El
Gobierno francés anuncia el endurecimiento de la ley antiterrorista
En su comparecencia
en la Asamblea Nacional, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, se
marcó como objetivo expulsar a 25.000 inmigrantes ilegales en 2006
Jacques Chirac cumplió
ayer 73 años. La prensa de izquierda y derecha lo celebró con numerosos
estacazos políticos. Dominique de Villepin, primer ministro, y Nicolas
Sarkozy, ministro del Interior, anunciaron y confirmaron nuevas
medidas antiterroristas, contra la inmigración clandestina, contra
la poligamia, endureciendo considerablemente la obtención de la
nacionalidad francesa a través de matrimonios de interés.
Villepin presidió un comité interministerial de control de la
inmigración, en el que participaron once ministros, con el fin de
dar cierta solemnidad a las nuevas medidas contra la inmigración
clandestina y el acceso a la nacionalidad francesa.
El primer ministro precisó que se duplica de uno a dos años el plazo de
residencia en Francia para aceptar el reagrupamiento familiar, que es la
segunda modalidad de obtención de la nacionalidad francesa. También se
amplía de dos a cuatro años la duración del matrimonio que permitirá la
obtención de la nacionalidad francesa. Se castigará severamente la
poligamia, que ha proliferado de forma inquietante en algunos suburbios.
Complicaciones legales
Esa ampliación de los plazos legales para obtener la nacionalidad a
través del matrimonio (lo que hacen unas 34.000 parejas al año),
o a través del reagrupamiento familiar (trayendo a territorio francés a
familiares de otras nacionalidades, lo que hacen unas 25.000 familias
cada año), se complementa con trabas legales y administrativas.
Villepin razonó la nueva reglamentación en estos términos: «El
reagrupamiento familiar es un derecho reconocido por la Constitución.
Nadie lo pone en duda. Se trata de organizarlo para facilitar la mejor
integración de las personas que pudieran beneficiarse de su residencia
en Francia».
El titular de Interior, Nicolas Sarkozy, tomó por su parte la palabra en
la Asamblea Nacional para defender su propio proyecto de ley destinado a
reprimir con más eficacia los crímenes terroristas. La nueva ley avanza
un abanico de medidas muy expeditivas: vídeo vigilancia
excepcional de lugares y transportes públicos; control de cibercafés y
tráfico de correo a través de internet; se agravan en varios años
las penas por asociación de malhechores con fines terroristas, y se
aumenta el plazo de detención preventiva.
En materia de inmigración, Sarkozy anunció la presentación de un
proyecto de ley que endurecerá las medidas contra la inmigración
clandestina e indicó que se incrementarán las expulsiones de ilegales.
Ante una comisión de investigación sobre la inmigración clandestina
creada en el Senado, Sarkozy se marcó como objetivo alcanzar las 25.000
expulsiones de extranjeros en situación irregular en 2006, el doble que
las que se prevén para este año.
Según los datos del ministro, entre 80.000 y 100.000 inmigrantes entran
de forma ilegal cada año en Francia, donde viven entre 200.000 y 400.000
clandestinos. Sarkozy afirmó que «150.000 extranjeros en situación
ilegal se benefician de la ayuda médica del Estado», por lo que «se
puede imaginar razonablemente que su número total es, al menos, dos
veces mayor».
El ocaso de un presidente
Francia concede anualmente 1,9 millones de visados, de los diez millones
que se entregan en el denominado «espacio Schengen».
El ministro francés desveló que las «redes criminales» de introducción
de extranjeros ilegales africanos en Europa cobran 15.000 euros por
individuo,por lo que estas organizaciones representan económicamente
entre un cuarto y un tercio del tráfico internacional de drogas.
Las nuevas políticas contra la inmigración, el reagrupamiento
familiar, la poligamia y las amenazas terroristas de distinto origen ya
estaban previstas desde hace meses. Pero se anuncian tras los veinte
días de la crisis nacional de los suburbios, con una opinión
hipersensibilizada ante los problemas sociales.
Paradójicamente, Villepin, valido de Chirac, y Sarkozy, rival del jefe
del Estado y de su primer ministro, se benefician de una confianza
pública con la que no cuenta el presidente de la República. El día de su
septuagésimo tercer cumpleaños, Chirac contaba ayer con un 70 por ciento
de opiniones negativas en los sondeos, cuando Sarkozy y Villepin
rivalizan con cuotas de aceptación de entre el 60 y el 65 por ciento de
opiniones positivas entre la población encuestada.
Fuente: ABC
29.11.05
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