Bono admite que España combate en Afganistán 'contra el terrorismo'
Ese cometido no
figuraba entre los objetivos de la misión que Zapatero sometió el año
pasado a la aprobación del Parlamento - Zaplana denuncia que el aumento
de las tropas es para 'compensar' la salida de Irak y que entre ambos
conflictos hay 'vasos comunicantes' - La Diputación Permanente vota en
contra de la comparecencia del presidente ante el Congreso y el PP le
acusa de «esquizofrenia política»
La comparecencia de José
Bono en el Congreso de los Diputados para explicar la muerte de los 17
militares en Afganistán derivó ayer en una dura disputa entre populares
y socialistas sobre los motivos reales de la presencia española en
misiones internacionales. Y también para echarse en cara mutuamente el
comportamiento en tragedias anteriores, como la del Yakovlev.
El ministro de Defensa no
tuvo reparo en reconocer que las tropas españolas están en Afganistán
para, por este orden, «luchar contra el terrorismo, dar seguridad al
pueblo afgano y propiciar la libertad, la democracia y el progreso».
Si bien los dos últimos enunciados han sido constantemente repetidos
desde el Gobierno para defender el sentido de la misión española en
Afganistán, el de la lucha contra el terrorismo sorprendía por inusual.
De hecho, Zapatero no aludió a ese objetivo cuando el 6 de julio de 2004
pidió la autorización del Parlamento al envío de tropas.
El presidente del Gobierno dijo entonces que «el refuerzo de la
participación militar española en Afganistán ilustra el compromiso de
España con la comunidad internacional en una triple vertiente: por un
lado, humanitaria, al mejorar condiciones de vida y de seguridad del
pueblo afgano; por otro lado, política, al apoyar el proceso de
transición y facilitar las condiciones necesarias para que se celebren
elecciones libres, y por último, de seguridad, contribuyendo así a la
paz y estabilidad internacional».
Igualmente, durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación
del 11-M el 13 de diciembre de 2004, Zapatero justificó su decisión de
retirar las tropas españolas de Irak por su convencimiento de que
«una acción militar no es la vía para la lucha contra el terrorismo
internacional».
Ayer, sin embargo, el ministro Bono recordó en varios momentos de su
intervención que, siendo «una misión de paz amparada por Naciones
Unidas», uno de los objetivos del actual contingente español
desplazado al país centroasiático es el de «luchar contra el terror».
Incluso el propio portavoz del Grupo Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba,
entró en ese terreno destacando que «a Afganistán, se fue, entre
otras cosas, a luchar contra el terrorismo».
Estas aclaraciones no evitaron que el portavoz popular en el Congreso,
Eduardo Zaplana, acusara al Gobierno de querer ocultar el verdadero
motivo de la presencia española en el país centroasiático, que no es
otro, a su juicio, que el de querer reconciliarse con Estados Unidos y
«compensar otras decisiones de su Gobierno, como la de haber retirado
las tropas de Irak».
Mesa de 'ping pong'
Los reproches entre socialistas y populares terminaron diluyendo el
verdadero motivo de la presencia de Bono ante la Comisión de Defensa:
aclarar por qué un helicóptero pudo estrellarse en un terreno llano en
apariencia y por qué el otro no fue capaz de remontar el vuelo cuando
trataba de realizar una maniobra evasiva de emergencia.
Ya lo había advertido el diputado de CiU Josep Maldonado durante su
turno de palabra: los dos partidos mayoritarios no deberían
aprovechar la convocatoria para convertirla «en una mesa de ping pong.
Yo te tiro el Yakovlev y tú me devuelves el helicóptero».
Pero ésa fue la tónica dominante a lo largo de las cinco horas y media
durante las que se prolongó la comparecencia de Bono, quien abandonó la
Comisión pasadas las 16.30 horas con el rostro empapado en sudor. Y es
que el ministro de Defensa se esforzó en respaldar con ahínco el papel
de las fuerzas españolas en Afganistán. «Nuestros soldados son
verdaderos españoles sin fronteras en la campaña contra el fanatismo, el
terror y la pobreza. No digo que sean los únicos, pero afirmo que son
imprescindibles», enfatizó.
Para el ministro, «no podríamos hacer más que rezar si no fuese
porque hay soldados que, dentro de la más estricta legalidad, luchan
contra el terrorismo» en países como Afganistán.
«El terrorismo que estalla en Madrid, Nueva York o Londres se engendra
allí. Esta constatación es suficiente para responder a quienes se
preguntan qué hacen allí nuestros soldados», destacó.
José Bono insistió en que el contingente español «está en misión de paz,
que es la denominación literal que le da la ONU», el organismo que
solicitó ayuda internacional para reconstruir Afganistán y que la OTAN
lleva a cabo con el despliegue de 10.000 efectivos en la zona.
Como tal operación militar, el titular de Defensa reconoció algo a todas
luces obvio, pero que está generando trifulca política: «La presencia
allí conlleva riesgos, desde luego. Los riesgos existen, los militares
los asumen y en esta Cámara no se han negado nunca». Aclaró que, según
los informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), «la hostilidad
de la población civil no se percibe o no existe».
«Zona hortofrutícola»
Asumiendo que «el riesgo es moderado», tal y como los servicios secretos
españoles valoran la situación en Herat -donde están desplegadas las
tropas-, Bono arremetió de lleno contra el PP: «Nadie ha dicho que
Afganistán fuera una zona apacible y hortofrutícola».Aludía así a las
palabras que utilizó en julio de 2003 el entonces ministro de Defensa,
Federico Trillo, para definir la provincia iraquí de Al Qadisiya, donde
fueron enviados 1.300 soldados españoles.
La sombra de Irak se alargó sobre los parlamentarios. Mientras, los
mandos militares presentes en la Comisión -encabezados por el jefe del
Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz- asistían con el rostro
imperturbable a un debate en el que los dos principales Grupos sobre los
que se apoya el Gobierno en esta legislatura, Izquierda Unida y Esquerra
Republicana de Cataluña, se ubicaron en aceras opuestas.
Gaspar Llamazares exigió el regreso inmediato de las tropas de
Afganistán y destacó que la mejor forma de luchar contra el terror es
por la vía civil o la penal. «No compartimos la solución que convierte
el conflicto en conflicto militar». ERC, por el contrario, expresó su
apoyo a la presencia en Herat porque, «pese a que todos sabíamos el
riesgo, entendimos que se podía aportar algo positivo».
El popular Zaplana, sin embargo, insistió en la idea de que «la retirada
de Irak» ha exigido al Gobierno de Zapatero «un mayor esfuerzo en
Afganistán. Irak y Afganistán son vasos comunicantes y hay más efectivos
en Afganistán por la retirada de Irak».
Sin mencionar a nadie, Bono no obvió reproches hacia quienes pusieron en
duda tanto la actual misión española en Afganistán como los que
renegaron del recurso al Ejército en situaciones de crisis: «Santos y
miserables van por barrios, incluso por días y por horas. Hay alguno que
se levanta santo y a media mañana es miserable». Y concluyó: «Algunos se
ejercitan más en la miseria que en lo sublime». Entonces, el presidente
de la Comisión de Defensa, Joaquín Leguina, levantó la sesión.
Fuente: El Mundo
25/08/2005
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