Seguridad de la
Información y Protección de Datos
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Engañados por los
mensajes cortos
Misteriosos SMS
sirven de cebo para dar de alta servicios de alerta de melodías,
logotipos u otro tipo de contenidos sin el consentimiento de los
usuarios. He aquí la más moderna versión del timo
Un simple mensaje de
respuesta con una palabra supone un gran disgusto a un buen puñado de
españoles. Halagados por misteriosos mensajes como "alguien que te
quiere tiene un mensaje para ti. Envía la palabra enterado al número
XXXX", estos ingenuos románticos responden sin saber que con ello ya
están firmando sentencias para ser timados.
El envío del mensaje a
ese número de cuatro o cinco dígitos les da de alta en un servicio de
alertas en el que reciben diariamente logotipos, melodías u otros
contenidos. Ayudados de la pasividad de los receptores, que no se
imaginan que pueden estar pagando por algo a lo que no son conscientes
de haberse suscrito, los timadores facturan día a día. Eso sí, con
límites: no más de 20 euros por cliente.

Los contratos que
cualquier empresa acuerda con las operadoras al adquirir número de
cuatro o cinco cifras exigen no cobrar más de esa cantidad al mes por
servicio de alertas, que al precio de 0,20 euros suponen tres mensajes
al día y cien al mes, suficiente para acabar con la paciencia de
cualquiera. Y lo han conseguido, porque las quejas se han multiplicado
entre finales de 2004 y principios de 2005.
Lo sabe bien Manuel
Tomás, director de la Asociación de Empresas de Servicios Móviles (AESAM),
que reúne a las compañías que legalmente gestionan el 80% de los
mensajes SMS que se producen en España. En su teléfono ha recibido nada
menos que 5.000 llamadas al mes de usuarios de Vodafone que se quejaban
mayoritariamente por estas alertas. Por eso ahora la preocupación ha
llevado a Tomás a fijar un código de conducta para las empresas que
ofrecen servicios a móviles. Entre sus exigencias está que haya un
teléfono 902 para reclamaciones. También que sólo las palabras alta o
alerta sirvan para empezar a recibir los contenidos.
Por eso en AESAM no
entienden muy bien cómo es posible que haya sido dado de alta un
servicio de alerta en el que se pide la palabra enterado para comenzar
el servicio. ¿Estarán las operadoras aprovechándose de la situación?. A
Eugenia Ribón, portavoz de la Confederación Española de Amas de Casa,
Consumidores y Usuarios (CEACCU), no le cabe la menor duda. "Las
operadoras están haciendo lobby en la Secretaría de Estado de
Telecomunicaciones par que esto no se frene porque se están lucrando.
"Sin duda, una dura acusación.
Las asociaciones creen
que no se quiere solucionar el problema.
Ribón piensa que la clave
está en una laguna del real decreto 424, que se aprobó el pasado 15 de
abril. Según sus datos, en esta norma se recoge que las operadoras se
harán cargo de los costes cuando un usuario decida darse de baja y no lo
haya conseguido a los 15 días de solicitarlo. Pero esta ley no afecta a
los mensajes cortos. Los receptores pueden aestar semanas recibiendo
mensajes y pagando por ellos in haberlo solicitado.
Por SMS enviado, las
operadoras ganan entren un 40% y un 45% de su coste. Lógicamente,
vigilan que el tráfico de sus redes respete los datos de los usuarios y
no sea cauce de fraudes. "Si observamos contenidos ilegales, podemos
cortar la conexión de quien los ofrece", dice un portavoz de Vodafone.

Pero lo peor de todo es
que mensajes como los que figuran sobre el montaje fotográfico adjunto
sacan de sus casillas a los usuarios. Para comprobarlo no hay más que
poner en Google la expresión "contra el fraude de los SMS". Entonces
encontrará una página web denominada
www.xataka.com en la que coinciden más de 70 comentarios de
receptores de este tipo de mensajes, algunos muy enfadados "Jamás he
pedido logos ni melodías ni nada de nada. ¿Qué base de datos tienen?
¿Qué información tienen de nosotros?", señala Antonio. "Me decían que me
habían recargado 500 SMS gratis. Me soplaron todo el saldo hasta que
llamé a mi operador para ver qué pasaba", dice María.
Un usuario no puede
saber qué empresa ofrece estos servicios.
