilizados para determinar la altura de los astros
sobre el horizonte: cronómetros de gran precisión, medios fundamentales
para el cálculo de la longitud, ampolletas de los siglos XVIII y XIX
para la medición del tiempo a bordo, cuadrantes, correderas,
escandallos, niveles…
Por primera vez, se puede contemplar la magnifica colección de óleos d
marinas y combates navales del siglo XVII que hasta ahora se encontraba
dispersa en diferentes dependencias de la Armada.
El resto de las pinturas expuestas representan navíos, combates navales
o acontecimientos marítimos, además de los retratos de reyes, navegantes
y generales de la Armada más distinguidos, todo de los siglos XVIII y
XIX, pintura y acuarelas debidas a los pinceles de Monleón, Cortellini,
Brugada, Calleja, Rana, Hernández, Amores o Telco, entre otros.
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El museo alberga también
ballestas, así como la reproducción de la espada de Álvaro
de Bazán |
Con todo, lo más vistoso es la
colección de modelos de barcos de diferentes épocas, aunque el siglo
XVIII está representado con mayor amplitud. Son modelos que en su casi
totalidad fueron construidos al mismo tiempo que el barco al que
representan.
Entre ellos destacan por su belleza y valor representativo e histórico
el de la Santa María, la fragata “Diana”, el navío “Rayo”, el “San Juan
Nepomuceno”, sobresaliendo entre todos el galeón flamenco regalado a
Felipe II en 1593 por una delegación de los Países Bajos que acudió a
visitarle. Asimismo, cuenta con una importante colección de armas de
diferentes épocas y procedencias, así como de objetos personales de
personajes ilustres.
Si la parte visible del Museo es rica, no lo es menos la reservada a
investigadores y lectores de sus fondos bibliográficos. Consta la
biblioteca de más de 15.000 volúmenes, sin contar la espléndida
colección de publicaciones periódicas, nacionales y extranjeras, que
tratan en su mayoría de Navegación, Astronomía, Geografía, Viajes y
Descubrimientos. También debemos mencionar por su especial valor la
serie de incunables y obras de los siglos XVI y XVII de las cuales posee
ediciones de época publicadas en diferentes idiomas. Destaca la
extraordinaria colección de libros de viajes del siglo XVIII cuyos
grabados dan muestra del espíritu ilustrado de la época.
Diarios de Navegación
La sección de manuscritos asciende a unos 3.000 volúmenes, la mayor
parte de ellos procedentes del antiguo Depósito Hidrográfico, otros
fueron donados por los descendientes de aquellos que formaron la
colección: algunos son documentos transferidos del Archivo General de
Marina al Museo Naval y otros se han adquirido a coleccionistas y
libreros. Desde la creación del Depósito Hidrográfico se recibieron allí
los diarios de navegación y viajes, así como documentación original de
observaciones astronómicas e hidrográficas, de estudios geográficos y
aspectos diversos de otros países.
En el Depósito se elaboran, con estos elementos, las cartas, derroteros
y demás obras que debían servir para la navegación y expediciones
posteriores. Se conservaron también en el Depósito de las copias de
documentos referentes a asuntos marítimos que acopiaron en diversos
archivos Martín Fernández de Navarrete (1765-1844), Juan Sanz y de
Barutell y José de Vargas Ponce (1760-1821).
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En la sala II se exhibe la
empuñadura del bastón de mando del Marqués de la Victoria
(1759) |
Posteriormente, se incorporaron a la
biblioteca del Museo otras colecciones: la Enrile, donada por los
descendientes de Pascual de Futile y Alsedo (1722-1839), junto con
mobiliario, armas y modelos de embarcaciones indígenas, la de Fernández
Duro (1830-1908), entregada también por sus descendientes, la colección
Cincúnegui, y la colección Mazarredo. A partir de 1958 se empezó a
formar la colección con documentos dispersos procedentes del Archivo al
de Marina o de adquisiciones. Actualmente, se está formando la colección
González-Aller. Debemos destacar además la gran obre sobre la
arquitectura naval del Marqués de la Victoria, así como el Diccionario
Náutico de Rafael Monleón.
Atlas Grabados
Uno de los fondos documentales más
valiosos es el cartográfico, que consta de 5.000 cartas manuscritas, y
las de los siglos XVI al XIX, levantadas por oficiales y pilotos de la
Armada en las costas de América, Filipinas y Océano Pacífico, además de
las españolas. Destacan asimismo 500 atlas, en su mayoría grabados.
El vestíbulo principal del museo está dedicado a las personalidades que,
desde Isabel II, han tenido una especial vinculación con la historia de
la institución. La sala I esta dedicada a la Marina del siglo XV. Cuenta
con dos retratos notables de los Reyes Católicos, así como artillería u
modelos de embarcaciones de la época. Es de destacar el modelo del siglo
X de una embarcación normanda con su construcción en tingladillo.
