Belt Ibérica S.A. Analistas de Prevención

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Viernes, 19 de agosto de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Dos versiones opuestas para un mismo siniestro

Tres días después de la caída del helicóptero con los 17 soldados españoles aún no hay una conclusión definitiva sobre si fue un accidente o un ataque

 

La presencia en el mismo lugar del siniestro del Cougar y las primeras valoraciones de los expertos que le han acompañado hasta Afganistán, hacen pensar al ministro de Defensa, José Bono, que la tragedia se se debió a un accidente provocado por el fuerte viento en la zona

La hipótesis del accidente   La hipótesis del ataque
 

Pulsar sobre las imágenes para ampliar

Cada minuto que pasa, los responsables del Ministerio se inclinan más por la hipótesis de que un golpe de viento provocó el impacto del tren de aterrizaje contra el suelo y la posterior colisión, cincuenta metros después, del aparato. Además creen que la misma causa afectó al segundo Cougar, que se vio así obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en una zona próxima, resultando también dañado.

Es una posibilidad, aunque el propio ministro no quiere descartar totalmente la hipótesis del ataque desde el suelo. Y si el ministro no quiere descartar esta hipótesis, dado que las investigaciones realizadas hasta el momento se basan únicamente en una primera aproxi- mación visual al terreno y al aparato siniestrado, los militares consultados por este periódico siguen mostrando su convicción de que el suceso se debió a un ataque.

A partir de esta duda, accidente o ataque, surgen una serie de incógnitas de necesaria respuesta.

El segundo helicóptero.- Éste es uno de los principales motivos por el que los expertos militares dudan de la posibilidad de un accidente. La maniobra que realiza el piloto del aparato no es una maniobra común de aterrizaje de emergencia ante una turbulencia, es un viraje de evasión, afirman. Según las primeras informaciones oficiales, el piloto de este aparato «pensando que puede tratarse de un ataque, realiza un aterrizaje de emergencia».

Así, al ver la columna de humo, se lanza bruscamente contra el suelo, produciéndose los daños ya conocidos en cuatro de sus tripulantes. Para que el piloto decidiera hacer ese movimiento tenía que haber visto un peligro real. ¿Por qué decide aterrizar ahí y no en una zona menos complicada? Podría ser, no obstante, que tomase esta medida simplemente ante el riesgo de que se tratara de un ataque.

La situación en la que queda es en un pequeño valle formado por dos lomas de media altura, lo que induce a pensar a los expertos que buscó ese lugar para refugiar el aparato de un segundo ataque y poder desembarcar a los tripulantes a salvo del fuego enemigo, alejándolos del objetivo principal. La pericia del piloto es indudable. Posar el aparato a esa velocidad y altura, en un lugar tan escarpado sin estrellarse es un mérito que reconocen sus compañeros. «Esa maniobra se realiza sólo en caso de peligro real de ataque. Por unas simples sospechas o para auxiliar a la otra nave no se arriesga tanto», afirman.

El testimonio de un tripulante.- Otro de los puntos clave de la incógnita es el testimonio de uno de los tripulantes de este aparato publicado por «La Voz de Galicia». Según afirmó, oyeron dos explosiones, una en su helicóptero, y comenzaron a precipitarse rápidamente hasta posarse. ¿De dónde procedía esa explosión? ¿Puede deberse al impacto de un proyectil en el primer aparato? Por el contrario, uno de los testigos del siniestro, vecino del lugar, declaró ayer que no se escucharon disparos, y que el aparato se estrelló entre fuertes vientos y una tormenta de arena.

Las imágenes de los restos.- Las primeras fotografías del lugar del siniestro muestran un helicóptero prácticamente pulverizado. Militares que han asistido a accidentes de helicópteros en otros teatros de operaciones muestran su extrañeza por la amplia mancha negra tras los restos carbonizados del aparato. Sólo explicaría ese aspecto una explosión en el aire, bien por un factor externo o bien por un fallo propio del helicóptero. ¿Por qué se queda así tras impactar con el suelo? Un disparo desde el suelo con un misil estilo Sam-7 o Stinger provocaría una destrucción parcial del aparato y la expansión del combustible ardiendo y de trozos de helicóptero en llamas hacia la zona opuesta a la entrada del impacto. Los pedazos del avión se expanden más en esa dirección. Esto explicaría, en el caso de que esta interpretación de lo ocurrido fuera la real, la mancha negra que se ve en las fotografías, y la situación del aparato en uno de los extremos de la misma, frenado por el impacto del proyectil.