¿Cómo acabar con estos
timos?. Tanto Eugenio Ribón como Rubén Sánchez, portavoz de la
Federación de Consumidores en Acción (FACUA), estiman que una traba
importante residen en no poder saber quién está detrás de los números de
cuatro o cinco cifras que engañan con estos contenidos. Lo mismo pasaba
hace unos años con los teléfonos que empezaban por 90 (906), y
ocurrieron fraudes escandalosos. Por ejemplo, a CEACCU llegaron facturas
de 9.000 euros porque alguien, en un hogar, se conectaba el tiempo que
hiciera falta a un número 90 para conseguir la PlayStation que le
ofrecían en un concurso.
Pero afortunadamente el
problema se solucionó. Los teléfonos 90 se convirtieron en 80, y hoy en
día puede saberse quién está detrás de estos números tecleándolos en la
página web de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT),
en su apartado de Numerción (Tarifas especiales). Pero no es posible
conocer quién se oculta tras un número de cuatro o cinco dígitos. Una
laguna más del real decreto 424. Ante esta falta de transparencia,
Eugenio Ribón y su asociación han decidido intentar cortar por lo sano.
En la tercera semana de junio, Ribón acudió a la Secretaría de Estado de
las Telecomunicaciones para solicitar que se revise el dichoso real
decreto y se inclyya a los SMS premium (mensajes cortos de valor añadido
por los que se cobra entre 0,30 euros y 1,20 euros más IVA) coom
sistemas de trarificación adicional.
Pero los portavoces de
las asociaciones de usuarios no son los únicos embarcados en la batalla
de los mensajes cortos. También lo está la Agencia de Protección de
Datos. Porque, además del engaño, hay que estudiar si las empresas que
envían estos mensajes infringen la Ley de la Sociedad de la Información
(LSSI) por enviar masivamente SMS a usuarios que no los solicitaron. Es
lo que los expertos denominan spam, que no sólo se produce a través del
correo electrónico. También en los móviles. Pues bien. el 10% de las
investigaciones abiertas en la actualidad de la Agencia de Protecciónde
Datos se refiere a spam en el móvil ¿saben cuántas había el año pasado?.
Cero.
Si a esto unimos que en
CEACCU las reclamaciones por mensajería crecen dentro de las quejas por
telecomunicaciones tarda menos que seis meses en encauzar su queja. Todo
un premio a la eficacia del ministerio dirigido por José Montilla.
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Bases de datos de 50.000 personas |
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Juan Salom, jefe de Delitos Telemáticos |
Miguel, un guardia civil de la
unidad de Delitos Telemáticos, no podía dar crédito a lo que
veía. A las diez de la mañana de un día a mita de enero, entraba
en el chalet sevillano desde el que se cometía uno de los
engaños más sonados en España, relacionado con el envío de
mensajes SMS. Y lo que veía en el salón, de la casa era dormitar
a cuatro chavales, y no precisamente por el duro estudio del día
anterior. Junto con sus padres y algunos colaboradores, llevaban
desde hacía unos meses enviando mensajes de forma masiva a miles
de números de teléfonos móviles. Ubicados en el sótano de la
casa, utilizaban 14 ordenadores conectados entre sí. Y lo hacían
pro la noche, ya que en ese momento era más barato mandar los
mensajes. Desde el sótano se repartían tres números iniciales de
móviles (606, por ejemplo) y pedían a un programa de ordenador
descargado de Internet que le creara aleatoriamente los seis
números restantes. Y entonces se inventaban mensajes del estilo
"hola, soy Ana. Envía un mensaje a (un número de cuatro cifras)
y te tocará un premio. A mí ya me ha tocado", y los enviaban
para ver si picaba alguien. Según informó la Guardia Civil,
llegaban a intercambiar con los que respondían hasta 14
mensajes, entre preguntas y respuestas y petición de datos
personales. Con los datos personales que les enviaban,
configuraron una base de datos de nada menos que 50.000
personas. Si consiguieron enviarle 14 mensajes a cada uno, se
embolsaron 700.000 euros, ya que este tipo de mensajes cuesta un
euro más IVA.
Alertada Vodafone y un
denunciante de A Coruña, la Guardia Civil acudió a Sevilla,
primero, para investigar si había infracción en la Ley de
Protección de Datos. Y segundo, para comprobar si había fraude
en los regalos que se ofrecían. La familiar detenida, que será
juzgada en A Coruña, asegura que no sabía que podía estar
infringiendo la ley. Pero la Guardia CIvil encontró pruebas que
parecen demostrar lo contrario |
Fuente: Capital
Junio de 2005