Dos versiones opuestas para un mismo siniestro
Tres días después
de la caída del helicóptero con los 17 soldados españoles aún no hay una
conclusión definitiva sobre si fue un accidente o un ataque
La presencia en el mismo
lugar del siniestro del Cougar y las primeras valoraciones de los
expertos que le han acompañado hasta Afganistán, hacen pensar al
ministro de Defensa, José Bono, que la tragedia se se debió a un
accidente provocado por el fuerte viento en la zona
|
La hipótesis del accidente |
|
La hipótesis del ataque |
 |
|
 |
|
Pulsar sobre
las imágenes para ampliar |
Cada minuto que pasa, los
responsables del Ministerio se inclinan más por la hipótesis de que un
golpe de viento provocó el impacto del tren de aterrizaje contra el
suelo y la posterior colisión, cincuenta metros después, del aparato.
Además creen que la misma causa afectó al segundo Cougar, que se vio así
obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en una zona próxima,
resultando también dañado.
Es una posibilidad,
aunque el propio ministro no quiere descartar totalmente la hipótesis
del ataque desde el suelo. Y si el ministro no quiere descartar esta
hipótesis, dado que las investigaciones realizadas hasta el momento se
basan únicamente en una primera aproxi- mación visual al terreno y al
aparato siniestrado, los militares consultados por este periódico siguen
mostrando su convicción de que el suceso se debió a un ataque.
A partir de esta duda,
accidente o ataque, surgen una serie de incógnitas de necesaria
respuesta.
El segundo
helicóptero.- Éste es uno de los principales motivos por el que
los expertos militares dudan de la posibilidad de un accidente. La
maniobra que realiza el piloto del aparato no es una maniobra común de
aterrizaje de emergencia ante una turbulencia, es un viraje de evasión,
afirman. Según las primeras informaciones oficiales, el piloto de este
aparato «pensando que puede tratarse de un ataque, realiza un aterrizaje
de emergencia».
Así, al ver la columna de
humo, se lanza bruscamente contra el suelo, produciéndose los daños ya
conocidos en cuatro de sus tripulantes. Para que el piloto decidiera
hacer ese movimiento tenía que haber visto un peligro real. ¿Por qué
decide aterrizar ahí y no en una zona menos complicada? Podría ser, no
obstante, que tomase esta medida simplemente ante el riesgo de que se
tratara de un ataque.
La situación en la que
queda es en un pequeño valle formado por dos lomas de media altura, lo
que induce a pensar a los expertos que buscó ese lugar para refugiar el
aparato de un segundo ataque y poder desembarcar a los tripulantes a
salvo del fuego enemigo, alejándolos del objetivo principal. La pericia
del piloto es indudable. Posar el aparato a esa velocidad y altura, en
un lugar tan escarpado sin estrellarse es un mérito que reconocen sus
compañeros. «Esa maniobra se realiza sólo en caso de peligro real de
ataque. Por unas simples sospechas o para auxiliar a la otra nave no se
arriesga tanto», afirman.
El testimonio de un
tripulante.- Otro de los puntos clave de la incógnita es el
testimonio de uno de los tripulantes de este aparato publicado por «La
Voz de Galicia». Según afirmó, oyeron dos explosiones, una en su
helicóptero, y comenzaron a precipitarse rápidamente hasta posarse. ¿De
dónde procedía esa explosión? ¿Puede deberse al impacto de un proyectil
en el primer aparato? Por el contrario, uno de los testigos del
siniestro, vecino del lugar, declaró ayer que no se escucharon disparos,
y que el aparato se estrelló entre fuertes vientos y una tormenta de
arena.
Las imágenes de los
restos.- Las primeras fotografías del lugar del siniestro
muestran un helicóptero prácticamente pulverizado. Militares que han
asistido a accidentes de helicópteros en otros teatros de operaciones
muestran su extrañeza por la amplia mancha negra tras los restos
carbonizados del aparato. Sólo explicaría ese aspecto una explosión en
el aire, bien por un factor externo o bien por un fallo propio del
helicóptero. ¿Por qué se queda así tras impactar con el suelo? Un
disparo desde el suelo con un misil estilo Sam-7 o Stinger provocaría
una destrucción parcial del aparato y la expansión del combustible
ardiendo y de trozos de helicóptero en llamas hacia la zona opuesta a la
entrada del impacto. Los pedazos del avión se expanden más en esa
dirección. Esto explicaría, en el caso de que esta interpretación de lo
ocurrido fuera la real, la mancha negra que se ve en las fotografías, y
la situación del aparato en uno de los extremos de la misma, frenado por
el impacto del proyectil.
