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Miércoles 31 de agosto de 2005


Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno

El CO2 casi acabó con la vida terrestre hace 250 millones de años

Científicos de EEUU revelan, con un sistema de simulación, que la temperatura subió más de 10º C

 

El fenómeno del calentamiento global que ahora sufre la Tierra no es el primero provocado por el dióxido de carbono (CO2). Hace 250 millones de años se produjo un cambio en el clima que, según la simulación desarrollada en el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) de Colorado (EEUU), acabó con el 95% de los seres vivos del planeta y con tres cuartas partes de las especies que entonces la habitaban. Fue la mayor catástrofe biológica ocurrida desde que surgió la vida.

Los investigadores del NCAR, que han publicado su trabajo en la revista Geology, han utilizado una simulación informática capaz de recrear con detalle las condiciones atmosféricas del Pérmico y confirmar lo que sucede cuando el calor aumenta. «Los resultados demuestran que una subida rápida de las temperaturas en la atmósfera repercute en la circulación de las corrientes oceánicas, corta el suministro de oxígeno en las depresiones profundas y extingue la mayor parte de la vida», asegura Jeffrey Kiehl, responsable del equipo de científicos en el proyecto.

Erupción volcánica

Esa temperatura subió entre 10 y 30 grados centígrados por encima de la que hoy existe y, según los autores del trabajo, se debió a un aumento paulatino de las emisiones de CO2. Entre las hipótesis que se manejan sobre las causas de ese aumento, Kiehl y sus colegas defienden aquella que lo atribuye a la gran actividad volcánica que había en esos momentos en el planeta, que lanzó a la atmósfera tanto dióxido de carbono como dióxido sulfúrico durante más de 700.000 años. Así, se fue calentando lentamente la Tierra, al igual que ocurre en la actualidad por culpa de la contaminación. Otros científicos, sin embargo, abogan por la teoría del impacto de un meteorito, similar al que millones de años después -en concreto, hace 65 millones- acabó por provocar la extinción de los dinosaurios.

En mayo del año pasado, un grupo de geólogos publicó en Science que habían hallado un cráter en Australia en el que, hace 250 millones de años, habría caído ese meteorito, pero enseguida surgieron muchas dudas científicas.

El sofisticado sistema utilizado ahora en la investigación del NCAR, que interrelaciona la temperatura de la tierra y el agua y las corrientes, ha revelado que el calentamiento alcanzó una profundidad de tres kilómetros en los océanos, lo que afectó al proceso normal de las corrientes, en las que las aguas frías bajan, llevando oxígeno y alimento a las zonas abisales. Al haber menos oxígeno, la vida marina acabó por desaparecer.

«Este estudio revela que el CO2 elevado es suficiente para generar situaciones inhabitables para la vida marina, mientras en la tierra, las excesivas temperaturas también llevan a la extinción de las especies», asegura Kiehl.

Las simulaciones que han efectuado demostran que las corrientes oceánicas se llegaron a estancar mucho más de lo que se pensaba.Incluso se ha podido averiguar el grado de salinidad que tenían los mares o que su temperatura superficial era 8º C superior a la que hay ahora, además de la composición de la atmósfera o la cantidad de luz solar que reflejaba en aquel entonces, cuando todos los continentes estaban unidos en uno solo, Pangea, y los seres vivos más sofisticados eran los trilobites, unos organismos pluricelulares que fueron los primeros en mostrar la simetría.

Sistema complejo

«Nuestros resultados demuestran la importancia de tratar el clima terrestre como un todo en el que están implicados e interactúan los procesos físicos, químicos y biológicos en la atmósfera, los océanos y la tierra», argumenta el científico norteamericano.

En declaraciones a la BBC, el profesor Paul Wignall, de la Universidad de Leeds, recordaba que «hasta ahora ha habido cierto escepticismo científico sobre las malas condiciones que llegaron a producirse hace 250 millones de años, pero este modelo del clima ha logrado reproducir las condiciones que llegaron a destruir la vida en la Tierra». Wignall está especializado en el paso del Pérmico al Triásico (hace entre 245 y 208 millones de años).

Hoy los restos fosilizados de aquella destrucción se encuentran distribuidos por todo el mundo y son una muestra de lo que queda después de una destrucción global causada por el efecto invernadero que genera el CO2.

Fuente: El Mundo
30/08/2005

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