¿Fallo mecánico o humano?
Los expertos
señalan las claves para despejar las incógnitas del siniestro
Hoy se cumple una semana
del siniestro de Afganistán. Este dato, aparte de simbólico, es
legalmente trascendente. Según la normativa de accidentes aéreos, siete
días es el plazo límite para presentar un primer informe sobre las
investigaciones que se lleven a cabo en el lugar del siniestro. Las
asociaciones de militares van más allá de los aspectos que los políticos
manejan y piden al Ejecutivo que explique claramente las dudas que
residen en los datos que hasta ahora se tienen, especialmente en torno a
los aparatos utilizados por el Ejército en estas misiones. Éstas son, en
opinión de los expertos militares, las principales dudas que debe
resolver José Bono:
Respecto al protocolo
de identificación, explicar quién es la autoridad judicial a cargo del
caso, y que Bono explique los atestados e informes que se han elaborado
en base a las autopsias y lugar del siniestro.
Otro asunto es la misión
que estaban desarrollando los helicópteros siniestrados y los
integrantes de la Brilat que iban en ellos. La cuestión que se plantea
es de dónde venían y a qué cometido estaban destinados los efectivos
trasladados en los Cougar, los trabajos que están desarrollando estos
aparatos y las funciones que están cumpliendo.
Otro de los puntos
oscuros que han quedado en esta semana son las transmisiones que
realizaron ambos helicópteros durante el transcurso del vuelo a la base
española de Herat y las que realizaron de un aparato a otro. Dentro de
esta cuestión también figura la duda de lo que los integrantes del
segundo helicóptero, y en especial los pilotos del mismo, han declarado
en el transcurso de la investigación. Especialmente interesante es la
explicación que pueda aportar el piloto del segundo aparato sobre las
causas que le llevaron a realizar una maniobra evasiva tan arriesgada.
Las preguntas que se
hacen los expertos versan en muchos casos sobre los propios
helicópteros: el motivo por el que fueron elegidos los Cougar y no los
Chinook, más capaces, potentes y estables que los primeros; el estado de
los certificados de aeronavegabilidad de los aparatos de Afganistán; los
últimos informes sobre inspecciones de las aeronaves de Herat; el grado
de mantenimiento sobre las mismas en el teatro de operaciones y las
medidas de protección y detección de ataques de los aparatos. Además,
las dudas sobre los dos nuevos Cougar que van a sustituir a los
siniestrados se enfocan en la misma línea y se cuestiona, dada la
premura en la preparación de las nuevas unidades, en qué condiciones
viajan éstas y con qué equipos cuentan para la misión.
Del mismo modo, se pide
un informe del grado de experiencia y de entrenamiento de los pilotos
destinados en la zona y de los nuevos que se enviaron ayer para
sustituir a los de los dos aparatos siniestrados, especialmente en la
dirección del entrenamiento que hayan podido recibir éstos antes de
partir hacia Afganistán y el grado de preparación técnica para la
misión.
Fuente: La Razón
23/08/2005
Noticias relacionadas:
*
ESPECIAL: Sangre española en Afganistán.