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Martes, 23 de agosto de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Robert THOMSON :
«España pareció ceder ante el terrorismo al salir de Irak»

Nadie diría contemplando sus humildes modos y maneras que estamos ante el director del diario más antiguo y seguramente prestigioso del mundo: el londinense The Times (1788). Pero Robert Thomson (Torrumbarry, Australia, 1961) es así. Llegó a la dirección del rotativo como si nada -casi, casi, pidiendo perdón- pese a batir dos records en uno: fue el primer director no británico y el más joven.

 

Su amigo, paisano y padrino Rupert Murdoch le aupó al estrellato tras su brillante periplo al frente de la edición estadounidense de The Financial Times. Thomson forma parte ya, por derecho propio, de la lista de los australianos más influyentes al lado del propio Rupert Murdoch, el ex presidente del Banco Mundial James Wolfensohn, Nicole Kidman o Mel Gibson.

Se presenta en la entrevista, celebrada en su retiro mallorquín, con un look mitad casual, mitad formal: traje negro, botas más negras aún y cuatro anillos, dos en cada mano.

Pregunta.- ¿Tuvo la Guerra de Irak la culpa parcial o total de los atentados del 7 y el 21 de julio en Londres?

Respuesta.- No. Trazar un paralelismo entre la justificación de la guerra y los atentados es un error. También se decía que los atentados en Arabia Saudí eran debidos a la presencia de tropas estadounidenses, pero las tropas estadounidenses salieron de allí y sigue habiendo atentados. Es una teoría ridícula: si no estuviéramos en Irak, Gran Bretaña y los Estados Unidos también habrían sido atacados. Los terroristas islamistas siempre van a buscar excusas para atacar países occidentales.

P.- Pero, siendo prácticos, ¿la Guerra de Irak no nos ha hecho más inseguros?

R.- Hoy nadie está a salvo. El otro día, el número 2 de Al Qaeda, Al Zawahiri, subrayó que Irak era una de las razones de los atentados pero no la única: también habló de los gobiernos infieles de Arabia Saudí, y de otros países del Golfo Pérsico y de Palestina.

P.- ¿Le parece bien que se restrinjan las libertades individuales en el Reino Unido para prevenir atentados terroristas?

R.- Gran Bretaña acaba de anunciar unas medidas al respecto y ha recibido por ello la crítica de otros gobiernos europeos.La más controvertida de estas medidas es permitir el exilio de los extranjeros que aplauden los atentados con un lenguaje incendiario.Lo apoyo sólo en el sentido de que existe un pequeño número de personas en Gran Bretaña que pretenden justificar los ataques terroristas. No son cientos ni miles, sólo unos pocos. El Gobierno intenta llegar a acuerdos con países como Egipto o Argelia, de donde proceden los extremistas. También debería asegurarse de que los casos se traten de manera independiente. Estos países deben comprometerse a abandonar la práctica de la tortura y a aplicar la Ley a las personas que les sean devueltas. De darse algún caso de tortura, habrá presión desde Inglaterra. Y eso está bien.

P.- Muchos de estos terroristas tienen la nacionalidad británica.

R.- Por un lado, están los nacidos en Inglaterra, procedentes de la segunda generación de paquistaníes. Por otro, los pertenecientes a una clase considerada reputada. La libertad de opinión es importante, como también lo es la libertad de movimiento. El Gobierno debe ser cauteloso a la hora de usar su poder.

P.- ¿Están los líderes occidentales desorientados ante el terrorismo islámico?

R.- Realmente, no saben qué hacer. Las democracias occidentales son muy tolerantes, y la tolerancia siempre puede ser explotada.Eso es lo que ha ocurrido. Como consecuencia, se ha generado una gran presión sobre la comunidad islámica en Gran Bretaña.Los musulmanes modernos están sometidos, además, a la presión de demostrar a los suyos que siguen fieles al islam. Es como una caza de brujas, como en la época de la Inquisición. Unicamente podrán parar esta situación las comunidades que acepten a los musulmanes que no son extremistas. La mayor parte de ellos es moderada y tolerante.

P.- Muchos musulmanes que viven en Gran Bretaña dicen que se respira racismo en el ambiente.

R.- No es así. Gran Bretaña es un lugar cosmopolita. Cuando piensas en lo que pasó en Londres, en la Historia y en cómo las sociedades responden, lo que encuentras es un modelo de tolerancia. Claro que hay gente enfadada. También hay personas arrogantes y racistas, pero son otra minoría.

P.- ¿Sigue pensando que la intervención en Irak fue positiva para Estados Unidos y para el Reino Unido?

