Seguridad
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Los fallos de seguridad
en las refinerías añaden tensión al mercado petrolero
El regulador de
EEUU acusa a BP de "fallos sistémicos" en sus plantas, tras una serie de
accidentes.
Las averías de la
compañía llegan después de que las refinerías operen al 95% de su
capacidad, frente al 75% de hace dos décadas. La fragilidad del sistema
refinero mundial, que está contribuyendo de manera significativa al
encarecimiento del petróleo, quedó ayer de relieve después de que BP, la
segunda mayor petrolera del mundo, fuese acusada de "fallos
sistémicos" en sus refinerías de EEUU. La dura reprimenda del
regulador a BP, la primera de este calado en ocho años, se produce
después de que las plantas de otras compañías en EEUU y Europa hayan
sufrido otros veinte accidentes en las últimas cuatro semanas. Los
expertos, que consideran ese número como anormal, creen que las
refinerías llevan demasiado tiempo operando a máxima capacidad para
tratar de cubrir la creciente demanda de gasolina y gasóleo, lo que está
provocando las averías.
El sistema refinero
trabaja actualmente por encima del 95% de su capacidad, frente al 75% de
los años ochenta. Para el mercado, los accidentes implican precios más
altos porque, por un lado, la producción de gasolina y gasóleo será
menor, lo que dificultará cubrir la demanda; por otro, que hay cuellos
de botella en el sector que requerirán dinero y tiempo para ser
resueltos. El crudo pasa factura La cadena de fallos en el sistema
refinero fue el principal factor detrás del encarecimiento del petróleo
la semana pasada. El West Texas Intermediate, el crudo de referencia en
EEUU, alcanzó un máximo histórico nominal de 67,1 dólares por barril; el
Brent, la referencia en Europa, subió hasta 66,6 dólares. La cotización
retrocedió ayer bruscamente debido a la toma de beneficios alrededor del
vencimiento de los contratos de opciones y las señales de que los
elevados precios están dañando el crecimiento y la inflación. Entre esas
señales, ayer destacaron el fuerte aumento del déficit comercial francés
o el repunte de los precios industriales en EEUU. El crudo West Texas
Intermediate cerró con una caída de 2,53 dólares, hasta 63,55 dólares
por barril, mientras que el Brent cedió 2,44 dólares, hasta 62,64
dólares. Pero los expertos creen que se trata de una corrección y que
el crudo está firmemente asentado alrededor de los 60-65 dólares por
barril.

Ese análisis quedó
reforzado por la alerta de la OPEP, que ayer advirtió de que el mercado
estará más tenso de lo inicialmente previsto este invierno debido a que
la demanda sigue fuerte y la no-OPEP crecerá menos de lo previsto. El
cártel adelantó que el suministro de los países más industrializados,
que bombean el 25% de la producción mundial, sufrirá este año la mayor
caída de la historia. Entre estos, se encuentran EEUU, Reino Unido o
Noruega. Para compensar, el cártel deberá bombear más, lo que erosionará
su capacidad de producción excedentaria. Los analistas creen que eso
sostendrá la cotización. La OPEP estima que deberá suministrar 100.000
barriles al día (b/d) más de lo previsto en el cuarto trimestre del año,
hasta alcanzar 30,5 mb/d, y otros 400.000 b/d más de lo calculado en el
primer trimestre de 2006. Los problemas de las refinerías también
podrían apoyar la cotización. Los fallos en BP suponen, según el
regulador, "un peligro inmediato que tiene el potencial de causar
daños a no ser que sean rectificados de inmediato". La investigación
del regulador se inició a raíz del accidente de la planta de BP en
Texas, el pasado 15 de marzo, en la que murieron quince personas.
"En conjunto, los
hechos apuntan a fallos sistémicos en la toma de decisiones, la
supervisión [de las medidas] de seguridad y la cultura de seguridad",
dijo Carolyn Merrit, la presidenta del regulador. BP, que ocupa el
cuarto lugar en el ranking de refino en EEUU, aceptó la propuesta del
regulador de crear una comisión independiente que examine la seguridad
en sus cuatro grandes refinerías norteamericanas. ExxonMobil,
ConocoPhillips, Valero, Shell y Premcor también han sufrido accidentes
en las últimas semanas en plantas de EEUU o Europa. BP posee una
refinería en España, ubicada en Castellón. Los portavoces de la compañía
no se encontraban disponibles para comentar la política de seguridad de
esa planta. Pág. 2 editorial "Los hechos apuntan a fallos en la
cultura de seguridad", dice el regulador de Estados Unidos La OPEP
prevé un mercado de petróleo más tenso de lo previsto a partir de este
invierno.
Fuente: Expansión
18/08/2005