Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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El CO2 casi acabó con la
vida terrestre hace 250 millones de años
Científicos de EEUU
revelan, con un sistema de simulación, que la temperatura subió más de
10º C
El fenómeno del
calentamiento global que ahora sufre la Tierra no es el primero
provocado por el dióxido de carbono (CO2). Hace 250 millones de años se
produjo un cambio en el clima que, según la simulación desarrollada en
el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) de Colorado
(EEUU), acabó con el 95% de los seres vivos del planeta y con tres
cuartas partes de las especies que entonces la habitaban. Fue la mayor
catástrofe biológica ocurrida desde que surgió la vida.
Los investigadores del
NCAR, que han publicado su trabajo en la revista Geology, han utilizado
una simulación informática capaz de recrear con detalle las condiciones
atmosféricas del Pérmico y confirmar lo que sucede cuando el calor
aumenta. «Los resultados demuestran que una subida rápida de las
temperaturas en la atmósfera repercute en la circulación de las
corrientes oceánicas, corta el suministro de oxígeno en las depresiones
profundas y extingue la mayor parte de la vida», asegura Jeffrey
Kiehl, responsable del equipo de científicos en el proyecto.
Erupción volcánica
Esa temperatura subió entre 10 y 30 grados centígrados por encima de la
que hoy existe y, según los autores del trabajo, se debió a un aumento
paulatino de las emisiones de CO2. Entre las hipótesis que se manejan
sobre las causas de ese aumento, Kiehl y sus colegas defienden aquella
que lo atribuye a la gran actividad volcánica que había en esos momentos
en el planeta, que lanzó a la atmósfera tanto dióxido de carbono como
dióxido sulfúrico durante más de 700.000 años. Así, se fue calentando
lentamente la Tierra, al igual que ocurre en la actualidad por culpa de
la contaminación. Otros científicos, sin embargo, abogan por la teoría
del impacto de un meteorito, similar al que millones de años después -en
concreto, hace 65 millones- acabó por provocar la extinción de los
dinosaurios.
En mayo del año pasado, un grupo de geólogos publicó en Science que
habían hallado un cráter en Australia en el que, hace 250 millones de
años, habría caído ese meteorito, pero enseguida surgieron muchas dudas
científicas.
El sofisticado sistema utilizado ahora en la investigación del NCAR, que
interrelaciona la temperatura de la tierra y el agua y las corrientes,
ha revelado que el calentamiento alcanzó una profundidad de tres
kilómetros en los océanos, lo que afectó al proceso normal de las
corrientes, en las que las aguas frías bajan, llevando oxígeno y
alimento a las zonas abisales. Al haber menos oxígeno, la vida marina
acabó por desaparecer.
«Este estudio revela que el CO2 elevado es suficiente para generar
situaciones inhabitables para la vida marina, mientras en la tierra, las
excesivas temperaturas también llevan a la extinción de las especies»,
asegura Kiehl.
Las simulaciones que han efectuado demostran que las corrientes
oceánicas se llegaron a estancar mucho más de lo que se pensaba.Incluso
se ha podido averiguar el grado de salinidad que tenían los mares o que
su temperatura superficial era 8º C superior a la que hay ahora, además
de la composición de la atmósfera o la cantidad de luz solar que
reflejaba en aquel entonces, cuando todos los continentes estaban unidos
en uno solo, Pangea, y los seres vivos más sofisticados eran los
trilobites, unos organismos pluricelulares que fueron los primeros en
mostrar la simetría.
Sistema complejo
«Nuestros resultados demuestran la importancia de tratar el clima
terrestre como un todo en el que están implicados e interactúan los
procesos físicos, químicos y biológicos en la atmósfera, los océanos y
la tierra», argumenta el científico norteamericano.
En declaraciones a la BBC, el profesor Paul Wignall, de la Universidad
de Leeds, recordaba que «hasta ahora ha habido cierto escepticismo
científico sobre las malas condiciones que llegaron a producirse hace
250 millones de años, pero este modelo del clima ha logrado reproducir
las condiciones que llegaron a destruir la vida en la Tierra». Wignall
está especializado en el paso del Pérmico al Triásico (hace entre 245 y
208 millones de años).
Hoy los restos fosilizados de aquella destrucción se encuentran
distribuidos por todo el mundo y son una muestra de lo que queda después
de una destrucción global causada por el efecto invernadero que genera
el CO2.
Fuente: El Mundo
30/08/2005