R.- En un principio, The Times estuvo a favor, pero no en la manera en que se llevó a cabo. Nos basamos en lo que se nos decía desde el servicio de Inteligencia, en las constantes violaciones de Irak a las resoluciones de Naciones Unidas... Tras la caída de Bagdad, la coalición, y particularmente Estados Unidos, cometieron muchos y muy serios errores. Sucedió tan rápidamente que no hubo tiempo para hacer tratos. Se produjo un vacío. Los radicales y los que no lo eran tanto se exaltaron. Con planificación, el problema no sería ahora tan serio.

P.- ¿Cómo se entiende que Bush y Blair sigan en el poder tras haber mentido a los ciudadanos?

R.- La mayoría de la gente estaba descontenta con la guerra.Los que la apoyaban consideran que el primer ministro fue algo ingenuo. Como editor, accedes a informaciones del servicio de Inteligencia y no dudas cuando te hablan de la existencia de armas de destrucción masiva. En general, la gente lamenta el planteamiento de la guerra, por eso la popularidad del presidente Bush está cayendo. En Gran Bretaña, está claro que el Gobierno quiere salir de Irak lo antes posible. Sería un error decir que no puede marcharse. Pero, si se estableciera una fecha límite para la retirada, las tropas se convertirían en la diana de los extremistas.

P.- ¿Qué opina de la retirada de España de Irak?

R.- Fue un error. España pudo haber salido de otra manera y en otro momento -si es lo que querían los españoles- sin dar la impresión de estar cediendo, como en una relación causa-efecto.Sólo un idiota podría pensar que eso supondría el final del extremismo en España.

P.- ¿Qué lectura hace de dos hechos: que el 11-M tuviera lugar cuatro días antes de las elecciones generales y que el partido de la oposición llegara entonces al poder?

R.- No soy experto en política española, pero está claro que la alusión del Gobierno a ETA no estuvo bien. En medio de la confusión, no es prudente llegar a conclusiones precipitadas y mucho menos hacerlas públicas. Aun cuando las intenciones fueran buenas, el procedimiento fue un error, por eso el Gobierno fue castigado.

P.- ¿Cuándo cumplirá Blair su promesa de entregar las llaves de Downing Street a su ministro de Economía, Gordon Brown?

R.- Tal vez en dos años. Creo que antes el primer ministro quiere darse tiempo, vivir un periodo de luna de miel. Interpreto -no estoy seguro- que lo que busca es la armonía. Si retira las tropas demasiado pronto, perderá ese efecto luna de miel. También pienso que quiere permanecer en Irak para realizar proyectos de ayuda al desarrollo y dar más tiempo al país.

P.- ¿Cómo llegó The Times a la histórica decisión de cambiar su tradicional formato sábana por el tabloide en noviembre?

R.- Nuestra intención era conseguir nuevos lectores, ganarnos a la gente joven. Mantuvimos por un tiempo ambos formatos y desde el primer momento yo estaba impaciente por pasar definitivamente al tabloide. El rol del periódico está cambiando en la sociedad moderna y, a menos que nos adaptemos a los tiempos, podemos llegar a ser irrelevantes. Descubrimos que el cambio hizo a la gente volver a pensar en The Times. En julio, tuvimos una difusión de 697.000 ejemplares.

P.- ¿Cómo reaccionaron los lectores ante el cambio?

R.- Algunos, una minoría, se enfadaron muchísimo. Recibimos sus cartas de protesta, tan bien escritas que podrían considerarse literatura. Pero finalmente decidieron dar una oportunidad a The Times y la mayoría sigue hoy con nosotros.

P.- ¿A qué atribuye el éxito de la prensa sensacionalista en el Reino Unido? ¿Por qué no triunfa en España?

R.- Estos periódicos son muy inteligentes. Ofrecen una combinación de noticias y entretenimiento. Creo que los periódicos serios no podemos mostrarnos arrogantes ante ellos. Pienso que responden a una necesidad. ¿Por qué no triunfan en España? Todo depende de la cultura del país y de lo que es aceptable en cada sociedad.

P.- ¿Supondrá Internet el fin del periodismo tradicional?

R.- The Times tiene ahora muchos más lectores que nunca y cada mes tenemos cinco millones de consultas en la web y casi dos millones en América. Creo que en dos o tres años estas cifras se habrán duplicado. Esto debería ser bueno para los periodistas de The Times. Los profesionales no deben ver en el periodismo digital a un enemigo. Es un complemento. Cambiar la forma de trabajo siempre es difícil, pero, para aquéllos que lo hacen, las oportunidades se incrementan.

Fuente: El Mundo
21/08/2005

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