Robert THOMSON :
«España pareció ceder ante el terrorismo al salir de Irak»
Nadie diría
contemplando sus humildes modos y maneras que estamos ante el director
del diario más antiguo y seguramente prestigioso del mundo: el
londinense The Times (1788). Pero Robert Thomson (Torrumbarry,
Australia, 1961) es así. Llegó a la dirección del rotativo como si nada
-casi, casi, pidiendo perdón- pese a batir dos records en uno: fue el
primer director no británico y el más joven.
Su
amigo, paisano y padrino Rupert Murdoch le aupó al estrellato tras su
brillante periplo al frente de la edición estadounidense de The
Financial Times. Thomson forma parte ya, por derecho propio, de la lista
de los australianos más influyentes al lado del propio Rupert Murdoch,
el ex presidente del Banco Mundial James Wolfensohn, Nicole Kidman o Mel
Gibson.
Se presenta en la entrevista, celebrada en su retiro mallorquín, con un
look mitad casual, mitad formal: traje negro, botas más negras aún y
cuatro anillos, dos en cada mano.
Pregunta.- ¿Tuvo la Guerra de Irak la culpa parcial o total de los
atentados del 7 y el 21 de julio en Londres?
Respuesta.- No. Trazar un paralelismo entre la justificación de la
guerra y los atentados es un error. También se decía que los atentados
en Arabia Saudí eran debidos a la presencia de tropas estadounidenses,
pero las tropas estadounidenses salieron de allí y sigue habiendo
atentados. Es una teoría ridícula: si no estuviéramos en Irak, Gran
Bretaña y los Estados Unidos también habrían sido atacados. Los
terroristas islamistas siempre van a buscar excusas para atacar países
occidentales.
P.- Pero, siendo prácticos, ¿la Guerra de Irak no nos ha hecho más
inseguros?
R.- Hoy nadie está a salvo. El otro día, el número 2 de Al Qaeda, Al
Zawahiri, subrayó que Irak era una de las razones de los atentados pero
no la única: también habló de los gobiernos infieles de Arabia Saudí, y
de otros países del Golfo Pérsico y de Palestina.
P.- ¿Le parece bien que se restrinjan las libertades individuales en
el Reino Unido para prevenir atentados terroristas?
R.- Gran Bretaña acaba de anunciar unas medidas al respecto y ha
recibido por ello la crítica de otros gobiernos europeos.La más
controvertida de estas medidas es permitir el exilio de los extranjeros
que aplauden los atentados con un lenguaje incendiario.Lo apoyo sólo en
el sentido de que existe un pequeño número de personas en Gran Bretaña
que pretenden justificar los ataques terroristas. No son cientos ni
miles, sólo unos pocos. El Gobierno intenta llegar a acuerdos con países
como Egipto o Argelia, de donde proceden los extremistas. También
debería asegurarse de que los casos se traten de manera independiente.
Estos países deben comprometerse a abandonar la práctica de la tortura y
a aplicar la Ley a las personas que les sean devueltas. De darse algún
caso de tortura, habrá presión desde Inglaterra. Y eso está bien.
P.- Muchos de estos terroristas tienen la nacionalidad británica.
R.- Por un lado, están los nacidos en Inglaterra, procedentes de la
segunda generación de paquistaníes. Por otro, los pertenecientes a una
clase considerada reputada. La libertad de opinión es importante, como
también lo es la libertad de movimiento. El Gobierno debe ser cauteloso
a la hora de usar su poder.
P.- ¿Están los líderes occidentales desorientados ante el terrorismo
islámico?
R.- Realmente, no saben qué hacer. Las democracias occidentales son muy
tolerantes, y la tolerancia siempre puede ser explotada.Eso es lo que ha
ocurrido. Como consecuencia, se ha generado una gran presión sobre la
comunidad islámica en Gran Bretaña.Los musulmanes modernos están
sometidos, además, a la presión de demostrar a los suyos que siguen
fieles al islam. Es como una caza de brujas, como en la época de la
Inquisición. Unicamente podrán parar esta situación las comunidades que
acepten a los musulmanes que no son extremistas. La mayor parte de ellos
es moderada y tolerante.
P.- Muchos musulmanes que viven en Gran Bretaña dicen que se respira
racismo en el ambiente.
R.- No es así. Gran Bretaña es un lugar cosmopolita. Cuando piensas en
lo que pasó en Londres, en la Historia y en cómo las sociedades
responden, lo que encuentras es un modelo de tolerancia. Claro que hay
gente enfadada. También hay personas arrogantes y racistas, pero son
otra minoría.
P.- ¿Sigue pensando que la intervención en Irak fue positiva para
Estados Unidos y para el Reino Unido?