La sala II, presidida por el óleo que representa la visión del Papa San
Pío V sobre la batalla de Lepanto, alberga la historia de los siglos XVI
y XVII. Notable colección de óleos de marinas y combates navales del
siglo XVII, así como el modelo de galeón flamenco regalado a Felipe II
en 1593 por una delegación de los Países Bajos que acudió a visitarle, y
el montante bendito de Don Juan de Austria que San Pío V le concedió
tras la batalla de Lepanto.
Guerra de Sucesión
En la sala III se exhiben modelos navales, pinturas y grabados que
representan acontecimientos marítimos relacionados con la Guerra de
Sucesión a la Corona Española (1702-1714) además de los retratos de los
generales de la Armada y Secretarios de Marina más distinguidos. Una
mesa de maniobras ideada por el Marqués de la Victoria, cuyo bastón de
mando también se exhibe y la maqueta de un galeón flamenco del siglo XVI.
Asimismo, en la sala IV –continuación de la anterior- se exponen óleos
de acciones navales, retratos, modelos de navíos, una colección de armas
de la época, medallística naval y una serie de objetos pertenecientes a
don Juan J. Navarro de Viana (1687-1772), figura destacada de la Armada,
tanto por sus hechos como por sus aportaciones al a táctica y
construcción naval. Destaca la mesa ideada por él para adiestramiento de
los comandantes de navío de su escuadra en evoluciones y movimientos de
táctica naval.
El contenido de la sala dedicada a los reinados de Carlos III y Carlos
IV resalta las campañas navales en la confrontación de la Gran Bretaña
durante la segunda mitad del siglo XVIII, realizados por Cortellini,
basados en pianos del constructor inglés Chapman. Notables óleos de
Antonio de Brugada y Rafael Monleón sobre acciones navales y retratos de
marinos de la época, destacando el de José de Mazarredo, por Bellier.
A su vez, la sala VI está concebida para la exhibición temporal de los
fondos patrimoniales del Museo Naval que normalmente no se exponen al
público. También se utiliza para actos culturales de relieve.
En la séptima sala destaca una notable representación iconográfica de
los jefes que más se distinguieron en el combate, así como objetos
personales de Federico Gravina (sombrero, bastón de mando, espada y
banda de Carlos III). Se exhibe como reliquia la insignia que hizo
durante la acción a bordo de su capitanía, el navío Príncipe de
Asturias.
Banderas con historia
Entre la colección de recuerdos de la Guerra de la Independencia
(1808-1814), hay que destacar la bandera del navío francés L’Atlas junto
con su águila, único ejemplar que se conserva de los entregados por
Napoleón a los navíos franceses antes de Trafalgar; se exhiben, además,
banderas de Infantería de Marina con la Cruz de Tolosa, una mexicana
apresada a una fragata y otra francesa del navío Herbs, así como la
espada del Príncipe heredero de los Países Bajos entregada al General y
marino Van Halen (1788-1864). Tienen gran interés los retratos de
Fernando VII, por Vicente López, y de don Juan Ruiz de Apocada
(1754-1835), Conde de Venadito, por Esquivel.
A su vez, la sala VIII está dedicada, de forma fundamental, al os
descubrimiento s y expediciones españolas, con la especial realce de sus
protagonistas, durante los siglos XV al XVIII. Instrumentos náuticos,
astronómicos, así como dos globos, uno terrestre y otro de la esfera
celeste obras e Coronelli.
En la sala dedicada a las Ciencias Náuticas (IX), se expone una notable
colección de instrumentos científicos y astronómicos de los siglos XVI
al XIX, y retratos de las principales figuras españolas de la Marina
científica, así como un muestrario de algunas producciones cartográficas
de las 7.000 que asesora el Museo. Cabe nombrar la colección de
astrolabios encabezada por el de Miguel Coignet, matemático y cosmógrafo
flamenco del s.XVI, uno de los tres que se conservan, y el fanal de la
galera La Loba, capitana de Álvaro de Bazán en Lepanto.
En definitiva, un museo en el que no cabe la totalidad de la dilatada
historia naval española pero que ayude al visitante a hacerse una idea
de la grandeza de la Armada Invencible, la audacia de los navegantes
renacentistas que abrieron nuevas rutas, circunnavegaron el mundo por
primera vez y descubrieron un nuevo continente. Los secretos y la
evolución de la construcción naval. Las claves de la navegación, la
historia del poderío militar sobre los mares, que tantas veces ha
escrito la historia de las naciones. Todo en una magnífica exposición
abierta al público de forma permanente y gratuita.
Fuente: La Razón
28.07.05