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Viernes, 19 de agosto de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Los tesoros de las Fuerzas Armadas

Un patrimonio único que recoge siglos de Historia de España

 

El afán conservador de los militares ha preservado un legado en el que no sólo tienen cabida armas y uniformes, sino edificios emblemáticos y obras de Goya y Benlliure.

Las Fuerzas Armadas españolas, algunas de cuyas unidades cuentan con 400 años a sus espaldas, no sólo son motivo de trifulcas políticas, no sólo actúan como embajadores de paz en países remotos y sobre todo, no sólo defienden a España con sus armas y sus hombres. Son, junto a todo esto, guardianes de la memoria y del legado histórico de nuestros antepasados. Los ejércitos y la Armada han actuado a lo largo de los siglos de Historia de España como auténticos y fieles conservadores de parte de esa trayectoria de un país con un pasado digno de recordarse.

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El afán de conservación de los militares y el cuidado que ponen en aquello que ha servido a sus antecesores ha llevado a España a reunir un patrimonio armamentístico, cultural e histórico que se ha convertido en referencia internacional inequívoca, compuesto n o sólo por edificios emblemáticos repartidos por toda la geografía española, sino también por armas, uniformes y documentos que forman parte de batallas y campañas que han cambiado el curso de nuestra historia.

RIQUEZA CULTURAL E HISTÓRICA

Desde cañones a cuadros de Goya, desde el sillón en el q murió el general Prim hasta el prototipo de submarino de Isaac Peral, pasando por esculturas con firmas de renombre, espadas de personajes como Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid o despachos completos de grandes militares, Defensa acoge bajo su amparo un patrimonio cultural sólo superado en España por el de la Iglesia.

Un breve recorrido por la geografía española y por algunos de sus edificios más significativos nos da una idea de la inmensidad cultural e histórica que conservan los ejércitos y la Armada. El Alcázar de Toledo, plaza emblemática durante la Guerra Civil, erigido tras la conquista de la ciudad por Alfonso VI en el año 1.085; el de Segovia, hoy de aspecto muy diferente al original, construido en el año 1.126;la Torre del Oro de Sevilla, levantada por los almohades y uno de los símbolos de la ciudad, que acoge un pequeños museo de la Armada; el Castillo de Villaviciosa de Odón o el fuerte de San Carlos en Palma de Mallorca. Todos ellos, y otros tantos ejemplos, bajo el cuidado y el amparo del Ministerio de Defensa, conservan en su interior y en sus muros capítulos imborrables del crecimiento de un país forjado en mil batallas.

A estos edificios que cada año son vistos por cientos de miles de turistas se unen en la capital los tres cuarteles generales, cerrados al publico pero ricos en historia y patrimonio.

El de Tierra, ubicado en la plaza de la Cibeles, en la esquina opuesta al emblemático edificio de Correos, es acogido por el Palacio de Buenavista, una construcción del siglo dieciocho en el que residió la Duquesa de Alba retratada por Goya y que hoy se oculta entre los grandes árboles del jardín que da a la calle Alcalá.

El de la Armada, cercano al anterior, data de los primeros años del siglo XX, y, si su fachada es llamativa, llena de detalles decorativos, su interior alcanza cotas de majestuosidad únicas en Madrid: No en vano está el despacho que Godoy tenía en el antiguo Ministerio de la Guerra, una obra maestra, o la escalera principal, otra joya arquitectónica que asciende en mármol dando un aspecto majestuoso a la entrada de un edificio situado en uno de los barrios mas ilustres de la capital.

El mas modernos de los tres, el Cuartel General del Aire, destaca por su arquitectura al mas puro estilo de El Escorial, lo que valió en su época el sobrenombre de “Monasterio del Aire”. Situado en la entrada norte de Madrid, se erigió a mediados del siglo XX sobre la antigua cárcel modelo, y por si excelente distribución y amplitud es deseado por mas de un foráneo, como el Ministerio de Asuntos Exteriores, como emplazamiento ideal para sus oficinas.