Fiabilidad de estos
helicópteros.- Los pilotos militares consultados por este diario
aseguran que es muy raro que el aparato perdiera de tal manera el
control, a no ser que las rachas de viento fueran realmente fuertes,
como han interpretado algunos testigos. Son helicópteros muy estables,
recientemente revisados y con el mantenimiento perfecta y constantemente
certificado en la propia base del teatro de operaciones. La velocidad
del viento manejada ronda los 15 nudos, que no es tan alta como para
hacer perder el rumbo a un helicóptero de esas características. Por su
peso, puede soportar sacudidas de hasta 40. ¿Tuvo algún problema técnico
el helicóptero? Al no haber caja negra, la respuesta a esta cuestión
depende de las investigaciones, aunque en un principio se aseguró que
«el aparato estaba en perfectas condiciones» técnicas. Además, es
extraño que ambas aeronaves sufrieran las mismas turbulencias o bajadas
de presión.
Reivindicación
talibán.- Tras el siniestro, un supuesto líder talibán
reivindicó el ataque. Esta declaración se produce después de que, tras
los atentados de Londres, Al Qaeda amenazara con atacar a los países que
tienen tropas en Afganistán y a las propias tropas «cruzadas». En ningún
momento las autoridades han entrado a valorar la reivindicación ni las
amenazas.
Los pilotos.-
¿Estaban realmente preparados los pilotos para volar en ese aparato y en
ese lugar? Fuentes militares aseguran que la tripulación del helicóptero
siniestrado no estaba experimentada en el manejo del Cougar Super Puma,
ya que en El Copero no hay este tipo de aparato.
Aunque los helicópteros
de la base sevillana son parecidos, no son idénticos y sólo habían
recibido una breve instrucción antes de partir hacia Afganistán.
La zona del
siniestro.- A pesar de ser una zona montañosa, el helicóptero
cayó en un lugar prácticamente llano, lo que alimenta las dudas. Además,
está el momento en el que se produce, en el que el otro helicóptero no
ve al primer aparato. Los que sostienen que podía tratarse de un ataque
recuerdan que ambas circunstancias se han repetido en otros ataques
perpetrados contra aeronaves norteamericanas o británicas, en los que se
aprovecha la presencia de un sólo aparato.
Equipamiento de la
nave.- ¿Por qué no tenía los sistemas de detección de radares e
infrarrojos? A pesar de las reivindicaciones de los miembros de la Famet
de que se instalen estos equipos cuando se va a una misión en la que hay
serios riesgos, los Cougar del Ejército de Tierra no los tiene, lo que
les imposibilita la defensa automática en caso de un ataque.
Versión de la
OTAN.- ¿Por qué insiste tajantemente en que fue un accidente? Al
poco de producirse el siniestro, un portavoz de la organización descargó
la investigación en las autoridades españolas. A la Alianza, en su
trabajo de pacificación y estabilización, a un mes de que se celebren
los comicios en Afganistán, no le interesa conflictos.
| ¿Se
peinó el área ante un posible ataque? |
| Las labores para aclarar el
origen de la tragedia del Cougar caído en Afganistán han sido,
hasta ahora, muy superficiales. Fuentes de Defensa reconocieron
ayer a este diario que las investigaciones que se habían
realizado sobre el terreno eran muy básicas y se centraban en la
parte donde se estrelló el Cougar en el que murieron los
diecisiete militares españoles. La prioridad hasta el momento
era la identificación de los cadáveres. Así, en los primeros
momentos tras el siniestro se procedió a asegurar la zona que
rodeaba los restos del aparato, pero no se siguió un
procedimiento de pesquisas casi obligatorio en un hecho como
este. Ya que la hipótesis del ataque sigue abierta, lo habitual
es que se establezca, desde donde están los restos, un perímetro
de un kilómetro, que es aproximadamente la distancia desde la
que se puede lanzar un misil portátil estilo Sam- 7 o Stinger.
Una vez establecida ese área se
peina el terreno en busca de indicios que puedan señalar la
presencia de una persona que estuviera esperando la llegada de
los helicópteros para derribarlos. Así, en ese perímetro la
búsqueda se centraría en alguna clase de refugio provisional
excavado en la tierra o establecido en alguna de las hendiduras
o pequeños valles que hay entre una y otra loma. Si no se
encuentra ningún indicio de estas características, se pasa a
analizar minuciosamente el terreno en busca de restos de
alimentos, colillas, orina o excrementos, así como a huellas de
presencia humana o restos de hogueras. Esta operación por el
momento no se ha realizado, y es de gran utilidad a la hora de
determinar si el helicóptero cayó por el lanzamiento de un
proyectil desde el suelo. |
Fuente: La Razón
19/08/2005
Noticias relacionadas:
*
ESPECIAL: Sangre española en Afganistán.