Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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Luis Balairón, físico y
meteorólogo:
«El cambio climático podría traer más frío a España»
El público confunde
conceptos como calentamiento global, cambio climático, clima y tiempo
meteorológico. Y tiende a mezclar las cosas. Ahora que estamos ante un
año seco, el eco en los medios aparece más amplificado, y confuso.
¿Estamos
ante un nuevo ciclo de sequía provocado por el cambio climático? ¿Vamos
a sufrir más olas de calor este verano? ¿Se ha vuelto loco el tiempo?
«Siempre me he resistido a afirmar que las sequías son una consecuencia
del cambio climático, y por ello muchos me han tachado de conservador »,
explica Luis Balairón, físico y meteorólogo del Instituto Nacional
de Metereología (INM). Precisamente, el INM forma parte del organigrama
del Ministerio de Medio Ambiente. Su titular, Cristina Narbona, afirmó
recientemente que estamos ante un nuevo ciclo de sequía provocado por el
cambio climático.
- ¿Suscribe esta
afirmación?
- En sentido estricto, no
tenemos capacidad de predicción de sequías. No son predecibles de aquí a
cinco años, ni son cíclicas. Es cierto que después de un periodo de
tiempo largo con lluvias, el primer año de sequía produce una
preocupación especial porque cabe la posibilidad de que sea el inicio de
una sequía más prolongada. Pero se aplica el principio de precaución. Lo
que interpreto es que se están adoptando medidas de precaución en cuanto
a la sequía y de adaptación al cambio climático.
Asociación incorrecta.
- Científicamente, ¿usted asociaría la sequía y el cambio climático?
- No. Son dos cosas
distintas. Cuando se habla de la intensidad de una sequía, se refiere a
los efectos que va a producir. En un contexto de cambio climático, la
misma sequía meteorológica tiene un efecto distinto. Una disminución del
20 por ciento de las precipitaciones en 1910 no va a tener los mismos
efectos que en la actualidad. Ahora vamos a tener una demanda mayor de
agua. Lo que ocurre con el cambio climático es que a más temperatura, el
agua disponible es menor. Y eso depende de cuánta agua haya caído y
cuánta se haya evaporado. Si en el futuro la temperatura aumenta un par
de grados, las sequías van a ser más graves debido a que el agua
disponible va a ser menor.
- Es decir, el cambio
climático hará más intensas las sequías.
- No sabemos si
aumentará la frecuencia de las sequías, pero sí su impacto por efecto
del incremento de la temperatura. Se reducirá el agua en los pantanos,
los recursos hídricos disponibles. Por tanto, debemos adoptar medidas de
adaptación superiores a las que tendríamos de tomar en nuestra zona
mediterránea si no hubiera cambio climático. La regulación hídrica con
cambio o sin cambio climático es distinta. El ejemplo extremo es Suiza.
Una anticipación de la época de deshielo, es decir, si se produce un mes
antes, implicaría que parte de la cantidad de agua que actualmente se
almacena como nieve y que no se evapora, iría fundiéndose con más
velocidad y antes, por lo que se produciría un proceso de evaporación
anticipada. La regulación hídrica es distinta, ni peor ni mejor. En
Suiza, que planifica su gestión hídrica con grandes pendientes con una
gran cantidad de nieve almacenada en los Alpes, necesitará adaptar su
regulación hídrica por el cambio climático. Que es lo que importa al
ciudadano, el agua disponible para agricultura, riegos, piscinas, campos
de golf o consumo.
- España siempre ha
sufrido episodios de sequía. ¿No es normal?
- La sequía forma parte
del clima mediterráneo, y entra dentro de la normalidad climática. Por
eso se insistió mucho en la que ocurrió entre 1990 y 1995. La frase que
se acuñó, después de reuniones con expertos de Israel, es que la sequía
es una oportunidad. Un país como el nuestro debe aprovechar las épocas
de sequía como una oportunidad para replantearse su gestión del agua y
entender que un país mediterráneo tiene que tener una gestión del
recurso contando que la sequía es parte del clima, sea o no una
desgracia. El cambio climático introduce un factor adicional, la forma
de adaptarte a esa sequía ha de ser distinta; no es seguro que vayan a
reducirse las precipitaciones, pero sí el agua disponible. La sequía
meteorológica es la que afecta al agua que cae, pero la del usuario,
ciudadano o del agricultor, la compañía hidroeléctrica o el ingeniero,
es el agua que les llega para usar, bien en el riego o para producir
energía eléctrica. En este sentido, esa «sequía » sí aumentará con el
cambio climático.
- ¿Qué sugieren las
predicciones de los modelos climáticos en cuanto a la cantidad futura de
lluvias?
- En algunos se produce
aumento de precipitaciones, como el modelo de Hadley, sobre todo hasta
el 2050, y a partir de aquí una estabilización, aunque en un nivel más
alto que en la actual, sobre todo en las cuencas atlánticas. Aumentan
las lluvias de invierno, y en otros modelos las de primavera. Lo que sí
se reduce son las lluvias de otoño y las de verano. Casi todos los
modelos producen cambios de precipitación que no van más allá de
aumentos o disminuciones del cinco por ciento. Los cambios no son
grandes, aunque serían extraordinarios si afectaran al sureste español.
El problema es que ahora tenemos una gran seguridad en cuanto al aumento
de temperatura, pero mucha inseguridad en cuanto a precipitaciones. Si
entendemos la sequía como falta de agua, el concepto de preocuparse por
el cambio climático está científicamente respaldado. Si hablamos de
sequía como el agua que cae, la incertidumbre es mayor.
Recursos en
detrimento. - Es decir, cae más agua pero hace más calor, entonces el
recurso hídrico disminuye.
- En las evaluaciones,
disminuye en términos netos, la evaporación es muy fuerte en 2030 o
2050, con un aumento de temperatura de más de dos grados. La lámina de
agua embalsada y la de escorrentía superficial baja. La vegetación
requiere más agua. Es como si colocas un jarrón con una planta dentro de
una habitación con calefacción, necesita más agua que si la dejas fuera,
en el balcón, donde hace más frío. Ahora llevamos diez años con
precipitaciones abundantes, y la sequía siempre empieza con episodios
como éste. No hay razones para asegurar que estamos ante un periodo de
precipitaciones escasas. Puede ocurrir perfectamente que se acabase la
racha por este año anómalo.
- ¿Cuáles son las
consecuencias climáticas del deshielo, aportar más agua dulce y fría al
Atlántico?
- Si alterásemos la
circulación del Atlántico Norte, y se colapsara el mecanismo de
redistribución de calor, Europa occidental sufriría un enfriamiento de
unas cuantas décadas, a pesar de que el resto de la Tierra se caliente.
El cambio climático produciría un enfriamiento en Europa y no un
calentamiento. España sufriría un enfriamiento, aunque más débil que en
Noruega o Inglaterra, pero sería apreciable, y podría contrarrestar
incluso el calentamiento. Es decir, podría anular el calentamiento
global durante varias décadas.
Fuente: La Razón
15/08/2005
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