Tanto el Ejército de Tierra como el del Aire, además de la Armada, posee su propio Museo abierto al público, de imprescindible visita todos ellos. El del Ejército, en el mismo barrio que el Cuartel General de la Armada, se encuentra en los preámbulos de su mudanza definitiva a Toledo, donde se cambiará el concepto para un mejor entendimiento de la trascendencia que las piezas que contiene han tenido en la Historia de España. Este es el mas grande de los tres, un edificio digno en si mismo de ser visitado y es el que mas pieza contiene, llegando a reunir por ejemplo, centenares de cañones de todas las épocas y armas históricas de batallas igualmente trascendentales. De hecho, la Tizona, la espada del Cid, se encuentra entre sus muros junto al rey de Boabdil, aquel que perdió Granada. Junto a ellas ocupan un lugar destacado otros fondos como la tienda de campaña del emperador Carlos I, la artística escopeta de Espartero, y un largo etcétera.

Pero no se puede dejar de visitar en este recorrido el museo naval, en el propio cuartel de la Armada, interesantísimo compendio de la gloria naval de la Armada española. En su interior se pueden ver , además de pinturas muy destacadas, piezas históricas tales como una mesa de maniobras ideada y fabricada por el Marqués de la Victoria del siglo XVIII, o un estuche náutico construido en 1956 por Tobías de Wolckhmer para Felipe II. Junto a todas ellas, la carta de Juan de la Cosa, fechada en 1500 y que refleja como era el mundo ocho años después del descubrimiento de América por Cristóbal Colón.

Por último, el museo de aeronáutica y astronáutica, perteneciente al Ejército del Aire, junto a la base aérea de Cuatro Vientos, en el que, entre otros aviones se conserva un ejemplar original del C-19, el autogiro La Cierva, primera aeronave de alas giratorias que voló con éxito en el mundo, inventada por el joven ingeniero Juan de la Cierva.

GRANDES DESCONOCIDOS

Además de estos tres museos principales, en un nivel inferior encontramos multitud de pequeños museos, algunos de los cuales, como el de Farmacia Militar de Madrid son también muy interesantes de visitar.

Otros, como el museo específico de la Legión, en Ceuta, datan de hace mas de sesenta años y recogen la trayectoria de unidades históricas de los ejércitos a través de narraciones y objetos usados en sus diferentes proezas. Al igual que el de la Legión, encontramos ejemplos de fondos específicos de diversas unidades como las siete salas de la Academia General Militar de Zaragoza o el de la academia de Infantería de Toledo, en un edificio absolutamente único con vistas al perfil histórico de la ciudad imperial. Incluso la antes citada Torre del Oro del Sevilla acoge una pequeña colección de la Armada.

Pero no sólo existen museos y fortalezas como exponentes del patrimonio de Defensa. Una importante parte de este se encuadra dentro del patrimonio mueble, y es quizá donde encontramos las aportaciones de personajes más notables de nuestra historia. En el Cuartel General del Ejército de Tierra encontramos un retrato de Fernando VII pintado por Francisco de Goya. En el Cuartel General del Mando de Artillería Antiaérea también encontramos la pintura “El general Martínez Campos pasando revista al Regimiento Catorce Ligero de Artillería” del pintor militar más notable, José Cusach. Y en Valladolid, para obligatoria merece el grupo escultórico en bronce erigido por Mariano Benlliure en 1931 dedicado a la gloria del regimiento de Alcántara ante la puerta principal de la Academia de Caballería.

En lo referente a la arqueología industrial, menos prolífica en nuestro país, sí cabe destacar las fábricas militares de Trubia, Oviedo , Granada o Murcia.

Y por supuesto, la red de archivos de las Fuerzas Armadas comprende documentos únicos de reyes y grandes generales que aportan datos significativos de la Historia que de otro modo se habrían perdido.

Todo el planteamiento sistemático de la catalogación de los fondos muebles se hizo a raíz de la puesta en marcha en el Ejército de Tierra del Plan Norte en 1993. En los dos primeros años de funcionamiento del plan se catalogaron hasta 7.000 fondos. Se extensión a los tres ejércitos y al Órgano Central elevó esta cifra a los 60.000, que pueden llegar a 100.000 en la fecha de conclusión del plan, que se preveé para el 2008.

Fuente: La Razón
28.07.05

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