R.- En un principio, The Times estuvo a favor, pero no en la manera en
que se llevó a cabo. Nos basamos en lo que se nos decía desde el
servicio de Inteligencia, en las constantes violaciones de Irak a las
resoluciones de Naciones Unidas... Tras la caída de Bagdad, la
coalición, y particularmente Estados Unidos, cometieron muchos y muy
serios errores. Sucedió tan rápidamente que no hubo tiempo para hacer
tratos. Se produjo un vacío. Los radicales y los que no lo eran tanto se
exaltaron. Con planificación, el problema no sería ahora tan serio.
P.- ¿Cómo se entiende que Bush y Blair sigan en el poder tras haber
mentido a los ciudadanos?
R.- La mayoría de la gente estaba descontenta con la guerra.Los que la
apoyaban consideran que el primer ministro fue algo ingenuo. Como
editor, accedes a informaciones del servicio de Inteligencia y no dudas
cuando te hablan de la existencia de armas de destrucción masiva. En
general, la gente lamenta el planteamiento de la guerra, por eso la
popularidad del presidente Bush está cayendo. En Gran Bretaña, está
claro que el Gobierno quiere salir de Irak lo antes posible. Sería un
error decir que no puede marcharse. Pero, si se estableciera una fecha
límite para la retirada, las tropas se convertirían en la diana de los
extremistas.
P.- ¿Qué opina de la retirada de España de Irak?
R.- Fue un error. España pudo haber salido de otra manera y en otro
momento -si es lo que querían los españoles- sin dar la impresión de
estar cediendo, como en una relación causa-efecto.Sólo un idiota podría
pensar que eso supondría el final del extremismo en España.
P.- ¿Qué lectura hace de dos hechos: que el 11-M tuviera lugar cuatro
días antes de las elecciones generales y que el partido de la oposición
llegara entonces al poder?
R.- No soy experto en política española, pero está claro que la alusión
del Gobierno a ETA no estuvo bien. En medio de la confusión, no es
prudente llegar a conclusiones precipitadas y mucho menos hacerlas
públicas. Aun cuando las intenciones fueran buenas, el procedimiento fue
un error, por eso el Gobierno fue castigado.
P.- ¿Cuándo cumplirá Blair su promesa de entregar las llaves de
Downing Street a su ministro de Economía, Gordon Brown?
R.- Tal vez en dos años. Creo que antes el primer ministro quiere darse
tiempo, vivir un periodo de luna de miel. Interpreto -no estoy seguro-
que lo que busca es la armonía. Si retira las tropas demasiado pronto,
perderá ese efecto luna de miel. También pienso que quiere permanecer en
Irak para realizar proyectos de ayuda al desarrollo y dar más tiempo al
país.
P.- ¿Cómo llegó The Times a la histórica decisión de cambiar su
tradicional formato sábana por el tabloide en noviembre?
R.- Nuestra intención era conseguir nuevos lectores, ganarnos a la gente
joven. Mantuvimos por un tiempo ambos formatos y desde el primer momento
yo estaba impaciente por pasar definitivamente al tabloide. El rol del
periódico está cambiando en la sociedad moderna y, a menos que nos
adaptemos a los tiempos, podemos llegar a ser irrelevantes. Descubrimos
que el cambio hizo a la gente volver a pensar en The Times. En julio,
tuvimos una difusión de 697.000 ejemplares.
P.- ¿Cómo reaccionaron los lectores ante el cambio?
R.- Algunos, una minoría, se enfadaron muchísimo. Recibimos sus cartas
de protesta, tan bien escritas que podrían considerarse literatura. Pero
finalmente decidieron dar una oportunidad a The Times y la mayoría sigue
hoy con nosotros.
P.- ¿A qué atribuye el éxito de la prensa sensacionalista en el Reino
Unido? ¿Por qué no triunfa en España?
R.- Estos periódicos son muy inteligentes. Ofrecen una combinación de
noticias y entretenimiento. Creo que los periódicos serios no podemos
mostrarnos arrogantes ante ellos. Pienso que responden a una necesidad.
¿Por qué no triunfan en España? Todo depende de la cultura del país y de
lo que es aceptable en cada sociedad.
P.- ¿Supondrá Internet el fin del periodismo tradicional?
R.- The Times tiene ahora muchos más lectores que nunca y cada mes
tenemos cinco millones de consultas en la web y casi dos millones en
América. Creo que en dos o tres años estas cifras se habrán duplicado.
Esto debería ser bueno para los periodistas de The Times. Los
profesionales no deben ver en el periodismo digital a un enemigo. Es un
complemento. Cambiar la forma de trabajo siempre es difícil, pero, para
aquéllos que lo hacen, las oportunidades se incrementan.
Fuente: El Mundo
21/08/2005