La
sargento Holmes se licencia
La doble oro
olímpica llegó al estadio en un helicóptero militar. Disputó su última
carrera en Inglaterra. Dibaba falló en su intento de record del mundo.
Kelly Holmes tiene
pasado, variopinto el suyo. En las pistas, en agosto de 2004, se doró
doblemente en los Juegos Olímpicos de Atenas. Oro en el 800 y en el
1.500, un hecho histórico, un salvavidas para el empobrecido atletismo
británico. Pero, antes que heroína de última generación, sirvió en el
ejército, durante 10 años, hasta 1997, cuando colgó el fusil, y el
kimono -había sido campeona de judo de la Armada-. Ya desde 1994 (plata
europea) su campo de batalla predilecto fueron las pistas.
En su homenaje en vida,
ayer en Sheffield, regresó el verde de combate. La sargento Holmes bajó
del cielo en un helicóptero militar y, al pisar tierra, recibió la
primera ovación. Saludó y se marchó a calentar para su último servicio
atlético en las Islas.
Ese era el alcance de la prueba, aunque podría ser superior. Después de
verla entrar andando en la meta, conocidos sus problemas crónicos en el
tendón de Aquiles de la pierna derecha, su renuncia al Europeo de Madrid
en marzo, su baja en el Mundial de Helsinki y sus 35 años, cuesta creer
la hipótesis de que aguantará hasta los Juegos de la Commonwealth
(próximo marzo, Australia).
Los organizadores de Sheffield le habían diseñado una parrilla a su
medida. Rivales discretas y nombres desconocidos para no alterar a la
reina. El 800 se ganó ampliamente por encima de los dos minutos
(2:03.43), pero Holmes entró en 2:06.69. Hasta el 600, se mantuvo en
disputa, buscó un cambio de ritmo y no lo encontró. Había corrido por la
calle dos, un tiempo incluso por la tres y se apartó a la cuatro para
cruzar la meta en octava posición. Nadie se sintió decepcionado. La
atleta rescató sus dos medallas de oro y las paseó, motorizada, a lomos
del carrillo de televisión. ¿Su última vuelta? También ella lo sopesa.
No parece motivada ni en condiciones físicas de competir. Su mayor
ambición es el campus de entrenamiento de atletas que promociona desde
Sudáfrica. Concluyó: «Ha sido una jornada fantástica, pero estoy
frustrada por no haber podido dar lo mejor de mí misma».
Tirunesh Dibaba sí que no respondió a la expectativa creada.La etíope
perseguía el récord del mundo de los 5.000 metros (14:24.68) y firmó un
14:51.77.
Fuente: El Mundo
22/08/2005