Fiabilidad de estos helicópteros.- Los pilotos militares consultados por este diario aseguran que es muy raro que el aparato perdiera de tal manera el control, a no ser que las rachas de viento fueran realmente fuertes, como han interpretado algunos testigos. Son helicópteros muy estables, recientemente revisados y con el mantenimiento perfecta y constantemente certificado en la propia base del teatro de operaciones. La velocidad del viento manejada ronda los 15 nudos, que no es tan alta como para hacer perder el rumbo a un helicóptero de esas características. Por su peso, puede soportar sacudidas de hasta 40. ¿Tuvo algún problema técnico el helicóptero? Al no haber caja negra, la respuesta a esta cuestión depende de las investigaciones, aunque en un principio se aseguró que «el aparato estaba en perfectas condiciones» técnicas. Además, es extraño que ambas aeronaves sufrieran las mismas turbulencias o bajadas de presión.

Reivindicación talibán.- Tras el siniestro, un supuesto líder talibán reivindicó el ataque. Esta declaración se produce después de que, tras los atentados de Londres, Al Qaeda amenazara con atacar a los países que tienen tropas en Afganistán y a las propias tropas «cruzadas». En ningún momento las autoridades han entrado a valorar la reivindicación ni las amenazas.

Los pilotos.- ¿Estaban realmente preparados los pilotos para volar en ese aparato y en ese lugar? Fuentes militares aseguran que la tripulación del helicóptero siniestrado no estaba experimentada en el manejo del Cougar Super Puma, ya que en El Copero no hay este tipo de aparato.

Aunque los helicópteros de la base sevillana son parecidos, no son idénticos y sólo habían recibido una breve instrucción antes de partir hacia Afganistán.

La zona del siniestro.- A pesar de ser una zona montañosa, el helicóptero cayó en un lugar prácticamente llano, lo que alimenta las dudas. Además, está el momento en el que se produce, en el que el otro helicóptero no ve al primer aparato. Los que sostienen que podía tratarse de un ataque recuerdan que ambas circunstancias se han repetido en otros ataques perpetrados contra aeronaves norteamericanas o británicas, en los que se aprovecha la presencia de un sólo aparato.

Equipamiento de la nave.- ¿Por qué no tenía los sistemas de detección de radares e infrarrojos? A pesar de las reivindicaciones de los miembros de la Famet de que se instalen estos equipos cuando se va a una misión en la que hay serios riesgos, los Cougar del Ejército de Tierra no los tiene, lo que les imposibilita la defensa automática en caso de un ataque.

Versión de la OTAN.- ¿Por qué insiste tajantemente en que fue un accidente? Al poco de producirse el siniestro, un portavoz de la organización descargó la investigación en las autoridades españolas. A la Alianza, en su trabajo de pacificación y estabilización, a un mes de que se celebren los comicios en Afganistán, no le interesa conflictos.

¿Se peinó el área ante un posible ataque?
Las labores para aclarar el origen de la tragedia del Cougar caído en Afganistán han sido, hasta ahora, muy superficiales. Fuentes de Defensa reconocieron ayer a este diario que las investigaciones que se habían realizado sobre el terreno eran muy básicas y se centraban en la parte donde se estrelló el Cougar en el que murieron los diecisiete militares españoles. La prioridad hasta el momento era la identificación de los cadáveres. Así, en los primeros momentos tras el siniestro se procedió a asegurar la zona que rodeaba los restos del aparato, pero no se siguió un procedimiento de pesquisas casi obligatorio en un hecho como este. Ya que la hipótesis del ataque sigue abierta, lo habitual es que se establezca, desde donde están los restos, un perímetro de un kilómetro, que es aproximadamente la distancia desde la que se puede lanzar un misil portátil estilo Sam- 7 o Stinger.

Una vez establecida ese área se peina el terreno en busca de indicios que puedan señalar la presencia de una persona que estuviera esperando la llegada de los helicópteros para derribarlos. Así, en ese perímetro la búsqueda se centraría en alguna clase de refugio provisional excavado en la tierra o establecido en alguna de las hendiduras o pequeños valles que hay entre una y otra loma. Si no se encuentra ningún indicio de estas características, se pasa a analizar minuciosamente el terreno en busca de restos de alimentos, colillas, orina o excrementos, así como a huellas de presencia humana o restos de hogueras. Esta operación por el momento no se ha realizado, y es de gran utilidad a la hora de determinar si el helicóptero cayó por el lanzamiento de un proyectil desde el suelo.

Fuente: La Razón
19/08/2005

Noticias relacionadas:

* ESPECIAL: Sangre española en Afganistán.

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es