El
Cougar carecía de sistemas de defensa antimisiles
Fuentes militares
aseguran que no tenía radar alertador ni sensores de identificación de
proyectiles
Mientras se barajan las
diversas causas que pudieron llevar a los diecisiete militares españoles
a perder la vida en Afganistán, fuentes militares indicaron a este
periódico que si se confirmase la posibilidad de un ataque, que ayer era
la hipótesis menos probable, se debe ría considerar el hecho de que los
Cougar del Ejército de Tierra desplazados a Afganistán carecen de
determinadas medidas de defensa y prevención necesarias en una situación
de ataque directo, algo que en numerosas ocasiones han reclamado los
responsables de estas unidades, especialmente en el momento en que son
destinadas a un teatro de operaciones en el que existen riesgos elevados
de confrontación u hostilidades por parte de la población local.
El Cougar del Ejército de
Tierra, según relataron estas fuentes, no tenía ni radar alertador ni
sensor de infrarrojos para detectar un proyectil lanzado contra el
aparato. El radar alertador avisa al piloto cuando recibe la frecuencia
de un lanzamisiles que trata, a través de su propio radar, de localizar
y fijar la posición de un aparato en el aire. El sensor de infrarrojos
detecta por su parte la presencia de un láser con el que el lanzamisiles
fija el objetivo antes de disparar el proyectil.
Bengalas y «chaff».
Si se da cualquiera de las dos situaciones, o ambas, y el aparato tiene
estos sistemas funcionando, automáticamente se disparan las
contramedidas de defensa, que en este tipo de helicópteros son dos:
bengalas y «chaff», ambos de distracción de los sistemas de ataque del
misil cuyo objetivo es cambiar el rumbo del misil. Las bengalas crean
una fuente de calor que distrae a un misil que se guíe por el calor que
desprende una aeronave de cualquier tipo, aunque carecen de efectividad
en el supuesto de que el proyectil sea dirigido por medio de un láser,
ya que este fija el objetivo y no se guía por otras circunstancias. En
este segundo supuesto, el del láser, el segundo sistema sí que funciona,
ya que el «chaff» consiste en multitud de fibras de cristal recubiertas
de aluminio y silica que se lanzan desde la aeronave y se dispersan,
interfiriendo la señal del radar enemigo y del láser, de manera que se
desvía así el proyectil del objetivo fijado por éste. Las mismas fuentes
no pudieron precisar si el aparato llevaba bengalas y «chaff», aunque en
todo caso, al no tener las contramedidas de seguridad deberían lanzarse
manualmente, lo cual reduce notablemente las posibilidades de éxito.
De los cinco
helicópteros Cougar que se encuentran actualmente en Afganistán, los
tres del Ejército de Tierra carecen de estos sistemas, mientras que los
dos que tiene el Ejército del Aire, pertenecientes al Servicio Aéreo de
Rescate, sí los poseen. Por tanto, si la hipótesis del ataque se
confirmase, aunque las últimas informaciones reduzcan esta posibilidad,
se plantearía que el helicóptero habría sido atacado bien con un misil
Sam-7 de procedencia rusa o con un Stinger de fabricación americana que
no habría podido ser contrarrestado.
A pesar de esta
carencia, las mismas fuentes indican que de todos modos, dadas las
características del vuelo que realizaba el Cougar, el impacto hubiese
sido muy difícil de evitar aunque tuviera los sistemas plenamente
operativos.
El helicóptero realizaba
un vuelo táctico, a muy baja cota (entre tres y diez metros del suelo),
y a una velocidad elevada, superior a los doscientos kilómetros por
hora. Por tanto, argumentan estas fuentes, un misil lanzado desde el
suelo a tan poca distancia habría impactado dado el escaso tiempo que
transcurriría entre el lanzamiento y el impacto contra el aparato y las
contramedidas de protección no hubieran saltado a tiempo de «distraer»
al proyectil.
| Las
preguntas sin respuesta del Cougar |
| ¿Sabían
que en esa zona podía soplar fuerte viento ? ¿Era suficiente el
blindaje de los depósitos y los asientos?
La muerte de los 17 soldados
españoles en Afganistán ha generado dudas de todo tipo. Un
sinfín de preguntas que todavía no han obtenido respuesta son
las que rodean a este ¿accidente o ataque?
Una de las causas que ha apuntado el Ministerio de Defensa es el
viento fuerte y racheado que azotaba el lugar. Entonces, ¿por
qué volaban tan cerca del suelo en una zona de posibles rachas
de viento? Conocían con certeza la región y sabían que se
hallaban en una zona de depresión entre cadenas montañosas. ¿Se
percatarían los soldados de que en el territorio que estaban
sobrevolando podía soplar viento con esas características?
El helicóptero volaba bajo, a una altura de entre tres y 10
metros.¿Podría ser ésta una forma que tenían de evitar el
posible ataque de un misil tipo Stinger? Este modelo de armas
necesitan algunos metros hasta su objetivo -más de lo que
podrían haberle separado del helicóptero- para poder armar la
cabeza explosiva del misil y alcanzar el blanco con efectividad.
Si la hipótesis del ataque enemigo cobrase fuerza como causa del
siniestro, los militares españoles, al volar tan bajo, ¿podrían
haber sido víctimas del fuego de armas no pesadas, de armas
ligeras, de fusiles de asalto tipo kalashnikov? O incluso de un
RPG. Este último es un lanzagranadas, un arma antitanque o
anticarro, pero que también se muestra eficaz contra una
aeronave que vuela a baja altura y a poca velocidad. Tal era la
situación del helicóptero siniestrado.
En el caso de haber sido atacados, la calidad de la aeronave
utilizada por los soldados españoles entra en juego. ¿No era
suficiente el blindaje que recubría los depósitos del
combustible y los asientos de los pilotos? ¿Pudo el posible
atacante disparar contra el rotor trasero del aparato? Es ésta
una zona especialmente vulnerable en un helicóptero, de tal
manera que un blanco en esa zona provoca el desequilibrio de la
aeronave y su posible caída.
En una zona tan abierta de espacios para poder esconderse, la
colocación del posible francotirador es otra de las incógnitas
que rodea esta tragedia. Si hay una población cercana a la zona,
podría dar lugar a que el asaltante hubiese salido y regresado a
esa localidad.
Fallecidos en accidente o ataque, lo que desempeñaban los
militares este fatídico día ¿era una simple rutina o se trataba
de una misión específica? ¿Estamos hablando de un entrenamiento
o de una labor de intervención? Parece muy posible pensar que,
al ir dos artilleros, los 15 soldados llevasen equipo completo
de combate; pero ¿para qué este tipo de indumentaria?
Una ecuación en la que se conjugasen la altura -entre tres y 10
metros-, el peso -¿cuánto combustible y carga llevaban a bordo
del helicóptero?- y la velocidad, nos daría la posibilidad de
calcular la distancia a la que, teóricamente, se iban a
desplazar.El resultado: sugerencias sobre el tipo de misión que
estaban desempeñando.
Al fin y al cabo, lo que tenemos son decenas de preguntas sin
respuesta. |
Fuente: La Razón
El Mundo
Belt Ibérica S.A.
18/08/2005
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