Defensa enviará diez observadores militares a Indonesia a petición de la
UE
Tres ya están en el
país asiático y velarán por el mantenimiento del acuerdo de paz entre
Gobierno y guerrilla
Las tareas de los
militares españoles continúan pese a tragedias como la de Afganistán.
Diez observadores militares se establecerán en Indonesia en los próximos
días para velar por el mantenimiento de la paz.
Las Fuerzas Armadas
españolas seguirán, pase lo que pase, con las misiones que les
encomiende el Gobierno. Una semana después de que cayeran en Afganistán
diecisiete militares españoles se plantea un nuevo reto para otro grupo
de soldados. Quizá es menos llamativo y menos noticioso que un batallón
desplazado al inhóspito desierto afgano, pero su labor no deja de tener
trascendencia. El Ministerio de Defensa ha aceptado la petición que
la Unión Europea ha hecho a los países miembros para colaborar en el
mantenimiento de la paz en la castigada Indonesia y enviará a diez
observadores militares y cinco civiles a Banda Aceh, área en la que
estuvo destinado el contingente español que colaboró en la recuperación
del país tras el devastador tsunami del veintiséis de diciembre del año
pasado.
Tras el acuerdo de paz
firmado por el Gobierno indonesio con la guerrilla local, los
observadores de la UE tendrán que velar por el mantenimiento de la
situación actual y la normalización del país, tanto en las tareas de
reconstrucción como en el plano de desaparición de las actividades de la
guerrilla. La misión de los observadores militares (oficiales desarmados
conocidos como «boinas azules »), a petición de las partes en conflicto
«es supervisar un alto el fuego, verificar una retirada de tropas o
patrullar fronteras y zonas desmilitarizadas ». Por el momento, ya se
han desplazado a la zona tres de estos observadores, que se unirán a los
enviados ya por otros países europeos, y que de entrada no tienen fecha
para la finalización de su misión. Incremento de efectivos.

Estos nuevos militares
enviados al extranjero incrementarán el número de efectivos españoles
fuera de nuestras fronteras hasta los 2.501 - muy cerca de los
establecidos por el Gobierno como el tope de soldados españoles en
misiones exteriores, que quedaron fijados en 2.600- que actualmente se
distribuyen del siguiente modo: doscientos infantes de Marina destinados
en Haití; 463 en Bosnia Herzegovina; 768 en Kosovo y siete oficiales de
enlace, de los cuales cinco se encuentran en Tampa y dos en Bahrein.
Junto a ellos figuran veintitrés observadores militares: dos en Haití,
los mismos en el Congo, cuatro en Etiopía, cinco en Sudán, dos en Kosovo
y uno en Bosnia, además de cuatro más en los Balcanes y los tres ya
destinados a Indonesia.
La tragedia ocurrida en
Afganistán ha vuelto a poner la mirada en el trabajo que desarrollan las
tropas españolas más allá de nuestras fronteras. En este momento, todas
las misiones son humanitarias o de mantenimiento de la paz, un tipo de
misiones que en España se llevan desarrollando desde el año 1989. Tal y
como señala el Ministerio de Defensa, desde ese año España ha
participado en cuarenta y dos Operaciones de Paz y de Ayuda Humanitaria
en las que han tomado parte unos 60.000 militares de los tres ejércitos.
Este tipo de operaciones y el despliegue de esa nada desdeñable cifra de
efectivos con los materiales correspondientes ha supuesto un gasto hasta
el momento de 2.500 millones de euros. Fue a partir del año 1992
cuando se comenzó a participar más profusamente en estas operaciones,
motivado por nuestra participación en la Fuerza de Protección de
Naciones Unidas en Bosnia, momento en que nuestros efectivos desplegados
aumentaron hasta 1.500.
Este número se mantuvo en
niveles similares hasta 1999 en el que nuestra contribución en Kosovo
elevó la cifra hasta unos 2.800 hombres. En 2003 se alcanzó el máximo
histórico de nuestra participación en el exterior con 3.500 efectivos en
cuatro escenarios diferentes. Esta situación se racionalizó y por
Acuerdo de Consejo de Ministros de 12 de diciembre de 2003, se fijó una
participación máxima de 2.700 efectivos que no pudo alcanzarse hasta que
se concluyó el repliegue de fuerzas en Iraq.
Fuente: La Razón
23/08/2005